El Tribunal Constitucional no es un tribunal de casación.

Siguiendo con la estrategia de ocupar con afines todos los puestos clave del Estado, Pedro Sánchez invadió el Constitucional con nombres que nunca debieron estar ahí si el promotor o sus cómplices necesarios tuvieran el más mínimo sentido de la decencia y de respeto a la propia Constitución.

Por que las funciones del Tribunal son:

1. El Tribunal Constitucional tiene jurisdicción en todo el territorio español y es competente para conocer:

a) Del recurso de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones normativas con fuerza de ley. La declaración de inconstitucionalidad de una norma jurídica con rango de ley, interpretada por la jurisprudencia, afectará a ésta, si bien la sentencia o sentencias recaídas no perderán el valor de cosa juzgada.

b) Del recurso de amparo por violación de los derechos y libertades referidos en el artículo 53, 2, de esta Constitución, en los casos y formas que la ley establezca.

c) De los conflictos de competencia entre el Estado y las Comunidades Autónomas o de los de éstas entre sí.

d) De las demás materias que le atribuyan la Constitución o las leyes orgánicas.

Repito: estas y no otras son las que le confiere el artículo 161 de la Constitución.

Que, en esencia, se limitan a comprobar si las sentencias recurridas se ajustan a lo que permite la constitución, sin más valoraciones (si bien la sentencia o sentencias recaídas no perderán el valor de cosa juzgada), y a asegurarse de que durante un juicio se han respetado los derechos de los encausados.

Pero, claro, ellos no están para eso y, desde hace algún tiempo, se están comportando como un tribunal de casación, con un supuesto derecho a rectificar las sentencias del tribunal supremo, que es, según la Constitución, el único organismo autorizado para interpretar las leyes y dictar sentencias.

Y pongo un caso del que se está hablando, lo ha dicho el propio Pedro Sánchez en un mitin y seguro que tiene información privilegiada que, por cierto, no debería tener.

Aunque los más jóvenes no la recuerden, Magdalena Álvarez Arza, “mi Maleni” para los íntimos, fue la consejera de economía de la Junta de Andalucía que dictó las leyes que permitieron los líos de la comunidad, ERES y similares y posteriormente, fue ministra de Fomento del Gobierno de Zapatero.

Fueron hechos probados y juzgados que merecieron una sentencia del Tribunal Supremo.

Pues bien, parece ser que el Constitucional podría resolver que se anule o se le reduzca la pena porque, según dicen, no fue ella la que aprobó las leyes, sino el Parlamento Andaluz.

Es decir: que, tal como lo presentan, el Constitucional está por encima de las leyes españolas y del Poder Judicial, algo que no contempla en absoluto la Constitución.

Y, con independencia de lo novedoso del argumento, no sé en qué se están apoyando para semejante idea, porque sentaría un precedente por el que los políticos, presenten las leyes que presente y por muy antinatura que fueren, no tendrían responsabilidad personal ni política porque son los parlamentos quienes las aprueba.

Convirtiéndolos en una especie de Fuenteovejuna que enmascara cualquier responsabilidad personal de los promotores.

Sería como decir que Franco, sus tribunales especiales o quien diera la orden, no son responsables de los fusilamientos durante la dictadura porque no fueron ellos, sino los pelotones de fusilamiento los que dispararon las armas que asesinaron a los fusilados.

¿Hay alguna posibilidad de que alguien, no se quien ni como, pueda acabar con todos estos desatinos antidemocráticos, legales, pero tal lejos del espíritu de la Constitución para que podamos recobrar un mínimo de normalidad?

En la que los jueces juzguen en libertad y de acuerdo con las leyes, el Parlamento tenga presidentes de garantía y con autonomía para ejercer sus funciones, como la ha tenido siempre hasta la llegada de Pedro Sánchez, el sátrapa declarado que tanto daño está causando.

Soy consciente de que estas cosas son muy difíciles de entender, porque parecen muy lejanas, muy de “los políticos” y la mayoría de la ciudadanía está en otras cosas. En sus problemas cotidiano, siguiendo la Copa de Europa de futbol, o planificando las vacaciones.

O porque creen en lo que les dicen los “líderes” de sus partidos, en los que confían, creyendo que es lo mejor para la nación.

Valencia, 22 de junio de 2024

José Luis Martínez Ángel

No son los problemas de la Fiscalía. Son “nuestros” problemas.

El disparate de la Fiscalía es que el Fiscal General sea nombrado por el gobierno de turno y que tenga esa estructura jerárquica por la que el titular, el único cargo político entre todos los fiscales, tenga poder para imponer su criterio al Consejo Fiscal, un colectivo compuesto, en la mayoría de los casos, por fiscales de prestigio y con más experiencia en el cargo que el propio Fiscal General.

Y así ocurre lo que ocurre y solo comento este caso como ejemplo de lo increíble de la situación, es que Álvaro García Ortiz haya enviado mensajes a la fiscal de la Comunidad de Madrid que lleva el caso de la pareja de Ayuso, diciéndole que «hay que sacar la nota, nos van a ganar el relato»

“El relato”, terminología puramente política, impropia de alguien tan responsable de respetar las leyes, que jamás debe justificar actuaciones de cargos tan importantes para las garantías procesales de los españoles.

Y ayer mismo me enteré de que la fiscalía está defendiendo la posición de que en los altercados que se produjeron en Cataluña como consecuencia del intento independentista, los perjudicados, las víctimas, fueron los manifestantes que quemaban las calles de Barcelona y otras ciudades o asaltaban el aeropuerto.

Por lo que es absolutamente inviable que en España sean los fiscales y no los jueces los que lleven las instrucciones, como ocurre en algunas naciones europeas que respetan la separación de poderes y que nuestro gobierno está intentando implementar.

Medida muy sensata que yo apoyaría si España fuera un país “normal”, porque no tiene objeto que sea un juez el que instruya y otro quien juzga.

¿Se imaginan lo que ocurriría en la España de hoy si fueran los fiscales los instructores sometidos a la disciplina del Fiscal General que, a su vez, es un cargo público nombrado por el gobierno?

