Lo han vuelto a hacer. Les explota el muy lamentable caso de la supuesta violación del DAO a una de sus subordinadas y el gobierno el pleno alaba y recalca a todo pulmón lo rápido que ha reaccionado <<destituyendo>> al impresentable, que por cierto dice que no le han cesado, que ha dimitido.
Y lo mismo sucedió con el apagón y con el desgraciado accidente ferroviario del mes pasado, entre otras catástrofes menores.
Presumir de éxito en la reacción es tomar el pelo, una vez más, a la opinión pública, a los españoles. Porque eso no es ningún éxito. El éxito de un gobierno está en el buen hacer y en la previsión, no en la reacción, que, por cierto, también es necesaria. ¡Faltaría más!
En el mundo real, especialmente en el empresarial, se persigue el <<cero defectos>>, que en caso del gobierno se puede traducir en cero fallos. Y eso se consigue con procesos adecuados focalizados en la prevención de errores y en controles que evidencian que todo se está desarrollando como es debido en las etapas intermedias de los mismos procesos.
Y la herramienta que permite asegurar que todo funciona como debe tienen un nombre, se llaman <<registros de calidad>>
Me imagino que si en una gran empresa el Director General convoca una junta de accionistas para anunciar que tienen que cerrar la empresa por los malos resultados, pero que ha despedido de inmediato al Gerente, no sale vivo de la junta.
Pues eso es exactamente lo que está pasando con el gobierno. Que arrastra una cadena interminable de errores, seguida en cada caso, eso sí, por excelentes reacciones, horas y horas de Óscar Puente explicando lo inexplicable o un Marlaska que pasa la responsabilidad de hacer dimitir a un ministro a la víctima de una violación. Como si no tuviera suficientes problemas con los que ya le han ocasionado
¡Bien por ellos!
Espero que no nos reviente una presa y salgan en tromba a anunciar que, a la media hora, ya habían llegado los bomberos y los primeros auxilios para rescatar a muertos y heridos.
Y que alguna vez aprendan que la responsabilidad política no consiste en pedir disculpas por los errores cometidos, ni en cesar a terceros en la cadena, sino, como menos, a los que están en primer lugar. A los <<gerentes>> de cada área de negocio, que en política se llaman ministros.
Valencia, 21 de febrero de 2026
JoséLuis Martínez Ángel.