La DANA y las otras manifestaciones deseables.

Ayer di mis razones para pedir la dimisión de Mazón y, por supuesto, mantengo lo que digo. Incluso añadiría alguna otra que no comenté ayer para no alargar un relato que no merece más texto que <<Mazón, dimisión>>

Pero ahora, manteniendo las manifestaciones que crean oportuno las familias de los fallecido y parte de los afectados insistiendo en la dimisión de este político inepto y trapacero, empieza a ser hora de que empiecen otras con diferentes pancartas y otros animadores.

Estas sin ningún tipo de condicionante político, por favor.

Porque lo hecho, hecho está, pero queda muchísimo por hacer. Y no se puede distraer al personal con temas nimios como si Mazón, el impresentable, acompañó o no a su invitada hasta el parquin, o si dijo tantas o cuantas mentiras.

Porque lo cierto y verdad es que, si mañana se repitieran las mismas circunstancias que se dieron hace un año, también tendríamos muertos y daños materiales similares a los sufridos en aquella triste fecha.

En Valencia ciudad tuvimos una gran riada y, casi de inmediato, se proyectó un Plan Sur que la ha protegido de daños posteriores, pero aquí seguimos exactamente igual que estábamos, sin tomar ni anunciar medidas sobre el siempre amenazador embalse de Forata o la rambla del Poyo, salida natural de las aguas al mar desde las zonas altas.

Y estas son, inequívocamente, responsabilidades de organismos estatales, aunque convenga la colaboración de la Comunidad.

Ni tampoco sabemos si se ha hecho algo para modificar los procedimientos establecidos para lanzar alarmas a la población, en lugar de los absurdos que se mantienen en vigor, que obligan a que, antes de avisar de una posible catástrofe, haya que cubrir una serie de etapas de emails, WhatsApp y  majaderías similares, cuando lo sensato es que el primero con autoridad que detecte el problema, y la tiene la Confederación Hidrográfica del Júcar, la Delegación del Gobierno, o la Generalitat, apriete el botón rojo de la alarma.

Y luego ya se decidirá si hay o no colegios, que depende de la Generalitat, o si viene o no la UNE, que depende del gobierno, pero lo primero es lo primero y alguien, el que sea, el primero que se dé cuenta de la amenaza, no debe esperar a que se cumpla ningún rito incomprensible antes de lanzar el antiguo grito popular de <<¡¡¡que ve riuà!!>>, acompañado del volteo de campanas o de los avisos de los alguaciles, que, en su versión moderna, ha demostrado ser tan inútil como complicada.

Porque si no se hace y no se resuelve el otro problema, este no sé cómo, el de las personas que viven solas y no tienen la tecnología suficiente para recibir alarmas, o que, aunque las reciban, no tienen la movilidad suficiente para salvar su vida, o los que viven en plantas bajas con ventajas enrejadas por las que no pueden escapar ni recibir ayudas, pongo por caso, si viven a nivel de desborde de barrancos, volverán a ser víctimas como lo fueron algunas de la Dana.

Así que, repito e insisto, es urgente que surjan nuevas manifestaciones totalmente ajenas a las actuales y con diferentes promotores, urgiendo al gobierno que asuma sus responsabilidades preventivas, como le están pidiendo todos los ingenieros y expertos en hidrografía de la Comunidad Valenciana.

Valencia, 27 de octubre de 2025

José Luis Martínez Ángel