Se vetarían los que perjudicaran al gobierno o a quienes los sustentan y se abrirían instrucciones sobre todo lo relacionado con la oposición.

Y, por supuesto, no me refiero solo a este gobierno.

Porque sí, porque somos los que decidimos lo que está bien y lo que está mal, “Impunity Bego”

Sánchez manifestó ayer su impaciencia para que llegara el domingo y derrotar a Feijóo. No con estas palabras, pero más o menos. Y eso es parte aceptable de una campaña electoral para la Comunidad Europea, en la que no se ha hablado prácticamente nada de la Comunidad Europea.

No se ha dicho que el futuro de España, su prosperidad, depende en un altísimo porcentaje de la Comunidad, porque es la que en este momento está fijando la política monetaria de todos sus estados miembros y las de medio ambiente, agricultura, pesca y otras que son fundamentales para el desarrollo español, entre las que está fijar un marco jurídico mínimo, imprescindible, para todos los europeos.

Y sin embargo parece que nadie está interesado en hacer ver que una altísima abstención, como la que es habitual en estas elecciones, es un auténtico suicidio a medio plazo.

Campaña que, para colmo del cinismo y de la tergiversación de valores, ha acabado planteándose como un plebiscito sobre la figura de Begoña Gómez, como si fuera ella la piedra angular de España, de nuestro futuro y de nuestro bienestar.

“Free Bego”, decían las pulseras que se ofrecían como “merchandising” en los mítines, como si la libertad de esta nueva Eva Perón, Evita para los argentinos y los íntimos, la potestad de hacer cuanto quiera, fuera un derecho adquirido cuando compraron el nuevo colchón para su cama en la Moncloa.

¿Libertada para qué? Porque la pareja del presidente es tan libre como yo para opinar, manifestarse, reunirse o ejercer cualquiera de las libertades garantizadas por la Constitución. Y que, estando investigada, sigue siendo tan libre como yo y está amparada por una legislación ejemplar para su situación actual como es la nuestra.

Yo creo que el diseñador de la pulsera no estaba muy ducho en el idioma inglés y equivocó el lema que le pedía ese grupo de poder que, como suelo decir, utiliza las siglas del PSOE como coartada. Porque en realidad, el mensaje que quiere transmitir los ideólogos de la campaña es “Impunity Bego”, impunidad para hacer lo que quiera con su vida y sus manejos profesionales, que para eso es la esposa de Pedro Sánchez, el todopoderoso.

Una especie de Carmen Polo de Franco que, según la leyenda de la época, aterrorizaba a los propietarios de las joyerías cuando la veían entrar porque era norma no escrita que no le pasaran las facturas de lo comprado. Eran “regalos voluntarios”, se decía.

Seguramente son habladurías, como también puede que lo sean las supuestas andanzas irregulares de “la presidenta”, título otorgado por el muy clarividente Patxi López, no sé si delictivas porque eso lo tiene que decidir un juez, pero sí confusas.

Porque “algo tendrá el agua cuando la bendicen” sabiendo que la Politécnica está investigando si es cierto que Begoña Gómez ha registrado como suyo un software propiedad de la universidad y que han anunciado que su famosa cátedra no se renovará el próximo curso.

Y ayer, en el colmo de la desfachatez y del “todo vale porque podemos hacerlo”, Francina Armengol, la presidenta del Congreso, la que actúa como delegada del gobierno en el parlamento, se atrevió a pedir el voto para el PSOE, llamémosle así, durante su intervención en la comisión de investigación a la que había sido citada.

Supongo que este vídeo le parecerá bien a muchos ciudadanos y avergonzará a otros, como me avergüenza a mí. Pero lo reproduzco porque, al verlo, todos, absolutamente todos, recapacitemos sobre lo que está pasando y si este es el estado que queremos y que construimos, con muchísima ilusión, en 1975.

Voten a quien quieran, pero vayan a votar, que nos va mucho en ello,

https://youtu.be/2rK35HPuMU4

Valencia, 8 de junio de 2024

José Luis Martínez Ángel

El grupo de poder que utiliza como coartada las siglas del PSOE y la provocación a elegir entre la integridad de Begoña Gómez, ciudadana española, o la de un juez instructor.

Vaya por delante, como siempre, que respeto las creencias de cada uno y, siendo demócrata convencido, nunca censuraré a quién haya votado a cualquiera de los partidos que participan en elecciones, o a los que voten en blanco.

A los únicos que recrimino es a los que no votan, porque, en mi opinión y dado que se niegan a participar, pierden todo el derecho a opinar

Dicho lo cual, me parece realmente extraño que personas a las que considero demócratas y con un conocimiento de la política suficiente para opinar, estén de acuerdo en aceptar el disparate de situación que se viene gestando desde hace tiempo y que puede llegar al clímax en las presentes elecciones a la Comunidad Europea.

Me explico:

No entro a calificar los argumentos de la o las oposiciones porque, como digo, están en la oposición y no tienen la potestad de manejar el BOE ni ninguna de las herramientas que proporciona el Estado a los gobernantes. Ellos se manifiestan, dan argumentos más o menos aceptables, falaces o disparatados, pero, como digo, solo pueden emplear la palabra y, por tanto, no son objeto de mi crítica.

Lo que no entiendo es la evolución del grupo de poder formado por el gobierno y una parte de dirigentes, el llamado “núcleo duro”, que utilizan como coartada las siglas del PSOE para tomar decisiones y derivas impropias de los que nos gobiernan y especialmente peligrosas porque atentan contra el orden establecido en la Constitución y en las leyes.

Como crear un relato con el mensaje subliminal de que Begoña Gómez, esposa del presidente, forma parte del entorno del gobierno y, por tanto, persona a proteger con las armas y argumentos del Estado.

Lo que es absolutamente falso. Porque Begoña Gómez es una civil como tú o como yo, sin rango ni título reconocido y que, como todas las anteriores que han cumplido la misma función, han tenido más obligaciones que privilegios para evitar que alguna de sus indiscreciones salpicara a su pareja, como ha ocurrido en este caso.

