“Magia Borrás”

Pedro Sánchez ha sacado de la Moncloa al ex director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Oscar López, del que se dice que era el no va más creando estrategias, relatos y posverdades para el cada día de los “repite mensajes” oficiales, y lo ha nombrado ministro de Transformación Digital y Función Pública.

Seguro que lo va a bordar, porque es muy inteligente y está capacitado para todas las “transformaciones digitales” que sea menester, mucho más formando parte de un gobierno que ha demostrado ser muy progresista en ese campo.

Y, como ejemplo, recuerdo, entre otros muchos, cuando señalaron con el dedo a un iletrado como Miguel Iceta y lo “transformaron” en Embajador Delegado Permanente de España en la UNESCO sin tener ninguna formación para el cargo.

O a Ximo Puig, el que fue incapaz de mantener su puesto de presidente de la Generalidad Valenciana, como embajador de España ante la OCDE, que tampoco es moco de pavo.

¿A que tiene mérito?

No es el único gobierno que ha hecho maravillas con “lo digital”, pero este destaca mucho sobre el que más, especialmente porque, en la etapa Sánchez, la mayoría de los “transformados digitalmente”, como Iceta, no tenían preparación para los cargos conseguidos, o, teniéndola, sufrían de alguna incompatibilidad manifiesta. Incompatibilidad legal o ética, que, tratándose de un gobierno supuestamente democrático, tanto da que da lo mismo.

Y así hemos visto a ministros del gobierno ocupando directamente cargos en la judicatura o en puestos clave de las instituciones del Estado.

Sin ir más lejos, ayer mismo anunciaron que van a publicar un Decreto Ley por el que amplían el número de consejeros de la televisión nacional y reducen a mayoría simple los votos necesarios en el Parlamento para sus nombramientos. Nuevos consejeros que no van a hacer que la televisión pública sea más favorable al gobierno, porque sería imposible, pero sí para colocar a terceros en esos puestos, poco trabajo y excelentes salarios y conseguir votos de cara a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

¿Será por dinero?

Mucho dedo, mucho morro y, como en el caso de TVE, auténtica “Magia Borrás”, que es la buena desde que mis hijos eran niños.

Aunque, no sé por qué, todos estos movimientos, estas prisas, me huele a nervios y a un “por si acaso”.

Valencia, 23 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

Yo empecé mis comentarios calificando como PSOE al grupo de poder de la nación, aunque pronto cambié a definirlo como sanchismo, porque, con sus actuaciones, se alejaban cada vez más de la doctrina histórica de este partido.

Luego llamé guardia de corps al núcleo duro que rodea al presidente, formado por la mayoría de sus ministros, a los altos cargos del Parlamento y de los órganos directivos del PSOE actual. Y en este momento les llamo secta, porque como tal están actuando.

Secta con líder, siempre dispuestos a hacer lo que sea necesario para conseguir sus objetivos, aunque se utilicen métodos faltos de ética y de dudosa legalidad.

Y espero quedarme en este calificativo, el de secta, sin pasar a mayores, porque lo que está ocurriendo y el comportamiento de muchos de los componentes de esta organización, apunta a que pudiera ser necesario hacerlo.

Las extravagancias de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez ha sufrido otro revés judicial porque han desestimado su denuncia contra el juez Peinado alegando que su comparecencia se hizo como marido de Begoña Gómez y no como presidente del gobierno.

La secta ha reaccionado con su virulencia habitual, como era de esperar y el presidente, esta vez no se si como presidente, como secretario general del PSOE o como marido de Begoña, ha dicho que hay que abrir un debate social sobre la persecución que están sufriendo los líderes de la izquierda y sus familias.

Tendrá que explicarnos quién y cuantos son esos líderes porque yo no los conozco, a no ser que cuando dice “acosar” se refiere a presentar denuncias admitidas a trámite ante un juzgado, que, aparte de las suyas, casi tampoco conozco ninguna.

A no ser que considere acosados a Ábalos, Koldo, a los expresidentes insulares y a todos los afectados por el caso de las mascarillas y otros.

