Los “grandes triunfos” de VOX

Últimamente estoy recibiendo vídeos sobre algunos momentos de VOX, todos ellos relacionados con intervenciones públicas o parlamentarias en las que un miembro del partido, o una, hace una exposición brillante de un tema, o “chafa” a un parlamentario del PSOE. Incluso, en algunas ocasiones, del PP.

Perfecto ¿Alguien me puede indicar para que sirve esto?

Porque los partidos deben tener un equipo y un proyecto que señale claramente cuál es su objetivo final, para lo que necesitan conocer exactamente su posición actual y las estrategias necesarias para conseguir ese objetivo.

Equipo tiene, sí, pero tengo muy serias dudas de que sea el adecuado para sacar adelante su proyecto, sea el que sea, porque ¿hay alguien que pueda explicarme cuál es el proyecto de VOX?

De momento y por lo que se ve, lo único que hace es conseguir algún que otro titular y pare usted de contar.

Suarez tuvo equipo y proyecto y ganó unas elecciones. Felipe Gonzalez tenía equipo y proyecto y ganó unas elecciones. Aznar, hombre inteligente, pero con una imagen pública y un lenguaje corporal que le hacían caer mal a mucha gente, tenía equipo y proyecto, y ganó unas elecciones. De Calvo Sotelo no hablo, pero Rajoy, que tampoco era el chico que ameniza una fiesta, aunque tenga ese finísimo humor gallego que utiliza en las grandes ocasiones, tenía proyecto y equipo y ganó unas elecciones.

Zapatero tenía equipo y proyecto y ganó unas elecciones. Y, por fin, Pedro Sanchez, que ni tenía equipo real, solo adeptos, ni proyecto, ganó una moción de censura aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

Mi pregunta es ¿acaso piensa VOX ganar unas elecciones? Supongo que no, porque es imposible que llegue a tanto su fantasía. Luego, su alternativa, supongo, es convertirse en un partido de influencia con la fuerza suficiente para participar en gobiernos nacionales, autonómicos y locales consiguiendo “colar” algunas de sus ideas y parte de sus fijaciones.

Pero, a diferencia de lo que ocurre con los partidos influyentes de la izquierda o los independentistas, el único partido con el que puede pactar es el PP y este no admitirá ningún tipo de chantaje ni de imposiciones superiores a su representación real en cada una de las elecciones. Algunas concesiones, sí, pero poco más.

Y, en esta situación, VOX, con sus prisas y sus torpezas, solo ha conseguido que Pedro Sánchez no pierda su mayoría parlamentaria y ahora mismo, amenaza con romper acuerdos con el PP y no aprobar presupuestos autonómicos si el partido mayoritario de la derecha no acepta tragarse los sapos que les ofrece, especialmente los de su xenofobia acusada, que está muy lejos de ser una petición de inmigración regulada y pactada con otros partidos y con los países exportadores de migrantes. Y también algunas propuestas claramente machistas y fuera de lugar.

Y, así, teniendo como objetivo que Abascal se haga fotos con Trump, con Milei o con Meloni, no se ganan unas elecciones. Con intervenciones brillantes de Jordan Bardella en Europa o de Pepa Millán en España, excelente parlamentaria, por cierto, no se ganan elecciones. Acusando al PP de que sus máximos representantes no salgan cada día a poner a caer de un burro al PSOE y con mucha más agresividad de la que están empleando en la actualidad no se ganan elecciones.

Las elecciones se ganan con propuestas razonables, creíbles, ilusionantes y con una cabeza visible que merezca un mínimo de confianza. No con planteamientos maximalistas y tan excluyentes como las del PSOE, aunque sean en la otra dirección.

Porque, señor Abascal, Milei no ganaría nunca unas elecciones en España y Trump tampoco. No me gustaría, pero puede que una Meloni apaciguada y europeísta, como la actual, pudiera hacerlo, pero, de momento, parece muy lejos de que pudiera conseguirlo.

También afortunadamente.

Así que, señores de VOX, continúen con sus estrategias de conseguir grandes titulares, muchos de ellos desfavorables y de intentar robar votos al PP aprovechando errores o gestiones desafortunadas como la de Mazón. Votos que siempre serán de quita y pon, por los que los de la derecha, si no los araña el PP de los desengañados del PSOE, que serán pocos, o de antiguos partidos ahora desaparecidos, no se ampliarán.

Si el PP lo hiciera muy bien, está por ver, parte de los actuales votantes de Pedro Sanchez, muchos de ellos miembros del PSOE tradicional, se irían a la abstención, pero eso es casi imposible porque, si odian a Sánchez, odian más a VOX, por lo que se vuelven a movilizar cada vez que este partido hace alguna “machada”.

Pero no confunda a sus seguidores con arengas, sus lenguajes corporales muy estudiados y su mensaje de que volverán las oscuras golondrinas de la ultraderecha. Ni tampoco poniendo como ejemplo el fracaso de los partidos tradicionales europeos, porque en España, a diferencia de otros países de la Comunidad, el centro derecha se ha recompuesto perfectamente y se ha convertido en un dique de contención del totalitarismo del PSOE y de la extrema izquierda, hasta el punto de que Pedro Sánchez está hablando directamente de crear un bloque contra “la ultraderecha”, tratando de hacer ver a sus dudosos algo que no existe.

Dique que puede tener problemas si VOX, más bien sus votantes y simpatizantes, continúan creyendo las milongas que les están vendiendo. Milongas y descontrol que ha provocado la salida del partido de algunas cabezas que valía la pena. Todas ellas “por razones personales”, naturalmente.

Valencia, 14 de diciembre de 2014

José Luis Martínez Ángel