Por lo que ayer me sentí totalmente engañado como ciudadano, y manipulado descaradamente, cuando en un mitin del PSOE en el que apareció Begoña Gómez, todo fueron adhesiones y alabanzas a su persona y un ataque claro, rastrero, a la judicatura en general y al juez que lleva su causa en particular.

Juez que atiende, como es su obligación, una denuncia que presenta una asociación de dudosa trayectoria, pero la misma que sentó en el banquillo a miembros de la familia real y metió en la cárcel a uno de ellos.

La misma judicatura, no el mismo juez, mismos denunciantes, mismas leyes.

Porque si el juez ha aceptado abrir diligencias e imputar a la pareja del presidente, es porque ha apreciado algunos indicios para hacerlo. Y si avanzada la investigación comprueba que los indicios son poco consistentes, así lo declarará y a Begoña Gómez, ciudadana española como yo, la declararan tan inocente como lo fue hace un mes y como lo es en este mismo momento.

Pero utilizar a la mujer del presidente y pregonar una supuesta podredumbre en parte de la judicatura como banderín de enganche para que voten al presidente en las Europeas, para lo que es necesario la previa de hacerla “persona importante del estado”, es propio de una dictadura chavista, puro peronismo con una pseudo Evita incluida y una clarísima argumentación propia del mismísimo expresidente Trump, el que se pasa gran parte del tiempo acusando a sus acusadores y diciendo que el juez que le juzga es absolutamente corrupto porque “lo suyo” solo es una conspiración política.

Provocar que la ciudadanía española elija entre la integridad de una ciudadana, pareja del presidente y la del poder judicial de la nación es una irresponsabilidad que todos pagaremos caro por mucho que Pedro Sánchez vaya rateando soluciones a sus problemas personales y políticos.

Pagaremos nosotros con la pérdida de calidad de la democracia, perderá la imagen internacional de España porque pocos en el exterior entenderán semejantes desatinos y perderá el propio Pedro Sánchez que, no sé cuándo, pasará a la historia como el más mentiroso y falsario de toda Europa durante muchos años.

El que dejará tras de sí una fractura política y social que él mismo ha provocado deliberadamente, recordemos cuando anunció que iba a “levantar un muro”, desconocida desde los malhadados años previos a la guerra civil, durante el tercer bienio de la República Española.

Y lo que siento es que, si a Begoña Gómez la imputan por algún delito, cosa que no creo, o se le descubre maniobras impropias de su posición, muchos españoles de toda condición, la mayoría demócratas declarados, seguirán diciendo que todo ha sido una maniobra política para desprestigiar a Pedro Sánchez, como están haciendo, repito, los seguidores de Trump en los Estados Unidos.

Pedro Sánchez, el tramposo más inteligente que conozco, ha utilizado todo lo que tenía al alcance de su poder para permanecer en el gobierno: general leyes a medida de partes, dar competencias autonómicas que nunca debió transferir, repartir dinero que no es suyo para contentar a sus apoyadores o a bloques de ciudadanos catalogados como posibles electores, indultar, amnistiar, etc.

Solo le faltaba utilizar políticamente y a su favor las posibles imprudencias de su esposa.

¡Vivir para ver!

Valencia, 7 de junio de 2024

José Luis Martínez Ángel

Los pisos turísticos, vistos como maldición por el descontrol con que se gestionan

En España es práctica habitual, marca de la casa, diría yo, dejar que los problemas engorden hasta hacerlos parecer irresolubles. Podría poner muchos ejemplos, pero hoy quiero centrarme en la masificación de los llamados “pisos turísticos” y el problema que está creando en algunos lugares y en algunas comunidades de vecinos.

Y llegados a este punto, parece que el adoptar medidas supondría generar conflictos que no contentarían a ninguna de las partes implicadas: Ayuntamientos, propietarios, inquilinos y vecinos de los inquilinos de este tipo de pisos.

Porque estamos inmersos en una mentalidad sociológica en la que la actitud de la administración a problemas concretos es “mejor no tocarlo”, hasta que explota, o esperar a que otro resuelva el problema, lo que manifiesta cobardía política y falta de compromiso.

Cuando, visto desde la perspectiva de un ciudadano que no vive de la política y ha trabajado en la empresa privada, casos como estos se abordarían con un planteamiento elemental, un “como estamos”, para poder determinar el camino correcto para llegar al “como queremos estar”. Lo habitual en las decisiones empresariales que trabajan en la llamada “calidad total”.

Algo que ya aplicaba Guillermo de Ockam, un pensador del siglo XIV, con su hipótesis de “Principio de Economía”: “una hipótesis es tanto mejor cuanto más explica con menos elementos teóricos”. Es decir, “las hipótesis deben ser sencillas y predecibles y aquello que puede explicarse de forma sencilla no debe ser interpretado mediante hipótesis innecesariamente complejas y alambicadas”.

Pero si los políticos practicaran esta filosofía, ¿De qué vivirían?

Y pongo como ejemplo Valencia ciudad y sus muchísimos pisos turísticos:

Lo primero, en mi opinión, sería cuantificar el número máximo de alojamientos hosteleros que se debe aceptar en la ciudad. Esta es una decisión política, valiente, que debe tomar la autoridad municipal, a ser posible consensuada con la oposición y asesorados por un equipo multidisciplinar de psicólogos, urbanistas y representantes de los gremios directamente afectados.

Y dejar establecida esta modalidad de control de “cantidades” de forma que no se convierta en arma política en caso de cambios de color de las autoridades municipales, aunque se actualicen por circunstancias demográficas.

Limitar el número de plazas hoteleras tendrá la oposición inmediata de parte de la hostelería, especialmente los representantes de bares y restaurantes, pero el respaldo incondicional de los ciudadanos de a pie, los verdaderos “dueños” de la ciudad.

Una vez decidida esa cifra, habría que determinar las prioridades de autorización, que no me parecen muy complicadas.

