La de Oriente Medio, una guerra de siglos cada vez más cerca de Europa.

El ataque directo de Irán a Israel ha puesto en donde debía las verdaderas razones de todo este conflicto, que no es otro que las grandes diferencias, las eternas hostilidades entre suníes y chiíes, las dos grandes ramas del mundo musulmán, teniendo como tonto útil, muy a su pesar, a Israel, un enclave especialmente delicado situado en medio de la zona pretendida como territorio chií, cuya cabeza visible es Irán, madre de todos los conflictos y amparadora de todas las fracciones terroristas del mundo musulmán.

Conflictos que se recrudecieron por última vez cuando estaba a punto de cerrarse los acuerdos de Abraham, que pretendían normalizar las relaciones diplomáticas y comerciales de Israel con Países Árabes, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, siempre con la mediación de Estados Unidos.

No olvidemos que, según las estadísticas que he consultado, “de los 1.800 millones de musulmanes que se calcula que hay en el mundo (más del 20% de la población del planeta, concentrados mayoritariamente en África, Oriente Medio, Oriente Próximo y al sur del sudeste asiático), se estima que casi el 90% pertenecen a los suníes, que se consideran la corriente más tradicional y ortodoxa del Islam. Arabia Saudí, Egipto o Jordania son los países con mayoría más clara de suníes.

Por su parte, los chiíes apenas son unos 200 millones de personas y tienen mayor presencia en países como Irak, Irán, Bahrein y Azerbaiyán, Yemen y Líbano

Los suníes, que reconocen la máxima autoridad religiosa al rey o sultán que ostente el poder político en cada país, como ocurre en Marruecos, se han acomodado mejor al capitalismo del mundo occidental, mientras que una parte de los suníes, pese a ser minoría, continúan establecidos en la edad media del islam y son cuna y refugio de todos los grupos terroristas que han jurado “muerte al infiel” y proclaman de vez en cuando la “yihad”, su guerra santa.

Es cierto que estamos viendo una sucesión de masacres y violencias absolutamente injustificadas, como la de Hamás en el festival “Supernova del amor, de la libertad y de la paz” el 7 de octubre de 2023, o la represión inhumana del gobierno israelí en la Franja de Gaza o en Cisjordania, pero, pese a estas muestras de terror, lo que está sucediendo no son más que pequeñas escaramuzas en esta guerra interminable que comenzó con la caída del Sah de Persia Mohammad Reza Pahleví y su intento de modernizar el país desde un gobierno marcado por el lujo y la corrupción, derrotado por la doctrina incendiaria del ayatolá Jomeini desde Londres, favorecida por el malestar social y la pobreza de los entonces persas, ahora iranies.

Todos ellos, suníes y chiíes, creen que “Alá es el único dios, que Mahoma es su profeta y que el Corán es la palabra eterna. Y ambas ramas rezan y ayunan de la misma forma, celebran las mismas fiestas y comparten muchas prácticas. Sin embargo, las diferencias entre un sunita y un chiita son de tal calibre que se enfrentan en un conflicto milenario”.

La gran diferencia, repito, es que los países suníes, todavía corruptos y con muchas carencias en libertades legales y sociales en sus países, nos ven como adversarios comerciales en el mercado mundial, mientras que los sunitas nos siguen viendo como infieles a los que convertir o exterminar, siendo su objetivo inmediato e innegociable la desaparición del estado de Israel, el único democrático de la zona.

Y esta es la razón, supongo, por la que Netanyahu, sabedor de que, o extirpa de raíz al islamismo radicar dependiente de Irán en esta ocasión, o se verá obligado a mantener una guerra sinfín que nunca podría ganar.

No digo que tenga razón. Es lo que supongo que cree y de ahí las barbaridades que está cometiendo.

Valencia, 3 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

2 comentarios en “La de Oriente Medio, una guerra de siglos cada vez más cerca de Europa.

  1. Me encantan tus comentarios, y casi siempre estoy de acuerdo con lo que dices, pero ¿como se pueden soportar las bestialidades del 7-O sin una respuesta al menos con un semejante nivel de violencia?. El pueblo judío siempre perseguido, y tenemos un ejemplo muy cercano pues les expulsamos de España en tiempos de los Reyes Católicos, después lo fueron de Rusia, etc., y no digo nada de las atrocidades de la Alemania nazi, le entiendo que se dejen la piel y se defiendan con uñas y dientes porque se trata de sobrevivir.

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    • Estoy de acuerdo con la premisa de tu planteamiento porque, efectivamente, el pueblo judío ha sido siempre el «perseguido» por todos, según algunos porque tienen una maldición bíblica en la que yo no creo. Lo más fácil, lo natural, es que les machaquen para hacerse con sus propiedades, porque si algo han tenido como comunidad es ser muy ahorradores y actuar como unidad. Recuerda que en la Edad Media los cristianos no podían prestar dinero con intereses, por lo que no prestaban dinero a nadie y así, los cristianos, incluso los reyes, pedían dinero a los judíos pagando intereses, por lo que me temo que la famosa inquisición y su expulsión se debió más a una quita de deudas que a cuestiones religiosas.
      Y en el caso que nos ocupa, los malos, sin duda, son Hamás que mata e Irán que les proporciona armas para matar y que fueron ellos los que lo empezaron todo hace un año matando a más de mil inocentes, hiriendo a mucho más y secuestrando a casi doscientos rehenes.
      Pero una cosa no quita a la otra y Netanyahu, supongo que pensando que o acaba con todos los enemigos de Israel o que, se pacte lo que e pacte, solo es una solución a veinte años, como siempre ha sido, está segando a lo bestia sin retirar la cizaña del trigo de forma que por cada uno de los terroristas reales, está matando a muchos palestinos totalmente inocentes e hiriendo o dejando en la miseria a muchos otros.
      Es por eso por lo que, en mi opinión, Israel debería detener la matanza, hacer más caso a su inteligencia, que es la mejor del mundo, para emprender acciones mucho más puntuales (no les hizo caso cuando le advirtieron de lo que podía pasar porque estaba en época electoral y no quería tomar medidas restrictivas) y dedicar todos sus esfuerzos, diplomáticos o del tipo que sea, contra Irán, porque es ahí donde está el problema de la zona y la fuente de los conflictos entre sunitas y chiitas.
      Y, para los que están convirtiendo a Hamás en víctimas, las víctimas no son ellos, sino la población palestina y libanesa no beligerante, Y si tan buenos fueran como dicen sus amigos y defensores, ya habrían liberado a todos los secuestrados o devuelto sus cuerpos si ya están muertos, como ocurrirá en muchos casos.
      Mi conclusión: Teniendo razón hace un año, Netanyahu se ha convertido en un genocida de palestinos y tienen que pararlo para que Israel y la comunidad internacional actúe de forma colectiva contra la causa raíz del problema, que es Irán. Sin avanzar más, porque, de hacerlo, comprometerá la actual neutralidad de Marruecos, Arabia Saudí y los Emiratos
      Un abrazo

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