Los seis votos de sangre. Los de la ignominia.

Hace más de veinte años y de manera profética, la madre de Joseba Pagazaurtundua, sargento de la Policía Municipal de Andoain asesinado por ETA, escribió una carta a Patxi López, en aquel momento presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Vasco, al que pertenecía el asesinado, que, entre otras cosas, decía: «ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!«.

Por supuesto que no fue la única que se lamentó de la traición y falta de apoyo de algunos compañeros de los fallecidos, pero está fue la más mediática y, evidentemente, la más profética.

La parte “dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre” es una frase repetida muchas veces y tantas otras ignorada, porque en este momento, efectivamente, el PSOE, como partido de gobierno, sí que dice y hace cosas que nos hielan la sangre. Y porque la parte que se refiere a la doblez del propio Patxi López, ahora defensor a ultranza de perdonar a asesinos que nunca pidieron perdón por haber asesinado, se ha convertido en una triste realidad.

Tan repetida que casi se ha convertido en un lema de las víctimas del terrorismo, heridas muchas veces en su sensibilidad, desatendidas a causa de intereses espurios y viviendo sus duelos de frustración en frustración. 

Hoy nos hiela la sangre que el presidente del gobierno, secretario general del PSOE, haya negociado con Bildu asegurar sus seis votos, todavía con rastros de sangre, a cambio de concesiones inmorales a gente que no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo para merecerlas. A los del tiro en la nuca y a los relatores actuales de una historia que los hace aparecer como héroes salvadores de la patria vasca.

A los que organizan fiestas de bienvenida a asesinos declarados cuando salen de la cárcel. Asesinos que han cumplido sus condenas, sí, pero que se muestran desafiantes, con los puños levantados, las mandíbulas apretadas y ese brillo en los ojos al que solo tienen derecho los que sufrieron por causas justas, no a los que asesinaron indiscriminadamente a niños, a funcionarios de todo tipo, a políticos, a civiles, o a los que no pagaban ese “impuesto revolucionario” al que creían tener derecho, típico de mafiosos de la peor ralea, vigente hoy en lugares donde campan por sus respetos bandas de narcotraficantes de Méjico o de otros lugares del mundo.

Asesinos incluso de otros etarras, los que fueron carne de su propia carne, porque decidieron dejar la lucha armada, como Yoyes y otros, ya que, según ellos, sus asesinatos eran justos y necesarios. Lo que se merecían los traidores a “su” patria vasca.

En cuanto a Patxi López en particular, al que siempre he considerado un superviviente de la política con pocas luces y menos merecimientos, el que fue lendakari con los votos del PP y rival de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE, se ha acomodado sin condiciones a la sombra del gran traidor, dando un salto degenerativo y en la peor dirección. La de la mentira histórica y la justificación de lo injustificable.

La que hace que Bildu se sienta más justificado para exigir al gobierno actual lo que otros gobiernos no les dieron, razón por la que ETA asesinó a 850 ciudadanos de todas las condiciones e hirieron a muchísimos más.

Y así ha sido hasta que Pedro Sánchez necesitó los seis votos manchados de sangre de Bildu y no ha tenido inconveniente en conceder todo lo que le han pedido, impunidad, protagonismo y poder real en el País Vasco.

Y si es tan justo como afirma ahora ¿por qué no lo decretó el primer mes de su mandato? No. Ha tenido que ser ahora, después de seis años de poder hacerlo, porque ahora, amenazado por muchos flancos, es cuando necesita imperiosamente apalancar los votos de los filoterroristas.

Dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre”, decía la madre de Joseba Pagazaurtundua. Pero también me la hiela a mí, porque esto, las concesiones del gobierno, no es el fin de nada, solo un paso más en la misma dirección, antes matando, ahora consiguiendo autoridad para proponer y quizás conseguir barbaridades jurídicas y lógicas, como que las Fuerzas del Orden Público, las que nos protegen, se sientan cada vez más indefensas ante antiguos asesinos, convertidos ahora en matones de barrio con total impunidad para hacer lo que les venga en gana.

Permitiendo que cualquier alborotador agresivo pueda atacarles con piedras, barras de hierro o con adoquines, mientras que los responsables de mantener el orden, solo podrán pararlos con mucho “diálogo” y pelotas de foam.

Esto que sucede son cosas que los que no lo han vivido no lo pueden entender gracias a la desinformación interesada sobre lo que sucedió, incluso puede que piensen que “de eso hace mucho tiempo” y que mejor pasar página.

