La “espantá” de VOX

¡Que quieren! Anoche me acosté más optimista pensando que los gobiernos autonómicos, no se si los municipales, se han liberado de la rémora de un partido que no ha aportado absolutamente nada positivo a la política nacional y que está completando una extraña deriva, incomprensible para mi y supongo que para una parte considerable de sus votantes.

Y lo hice después de escuchar con atención el extraño mensaje de un Abascal que acusa de sátrapa a Pedro Sánchez, mientras le pone los cuernos a Le Pen y a Meloni para lanzarse a los brazos del muy impresentable Orbán, mucho más caudillo sin control que el propio Sanchez, sancionado por la Comunidad Europea por su política de someter a su autoridad al Poder Judicial húngaro y amigo declarado de Putin, otro sátrapa de manual, que acalla a sus adversarios y hace desaparecer a los más significados.

Visto lo cual, entiendo que Abascal prefiera estas compañías en lugar de un “sicario” del gobierno, Feijóo, que permite atender a los menores sin familia que han llegado a nuestras tierras y que, según VOX, llevan en su ADN delinquir y dar machetazos a quien se ponga por delante cuando se hagan mayores.

Estuvo bien que se llegara a los acuerdos de gobierno porque sirvieron para desbancar al PSOE de muchas autonomías y porque convenía hacer la prueba del algodón a VOX para comprobar si eran capaces de entender que gobernar no es lo mismo que arengar, pero este partido se ha radicalizado mucho más una vez que dimitieron de sus cargos los más moderados de su cúpula, hasta demostrar lo cierto de ese dicho tan popular que afirma que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Siempre he dicho que VOX tiene un suelo de votantes, pero me temo que, con esta decisión, su suelo se reducirá sensiblemente porque no puedo creerme que la gran mayoría de sus seguidores estén de acuerdo con los nuevos rumbos y las extrañas decisiones de su partido. Pero eso es aventurar y ya se verá.

Me gustaría ver la cara de Ignacio Gil Lázaro, el que vio la luz y cambió su PP de todos sus acomodos por un VOX que le ofrecía algo más y mejor, y disfrutaré escuchando las diatribas de los representantes de este partido en todas las oposiciones españolas y muy especialmente las arengas tronantes de los menos presentables, como José Ángel Antelo, líder del partido en Murcia que, seguramente, se doctoró en política de barrio y en malos modos mientras jugaba al baloncesto por la geografía española.

Porque, en resumen, Abascal y sus colaboradores actuales han convertido a VOX en un partido sin posibilidades de gobierno, nunca las ha tenido y sin ninguna capacidad para influenciar en ningún partido de gobierno, metiéndole en un limbo político desde el que no tendrá ningún peso a nivel nacional y muy poco, casi ninguno, en la Comunidad Europea.

Un auténtico “don nadie” en la política española porque, visto lo visto, ni puede, ni sabe, ni entiende.  

Porque que el hecho de que Abascal de abrazos a Orbán o a Trump queda muy bien en la foto, pero, desde luego, no le servirá de nada ni a él ni a su partido.

Valencia, 12 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel

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