Estamos viendo que muchos países de Europa tienen problemas para integrar a descendientes de inmigrantes nacidos en los países en los que residen, algunos de ellos tercera generación de los primeros que llegaron a ellos, y al PP de Jumilla solo se le ocurre la necedad, el casi delito de xenofobia, de prohibir que los musulmanes celebren su fiesta del cordero en lugares públicos de la ciudad.
Cuando nosotros, los católicos, celebramos nuestras procesiones, nuestras romerías o cualquier celebración relacionada con la religión o con nuestras tradiciones sin ningún problema, los chinos su cambio de año, en los que se integran como espectadores activos multitud de españoles sin ser chinos, o se acepta como absolutamente normal, manifestaciones tan recientes en la cultura occidental como es el del orgullo gay, que no defiende ninguna religión, sino una condición o una forma de ser.
Ciudadanos de Jumilla, no duden en votar al PSOE o a cualquier otro partido, porque el PP se merece desaparecer de la faz de la tierra en esa ciudad si, de verdad, ceden a lo que parece una exigencia de VOX para mantenerse en el poder local.
En cuanto a VOX, ¿Qué voy a decir? Otra muestra de que es un partido peligroso en lo social y al que no debería votar nadie que tenga el mínimo sentido de lo que es normal y deseable, o que entienda que la globalización es irreversible y que en España hay millones de inmigrantes perfectamente integrados, que colaboran a que tengamos cubiertos muchos servicios mínimos y que, en definitiva, son tan personas como cualquiera de nosotros, por mucha sangre española que tengamos y con todo el derecho del mundo a defender su religión y sus tradiciones, siempre que respeten nuestras leyes y nuestra convivencia, como hacen la mayoría de ellos, casi todos con nuestra nacionalidad.
Y, reforzando el título de este comentario, en este siglo XXI, no integrar equivale a destruir, algo impensable en una cultura como la nuestra que aceptó con normalidad el mestizaje en nuestros antiguos virreinatos de ultramar, hasta el punto de que eran mestizos una gran parte de los virreyes.
Y no me vengan con el mantra de que cometen delitos varios y violan mujeres, porque no tengo la más mínima duda de que hay que cambiar la ley para permitir la deportación inmediata de los delincuentes extranjeros sin papeles que delincan y, por supuesto, castigar severamente a los que cometan delitos teniendo DNI, que en este caso pueden ser de cualquier raza o religión porque todos ello, todos nosotros, estamos obligados por las mismas leyes.
Valencia, 7 de agosto de 2025
José Luis Martínez Ángel.