1.1.- Porque yo empezaría, como es natural, por las plazas de hoteles y apartoteles operativos en la ciudad en el momento en que se realice el estudio.

1.2.- El segundo lugar de preferencia debería ocuparlo los pisos controlados por empresas autorizadas a alquilar pisos propios o de terceros. Es un sector que no suele crear problemas porque tienen normas muy estrictas, tanto para el control de los inquilinos, como para la protección de los vecinos. Valga como ejemplo la disponibilidad de teléfonos 24 horas para contactar con la empresa en caso de que se produzca cualquier incidente.

Este tipo de empresas están establecidas y acreditadas en Europa desde hace muchos años. Yo las he conocido en Londres y ofrecen muchas garantías a los clientes y muy pocas molestias, prácticamente ninguna, a los inquilinos de los inmuebles de que disponen.

Y están cubriendo un espacio muy apropiado y casi inexistente para viajeros que prefieren alojarse en un piso en lugar de un hotel, por precio, por comodidad, o por afinidad familiar de los viajeros. Para ellos es una variación al apartotel, a mejor precio y con mayor oferta y aportando el valor añadido de la variedad de ubicaciones en la ciudad.

1.3.- En tercer lugar, pondría a los propietarios actuales de pisos con autorización para ofrecerlos en la modalidad de “alquiler turístico”. Autorización que presupone que, como en el caso de las empresas, tienen perfectamente controlados a sus inquilinos y soluciones a las posibles molestias que puedan causar a los vecinos de cada uno de estos pisos.

Y también, como no, las condiciones mínimas de habitabilidad de los pisos ofrecidos.

Aunque la medida a aplicar desde el primer momento, antes de decidir las siguientes, es perseguir severamente a los muchísimos infractores actuales que son los realmente responsables de la merecida mala fama de esta modalidad de alquiler: los arrendadores ilegales, los “legales” que no controlan a los inquilinos o no protegen a los vecinos, etc. Supongo que es un número desconocido, como ocurre con los infractores de otros sectores, pero seguro que son muchísimos.

¿Cómo se implementaría todo este proceso? En primer lugar, prohibiendo la construcción de nuevos hoteles antes de saber si “caben” en el proyecto turístico de la ciudad, excepto los que estén en construcción, y paralizando la autorización a nuevas empresas de alquiler, así como el permiso de pisos turísticos a particulares hasta que no se realice un inventario actual de la situación.  

Y a partir de ese momento y habiendo realizado esta auditoría, no suspender nada de lo ya autorizado, aunque “sobren” plazas, en espera de que las restricciones aplicadas y la desaparición de parte de los “alquiladores” de pisos en todas sus formas, acaben por normalizar la situación.

Lo digo porque si se denuncian y cierran todos los pisos turísticos ilegales de particulares o los que no cumplen las condiciones mínimas para ser alquilados, seguro que la tensión provocada en algunos barrios y en determinados inmuebles de la ciudad, se reduciría sensiblemente. 

Es evidente, y es un problema que realmente no tiene nada que ver con los pisos turísticos en sí, que hay movimientos especulativos para expulsar, utilizando cualquier fórmula “legal”, a inquilinos con contratos tradicionales para convertirlos en pisos turísticos. Pero eso es un problema totalmente ajeno al del alquiler por días, que se evitaría con un control exigente de las autoridades para evitar abusos.

Y, por otra parte, la existencia de máximos en el mercado frenaría el interés de los especuladores y de los “desahuciadores” profesionales que tanto proliferan en la actualidad.

Se que lo que digo, que es una de las muchas formas de abordar el problema, no es nada fácil tratándose de la administración y no lo es por los condicionantes políticos de estas medidas: votos que se ganan, votos que se pierden, ya que la medida en si es un ejercicio simple que en la empresa privada se realiza con toda normalidad.

Yo mismo lo he hecho muchas veces siendo responsable de un importante equipo de técnicos de post venta, para determinar el número de técnicos necesarios en Valencia y en que equipos debían estar especializados, para atender un determinado número de máquinas instaladas en los domicilios de los clientes.

Muy, pero que muy sencillo.

Naturalmente mi dirección solía preguntarme si estaba soñando para “pedir tanto” y me exigían una reducción en la petición de nuevos empleados o una mayor justificación de mis razones, pero ambas partes sabíamos que eso solo era el principio de una negociación, las reglas de juego establecidas para proponer decisiones empresariales.

Y, a partir de ese punto, a pelear para convencer, o a aceptar que te equivocabas, pero siempre se llegaba a un acuerdo, casi nunca por el clásico “ordeno y mando” de la dirección y sin daños personales.

Soy consciente, repito, de que pedir cosas tan sencillas como estas a la administración es mucho pedir, pero, por intentarlo, que no quede.

Y si algún funcionario cree que lo que digo es pura ciencia ficción, le invito a que discutamos el tema tomando un café.

Valencia, 2 de junio de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Toni Kross, Rafa Nadal y la gente que vale la pena

En este mundo convulso y egoísta que nos hemos fabricado, en el que muchos reclaman derechos y pocos, obligaciones, donde el honor, el compromiso y la palabra dada ha pasado a ser bien escaso en favor del oportunismo, los relatos y la posverdad, resulta especialmente grato poder destacar los valores de alguien que ha convivido con nosotros durante diez años, espero que siga haciéndolo muchos más, dando ejemplo de honestidad profesional y personal.

Me refiero, claro está, a Toni Kross, un futbolista de altísimo nivel que el otro día se despidió de su afición en su último partido en el estadio del Real Madrid. Afición que le brindó una despedida sencilla y emotiva, un poco como es él y un mucho como él quería, siendo como es tan poco aficionado a parafernalias innecesarias.

Y hablo de él, como podría hacerlo de cualquier otro jugador de fútbol de otro equipo o de otra categoría, o de un fontanero de Albacete si reuniera sus mismas características y pudiera presentarlo como ejemplo para la juventud.

