Perlas del día y los relatos. El robo de la soberanía popular

Pese a la clara, clarísima, opinión en contra de la judicatura, que ayer salió a la calle para manifestarlo, incluida la mayoría de los fiscales, el ministro Bolaños ha anunciado que van a acelerar la ley que permitirá que se nombre jueces sin necesidad de concurrir a oposiciones, lo que, conociendo con quien nos jugamos los cuartos, equivale a nombramientos a dedo y a conveniencia del gobierno.

Y también que sean fiscales y no jueces los que instruyan las causas judiciales. Que siendo como son un cuerpo jerarquizado, teniendo como jefe al fiscal general, nombrado por el gobierno, blanco y en botella.

En cuanto a la primera iniciativa y tratando el tema por elevación, se trataría de una auténtica felonía que conculca parte de la letra y, sobre todo y claramente, el espíritu de la Constitución

Me explico:  El punto 2 del artículo 1 de la Constitución dice, inequívocamente, que: << La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado>>.

Es decir, y sin que exista la más mínima duda, en España soy yo, José Luis Martínez Ángel y millones de otros como yo, unos de derechas, otros de izquierdas y otros sin opinión, los facultados para votar, los propietarios de la soberanía nacional, los únicos facultados para decidir cuestiones de Estado

Pero, como no podemos juntarnos en una plaza para decir que hacer en cada caso, una vez cada cuatro años, salvo circunstancias especiales, nombramos a nuestros representantes que se sentarán, en nuestro nombre, en los comodísimos asientos del Congreso y del Senado.

Eso es exactamente y no otra cosa, lo que dice la Constitución. Luego, en contra del relato difundido desde la cúpula de algunos partidos que ha acabado asumiendo gran parte de los españoles, el Parlamento no es soberano, solo representa a la soberanía popular.

Por lo que no puede decidir por su cuenta nada que esté fuera de la Constitución o de las leyes resultantes de su desarrollo.

Y si el Constitucional dice que el gobierno o el Parlamento puede aprobar lo que no está explícitamente prohibido en la Constitución, mienten como bellacos y luego pondré algunos ejemplos.

Desde la transición y hasta el gobierno de Mariano Rajoy, los partidos que han gobernado y han tenido miembros dotados de poder en todos los niveles, han sufrido chorizos que se han enriquecido personalmente con dinero público, como también han intentado y en algunos casos conseguido, obtener fondos ilícitos para mantener a sus partidos. Y la mayoría de ellos, los culpables, fueron condenados, juzgados y encarcelados.

Lo hizo el PSOE con sus casos Filesa, Malesa y Time Sport en tiempos de Felipe Gonzalez y también el PP hasta la famosa moción de censura.

Pero a nivel formal, las cosas funcionaban como debía: Los gobiernos aprobaban iniciativas que se refrendaban en el Parlamento y que se publicaban en el BOE.

Un Parlamento en el que el gobierno rendía cuentas ante la oposición. Es cierto que todos han tratado de ocultar cosas o distraer la atención para que no supiéramos sus maldades, pero para eso estaba la figura de la presidencia del Congreso o del Senado, encargada, entre otras cosas, de llamar al orden a los interpelados si se negaban a contestar a lo que se les preguntaba.

Y los hemos tenido excelentes de todos los partidos, aunque en un determinado momento nos colaran a Patxi López, que no era el de ahora, pero tampoco estuvo al nivel del resto de los y las que ocuparon ese tercer cargo más importante de España.

Eso es lo que ocurría fuera quien fuere el partido al que pertenecía la presidencia, hasta que este gobierno carcoma del Estado decidió que la presidencia del Congreso, el que tiene la última palabra en las decisiones de nuestros representantes, lo ocupara una auténtica delegada del gobierno en el Congreso, como es y así actúa, Francina Armengol, que nunca ha cuestionado ni cuestionará ninguna de las instrucciones que recibe de Pedro Sánchez.

Es cierto que en tiempos pasados el Parlamento ha tomado iniciativas no previstas por las leyes o la Constitución, como la redacción de la propia Constitución, la entrada en la Comunidad Europea o en la OTAN, por ejemplo, pero luego, sabedores de que ellos no tenían la potestad, nos preguntaban si estábamos de acuerdo con lo decidido, en forma de referéndum.

En los que, si hubiera triunfado el <<no>>, ni tendríamos esta Constitución, ni estaríamos en la Comunidad Europea, ni en la OTAN, porque ni el gobierno, ni el Parlamento tiene la soberanía. La tenemos nosotros y ellos, nuestros representantes, lo repetiré muchas veces porque quiero dejarlo muy claro, necesitan nuestra autorización para cualquier decisión no prevista en la Constitución.

Pero resulta que un día llegó al gobierno, legalmente, pero por terceras vías, porque su partido no obtuvo la mayoría, Pedro Sánchez y, desde el primer momento, ha buscado y encontrado cada una de las debilidades de la democracia en un intento progresivo y deliberado de conseguir, de facto, que el Ejecutivo, el gobierno de la nación, sea la máxima autoridad del Estado, por encima del Legislativo y del Judicial.

Con el argumento, tan falso como sibilino, que ellos han sido <<elegidos>> en votaciones. Elegidos sí, sea por mayorías de partido o por coaliciones, pero para representarnos, no para dirigirnos.

Interpretación mafiosa de su autoridad, que ha ido aumentando porque, por elevación antidemocrática, no se paró en barras y llegó al clímax cuando empezó a tomar decisiones totalmente personales sin consultar con ninguno de los organismos diseñados para ser consultados, como el Consejo de Estado o el Poder Judicial, y sin informar a su propio consejo de ministros.

Pasando al nivel tres, decidiendo asuntos tan relevantes como el cambio de posición sobre el Sahara, por poner un ejemplo muy ilustrativo y del que nos enteramos por una carta del Rey de Marruecos.

Caudillo indiscutible de España por designación divina, que tampoco ha necesitado escuchar a nadie en forma de pajarito, como le ocurre a Maduro con Hugo Chávez, porque le basta con escucharse a si mismo. Aunque, por si acaso alguien tiene tentaciones de opinar, ha colonizado todos los estamentos claves del Estado, menos el Poder Judicial al que todavía no ha podido doblegar.

Y esto, en mi opinión, es muchísimo más grave que el trato de favor a Cataluña, sus rifirrafes con Ayuso, o que esté troceando España para alimentar políticamente a los que le prestan votos para permanecer en la Moncloa.

Porque Pedro Sánchez Pérez-Castejón, caudillo de España para nuestro mal, un dictador con piel de oveja, nos ha robado lo más esencial, la piedra angular de la democracia en España:

La soberanía popular.

Y quiero que nos la devuelva

Valencia, 13 de junio de 2025

José Luis Martínez Ángel

P.D. Hoy es el día posterior a conocer el informe de la UCO, pero incluso lo que oigo en las grabaciones me parece mucho menos importante que lo que trato en este comentario.