Por cierto, también han protestado airadamente por la redacción del auto, porque consideran excesivo el uso de la palabra “extravagante” la utilización de la Abogacía del Estado, con mayúsculas, para acusar al juez casi de ensañamiento por los agravios sufridos en su excelsa persona.

Con lo que ponen en evidencia de que, al margen de seguir creyendo que el presidente del gobierno es “más que el que más”, superior incluso a las leyes y la justicia de nuestro país, son muy poco letrados en nuestro precioso idioma español, porque la calificación de “extravagante” está perfectamente justificada y expresa exactamente el procedimiento empleado para el recurso.

Porque extravagante, según la RAE, significa, entre otras acepciones:

Del lat. mediev. extravagans, -antis, part. pres. act. de extravagari ‘andar errante por fuera de los límites’.

1. adj. Que se hace o dice fuera del orden o común modo de obrar.

2. adj. Raro, extraño, desacostumbrado, excesivamente peculiar u original.

Y es que andan tan ocupados desatando nudos que les están asfixiando o en ver que encuentran contra cualquiera de los líderes de la oposición, muy especialmente contra la presidenta de Madrid, que no tienen tiempo de asegurarse de que cuando dicen algo, lo dicen sabiendo lo que dicen.

Ni el coro del gobierno ni los ochocientos asesores de la Moncloa, siendo ochocientos una cifra aproximadamente real y no una exageración extravagante.

Valencia, 19 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Por cierto, o los abogados del Estado que redactaron la denuncia sabían que no debían hacerlo y se excedieron en sus funciones, o, de no saberlo, deberían hacérselo mirar.

Y un pequeño añadido al super ego del presidente, que realmente se cree un héroe mitológico, haciendo mención de la prepotencia del lema de las casas Quirós y Velasco de Cantabria:

Antes que Dios fuera Dios

Y los peñascos, peñascos

Los Quirós fueron Quirós

Y los Velasco, Velasco.

Que luego, al menos los Quirós, sustituyeron por uno, también muy prepotente, pero un pelín menos:

Después de Dios, la casa de Quirós

Los seis votos de sangre. Los de la ignominia.

Hace más de veinte años y de manera profética, la madre de Joseba Pagazaurtundua, sargento de la Policía Municipal de Andoain asesinado por ETA, escribió una carta a Patxi López, en aquel momento presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Vasco, al que pertenecía el asesinado, que, entre otras cosas, decía: «ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!«.

Por supuesto que no fue la única que se lamentó de la traición y falta de apoyo de algunos compañeros de los fallecidos, pero está fue la más mediática y, evidentemente, la más profética.

La parte “dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre” es una frase repetida muchas veces y tantas otras ignorada, porque en este momento, efectivamente, el PSOE, como partido de gobierno, sí que dice y hace cosas que nos hielan la sangre. Y porque la parte que se refiere a la doblez del propio Patxi López, ahora defensor a ultranza de perdonar a asesinos que nunca pidieron perdón por haber asesinado, se ha convertido en una triste realidad.

Tan repetida que casi se ha convertido en un lema de las víctimas del terrorismo, heridas muchas veces en su sensibilidad, desatendidas a causa de intereses espurios y viviendo sus duelos de frustración en frustración. 

Hoy nos hiela la sangre que el presidente del gobierno, secretario general del PSOE, haya negociado con Bildu asegurar sus seis votos, todavía con rastros de sangre, a cambio de concesiones inmorales a gente que no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo para merecerlas. A los del tiro en la nuca y a los relatores actuales de una historia que los hace aparecer como héroes salvadores de la patria vasca.

A los que organizan fiestas de bienvenida a asesinos declarados cuando salen de la cárcel. Asesinos que han cumplido sus condenas, sí, pero que se muestran desafiantes, con los puños levantados, las mandíbulas apretadas y ese brillo en los ojos al que solo tienen derecho los que sufrieron por causas justas, no a los que asesinaron indiscriminadamente a niños, a funcionarios de todo tipo, a políticos, a civiles, o a los que no pagaban ese “impuesto revolucionario” al que creían tener derecho, típico de mafiosos de la peor ralea, vigente hoy en lugares donde campan por sus respetos bandas de narcotraficantes de Méjico o de otros lugares del mundo.

