La última hazaña del ministro Óscar Puente.

Nacido en Valladolid el 15 de noviembre de 1968 y nombrado ministro <<para el insulto>>, aunque la coartada sea ocupar la cartera de Transportes y Movilidad Sostenible, en noviembre de 2023.

Nombrado para nuestro mal y, me temo, que para el del PSOE, aunque tenga muchos hooligans reconocidos y reconocibles en las redes como de la versión sanchista del partido que fue alternativa democrática y de progreso real, no progreso de relato, hasta la llegada de Pedro Sánchez.

Óscar Puente es un personaje mentiroso, grosero, maleducado, zafio, malintencionado y provocador, que ni siquiera llega al nivel de chulo de taberna, porque él, Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Política, sí que sabe lo que dice y hace, no como muchos otros provocadores, que no llegan a más por su escaso nivel cultural e intelectual.

Por lo que, a diferencia de los demás <<lenguas sucias>>, que son peligrosos en lo físico, lo mental y, en ocasiones llegan a la delincuencia, Óscar Puente es, simple y llanamente, una mala persona, por mucho que se quiera justificar su actitud. Alguien que, pese a su formación, que no su educación, ha decidido utilizar el odio como herramienta y su ministerio como plataforma.

Mala persona y cobarde, muy cobarde, porque sabiendo que la Casa Real no puede entrar en su ciénaga nauseabunda, se ha permitido decir que el hecho de que el representante del Estado Español, él único, porque Pedro Sánchez representa al gobierno de forma temporal y el tal Oscar Puente a lo más bajo en el nivel de los ministros indignos de serlo, se fotografíe con un ultra es <<una ignominia>>. Como si el Rey pudiera rechazar fotos y saludos con otros personajes que asisten a eventos internacionales invitados por un anfitrión que, como él, representa a su nación.

Como si pudiera negar el saludo a Javier Milei, pongo por caso.

Cosa que pueden ignorar muchos españoles, pero no un ministro de la nación.

Zafio, cobarde y mala persona. Eso es lo que está siendo el representante de todos los españoles en un ministerio que no se está distinguiendo, precisamente, ni por su eficacia ni por su transparencia.

La única esperanza que nos queda es que, pasado algún tiempo, dejará de ser ministro y la historia le arrojará, como se merece, al cubo de la basura de sus olvidos. O, más probablemente, le colocará en el panel de los indignos.

Valencia,  14 de agosto de 2026

José Luis Martínez Ángel

Óscar Puente es lo que es y Pedro Sánchez también

Visto con perspectiva española, yo no hubiera votado al presidente Javier Milei, pero no soy argentino y, por otra parte, cualquier opción es mejor que la que había.

Dicho lo cual, Javier Milei es el presidente de una nación amiga, muy amiga y con la que tenemos relaciones de todo tipo, empezando por las afectivas y terminando por las comerciales.

Por lo que, sin ninguna duda, el gobierno de España tiene la obligación ineludible de mantener las mejores relaciones con el gobierno argentino, como las tuvo con el muy corrupto de Alberto Fernández, mimado por el ala más radical del gobierno y amigo de su ala socialista.

Por lo que no tiene ninguna explicación que un ministro del gobierno español, creo que el que tiene mayor presupuesto, Óscar Puente, tuviera el atrevimiento y la imprudencia de criticar al presidente Milei, provocando un absurdo incidente diplomático con aquella nación.

Pero claro, Óscar Puente no tiene ninguna culpa de ser como es, un perro de presa maleducado, zafio y perdonavidas, sino este extraño presidente que dirige los destinos de nuestra nación de forma temporal.

Porque Óscar Puente no fue nombrado ministro por su brillante trayectoria como gestor o por sus dotes de negociación con las grandes empresas con las que tiene que relacionarse. Es uno más de los 247.000 abogados que hay en España y su único mérito fue conseguir la alcaldía de Valladolid, la que perdió en las últimas elecciones municipales.

Pedro Sánchez lo eligió, sin ninguna duda, para defender a muerte y con todo tipo de armas y bagajes esa barrera que levantó contra el PP, utilizando mensajes en “X”, por ejemplo, e intervenciones varias en otras plataformas de dudosa solvencia.

Y cometer semejante desatino, emplear los recursos del gobierno de la nación para mantener a raya a la oposición, tanto más en un ministerio de tanta importancia, junto con algún que otro despropósito, indica que se puede esperar del personaje que en este momento ocupa el puesto de jefe de gobierno.

Valencia, 5 de abril de 2024

José Luis Martínez Ángel