En cuanto a lo de “hace mucho” tiempo, solo vale para blanquear a ETA o para justificar los desafueros del gobierno, porque mucho más ha pasado desde la dictadura y, si pudieran, seguro que trasladarían de lugar los restos de Franco cada vez que surge algo que les perjudique seriamente.

Ayer mismo escuché a la portavoz del gobierno decir que el “caso Koldo”, cada vez más “caso Ábalos”, está cerrado porque el presidente cesó al antiguo ministro de fomento “en cuanto supo” que había cometido infracciones. Y afirmar que Feijóo no tiene “autoridad” moral para acusar a nadie por “esa” fotografía de los años 90 en la que aparece con un amigo que luego resultó estar metido en la droga.

Es cierto que Sánchez cesó a Ábalos, pero no recuerdo que dijera que lo hacía por corrupto.

Lo ocurrido en los 90 son rabiosa actualidad, suposiciones incluidas, y lo de ahora mismo es pasado. Cualquier día aparece en el BOE que se anula el calendario gregoriano en beneficio del “sanchiano”, que permitirá estos condicionantes temporales a beneficio de inventario.

Naturalmente que es bueno pasar página y así se hizo en la transición cuando se decretó la amnistía general que incluía a los asesinos de ETA. Pero muchos de ellos decidieron seguir matando en democracia y, aun así, todos los gobiernos de la nación mantuvieron abierta la mano para reintegrar a los que estaban arrepentidos, aplicando políticas de reinserción como fue la famosa “Vía Nanclares”, que el pelotón de Sánchez aprovecha torticeramente para decir que “también el PP acercó presos a ETA”.

Borja Ventura publicaba el 15 de mayo de 2012:

Son aproximadamente una treintena. Entre ellos hay históricos exjefes de la banda, como Urrusolo Sistiaga, y algunos de los más sangrientos terroristas conocidos nunca, como ‘La Tigresa’ o ‘Txelis’. Son presos que han decidido alejarse de la disciplina de ETA para iniciar el camino de vuelta a la sociedad. El Estado trabaja con ellos para facilitar esa ruptura con el entorno terrorista y garantizar el final de la lucha armada.  Hace un par de semanas salieron con libertad condicional dos presos de ETA por primera vez en la historia tras culminar su proceso de reinserción. Uno de ellos recibió la noticia bajo mandato socialista y el otro bajo mandato del nuevo gobierno popular, que ha decidido continuar con la estrategia penitenciaria

Ésta fue la llamada “Vía Nanclares”, ventajas penitenciarias para los que manifestaran arrepentimiento y voluntad de abandonar cualquier contacto con ETA.

Y funcionó en bastantes casos, pese a la presión de los asesinos más fanáticos que pasaban mensajes amenazantes a los arrepentidos aprovechando la visita de sus abogados, como lo fue Mertxe Aizpurua Arzallus, actual portavoz de Bildu en el Congreso.

Todo lo regalado a los independentistas catalanes a cambio de sus votos es pura ruindad que nos costará mucho dinero y disgustos, pero las concesiones a Bildu son mucho peor, son los votos de la ignominia, porque afecta a sentimientos de muchos españoles que sintieron en sus carnes la muerte o las heridas de sus familiares y los de muchos más, como yo mismo, que no habiendo víctima en el sentido formal de la palabra, empatizamos y seguimos empatizado con su dolor sabiendo que los asesinos pueden recuperar sus vidas sin arrepentirse de lo que hicieron.

A ellos, a los asesinados, no se les puede favorecer con ninguna medida de gracia.

Y si alguien quiere saber el terror que reinaba en el País Vasco, vuelvo a recomendar la lectura del libro “Patria”, de Fernando Aramburu. Es ficción, pero relata magistralmente la realidad de lo que ocurría en los “años del plomo”, hace “cuatro días” en sentido histórico y pocos años utilizando el calendario gregoriano.

Valencia, 15 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel

La productividad española, el gran problema nacional.

Tenemos el mayor paro de Europa, con el agravante de que dentro de la ocupación oficial se ocultan muchas realidades de “no trabajo”, como los fijos discontinuos, los que están siguiendo cursos u otras situaciones especiales. Y también tenemos una tasa de absentismo laboral situada en el 6,5% de las horas pactadas, lo que significa que “1,4 millones de personas no acudieron a su puesto de trabajo de promedio diario”.

