Nuestra hiperactiva vicepresidenta primera, María Jesús Montero, médica de profesión, olvidadiza por afición, no sabe, no recuerda, no contesta, sobre sus varios asesores de mucha confianza. Los de poner la mano en el fuego.
La que ya había presentado síntomas alarmantes, porque estuvo muchos años en el gobierno andaluz en tiempo de los ERE, alguno de ellos como consejera de hacienda y, ni vio nada, ni se acuerda de nada.
Y ahora le ocurre lo mismo, pero más, que a otros miembros del gobierno que apenas conocían, según dicen, a muchos de los que fueron sus compañeros de mesa y mantel durante años. Y ahí me quedo.
Será un virus.
Pues nada. Que siga destrozándose las manos aplaudiendo a su idolatrado presidente, otro que está demostrando tener memoria de pez, memoria política se entiende y no recuerda nada de la vida privada de sus asesores más directos, los que han sido su núcleo duro, duro, duro.
Posiblemente porque todas sus interneuronas están focalizadas en la tal Ayuso, que de esta sí que se acuerda todos los días, olvidando que él es el presidente del gobierno y la otra la de una autonomía. Y qué, si ya es ridículo actuar como oposición de la oposición en el Parlamento, lo es mucho mas si se comporta como oposición de una autoridad nacional situada en un escalón inferior al suyo.
Fijación preocupante que no dice nada bueno del equilibrio mental de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, el que quiere ser Caudillo de España, no sabemos por la gracia de quién.
Y ahora, como tienen la mano agotada de firmar tantas leyes y el cerebro enturbiado de tanto pensar en nuestros problemas de cada día, olvidando sus propios intereses, las Cortes Españolas, las de lo que sigue siendo España mal que le pese a más de uno, cierran el chiringuito hasta febrero, esperando, quizás, que, cuando vuelvan a abrir sus puertas, los astros estén alineados en favor de nuestro querido presidente, señor de Gaza y líder mundial en la defensa contra el cambio climático.
El que dice que no se puede ir a perder a eurovisión porque participa Israel, pero mantiene en la internacional socialista, la que él preside, al partido socialista de esa misma nación.
<<Cosas veredes, Cid, que farán fablar las piedras>>, dijo Alfonso VI al que entonces era su paladín, Rodrigo Díaz de Vivar, pero lo que suponía el buen Rey no era, ni de lejos, tan sorprendente y amenazador como lo que estamos viendo los españoles cada día en nuestros noticiarios.
Valencia, 12 de diciembre de 2025
José Luis Martínez Ángel.