Ya he comentado en otras ocasiones que Esquerra siempre ha sido un partido casi testimonial, con muy pocos votos en Cataluña y con una estructura asamblearia, por lo que las decisiones de sus dirigentes deben ser aprobadas por sus militantes, exactamente 8.700 en la actualidad.
Partido que nunca tuvo peso hasta que los descalabros electorales del PSOE obligaron a Pedro Sánchez a buscar apoyos en lugares en los que el socialismo formal, el histórico, nunca habría buscado.
Y ahora nos encontramos que, otra vez, necesitan su apoyo para que Salvador Illa pueda gobernar en Cataluña y asegurarse así el granero de votos que le salvó la cabeza el 23 de julio de 2023.
Con el gravísimo problema de que Esquerra exige, entre otras cosas, la capacidad de que sea la Generalitat la que recaude todos los impuestos que se generan en Cataluña y que, posteriormente, “colaborarán” aportando la cuota parte que les corresponda por los servicios comunes del Estado, como son las Fuerzas Armadas, por poner un ejemplo que todo el mundo entienda.
8.700 catalanes, exactamente el 0,023 % del censo electoral español en julio de 2023, decidiendo la posibilidad de romper la caja única española por el maldito interés de quien nos desgobierna en España.
La Ley de Amnistía fue una absoluta inmoralidad a beneficio de un grupo de delincuentes, pero el pacto de Salvador Illa, el de Pedro Sánchez con Esquerra, es un auténtico atraco a los españoles no residentes en Cataluña. Y probablemente, sabiendo lo que sabemos de los independentistas catalanes, también para los que allí residen.
Porque los ciudadanos catalanes van a pagar lo mismo en impuestos que pagaban antes del acuerdo, si se aprueba, con la diferencia de que lo recaudado queda al libre albedrío de los independentistas, muy acostumbrados a emplear fondos públicos en embajadas o proyectos de cualquier tipo no relacionados con el bienestar de los catalanes. Y recordemos que, en este momento, se ha despenalizado la malversación en la que incurrieron los que siguen siendo dirigentes de los partidos catalanes.
Cesión de competencias que, a diferencia de otros disparates, será imposible de retrotraer porque es bien sabido que, hablando de dinero, “lo que se da no se quita”. No se quita nunca.
Aunque, siendo como es el pacto del PSC con ERC, tendrá que aprobarse en el Congreso porque no está previsto en la Constitución ni se conoce que tipo de encaje legal pueda soportarlo, por lo que quiero recordar a los parlamentarios valencianos del PSPV-PSOE y de Compromís Sumar, los que consiguieron sus escaños en listas cerradas, qué si votan “sí” a esa posible propuesta, están robando dinero valenciano, la autonomía peor financiada de España, en favor de Cataluña.
Esta vez y para siempre.
Y para que recuerden quienes son, hago públicos sus nombres para que los feliciten o los desprecien, según su decisión, si los conocen o los ven por la calle, si son sus vecinos o son amigos de sus amigos.
Búsquenlos y recuérdenles en que responsabilidad están incurriendo
Porque no hay lista cerrada ni disciplina de voto que justifique que un valenciano o valenciana robe dinero de su comunidad para dárselo a los independentistas catalanes, directamente o por intermediación de un posible gobierno de Salvador Illa.
Y lo mismo vale, si esta nota la lee alguien “de fuera”, para los congresistas de otras comunidades.
Los nombres de los valencianos que tienen escaños en el Parlamento Español en este momento son:
Por el PSPV-PSOE
Diana Morant Ripoll
José Luis Ábalos Meco
Carmen Martínez Ramírez.
Vicent Sarrià Morell.
Marta Trenzano Rubio.
Alejandro Soler Mur.
Patricia Blanquer Alcaraz.
Lázaro Azorín Salar.
Araceli Poblador Pacheco.
Susana Ros Martínez.
Artemi Rallo Lombarte.
Por Compromís y Sumar
Àgueda Micó Micó.
Alberto Ibáñez Mezquita.
Nahuel González López.
Txema Guijarro García.
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Valencia, 30 de julio de 2024
José Luis Martínez Ángel.