Zapatero y la libertad de los partidos políticos para hacer lo “que les dé la gana”

Siempre he dicho y lo mantengo, que Zapatero no es un caradura, ni un aprovechado ni un “trepa”. Es un iluminado que cree sinceramente lo que dice, lo que no quita peligro a sus actos o a sus opiniones, por mucho que hagan o se digan desde la honestidad personal.

Pues bien, ayer, en su defensa numantina de su valido político Pedro Sánchez, nos descubrió que la Constitución permite el hecho de que un partido, el de gobierno, haya contratado a mediadores para negociar pactos con otro partido en una nación extranjera. Una mediación “inter pares”, entre nación opresora una, nación oprimida la otra.

Y lo hace obviando parte del texto y, sobre todo, el espíritu de la Constitución. Porque el artículo 6, en que se habla de los partidos políticos y en el que se apoya, dice efectivamente que “el ejercicio de su actividad son libres”, pero oculta el texto completo que dice:

Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

Porque, en el espíritu de la constitución, no son libres en absoluto para reunirse con supuestos militares golpistas que quieran a atentar contra la democracia, o con un país tercero para conspirar contra nuestros intereses nacionales.

Y, por otra parte, afirma “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular

Algo muy confuso en este momento porque la representación parlamentaria, legítima y consecuencia de un acuerdo antinatura del gobierno con partidos que quieren destruir nuestra nación, o al menos nuestra democracia, no expresa en absoluto lo indicado en los programas políticos que permitieron acceder al parlamento.

Y así, en este momento y en encuestas presentadas hoy mismo por el diario El País, se dice que “Un 60% de los españoles considera que la amnistía es injusta y supone un privilegio“, y que, refiriéndose a territorios, solo encuentra comprensión “en Cataluña y el País Vasco.

Rechazo que incluye a los votantes del PSOE, aunque, como es natural, son menos críticos que los del PP o de VOX, pero consideran, como los demás, que crea “privilegios” y que es “injusta”.

La conclusión es evidente: hay una clara dicotomía entre la mayoría de la representación parlamentaria, obtenida por voluntad de los votantes españoles el 23 de julio y la opinión actual de estos mismos votantes.

Claro que todo esto le resbala a Pedro Sánchez y a sus apoyadores habituales, porque ellos van a la suya, y saben que no hay verdad que no pueda enmascararse con un buen relato.

Algo así como cuando marcamos las diferencias entre la opinión publica y la opinión publicada, pero este es un caso mucho más grave, porque los medios de comunicación pueden influir, pero no son los que deciden nuestro futuro.

¡Qué tiempos aquellos en los que los partidos políticos, y por añadidura el gobierno, hacían lo que queríamos que hicieran los que les votábamos! O casi todo. Porque los programas electorales eran, casi, casi, palabra de honor.

Valencia, 4 de diciembre de 2023

José Luis Martínez Ángel

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