En este “volver a empezar”, manifiestamente a peor, del cada día, se están eliminando algunas de las garantías de igualdad entre los españoles, pero también, curiosamente y de forma subliminal, se está tratando de hacer ver lo que ni es, ni nunca ha sido desde la transición.
Y una de ellas son los famosos Tribunales de Excepción, felizmente prohibidos por el punto 6 del artículo 117 de la Constitución.
Porque si escuchamos a los independentistas, y últimamente también a parte del gobierno, los tribunales absolutamente garantistas españoles, especialmente el Tribunal Supremo, “la bicha” de todos ellos, actúan y han actuado como Tribunales de Excepción, dedicados muy especialmente a acosar a todos ellos, los eternamente inocentes hagan lo que hagan, como lo hacían estos tribunales, especialmente el de Orden Público de la dictadura, cuya misión era la represión de los actos o las conductas que, bajo el régimen de Franco, eran consideradas delitos políticos.
Definiciones y opiniones con las que bombardean a la ciudadanía española, que no soportarían ni la más mínima objeción de los juristas europeos porque, siendo nuestra Constitución la más moderna de Europa, es también, como lo es el desarrollo de las leyes que de ella emanan, el más garantista del mundo occidental
No se si estoy exagerando y hay alguno que todavía lo sea más, pero no creo.
Pero los relatos, las posverdades y los eufemismos que de forma tan magistral maneja el gobierno y sus asesores mediáticos, puede que haga dudar de la imparcialidad de nuestra justicia a algunos que no tienen el conocimiento que proporciona el haber vivido los tribunales militares y los especiales, como el Orden Público, hasta llegar a disfrutar de una justicia imparcial y democrática, como lo es el propio Estado español, y es por eso por lo que me permito insistir en que no, que todo ese mensaje de falsedad y victimismo no es más que eso.
Un mensaje de falsedad y victimismo.
Valencia, 22 de enero de 2024
José Luis Martínez Ángel