Asesinos incluso de otros etarras, los que fueron carne de su propia carne, porque decidieron dejar la lucha armada, como Yoyes y otros, ya que, según ellos, sus asesinatos eran justos y necesarios. Lo que se merecían los traidores a “su” patria vasca.

En cuanto a Patxi López en particular, al que siempre he considerado un superviviente de la política con pocas luces y menos merecimientos, el que fue lendakari con los votos del PP y rival de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE, se ha acomodado sin condiciones a la sombra del gran traidor, dando un salto degenerativo y en la peor dirección. La de la mentira histórica y la justificación de lo injustificable.

La que hace que Bildu se sienta más justificado para exigir al gobierno actual lo que otros gobiernos no les dieron, razón por la que ETA asesinó a 850 ciudadanos de todas las condiciones e hirieron a muchísimos más.

Y así ha sido hasta que Pedro Sánchez necesitó los seis votos manchados de sangre de Bildu y no ha tenido inconveniente en conceder todo lo que le han pedido, impunidad, protagonismo y poder real en el País Vasco.

Y si es tan justo como afirma ahora ¿por qué no lo decretó el primer mes de su mandato? No. Ha tenido que ser ahora, después de seis años de poder hacerlo, porque ahora, amenazado por muchos flancos, es cuando necesita imperiosamente apalancar los votos de los filoterroristas.

Dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre”, decía la madre de Joseba Pagazaurtundua. Pero también me la hiela a mí, porque esto, las concesiones del gobierno, no es el fin de nada, solo un paso más en la misma dirección, antes matando, ahora consiguiendo autoridad para proponer y quizás conseguir barbaridades jurídicas y lógicas, como que las Fuerzas del Orden Público, las que nos protegen, se sientan cada vez más indefensas ante antiguos asesinos, convertidos ahora en matones de barrio con total impunidad para hacer lo que les venga en gana.

Permitiendo que cualquier alborotador agresivo pueda atacarles con piedras, barras de hierro o con adoquines, mientras que los responsables de mantener el orden, solo podrán pararlos con mucho “diálogo” y pelotas de foam.

Esto que sucede son cosas que los que no lo han vivido no lo pueden entender gracias a la desinformación interesada sobre lo que sucedió, incluso puede que piensen que “de eso hace mucho tiempo” y que mejor pasar página.

En cuanto a lo de “hace mucho” tiempo, solo vale para blanquear a ETA o para justificar los desafueros del gobierno, porque mucho más ha pasado desde la dictadura y, si pudieran, seguro que trasladarían de lugar los restos de Franco cada vez que surge algo que les perjudique seriamente.

Ayer mismo escuché a la portavoz del gobierno decir que el “caso Koldo”, cada vez más “caso Ábalos”, está cerrado porque el presidente cesó al antiguo ministro de fomento “en cuanto supo” que había cometido infracciones. Y afirmar que Feijóo no tiene “autoridad” moral para acusar a nadie por “esa” fotografía de los años 90 en la que aparece con un amigo que luego resultó estar metido en la droga.

Es cierto que Sánchez cesó a Ábalos, pero no recuerdo que dijera que lo hacía por corrupto.

Lo ocurrido en los 90 son rabiosa actualidad, suposiciones incluidas, y lo de ahora mismo es pasado. Cualquier día aparece en el BOE que se anula el calendario gregoriano en beneficio del “sanchiano”, que permitirá estos condicionantes temporales a beneficio de inventario.

Naturalmente que es bueno pasar página y así se hizo en la transición cuando se decretó la amnistía general que incluía a los asesinos de ETA. Pero muchos de ellos decidieron seguir matando en democracia y, aun así, todos los gobiernos de la nación mantuvieron abierta la mano para reintegrar a los que estaban arrepentidos, aplicando políticas de reinserción como fue la famosa “Vía Nanclares”, que el pelotón de Sánchez aprovecha torticeramente para decir que “también el PP acercó presos a ETA”.