Toni Kroos nació en Greifswald, una ciudad de la Alemania del Báltico, a tiro de piedra de Dinamarca, Suecia y Polonia y quizás por ser tan del norte de un país del norte es por lo que ha sido especialmente serio y reservado, poco dado a extravagancias y titulares de prensa rosa, de carácter recio, severo y exigente consigo mismo.

En lo profesional es, porque sigue estando en muy buen momento, poseedor de una técnica exquisita que le permite estar siempre donde debe estar como referente de sus compañeros, o poner el balón al pie de quien quiera, prodigando muy especialmente esos pases largos de izquierda a derecha buscando el gran control del balón de Carvajal, uno de sus clásicos.

Haciendo gala, por decir algo, de una actitud sin tacha en cuando a su comportamiento en el campo, sin aureolas de líder, sintiéndose miembro activo de su equipo y manifestando un gran respeto por sus rivales. Se podría decir que no ha tenido nunca ni un mal gesto, ni una mala patada fruto de un momento de descontrol, más allá, y se pueden contar con los dedos de la mano, de algún enfado momentáneo con un contrario.

En cuanto a lo personal, respetando como respeto las decisiones de cada cual, Toni “está casado con Jessica Kroos (Farber de apellido de soltera), a la que conoció en Lanzarote cuando solo tenía 18 años” y con la que ha tenido tres hijos. Ella trabajaba en el hotel en que se alojó en unas vacaciones y allí surgió el principio de una relación que ha durado hasta hoy mismo.

Rara avis, rarísima, viviendo como ha vivido en un mundo de famas y tentaciones.

Familia ejemplar de la que leo “Mientras que él entrena, su mujer se encarga de gestionar la Fundación Toni Kroos, fundada en 2015 y que tiene como objetivo ayudar a niños gravemente enfermos. Además de financiar terapias y tratamientos, también ofrecen respaldo económico en situación de necesidad. No es su único proyecto. En España cuenta con Toni Kroos Academy, una academia de formación futbolística y personal para niños pequeños. “

Un gran jugador y una gran persona que se ha retirado, como siempre había anunciado, siendo jugador del Real Madrid e ignorando las grandes ofertas económicas que, sin duda, le habrán llegado desde los países Árabes o desde los Estados Unidos.

Quiero dedicarme a mi familia”, ha dicho, y eso es lo que hará.

Habrá muchos como él, pero el hecho de ser famoso y, pese a ello, haber sido tan honesto, le otorga un plus añadido para que le considere un ejemplo a seguir.

Como lo ha sido, con un perfil profesional y personal muy parecido, nuestro Rafa Nadal, con el mérito adicional para el tenista, de que si a Toni Kross le conocemos desde hace diez años, Rafa comenzó su carrera y su buen hacer hace veintitrés.

Coincidiendo con Toni Kroos en que también él se ha casado con su novia de toda la vida, Maria Francisca Perelló, la Xisca de siempre, ahora convertida en mujer de negocios y gerente de algunas de las muchas empresas familiares.

Ambos se conocen y, como no podía ser menos, son grandes amigos.

Rafa fuel eliminado ayer en el Roland Garross y Toni Kross aspira a conseguir la última Champions League, nuestra conocida Copa de Europa, el próximo sábado en Wembley

Pero a ambos les espera, seguro, un gran futuro en lo personal y el reconocimiento de lo mucho que han hecho como deportistas y como miembros destacados en esta sociedad convulsa y egoísta, repito, que nos hemos dado.

Les deseo lo mejor, porque ambos se lo merecen.

Valencia 28 de mayo de 2024

José Luis Martínez Ángel

Begoña Gómez y las exageraciones interesadas del presidente del gobierno de España.

Nunca he opinado sobre las actividades de Begoña Gómez, más allá de comentar la necesidad de definir el papel de las parejas de los presidentes de turno. A mi no me gusta que intervenga directa o indirectamente en negocios con empresas que reciben subvenciones del gobierno, pero no hay nada que lo impida, por lo que no observo ninguna responsabilidad penal que, de haberla, resolverían los tribunales, en los que confío plenamente.

Repito: en este asunto ni entro, ni salgo. Soy un simple observador.

Otra cosa muy diferente es la reacción del gobierno de la nación, no solo del presidente, ante el comentario del muy deslenguado mandatario de Argentina. Porque me parece absolutamente desmedido llamar a consulta a embajadores y amenazar con no sé qué represalias que, inevitablemente, afectarían a las relaciones de dos naciones hermanas, España y Argentina y a los intereses de las empresas y los ciudadanos de los dos países.

Y lo digo por dos razones:

Begoña Gómez no es miembro del gobierno ni ocupa ningún cargo en el Estado español. Es pues una ciudadana particular, pareja del presidente, y la ofensa merece, seguro, una nota de queja del propio presidente, pero nada más, porque se trata de una civil que ayer pudo ser pareja de otro ciudadano, que no es el caso, o mañana puede separarse de Pedro Sánchez, cosa que tampoco parece probable en absoluto.

Una nota de marido ofendido sí, una queja oficial, por supuesto. Una reacción de Estado ¿A que santo?

La segunda es que los altos cargos del Estado, como es el caso del más importante, nuestro Rey, ha sido directamente insultado por los presidentes de Venezuela y Méjico, entre otros, sin que se haya producido más reacción que un tímido “eso no se hace”, en forma de queja oficial o similares y sin ninguna otra decisión que afecte a nuestra política exterior, porque Maduro o el resto de presidentes desaparecerán algún día, como pueden romperse la relaciones de los presidentes, pero las naciones y sus intereses comunes trascienden a lo que solo son anécdotas puntuales desde el punto de vista de la política y de la historia

Como ocurrirá con el propio presidente Milei, a quién Dios guarde tantos años en la presidencia de Argentina como quieran sus electores, que ellos sabrán.

Y digo más: todos, absolutamente todos los que forman parte del gobierno, menos el PSOE, o le apoyan en el Parlamento, han ofendido gravemente a nuestro jefe de Estado, o quemado la bandera española sin que nuestro presidente haya movido ni una pestaña.

