La locura de VOX

Ayer escuché la última “Voxada”, que refuerza mi idea de que viven en una realidad paralela y no son capaces de reconocer la situación real del panorama político en España. Yo para mí que creen posible conseguir en nuestra nación la fuerza que tiene en Francia Le Pen o Meloni en Italia, algo imposible en este momento, porque el PP es, posiblemente, el único partido europeo que ha conseguido afianzar la confianza del centro derecha en su país y ese es un dique que no podrán superar.

Porque tampoco creo que sean capaces de montar una pinza con la extrema izquierda para superar al PP, como ha hecho su colega francesa.

Creo que sus fotos con Trump, Marine, Milei y con Meloni se le han subido a la cabeza, pero Abascal, que se cree cabeza de león, no deja de ser la cola de un ratón con un techo electoral muy limitado, por lo que, si fuera sensato, aceptaría la posibilidad de ser un partido de influencia real en lugar de querer ser “califa en lugar del califa”.

Pero para eso tendrían que bajarse algunos peldaños de esa escalera que supuestamente los llevará a la gloria, porque desde su posición actual son incapaces de ver lo que realmente quieren los españoles, que es un poco de paz y sosiego político y menos bravatas de barra de bar.

Bajarse de la escalera y buscar una posición que le permita formar gobierno con el PP, si alguna vez consiguen los votos suficientes, sin intentar ser cabeza de león, cuando en este momento son, políticamente, cola de ratón.

Y todo esto viene a cuento de la última salida de pata de banco: amenazar con no aprobar los presupuestos de aquellas autonomías en las que necesitan sus votos para salir adelante.

¿Y luego, que? ¿Incluye esa decisión la Comunidad Valenciana, la primera en la que llegaron a un acuerdo por las prisas y la falta de visión política de Mazón, acuerdo que resultó excelente munición para Pedro Sanchez y evitar su caída definitiva?

Recordemos que fue ese acuerdo el que impidió, seguro, que PP y VOX consiguieran mayoría absoluta.

Pero siguen “erre que erre”, afirmando que “para chulos, yo”.

Si se diera el supuesto, que no se dará, de que realmente van a romper el gobierno valenciano en un momento de desdicha como el que estamos sufriendo, tendrían que esconderse en las alcantarillas, las que no estén taponadas por el barro, para evitar que les corran a gorrazos.

Y en un momento de rabia y desamparo de las víctimas de la Dana, los valencianos no votarían a Compromís, partido manifiestamente incapaz de solucionar nuestros problemas, como ya se han encargado de demostrar cuando cogobernaban, ni tampoco a un PSOE, corresponsable de lo ocurrido y se irían a ese pozo sin fondo que es la abstención, con terribles consecuencias cuando necesitamos un gobierno autonómico que acepte sus errores y la ira de las víctimas y que sea capaz de pactar con el gobierno central para encontrar soluciones eficaces y rápidas.

Que ahora, si que lo siento, encabeza Mazón, (lo mismo diría si el presidente fuera Ximo Puig), que parece estar tomando algunas medidas políticas en la buena dirección.

Por el bien de todos, deseo que a Mazón le salga bien, pese a sus carencias políticas y que alguien de VOX piense que cuando una señal de tráfico dice “calle sin salida”, es porque, realmente, van por donde no deben ir.

Termino con una frase que repito con mucha frecuencia: “locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes”

Valencia, 5 de diciembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.