Borja Ventura publicaba el 15 de mayo de 2012:

Son aproximadamente una treintena. Entre ellos hay históricos exjefes de la banda, como Urrusolo Sistiaga, y algunos de los más sangrientos terroristas conocidos nunca, como ‘La Tigresa’ o ‘Txelis’. Son presos que han decidido alejarse de la disciplina de ETA para iniciar el camino de vuelta a la sociedad. El Estado trabaja con ellos para facilitar esa ruptura con el entorno terrorista y garantizar el final de la lucha armada.  Hace un par de semanas salieron con libertad condicional dos presos de ETA por primera vez en la historia tras culminar su proceso de reinserción. Uno de ellos recibió la noticia bajo mandato socialista y el otro bajo mandato del nuevo gobierno popular, que ha decidido continuar con la estrategia penitenciaria

Ésta fue la llamada “Vía Nanclares”, ventajas penitenciarias para los que manifestaran arrepentimiento y voluntad de abandonar cualquier contacto con ETA.

Y funcionó en bastantes casos, pese a la presión de los asesinos más fanáticos que pasaban mensajes amenazantes a los arrepentidos aprovechando la visita de sus abogados, como lo fue Mertxe Aizpurua Arzallus, actual portavoz de Bildu en el Congreso.

Todo lo regalado a los independentistas catalanes a cambio de sus votos es pura ruindad que nos costará mucho dinero y disgustos, pero las concesiones a Bildu son mucho peor, son los votos de la ignominia, porque afecta a sentimientos de muchos españoles que sintieron en sus carnes la muerte o las heridas de sus familiares y los de muchos más, como yo mismo, que no habiendo víctima en el sentido formal de la palabra, empatizamos y seguimos empatizado con su dolor sabiendo que los asesinos pueden recuperar sus vidas sin arrepentirse de lo que hicieron.

A ellos, a los asesinados, no se les puede favorecer con ninguna medida de gracia.

Y si alguien quiere saber el terror que reinaba en el País Vasco, vuelvo a recomendar la lectura del libro “Patria”, de Fernando Aramburu. Es ficción, pero relata magistralmente la realidad de lo que ocurría en los “años del plomo”, hace “cuatro días” en sentido histórico y pocos años utilizando el calendario gregoriano.

Valencia, 15 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel

La productividad española, el gran problema nacional.

Tenemos el mayor paro de Europa, con el agravante de que dentro de la ocupación oficial se ocultan muchas realidades de “no trabajo”, como los fijos discontinuos, los que están siguiendo cursos u otras situaciones especiales. Y también tenemos una tasa de absentismo laboral situada en el 6,5% de las horas pactadas, lo que significa que “1,4 millones de personas no acudieron a su puesto de trabajo de promedio diario”.

Todo ello supone que las horas trabajadas por español en edad de hacerlo es realmente lamentable y, como consecuencia, la productividad en España, comparada con la de la Comunidad Europea, está a la altura del betún.

Pero, como vivimos en Jauja, la batalla actual de nuestra lúcida Yolanda Díaz es la reducción de la jornada de trabajo, porque, según ella, es la mejor forma de mejorar la productividad.

Otro “invito yo y pagas tú” a cargo de los empresarios.

Y no es porque yo esté en total desacuerdo con la propuesta, porque, de hecho, hay muchas empresas que ya la han aplicado, sino por la generalización de siempre, sabiendo que hay sectores de actividad en los que esta medida es casi imposible.

La mejora de productividad depende exclusivamente de factores como la organización de las empresas, incluidos procesos de trabajo claros y detallados, lo que les permitirá tener plantillas ajustadas y rentables, y de mantener la disciplina necesaria para asegurar que los empleados los cumplen.

Asociar productividad a la satisfacción de los empleados tiene mucho de peligrosidad conceptual, porque, según esta teoría y por poner un ejemplo absurdo, el siguiente paso podría ser que los empleados elijan libremente sus vacaciones en las fechas que más le interese a cada uno de ellos, lo que supondría que los empleados serían muy felices y productivos cuando trabajaran, pero con un grave riesgo de acabar en el paro si la empresa no es productiva por caos y descoordinación.

