¿Podrán de una puñetera vez alegrarse de que hemos acabado con ETA? decía Patxi López con mucho énfasis y abriendo los brazos con gesto de desesperación.
Siempre lo he considerado un tarugo de pocas luces y buenos acomodos, pero me temo que ya está presentando síntomas de ser mala persona. Muy mala persona y falso como Judas.
Porque lo que dice sobre que son los jueces los que permiten la libertad de presos, apenas es una media verdad, ya que la que decide liberarlos es María Jesús San José, laconsejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, socialista como el propio Patxi López.
Es cierto que su decisión se podría recurrir y que un juez revoque la orden, o que el juez responsable de la causa decida hacerlo por su cuenta, pero eso sería a posteriori y entraríamos en pleitos y dilaciones, mientras que lo que va delante, va delante y los asesinos excarcelados ya están en la calle.
Todo ello gracias a un pacto con el gobierno de la nación que Otegui hizo público: cambiar presos por votos.
Y no es cierto, amigo Patxi, que ETA haya desaparecido, porque sigue estando presente en esos presos que cumplen condena, entre los que deberían figurar los excarcelados indebidamente sin cumplir la totalidad de la sentencia y sin mostrar ni asomo de arrepentimiento.
Es cierto que ETA ya no mata, pero solo faltaba que les diéramos las gracias por no hacerlo.
Y digo que me temo que Patxi López haya pasado de ser un simple tarugo a ser mala persona, porque supongo que es consciente de que el gran intento, en el que está colaborando, es cambiar el relato para que sean las víctimas de ETA y no sus asesinos, las que están <<enturbiando>> la democracia con sus protestas.
Ellas y quienes las defienden.
¡Claro que hay que recordar que hay víctimas de ETA! Y recordarlo cada día si fuera posible.
Y el malo no es el que las recuerda, sino el que trata de cerrar la boca a quienes las defienden, alegando que se trata de una <<utilización política>>. ¡Claro que es una utilización política!, pero no indeseable. En absoluto.
Utilización política indeseable y mezquina, esa sí, fue violentar a las víctimas pactando con Otegui.
Y, como consecuencia, también es utilización política abrir la puerta de la cárcel para que salga quien no debería.
Puede que lo que digo sea demasiado espeso para la mente del portavoz socialistas, pero, para simplificar mi argumento, solo aclararle que lo indecente decir lo que dice, muy indecente, para los 850 grupos de familiares y amigos que portaron los ataúdes de los asesinados, o para los de los miles de heridos, muchos de ellos mutilados, que dejó esa ETA que, según ellos, ya no existe.
<<Harás y dirás cosas que nos helarán la sangre>>, dijo a Patxi López, Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA. Es una frase repetida muchas veces, pero que debería grabarse en el confortable sillón del portavoz socialista.
Para que no la olvide.
Lamentando que la que la pronunció haya fallecido y no pueda asistir como invitada al Congreso, para que Patxi López le vea la cara cuando dice las cosas que dice.
En fin, esto es lo que hay y el envilecimiento del portavoz no es mayor que el de otros muchos <<colaboradores íntimos>> de nuestro presidente, el gran señor de los pactos canallescos y aberrantes.
Valencia, 26 de marzo de 2023
José Luis Martínez Ángel