¿Es acaso la esposa del presidente, de este o de cualquier otro, más importante que el Rey de España?

Visto lo cual, no puedo por menos que llegar a la conclusión de que la desaforada reacción del gobierno en pleno no es más que otra de las muchas estrategias mentirosas organizadas por el equipo de marketing de la Moncloa para ganar votos en las europeas y tomar el pelo a los españoles. Lo que resultaría extremadamente grave porque supondría arriesgar el futuro estatus de dos naciones para sacar unos votos más en unas elecciones.

Y, en este caso, con la inestimable ayuda de VOX, partido que nunca gobernará ni, posiblemente tendrá una influencia fundamental en los gobiernos a la vista de cómo planifica sus estrategias, pero que sigue siendo el banderín de enganche de la oposición del gobierno, el ejemplo de lo peor, para poder afirmar que el PP “es lo mismo que ellos”.

Otra vez una pinza magistralmente urdida por el gobierno, formada por “la derechita cobarde”, en boca de VOX y “el PP ha comprado las ideas de VOX”, según el mensaje del PSOE.

La gran pregunta es ¿tiene el presidente del gobierno la autoridad suficiente para tomar una decisión como la que ha tomado, llamar a consultas a un embajador porque el presidente de una nación amiga, en un mitin, menciona a alguien de su familia? Francamente no lo creo, pero dirán, como suelen hacer para engañar a la ciudadanía, que la Constitución no lo prohíbe expresamente.

Porque, que no nos engañen, el presidente argentino no ha “ofendido a España”. De ninguna manera. Ha ofendido, eso sí, a la esposa de Pedro Sánchez, pero suponer que Begoña Gómez “es España” es mucho más rocambolesco que suponer que nuestro presidente es quien tiene la autoridad total del Estado. Ni él ni ninguno

Como “no ha prohibido expresamente” las decisiones personales de un presidente que se cree Estado, como el cambio de la postura española sobre el Sahara y otras similares.

El tiempo pasará y, yo no lo veré, pero Pedro Sánchez, Abascal y todos los que ahora son o quieren ser algo basándose en lo que dicen y no en lo que hacen para respetar su cargo y a quienes los eligieron, pasarán a ser breves reseñas juzgadas por la historia, mientras que España seguirá siendo la nación grande en cultura, historia y tradiciones que siempre fue.

Porque, por mucho que se empeñen, no podrán destruirla.

Valencia, 21 de mayo de 2024

José Luis Martínez Ángel

Los conciertos en la Beneficencia o de la Alameda de la Associació Unió Musical Bocairent y el centenario de su fundación.

Había pensado escribir algo más formal para celebrar el centenario de esta banda, pero he llegado a la conclusión que habrá otros que lo harán con más propiedad y conocimiento que yo. Pero eso no es obstáculo para que continúe aportando recuerdos y sentimientos sobre lo que ha sido, es y será “la Unió” en la historia de Bocairent.

Me hubiera gustado, claro que sí, relacionar los nombres de todos los que han sido componentes de la banda desde su fundación, la inmensa mayoría de los cuales descansan en el cementerio municipal del pueblo o en otros lugares del todo el mundo. Los que, en la mayoría de los casos, dejaron sus instrumentos como herencia a sus hijos que, siguiendo la tradición familiar, ingresaron en la banda en cuanto tuvieron edad para hacerlo.

Pero tengo que conformarme con lo que relaciona el gran director, compositor y clarinetista Antonio Calatayud Vañó en su folleto “Antecedentes de la Asociación Unión Musical»

La plantilla de la Unión Musical en su estreno en el año 1924, siendo director, fue la siguiente:

Miguel Pérez Ferre                         Flauta

Bautista Gisbert                               Requinto

José Calatayud Herrero                 Clarinete

Bautista Miralles Ferre                       «

Evaristo Gisbert                                   «

Antonio Calatayud Vaño                    «

Sixto Iborra Molina                              «

José Ferre Sanchis                            «

Pedro Asensio                                     «

Federico Silvestre Ferre                     «

José Carbonell Calatayud                 «

Pedro Castelló Castelló                 Saxo Alto

Blas Asensio Navarro                         «

Víctor Verdú                                     Saxo Tenor

Vicente Ferre                                       «

Vicente Castelló                              Saxo Soprano

José Olcina                                      Trompeta

Felipe Belda Calatayud                      «

Mateo Serrano                                     «

José Blasco                                         «

Blas Castelló                                   Fliscorno

Rafael Dominguez                              «

Vicente Dominguez                        Trombón

José Periguell Pons                            «

José Domenech                                  «

José Ferre Vañó                             Trompa         

Salvador Carbonell                             «

José Asencio Navarro                    Bombardino

Eustaquio Domenech                         «

Miguel Cantó Ureña                           «

Arturo Oviedo                                  Bajo

Bautista Vanó Sirera                          «

José Chafer                                      Caja

José Sempere                                 Platos

Bautista Monerris                                «

Antonio Beneyto Cantó                  Bombo

Vicente Monerris                             Papelero (sic)

Todos ellos, y los que les siguieron hasta nuestros días, fueron músicos vocacionales que tenían que cumplir reglamentos muy severos para permanecer en la banda. Reglamentos muy completos que preveían cualquier situación, alguna muy pintorescas vistas desde los ojos de hoy, como la que se expresaba en el artículo 10 de una escritura registrada el veintiséis de enero de mil ochocientos setenta y uno.