Todo ello supone que las horas trabajadas por español en edad de hacerlo es realmente lamentable y, como consecuencia, la productividad en España, comparada con la de la Comunidad Europea, está a la altura del betún.

Pero, como vivimos en Jauja, la batalla actual de nuestra lúcida Yolanda Díaz es la reducción de la jornada de trabajo, porque, según ella, es la mejor forma de mejorar la productividad.

Otro “invito yo y pagas tú” a cargo de los empresarios.

Y no es porque yo esté en total desacuerdo con la propuesta, porque, de hecho, hay muchas empresas que ya la han aplicado, sino por la generalización de siempre, sabiendo que hay sectores de actividad en los que esta medida es casi imposible.

La mejora de productividad depende exclusivamente de factores como la organización de las empresas, incluidos procesos de trabajo claros y detallados, lo que les permitirá tener plantillas ajustadas y rentables, y de mantener la disciplina necesaria para asegurar que los empleados los cumplen.

Asociar productividad a la satisfacción de los empleados tiene mucho de peligrosidad conceptual, porque, según esta teoría y por poner un ejemplo absurdo, el siguiente paso podría ser que los empleados elijan libremente sus vacaciones en las fechas que más le interese a cada uno de ellos, lo que supondría que los empleados serían muy felices y productivos cuando trabajaran, pero con un grave riesgo de acabar en el paro si la empresa no es productiva por caos y descoordinación.

Y pongo este ejemplo con cierto temor, porque si la vicepresidenta lo leyera, cosa que considero imposible, podría apuntarse al carro y conseguir un magnífico titular:

<<Vamos a incluir en “el estatuto de los trabajadores” el derecho de los empleados a elegir libremente sus vacaciones”>>

¿A que triunfaría?

Valencia, 10 de octubre de 2024

José L. Martínez Ángel.

La de Oriente Medio, una guerra de siglos cada vez más cerca de Europa.

El ataque directo de Irán a Israel ha puesto en donde debía las verdaderas razones de todo este conflicto, que no es otro que las grandes diferencias, las eternas hostilidades entre suníes y chiíes, las dos grandes ramas del mundo musulmán, teniendo como tonto útil, muy a su pesar, a Israel, un enclave especialmente delicado situado en medio de la zona pretendida como territorio chií, cuya cabeza visible es Irán, madre de todos los conflictos y amparadora de todas las fracciones terroristas del mundo musulmán.

Conflictos que se recrudecieron por última vez cuando estaba a punto de cerrarse los acuerdos de Abraham, que pretendían normalizar las relaciones diplomáticas y comerciales de Israel con Países Árabes, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, siempre con la mediación de Estados Unidos.

No olvidemos que, según las estadísticas que he consultado, “de los 1.800 millones de musulmanes que se calcula que hay en el mundo (más del 20% de la población del planeta, concentrados mayoritariamente en África, Oriente Medio, Oriente Próximo y al sur del sudeste asiático), se estima que casi el 90% pertenecen a los suníes, que se consideran la corriente más tradicional y ortodoxa del Islam. Arabia Saudí, Egipto o Jordania son los países con mayoría más clara de suníes.

Por su parte, los chiíes apenas son unos 200 millones de personas y tienen mayor presencia en países como Irak, Irán, Bahrein y Azerbaiyán, Yemen y Líbano

Los suníes, que reconocen la máxima autoridad religiosa al rey o sultán que ostente el poder político en cada país, como ocurre en Marruecos, se han acomodado mejor al capitalismo del mundo occidental, mientras que una parte de los suníes, pese a ser minoría, continúan establecidos en la edad media del islam y son cuna y refugio de todos los grupos terroristas que han jurado “muerte al infiel” y proclaman de vez en cuando la “yihad”, su guerra santa.

Es cierto que estamos viendo una sucesión de masacres y violencias absolutamente injustificadas, como la de Hamás en el festival “Supernova del amor, de la libertad y de la paz” el 7 de octubre de 2023, o la represión inhumana del gobierno israelí en la Franja de Gaza o en Cisjordania, pero, pese a estas muestras de terror, lo que está sucediendo no son más que pequeñas escaramuzas en esta guerra interminable que comenzó con la caída del Sah de Persia Mohammad Reza Pahleví y su intento de modernizar el país desde un gobierno marcado por el lujo y la corrupción, derrotado por la doctrina incendiaria del ayatolá Jomeini desde Londres, favorecida por el malestar social y la pobreza de los entonces persas, ahora iranies.

