Con el corazón encogido:

Terrible lo que los hombres pueden hacer a otros hombres. Iba a escribir un alegato sobre la bestialidad humana provocada por esa gente poderosa, mucho más bestia que el asesino despiadado de la imagen, los que están en el origen de toda canallada pasada, presente y futura, pero ya está todo escrito y nada aprendido.

Es una imagen descarnada, un terrible primer plano, pero creo que debía publicarla para que no olvidemos quienes son los verdugos y quién el peligroso enemigo a punto de ser asesinado.

Lo siento por nosotros, los que nos decimos humanos

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/identifican-pistolero-nazi-terrible-fotografia-holocausto_25065

Los políticos canallas y el duelo de las víctimas.

Ya he dicho en otra ocasión que la estrategia elemental de la piscología en todos los casos en los que se producen víctimas es llorar el duelo y asumir la pérdida, Y que esta atención, de ayudar en el duelo, es algo fundamental para que los afectados empiecen a rehacer sus vidas sabiendo que los que se han ido no volverán, pero que este hecho, doloroso e incomprensible, no debe bloquear lo que les queda, especialmente otros familiares, su entorno afectivo y su propia vida.

Y que su entorno afectivo es amplio y generoso. Prácticamente todos entenderá, entendemos, a una víctima y asumirá su confusión, su dolor y su deseo de que alguien pague por las muertes, aunque no esté muy claro a quien culpar.

El otro día reparé en un cartel colocado en mi ambulatorio en el que se manifestaba que uno de los servicios que ofrecen las enfermeras de la atención primaria es <<apoyo en el duelo, si ha perdido o va a perder a un familiar o alguien próximo>>. Y, francamente, me emocionó porque estoy seguro de que es un ofrecimiento sincero y generoso, ya que nunca es grato compartir dolores ajenos y ellas y ellos no son psicólogos profesionales.

Solo hombres y mujeres de buena voluntad que comprenden el dolor porque lo ven cada día en forma de enfermedad o deterioro físico de las personas a las que atienden.

Pero no todos actúan con esta generosidad. Todo lo contrario, los políticos canallas, muy canallas, se esfuerzan en mantener, si no aumentar, el dolor de los que han sufrido pérdidas para señalarles después, casi siempre por intereses políticos, al que, según ellos es el causante de las muertes o los quebrantos,

Sucede en Valencia después de la Dana y ha sucedido en muchas otras ocasiones en los últimos tiempos desde el 11M, como en el atentado de Barcelona, por poner un ejemplo.

Personajes inicuos que, sabiendo que es legítimo que ejerzan la oposición y traten de desprestigiar a sus contrincantes, utilizan el dolor ajeno como arma política sin reparar en el daño que producen a <<sus>> victimas.

Lo hemos visto en Compromís y, de forma superlativa, en la actitud y las acusaciones a Mazón de Diana Morant, la desembarcada ministra de Ciencia, Innovación y Universidades en nuestra comunidad que, al margen de demostrar que es una mala persona por las razones que comento anteriormente, olvida que es ministra al servicio de todos los españoles, incluidos los del PP valenciano, para actuar como azote de la derecha, en la forma de Mazón y de Feijóo.

Puede estar segura de que esta actitud le pasará factura porque a la mayoría de los valencianos, acostumbrados a sufrir catástrofes relacionadas con el agua, les gusta mucho más los que se remangan el pantalón o la falda para ayudar, que los que se quedan en su casa para acusar y dar lecciones de supuesta moralidad.

Valencia. 24 de marzo de 2025

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

El único <<pero>> al excelente cartel del ambulatorio es que esté en femenino, <<la enfermera de atención primaria>>, dice, cuando, aunque las mujeres sean abrumadora mayoría en la atención primaria, también hay muchos hombres que ejercen estas funciones con el mismo interés y profesionalidad que las mujeres

Los políticos canallas y la gran ignominia sobre los asesinados en España.

La ignominia es una ofensa pública que sufre el honor o la dignidad de una persona o un grupo social, es decir deshonor, descrédito de quien ha perdido el respeto de los demás a causa de una probable acción indigna o vergonzosa. Es sinónimo de injuria y vergüenza”.

Nunca he hecho comentarios sobre la famosa ley para la memoria democrática ni tampoco voy a hacerlo ahora. Si que he defendido lo que ya se aprobó hace muchos años, concretamente el 26 de septiembre de 2011 y que se ha ido ampliando en partidas presupuestarias y otras ayudas y también degenerando conceptualmente con acotaciones sobre el tipo de víctimas “preferidas”

Lo que no deja de ser una ignominia, como digo en el encabezamiento.

Porque los asesinados, sea cual fuere el color de su camisa, el tipo de hábito, el uniforme o la toga que vistieran, los que no llevaban ninguna, fueran hombres mujeres o niños, todos los que murieron cuando no debieron morir en cualquier etapa histórica, fuera en una cuneta, en la tapia de una cárcel o de un cementerio, son víctimas, sin distinción de quién los mató y las razones que tuvieron para hacerlo.

Porque ¿Qué diferencia hay entre un fusilado en la posguerra, un asesinado por un grupo de anarquistas, por ETA, en una checa, por el Grapo o por cualquiera que empuñaba el arma asesina?

Las razones, las sinrazones mejor, las argüían y siguen haciéndolo los asesinos. Los muertos, solo pudieron vivir la angustia final de ver que otro ser humano iba a asesinarlos sin comprender porqué lo hacía. Acordándose de sus seres queridos, añorándolos y sufriendo por ellos.

Así pues, lo último que faltaba es que los insensibles, insensatos, manipuladores políticos, me digan a que víctima debo honrar y a cuál no, que asesinatos fueron peores, que asesinados son los “buenos” entre todos los asesinados.

Ahí no me encontrarán la más mínima duda, ni permitiré siquiera que nadie intente convencerme de que sí que hay diferencias.

Continúen pues proporcionando ayudas a los familiares de los que necesitan enterrar a sus seres queridos en un lugar digno, donde puedan ser visitados y recordados

Y caiga lo peor sobre el que intente manipular a los muertos. Siendo lo peor, para mí, que caigan en el olvido electoral y los desalojen de sus salas de consejos de ministros o de sus sillones en las Cámaras.

Diferencias entre verdugos sí, entre víctimas nunca.

Valencia, 5 de abril de 2024

José Luis Martínez Ángel