En este caso no se refiere a estatutos de “la Unió”, faltaban 53 años para su fundación, sino de la Nova, pero seguro que serían muy similares:

10º Sobre caer soldado

Si llegase el caso de caberle la suerte de soldado á algún individuo de esta sociedad en los sorteos que se celebren en esta villa durante los cuatro años que ha de subsistir este contrato, tendrá derecho a hacer suyo propio el uniforme de gala, si hubiese satisfecho ya el importe en su totalidad, y así mismo al percibo de la parte que le correspondiera de los fondos de la compañía que acaso existiesen, pero si aun estuviera debiendo alguna cantidad para el completo del importe del uniforme, quedará este en su totalidad a favor de la compañía, sin derecho por parte de aquel o aquellos a reclamar el tanto que de él hubiera abonado (sic)

Es un hecho que, como muchos otros, tengo bastante desarrollada la facultad de recuperar recuerdos de toda mi vida, lo que me permite disfrutar doblemente de mis vivencias. En primer lugar, cuando sucedieron los hechos y luego, cada vez que los recupero en mí memoria. Y entre ellos, como no, están los de los años cincuenta y sesenta de la banda, siendo ya un jovencito próximo a dejar ese pueblo tan querido para encauzar mí vida profesional, entre los que están los conciertos que la Unió ofrecía en la puerta de la Beneficencia o, en menos ocasiones, en la Alameda u otros lugares, los domingos por la tarde.

Conciertos que cortaban la calle cuando se desplegaban las sillas para que se sentaran los que acudíamos  a escuchar a la banda interpretar algún pasodoble, piezas de zarzuela y, en ocasiones, alguna que otra sorpresa preparada muy en secreto por el director, con la colaboración necesarias de los músicos, personas de manos encallecidas por sus oficios del cada día y unidos por la ilusión de satisfacer a sus vecinos, esperando, como no, la recompensa de ese aplauso final, generalmente muy merecido.

Naturalmente no había sillas suficientes para todos y muchos como yo, escuchábamos de pie, sentados en los primeros peldaños de “la escalinata”, o apoyados en las barandillas del puente. Porque los conciertos tenían una gran aceptación en un Bocairent sin ordenadores ni teléfonos móviles y sin más distracciones “oficiales” que las películas del Cine Avenida o de la plaza de toros en verano, algún que otro partido de futbol en el campo de “La Pedrera” y los paseos dominicales por el “tontódromo” oficial, que empezaba en la “Placeta dels Martirs”, recorría el Ravalet y terminaba en el puente, en la parte de la carretera.

También había corridas de toros, con el doble aliciente de ver como Bocairent se llenaba de “forasteros” que venían a presenciar el espectáculo, la corrida en sí para los que podían pagar la entrada a nuestra singularísima plaza de toros y el poder ver por la calle a alguna que otra figura importante del toreo cuando se desplazaban a pie desde la fonda hasta la plaza.

Que muchas de ellas han tenido el honor, según decían, de poder torear en una plaza absolutamente única en España.

Pero nada tan “nuestro” como escuchar a la banda en sus conciertos, desfilando en las fiestas patronales o acompañando a las muchas procesiones de la época. Esa era “La Unió”, la que nunca faltó cuando se la requería, o cuando tuvo la generosidad de ofrecernos lo que habían aprendido en sus numerosos ensayos.

Como decía antes, estos no son recuerdos nostálgicos como tampoco lo son los que escribo sobre otros temas. Forman parte de mi vida y de todos disfruté y sigo disfrutando. Recuerdo casi todas las caras de los músicos de entonces, a los que siempre agradecí su generosidad, aunque nunca se lo dijera de palabra, como agradezco el enorme esfuerzo que ha supuesto para sus muchísimos miembros mantener viva esa ilusión, que es la música, durante estos 36.500 días desde su fundación.

Y sus miles de ensayos, necesarios para mantener un buen nivel como banda, ahora muchísimo mejor que antaño, pero siempre muy elevado.

Y se lo agradezco de forma muy especial a los primeros, que no conocí. A los que pasaron de la natural competencia entre sus bandas, la Primitiva y la Nova, a unirse para que la música superviviera, aunque para ello tuvieran que tragarse el orgullo de haber sido “los mejores”, en cada una de las bandas, para ser “los mismos”, los únicos

Cualquiera que me conozca o me siga sabe que soy un gran amante de la música y, muy especialmente, de los músicos de banda, como lo manifesté en mi artículo “un ejemplo de afición, sacrifico y tenacidad: el músico de banda”, publicado en el programa de San Agustín de hace unos años y reproducido por “Música i Poble”, la revista de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana, en el que fabulaba sobre Cosme un personaje real que murió mucho antes de que yo naciera, y del que reproduzco este comentario:

Cosme había sentido la afición por la música desde que tuvo uso de razón y veía a las bandas desfilar en las fiestas del pueblo, o dando conciertos, (ora un pasodoble, ora una marcha de aire militar, ora una pieza de zarzuela), los domingos por la tarde a la hora del paseo, en la puerta del Santo Hospital y, de vez en cuando, en la plaza de toros, en la Placeta de la Presó, o en algún otro recinto

Pero también los que no pertenecíamos a la banda fuimos protagonistas pasivos de esta historia, porque contribuimos a que “todo fuera bien”. Yo me he criado escuchando los ensayos de diversos componentes de la banda cuando vivía en la actual plaza de Miguel Canto Castelló, y posteriormente en “les casetes del camp de futbol”, en la que tenía como vecino a un trompetista, lamento no recordar su nombre, que murió demasiado joven, pero dominando su instrumento.

Y, como también decía en el artículo, la música era “cosa de todos” y no solo de los miembros de la banda:

<<Otro colaborador necesario al que hay que valorar como es de justicia es el “vecino del músico”, partícipe de los ejercicios de escalas y de las muchas repeticiones de los pasajes que más se le resisten de cada partitura. Sufre cuando el músico “se engancha” o desafina (el vecino acaba educando su oído musical), y se alegra como el mismo músico cuando, ¡por fin!, ve que domina el tema que tanto le costaba interpretar.

El vecino, salvo escasa excepciones y casi todas en grandes ciudades, colabora de buena gana y hasta tiene la sensación de prosperar en el control del instrumento al mismo ritmo que lo hace el “ensayante”. Parte de mi infancia ha tenido como música de fondo la trompeta de un vecino fallecido tempranamente, en “les Casetes del Camp de Futbol” y el extraordinario sonido del clarinete de Antonio Calatayud Vañó, cuando vivía a mi lado en la antigua “Plaseta del Pinsà, actual “Tribunal de les Aigües”.