Todos ellos, suníes y chiíes, creen que “Alá es el único dios, que Mahoma es su profeta y que el Corán es la palabra eterna. Y ambas ramas rezan y ayunan de la misma forma, celebran las mismas fiestas y comparten muchas prácticas. Sin embargo, las diferencias entre un sunita y un chiita son de tal calibre que se enfrentan en un conflicto milenario”.

La gran diferencia, repito, es que los países suníes, todavía corruptos y con muchas carencias en libertades legales y sociales en sus países, nos ven como adversarios comerciales en el mercado mundial, mientras que los sunitas nos siguen viendo como infieles a los que convertir o exterminar, siendo su objetivo inmediato e innegociable la desaparición del estado de Israel, el único democrático de la zona.

Y esta es la razón, supongo, por la que Netanyahu, sabedor de que, o extirpa de raíz al islamismo radicar dependiente de Irán en esta ocasión, o se verá obligado a mantener una guerra sinfín que nunca podría ganar.

No digo que tenga razón. Es lo que supongo que cree y de ahí las barbaridades que está cometiendo.

Valencia, 3 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Zapatero y su concepto del diálogo y la negociación.

Diálogo y negociación son palabras puestas de moda por el gobierno de Pedro Sánchez, y también por Zapatero, el gran blanqueador de Maduro y del grupo de saqueadores de Venezuela, los que se enriquecen robando, asesinando cuando conviene y haciendo que este gran país sea inhabitable para millones de venezolanos.

Porque, por mucho que insistan en que lo parezca, el diálogo no es un fin, sino un medio para alcanzar acuerdos. Y siendo civilizados y democráticos, acuerdos que buscan mejorar la situación de los ciudadanos y no proteger a los tiranos.

Y mejorar la situación de los ciudadanos tampoco es negociar respeto internacional para el tirano a cambio de que mate o maltrate menos a los propios venezolanos. Eso no es más que un juego sucio de palabras, muy sucio, un “relato” favorecedor para el supuesto intermediario, que en realidad está blanqueando a los malos, porque la frase exacta sería “matar menos” en lugar de “mejorar la vida” de los que viven en el país.

Relatos, eufemismos y juegos de palabra empleados por “políticos basura”, ellos sí, que aparentan ser héroes cuando son auténticos villanos

Porque dialogo es, exagerando el ejemplo, preguntar a alguien a quién van a asesinar si prefiere morir fusilado o ahorcado. Diálogo y negociación sería, claro que sí, pero para un fin horrible.

No voy a repetir lo que decía en un artículo titulado  “El último servicio de Zapatero al gran dictador”, publicado en mi blog el pasado 11 de septiembre  y que se ha cumplido al pie de la letra, con alguno de los detalles corregido y aumentado, como el hecho de que obligaran a firmar un documento a Edmundo González en el que reconocía como vencedor de las elecciones a Maduro, su hija continúa en Venezuela, y que el documento se firmó en el domicilio del embajador de España, en Caracas,  estando presente dos hermanos tan dignos de confianza como Jorge Rodríguez, presidente del parlamento venezolano y Delcy Rodríguez, su hermana, la “mujer de las maletas” de Barajas, ahora vicepresidenta  de Venezuela.

Con lo que, una vez publicado el documento, se ha humillado al propio Edmundo González, descabezado a la oposición venezolana y desarmado un movimiento ciudadano que luchaba por la democracia en las calles de esa nación y en las de muchas otras del mundo.

Gran jugada, gran servicio de Zapatero. Maduro, el usurpador, continúa en el poder y, encima, es tan generoso que ha dejado salir del país al que unos días antes llamaba cobarde, traidor y asesino.

Maduro es el bueno, Edmundo Gonzalez el malvado cobarde que ha huido dejando a los venezolanos sin líder al que seguir. Porque María Corina Machado es un referente menor ya que no se pudo presentar a las elecciones.

Valencia, 25 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Y, cualquiera de estos días y gracias a la mediación inestimable de Zapatero, Maduro tendrá el detalle de liberar a dos españoles que ha detenido injustamente, porque necesitaba mostrar al mundo a sicarios que entraban en Venezuela, pagados por la CIA y con la misión de asesinarle.

Maduro será el bueno y Zapatero, el gran blanqueador, el negociador que ha conseguido liberar a dos españoles. Una operación de marketing político perfecta, aunque sea la gran canallada.