Y pongo este ejemplo con cierto temor, porque si la vicepresidenta lo leyera, cosa que considero imposible, podría apuntarse al carro y conseguir un magnífico titular:

<<Vamos a incluir en “el estatuto de los trabajadores” el derecho de los empleados a elegir libremente sus vacaciones”>>

¿A que triunfaría?

Valencia, 10 de octubre de 2024

José L. Martínez Ángel.

La de Oriente Medio, una guerra de siglos cada vez más cerca de Europa.

El ataque directo de Irán a Israel ha puesto en donde debía las verdaderas razones de todo este conflicto, que no es otro que las grandes diferencias, las eternas hostilidades entre suníes y chiíes, las dos grandes ramas del mundo musulmán, teniendo como tonto útil, muy a su pesar, a Israel, un enclave especialmente delicado situado en medio de la zona pretendida como territorio chií, cuya cabeza visible es Irán, madre de todos los conflictos y amparadora de todas las fracciones terroristas del mundo musulmán.

Conflictos que se recrudecieron por última vez cuando estaba a punto de cerrarse los acuerdos de Abraham, que pretendían normalizar las relaciones diplomáticas y comerciales de Israel con Países Árabes, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, siempre con la mediación de Estados Unidos.

No olvidemos que, según las estadísticas que he consultado, “de los 1.800 millones de musulmanes que se calcula que hay en el mundo (más del 20% de la población del planeta, concentrados mayoritariamente en África, Oriente Medio, Oriente Próximo y al sur del sudeste asiático), se estima que casi el 90% pertenecen a los suníes, que se consideran la corriente más tradicional y ortodoxa del Islam. Arabia Saudí, Egipto o Jordania son los países con mayoría más clara de suníes.

Por su parte, los chiíes apenas son unos 200 millones de personas y tienen mayor presencia en países como Irak, Irán, Bahrein y Azerbaiyán, Yemen y Líbano

Los suníes, que reconocen la máxima autoridad religiosa al rey o sultán que ostente el poder político en cada país, como ocurre en Marruecos, se han acomodado mejor al capitalismo del mundo occidental, mientras que una parte de los suníes, pese a ser minoría, continúan establecidos en la edad media del islam y son cuna y refugio de todos los grupos terroristas que han jurado “muerte al infiel” y proclaman de vez en cuando la “yihad”, su guerra santa.

Es cierto que estamos viendo una sucesión de masacres y violencias absolutamente injustificadas, como la de Hamás en el festival “Supernova del amor, de la libertad y de la paz” el 7 de octubre de 2023, o la represión inhumana del gobierno israelí en la Franja de Gaza o en Cisjordania, pero, pese a estas muestras de terror, lo que está sucediendo no son más que pequeñas escaramuzas en esta guerra interminable que comenzó con la caída del Sah de Persia Mohammad Reza Pahleví y su intento de modernizar el país desde un gobierno marcado por el lujo y la corrupción, derrotado por la doctrina incendiaria del ayatolá Jomeini desde Londres, favorecida por el malestar social y la pobreza de los entonces persas, ahora iranies.

Todos ellos, suníes y chiíes, creen que “Alá es el único dios, que Mahoma es su profeta y que el Corán es la palabra eterna. Y ambas ramas rezan y ayunan de la misma forma, celebran las mismas fiestas y comparten muchas prácticas. Sin embargo, las diferencias entre un sunita y un chiita son de tal calibre que se enfrentan en un conflicto milenario”.

La gran diferencia, repito, es que los países suníes, todavía corruptos y con muchas carencias en libertades legales y sociales en sus países, nos ven como adversarios comerciales en el mercado mundial, mientras que los sunitas nos siguen viendo como infieles a los que convertir o exterminar, siendo su objetivo inmediato e innegociable la desaparición del estado de Israel, el único democrático de la zona.

Y esta es la razón, supongo, por la que Netanyahu, sabedor de que, o extirpa de raíz al islamismo radicar dependiente de Irán en esta ocasión, o se verá obligado a mantener una guerra sinfín que nunca podría ganar.

No digo que tenga razón. Es lo que supongo que cree y de ahí las barbaridades que está cometiendo.

Valencia, 3 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel.