El gran apagón y la diferencia entre política y podredumbre

Es el tercer día después del apagón y el gobierno continúa, enreda que enreda, que si un ciberataque, que si las compañías eléctricas, que si vete tú a saber, para ver si consigue liarnos y eludir toda responsabilidad sobre lo sucedido.

Solo que en esta ocasión no parece que vaya a encontrar fácilmente una cabeza de turco que le libre de culpas.

Cuando lo sensato, el mal menor, sería mantenerse calladitos mientras se investiga lo que ha ocurrido y luego dar explicaciones y aportar soluciones para que no se repita lo que quiera que haya sido causa raíz del problema.

Pero no, continúan distorsionando responsabilidades, mintiendo como bellacos cuando contestan a preguntas de periodistas o diciendo cosas que no son ciertas, como que no pueden cesar a la presidenta, Beatriz Corredor Sierra,la de los 520.000 euros al año, porque Redes Eléctricas es <<una empresa privada>>.

Privada, sí, pero con un 20 % de participación del Estado, lo que le convierte en el grupo mayoritario entre el accionariado y, por tanto, el que puede hacer y deshacer lo que estime conveniente.

Lo mismo que en Telefónica, en la que, por cierto, acaba de ingresar con un cargo de alta dirección el hijo menor de Cándido Gómez-Pumpido, treinta años, supongo que por sus muchos méritos.

En el caso de la susodicha, si que <<hicieron>> cuando la nombraron presidenta y resulta que ahora no pueden <<deshacer>> lo hecho. Buscando un símil de la vida real, es como si un péndulo se quedara en la parte alta de su arco y no pudiera bajar para buscar la parte contraria de su balanceo, como es su obligación.

Presidenta que, a lo visto, se gana su sueldo fabulando con la calidad de su empresa, la mejor del mundo según ella, poniendo como ejemplo de lo que dice la rapidez con la que se restableció la normalidad en el suministro, cosa que es de agradecer y dice mucho en favor de sus técnicos. Porque fueron los técnicos lo que lo solucionaron, sin ser los responsables del desaguisado, según me malicio por lo oido a profesionales en la materia.

Ejemplo absurdo y claramente ofensivo para nuestra inteligencia, porque es exactamente como si mañana descarrilara un tren o chocara frontalmente contra otro convoy y el ministro responsable dijera lo bien que hacen las cosas, apoyándose en la rapidez con la que han llevado a los depósitos de cadáveres o a los hospitales a los muertos y heridos en el accidente.

Anunciando, claro está, que no renuncia a sus 520.00 euros, contradiciéndose en sus argumentos e << hilando afirmaciones alucinógenas>> según el diario El Mundo.

Ayer discutía con una persona muy querida la diferencia entre política, que, según la RAE, es <<Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados>> o <<Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos>> y eso, las dos cosas, es algo que hace años que ha desaparecido por completo en España.

Ahora tenemos podredumbre y falsedad, aunque los protagonistas de la actual corrupción moral jueguen con las palabras e insisten en definirse como políticos, cuando son simples embaucadores y que <<hacen política>> cuando están trapichando, por decir algo suave, con los bienes del Estado que deben proteger.

Hace mucho tiempo que nos asombramos cada día con la frase <<nunca hubiera pensado que llegaríamos a esto>>. Pueden estar seguros de que esa frase seguirá activa y actual, porque cada mañana descubriremos que, efectivamente << nunca hubiera pensado que llegaríamos a esto>>.

El nuevo <<esto>> de cada día.

Que Dios nos pille confesados, según dicho popular en nuestra antigua cultura española y, tal y como están las cosas, con velas, transistores y pilas para alimentarlos.

Valencia, 1 de mayo de 2025

José Luis Martínez Ángel

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