Fruto de “la gran negociación” tras un “fluido diálogo”. Edmundo Gonzalez aceptó morir ahorcado, después de agradecer a sus verdugos la gentileza de permitirle esa opción, y los dos españoles puede que elijan el fusilamiento, más propio de terroristas asesinos.

Y una vez conseguido sus objetivos, que son los de Maduro, esta vez de forma magistral, Zapatero volverá a España para darnos lecciones de transparencia y de democracia.

Como si lo viera.

La versión democrática de «la secreta» de Franco.

Es absolutamente vergonzoso que un partido de Estado, como era el PSOE, se dedique a husmear en la vida personal de jueces o periodistas que critican al gobierno y que, a lo que parece, haya encargado esa tarea nada menos que al secretario de organización del partido.

Porque necesitan urgentemente saber si “los del barro” han tenido multas de tráfico, si se han tomado alguna copa de más en algún momento, si han tenido dificultades económicas, si han recibido algún reconocimiento profesional por parte de “los otros”, si han tenido amoríos con quien sea, o si son amigos, aunque sea de la infancia, de gente que tenga algo que ver con la justicia, con la delincuencia, o con la “extrema derecha”.

Exactamente lo mismo que hacía “la secreta” de Franco.

Nauseabundo.

Y, todo este despilfarro de tiempo y recursos no tiene más objeto que poder amenazar a cualquiera de los “del barro” con contar “lo suyo”, lo que sería un chantaje de libro, o para comparar sus deslices con lo que jueces corrutos han tomado como causa justificada de una investigación judicial en el entorno del presidente del gobierno.

Y lo ha ordenado el presidente del gobierno de una nación democrática, que tiene como fundamento, según la Constitución, respetar las libertades y la intimidad de los ciudadanos.

Porque, todos estos delincuentes contra la ética, la democracia y la razón, son conocedores de que, si saben de alguien que ha cometido un delito o hay sospechas de que lo haya cometido, tienen todo el derecho, diría la obligación, de presentar cargos contra ellos en el juzgado de guardia, sea quien sea el sospechoso y sea quien sea el denunciante.

Porque el otro relato interesado es decir que, siendo Manos Limpias quien acusa, organización que no me merece el más mínimo respeto, dicho sea entre paréntesis, la acusación está viciada, sin mencionar que fue esta misma organización la que presentó denuncias contra la infanta Cristina, su marido y el socio de su marido y consiguió que un juez, que en ese caso no fue facha ni “del barro”, dictara penas de cárcel para algunos de ellos.

Porque, señores del PSOE, España es una nación con derechos y leyes y hasta el peor criminal de la historia puede presentar una denuncia contra el agente que le detuvo y un juez debe atenderla para ver si tiene o no visos de realidad, o contra un vecino suyo, al que vio cometer un robo.

Y no son contradicciones, es la ley.

Pero hemos llegado a tal grado de degradación ética y moral que, como parece muy posible, se aprobará una ley que permita injuriar al Rey o insultar a la Iglesia, mientras será delito y merecerá sanción criticar decisiones del gobierno.

Empleando tiempo y recursos del estado como es posible que haga el tal Cerdán, un pseudo comisario Villarejo metido en todas las negociaciones sucias del gobierno con los independentistas catalanes y que fue valedor de Koldo ante la ejecutiva del PSOE, aunque ahora parece no conocerle de nada.

Valencia, 21 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Como si lo viera: Zapatero será el artífice de la transición a la democracia en Venezuela.

Se está corriendo la especie de que el silencio del gobierno sobre el reconocimiento de Edmundo González como ganador de las elecciones en Venezuela se debe a que están trabajando en la sombra para conseguir una “transición democrática” en aquel país.

La palabra transición significa, según la RAE, “acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”, pero estamos en España y, para nosotros, esta palabra tiene un sentido político muy especial y totalmente diferente a lo que pueda ocurrir en Venezuela.

Porque, de entrada, en España el dictador murió en la cama derrotado por la vejez y porque la transición a un estado democrático se gestó durante muchos años antes por un grupo de estrategas, entre los que estaban los custodios del entonces príncipe, el propio príncipe cuando tuvo edad para hacerlo, una parte de la cúpula de la iglesia, otra de los mandos militares y un grupo importante de notables de la vida civil.

Equipo que diseñó y controló una estrategia para que la transición se realizara sin enfrentamientos sociales, porque en España seguía existiendo un núcleo muy importante de poderosos de la extrema derecha, eso sí que era extrema derecha, y era fundamental que las calles se tomaran con ilusión y no con armas.

Y fue muy complicado, mucho, pero funcionó.

Y lo que aquí se pretende, supongo, es un apaño vergonzoso por el que Maduro y toda la cúpula del poder en Venezuela, tiranos enriquecidos a costa del tráfico de cocaína y de robar al pueblo, puedan salir del país con todas sus riquezas y con total impunidad.

Y a eso le llamarán transición. Y proclamarán el gran trabajo de Zapatero y de todos los impresentables de la extrema izquierda, también de nuestro gran líder, el presidente Sánchez, los que han estado años y años beneficiando y beneficiándose de la dictadura venezolana y aplaudiendo enfáticamente todo lo malo que ha hecho el tal Maduro, no más lejos que en las últimas elecciones generales.

Es cierto que será bueno para las víctimas que desaparezcan los verdugos, pero no lo es menos que estos verdugos han sido engordados y protegidos por los que ahora pretenden figurar como salvadores del pueblo venezolano.

Solo que el pueblo venezolano no consentirá semejante maniobra propagandista, ni los muchos que han sufrido las fechorías de su gobierno, ni los menos que se han beneficiado de ellas.

El gran Zapatero, el que fabricó la leyenda de ser el que derrotó a ETA porque estaba en el gobierno el día que dejaron las armas después de tantos años de enterrar a inocentes, de sufrir el acoso de las fuerzas armadas, de quedarse sin posibilidades de continuar la lucha armada y de sentir en la nuca el rechazo de la sociedad.

El gran mentiroso que podría haber facilitado el final del chavismo muchos años antes y que ha intentado hasta última hora que países de la OEA, en la que actúa como representante de España, reconocieran a Maduro pese a ser consciente del gran fraude del día de las elecciones.

En Valencia, a 13 de septiembre de 2024, día universal de la democracia, tan amenazada por dictadores de todo el mundo y por sus cómplices, algunos de ellos disfrazados de personas de bien, de trabajadores para la paz.

José Luis Martínez Ángel

El último servicio de Zapatero al gran dictador.

Zapatero ha prestado su último servicio a Maduro propiciando la salida de Venezuela del que debería haber sido reconocido como vencedor de las últimas elecciones, Edmundo González. Y digo el último en el sentido cronológico de la palabra, con mí ferviente deseo de que sea el último real, el definitivo.

Un Zapatero que no ha reconocido en ningún momento el pucherazo del usurpador, ni evitado las persecuciones y encarcelamientos de la oposición. Porque lo que en realidad ha conseguido, seguramente era su objetivo, es beneficiar a Maduro sacando de su país una autentica patata caliente que le estaba perjudicando mucho de cara a la opinión internacional y que daba esperanza a los disidentes venezolanos, para los que el ahora exilado en España, que aparece como “huido” de su país para muchos de sus seguidores, era un símbolo de cambios y libertad.

Imagen lamentable de que el verdadero presidente, por el que tanto han luchado, ya no está, mientras ellos se quedan. Y esa es la verdad oficial por mucho que trate de mantener el espíritu del cambio Corina Machado, única voz de los venezolanos demócratas en su país. Una imagen falsa, naturalmente, porque Edmundo González no ha tenido más remedio que salir de su país tras permanecer asilado en dos embajadas y bajo la amenaza de que el ejército las asaltara.

Espero que los venezolanos de bien y los españoles demócratas se den cuenta de una forma inequívoca de que Zapatero, este siniestro personaje que vende honor y transparencia en España y ampara mentiras, abusos e incluso crímenes en Venezuela, es un auténtico cáncer para ese país y para parte del electorado español.

No creo que tenga los intereses económicos que se sugiere, pero sí que es un iluminado peligroso que, por mucho que piense honradamente que una dictadura comunista es lo mejor para el pueblo, el poco pueblo que va quedando en Venezuela, no hace más que perjudicar a la buena gente que permanece en el país y a los millones que han tenido que salir de su patria casi con lo puesto, porque la vida se les hacía insoportable.

Eso y seguir engordando las arcas de los jerarcas venezolanos, cada vez más ricos y poderosos.

