Ni a mi tampoco. Pero le viene muy bien para seguir con la cantinela de la ultraderecha, metiendo en un mismo paquete a VOX y al PP, al que etiqueta como sujeto a las exigencias del partido de Abascal.
Solo que, como he dicho tantas veces, no es el PP el que está provocando el crecimiento de VOX, favorecido en parte por la simpatía de gente joven que se cree los mitos y falacias que les cuentan sobre la dictadura y que, a la vista del absoluto desastre en el que está sumida la nación a nivel político y social, que no a nivel ciudadano, se han creído que la mejor solución es un líder fuerte y de derechas, tendiendo a la autarquía, que contrarreste las maldades de otro líder fuerte de la izquierda que, prácticamente, ya está sumido en ella.
Porque el PP ni puede ni debe ser un partido de líder modelo cabecilla de huestes, de los que cabalgan a caballo o sobre la mentira, como no debería serlo ningún partido, sino carismático y aglutinador, por lo que juega con desventaja en el campo de los semi demócratas.
Y es evidente, está demostrado y no hay ninguna duda, de que es la falta de soluciones de la izquierda tradicional la que provoca esta reacción de una parte de la ciudadanía, que busca en un partido que consideran fuerte y con mensajes rotundos, algunos absolutamente impropios de una nación democrática como la nuestra, como es VOX, porque entiende que el PP e demasiado reglamentista y, por tanto, en un falso silogismo, incapaz de atajar con firmeza la desazón de los que necesitan poder alquilar un piso para emanciparse, o encontrar empleo, y empleo de calidad.
Convencidos por la propaganda de que los inmigrantes les roban los puestos de trabajo y vacían las arcas del estado en subvenciones y ayudas para su integración en España.
Y es por todo eso por lo que las lamentaciones del presidente son lágrimas de cocodrilo y puro relato. Porque, si de verdad quisiera evitar que el PP se contamine con VOX, no tiene más que convocar elecciones y, si gana el PP, le permita gobernar como partido más votado y favorezca pactos con solidez y futuro, que no sean de partido, sino de Estado.
¿A que no lo hace?
Por supuesto que no lo hará. Seguirá agazapado en la Moncloa, sin poder gobernar y dando consejos al PP de lo que debe o no debe hacer.
Y, lamentándolo mucho, es posible que cuando llegue el momento, que no sé cuándo será, prefiero una alianza del PP con VOX, salvando los muebles de la democracia todo lo que se pueda, que seguir en esta situación de mentiras y atasco constitucional y gubernamental.
Valencia, 13 de noviembre de 2025
José Luis Martínez Ángel.