Me dicen que en algunos pueblos, como en Buñol, han tenido la sensibilidad de dictar normas municipales que “prohíben denunciar a los músicos”. No he querido comprobarlo y puede que no sea cierto, pero si fuera así, ¡Qué bonito sería!>>

Así pues, amigos y amigas miembros actuales de “la Unió”, disfrutad con el centenario porque es un acontecimiento singular que no volveréis a conocer y continuar haciendo historia, como estáis haciendo con muchísima ilusión y tanta eficacia, con vuestras aportaciones personales, muchas veces multifamiliares, a esta banda tan especial que celebra su centenario y que celebrará, seguro, otros más.

Con todo mi respeto a los miembros de la Societat Musical Vila de Bocairent, muchos de cuyos componentes también contribuyeron en su día al esplendor de la “Unió”, su banda madre, aunque la abandonaran por “cosas de la vida”

Nada me gustaría más que escuchar un concierto conjunto de las dos bandas, porque la fecha lo merece. 

Muchas felicidades y, como siempre, ¡música avant!

Adjunto este enlace al folleto “Antecedentes de la Asociación Unión Musical”, publicado en su día por el recordado Antonio Calatayud Vañó

http://aculliber.org:443/v3/index.php?id=1202&q=uni%C3%B3&nr=10&v=lista&cl=&i=Documentos&si=Titulo&p=1

Óscar Puente es lo que es y Pedro Sánchez también

Visto con perspectiva española, yo no hubiera votado al presidente Javier Milei, pero no soy argentino y, por otra parte, cualquier opción es mejor que la que había.

Dicho lo cual, Javier Milei es el presidente de una nación amiga, muy amiga y con la que tenemos relaciones de todo tipo, empezando por las afectivas y terminando por las comerciales.

Por lo que, sin ninguna duda, el gobierno de España tiene la obligación ineludible de mantener las mejores relaciones con el gobierno argentino, como las tuvo con el muy corrupto de Alberto Fernández, mimado por el ala más radical del gobierno y amigo de su ala socialista.

Por lo que no tiene ninguna explicación que un ministro del gobierno español, creo que el que tiene mayor presupuesto, Óscar Puente, tuviera el atrevimiento y la imprudencia de criticar al presidente Milei, provocando un absurdo incidente diplomático con aquella nación.

Pero claro, Óscar Puente no tiene ninguna culpa de ser como es, un perro de presa maleducado, zafio y perdonavidas, sino este extraño presidente que dirige los destinos de nuestra nación de forma temporal.

Porque Óscar Puente no fue nombrado ministro por su brillante trayectoria como gestor o por sus dotes de negociación con las grandes empresas con las que tiene que relacionarse. Es uno más de los 247.000 abogados que hay en España y su único mérito fue conseguir la alcaldía de Valladolid, la que perdió en las últimas elecciones municipales.

Pedro Sánchez lo eligió, sin ninguna duda, para defender a muerte y con todo tipo de armas y bagajes esa barrera que levantó contra el PP, utilizando mensajes en “X”, por ejemplo, e intervenciones varias en otras plataformas de dudosa solvencia.

Y cometer semejante desatino, emplear los recursos del gobierno de la nación para mantener a raya a la oposición, tanto más en un ministerio de tanta importancia, junto con algún que otro despropósito, indica que se puede esperar del personaje que en este momento ocupa el puesto de jefe de gobierno.

Valencia, 5 de abril de 2024

José Luis Martínez Ángel

Pedro Sánchez vuelve a hacerlo.

Es cierto que los telediarios solo ofrecen fragmentos de lo que dicen los políticos en los mítines, pero a juzgar por lo que vi en los noticieros de ayer, parece que Pedro Sánchez va a repetir el error de las pasadas elecciones autonómicas, en las que arrasó el PP porque, cuando intervino, que fue bastante y en detrimento de los candidatos de cada lugar, solo hablaba de él o de sus aspiraciones a nivel nacional.

Así ayer, en Barcelona, habló de los fangos, los jueces corruptos, los periodistas falaces que solo viven para inventarse bulos y perjudicar a su mujer y cosas similares, con lo cual eclipsó claramente al candidato, Salvador Illa, que, por cierto, dijo en varios medios que si ganaba podría pactar con Junts.

Mientras, los otros candidatos hablan de Cataluña y de lo que quieren para Cataluña. Quieren lo que a mi no me gusta, pero ellos hablan de temas catalanes con propuestas concretas, sacudiéndose cualquier subordinación a los intereses de la nación.

Insisto en que no me gusta el fondo, pero eso es lo que se espera de una campaña autonómica.

Y es que Pedro Sánchez sigue erre que erre con sus relatos y sus historias hiperbólicas de hombre metafísicamente intocable.

Y que, después de encapullarse durante unos días en busca de una supuesta metamorfosis, en lugar de una mariposa salió un Sánchez más Sánchez que nunca y bastante más radical de lo que ya era. El que formó el capullo amagando con dejar el cargo por presiones insoportables sobre su persona y la de su esposa y acaba de anunciar que está dispuesto a repetir como candidato en las elecciones de 2027.

Él sabrá lo que hace en lo personal y lo que está haciendo con el PSOE, del que es secretario general, pero mientras, el enfrentamiento sigue y sigue.

Lo cierto es que, pese a su engallamiento, da la impresión de una cierta debilidad en lo político y en lo personal, un evidente desconcierto, porque escuchando lo que decía y a los asistentes coreando “sí se puede”, solo le falta dejarse coleta, porque su mensaje es cada vez más el de Pablo Iglesias.

Porque la realidad es que, por mucho que el ministro Puente diga que Pedro Sánchez es “el puto amo”, coincido con los que piensan que no es él quien controla la situación y la deriva de la política nacional.

Que el “puto amo” real, el que maneja los hilos de la política nacional de España, sigue siendo el tal Puigdemont.

Valencia, 23 de mayo de 2024

José Luis Martínez Ángel.