Y, como evidencia de lo que digo, no hay más que ver el tono amable y conciliador del dictador venezolano con Edmundo González, al que hace días llamaba cobarde, asesino y todo lo que le venía en gana, y al que ayer deseó “lo mejor” en su nueva vida fuera del país.

Mientras, el gobierno español, haciendo gala de su cinismo habitual, anuncia por boca de su ministro de asuntos exteriores, el portavoz de gesto impertérrito y como queriendo tener razón, que España reconocerá la de Edmundo Gonzalez cuando “se hagan públicas las actas”.

¡Tan largo me lo fiais! diría el clásico. Seguro que antes de que eso ocurra, tendrán pelos las ranas.

Por una Venezuela libre y un Zapatero desenmascarado, en Valencia, a 11 de septiembre de 2024.

José Luis Martínez Ángel.

Lo que no dice Conde-Pumpido en sus intervenciones.

Siguiendo la estela del discurso pronunciado por Isabel Perelló, recién nombrada presidenta del Supremo y del CGPJ, Conde-Pumpido, presidente del Constitucional, se ha apresurado a reivindicar “la independencia del Tribunal Constitucional”, para el que reclama “el máximo respeto político«

Como estará el país para que nos haya sonado a algo nuevo, fresco y esperanzador lo dicho por la señora Perelló, cuando es una absoluta obviedad, como también lo es lo reclamado por Conde-Pumpido en cuanto a que el Constitucional, como institución, merece el máximo respeto político.

Claro que sí.

Pero en el caso del presidente del Constitucional, en su discurso hay una pequeña trampa cuando dice que “Esa independencia del TC es un fundamento básico del Estado de Derecho y obliga a todos los poderes públicos a cumplir lo que resuelva la propia corte de garantías”.

Porque, en este caso, tengo que afirmar, es mi opinión, que sí, pero no. Porque siendo cierto que los poderes públicos están obligados a cumplir las decisiones del Constitucional, también lo es que le ha faltado añadir el detalle de concretar “dentro de las competencias que le otorga la Constitución

Y me explico:

Ya he dicho otras veces y no quiero repetirme, que el Constitucional, que no forma parte del Poder Judicial, no es un tribunal de casación ni tiene ninguna autoridad para emitir leyes. Ni siquiera para ir más allá de comprobar, porque es un tribunal de garantías, que, en todas las intervenciones de juzgados, del gobierno, de los gobiernos de las autonomías, o del resto de entidades oficiales, se ha respetado escrupulosamente la legalidad vigente y los derechos de los que recurren a él.

El encabezado de las competencias del Tribunal Constitucional, actualizada a 25/01/2024, dice:

El Tribunal Constitucional, como intérprete supremo de la Constitución, es independiente de los demás órganos constitucionales del Estado y está sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica. Es único en su orden y extiende su jurisdicción a todo el territorio nacional”

Y recalco que está “sometido a la Constitución y su Ley Orgánica porque la palabra “sometido” no entiende la posibilidad de cambios en su letra o su espíritu a su voluntad. Entendiendo que la Constitución solo la pueden cambiar las Cortes Españoles según el procedimiento descrito para ello y las leyes las crea el Parlamento, y las ejecuta el Poder Judicial, siendo el Supremo la última instancia autorizada para manifestar la “verdad judicial”

Sometimiento es obediencia, no facultad para cambiarlas o a reinterpretarlas.

Si que es cierto que, en muchos casos, se le consulta sobre si una ley recién promulgada o una decisión de cualquier autoridad del Estado se corresponde a lo previsto por la Constitución, pero no las sentencias emitidas, a no ser que, como se dice, no se hayan ajustado a derecho, el derecho establecido por el Parlamento cuando crea leyes y no por el propio Constitucional, o se hayan vulnerado los derechos de los encausados.

Y entre las competencias del Tribunal Constitucional, citadas anteriormente, se dice en su apartado “d”:

Del recurso de amparo por violación de los derechos fundamentales relacionados en los artículos 14 a 30 de la Constitución

Derechos fundamentales que están perfectamente regulados en los artículos citados de la Constitución, siendo el primero, el 14, el que dice con rotundidad que:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

Pues bien, hablemos de la situación actual:

Suponiendo que un gobierno legal, como el actual, intervenga maliciosamente, aunque dentro de la legalidad, para que los vocales del Tribunal Constitucional mantengan una situación de obediencia política al Ejecutivo, como es el caso en este Constitucional del “7 a 4”, su presidente, el del gobierno, tendría poder absoluto para hacer y deshacer lo que le viniera en gana con solo aplicar algún juego de palabras o algún otro subterfugio que permita interpretar indebidamente la Constitución, sabiendo que, se tome el camino que se tome para rebatir sus decisiones, todas ellas acabarán en el Constitucional y que este tribunal, que debería de ser de garantías de los ciudadanos y no de apoyo al gobierno, le dará la razón.

Y el truco consiste en darle vueltas y más vueltas a frases e interpretaciones de las leyes, cuando la parte fundamental, la de los derechos de los españoles, se contestan en su totalidad con un simple “se vulneran o no se vulneran”,

No hay la más mínima duda de que los indultos aplicados a los golpistas catalanes es facultad del gobierno, por muy injustos que sean, pero la Ley de Amnistía vulnera claramente la igualdad de los españoles por razón de nacimiento o de residencia, ya que se aplica solo a una parte de los españoles, a los que se enmarca en una determinada situación, circunstancia que entraría en lo englobado en “cualquier otra condición”.

Como parece que sucederá con la financiación especial para Cataluña, firmada por dos partidos regionales, pero que afectaría a la totalidad de los españoles si lo aprueba el gobierno, de la que desconocemos el alcance real porque se nos está ocultando deliberadamente.

Luego, si la contestación es un simple “sí” o “no”, en este caso “sí”, ¿qué pinta el Constitucional planteándose siquiera la posibilidad de su legalidad?

Y pongo otro caso, que en esta ocasión es un supuesto:

El artículo 123 de la Constitución, en su punto 1, dice que:

El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales

“Garantías constitucionales” previstas y descritas en la relación de sus competencias.

El artículo 102 de la Constitución, uno de los incluidos en el apartado “del Gobierno y de la Administración” indica que:

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.

En la situación actual, teniendo como tenemos el Constitucional del “7 a 4”, el que actúa como de casación en lugar de hacerlo como de garantías ¿alguien puede pensar, ni remotamente, que en el caso de que se produjera este supuesto, cosa que ni creo ni espero, no declararía inconstitucional cualquier sentencia del Supremo?

El gran problema y una de las debilidades de la democracia, con mayúsculas, es que está muy mal protegida ante las intervenciones de personas faltas de escrúpulos que se aprovechan de ella para conseguir el poder, como se ve claramente en tantos países del mundo y se empieza a ver en España, sin que los españoles, los verdaderos titulares de la soberanía, tengamos mecanismos adecuados para evitar estos claros abusos de poder de los que, debiendo representarnos, se han convertido en auténticos caudillos, dueños de los relatos, de las posverdades y, lo que es peor, del BOE.

Todo ello con apariencia de absoluta legalidad. Como lo hacía “Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España”, en su caso legitimado porque lo era “por la Gracia de Dios”.

Salvando las distancias, que son muchas, naturalmente.

Valencia, 8 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

El pasado 12 de junio, publicaba este comentario:

Hoy cesa en su cargo de gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, propuesto en 2018 por el gobierno de Mariano Rajoy. Un funcionario del mayor nivel que ha hecho un gran trabajo durante su mandato.

En cuanto a sus intervenciones públicas, ni una palabra de más, ni un mal gesto, ni la más mínima concesión a potenciar su imagen personal.

No sé quién le sustituirá, pero, sea quien sea, me temo que lo echaremos de menos, porque es muy difícil encontrar perfiles como el del gobernador saliente en una sociedad de tensiones, muros y partidismos, en la que, a la mayoría de los altos cargos de la administración nombrados por el gobierno, se les ve el color de sus ideas debajo de su toga o de su ropa de trabajo.”

Pues bien, en un “quién da más” muy propio del caudillo que nos gobierno y saltándose normas y costumbres, hoy se anunciará que el puesto lo ocupará José Luis Escrivá Belmonte, hombre de mucha preparación, pero actual ministro del gobierno.

Otra cacicada, tan impropia como innecesaria, porque solo se trata, supongo, de que el futuro gobernador no emita comentarios desfavorables sobre políticas del gobierno, porque depender, dependerá, como el anterior, del Banco Central Europeo.

Por lo que, a cambio de imagen y relato, condena a un cargo tan importante como este al estigma de la parcialidad.

Valencia 4 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

El martillo y el yunque.

El otro día, hablando con una militante activa del PP, me decía que, en su opinión, su partido debería dar “más caña” al PSOE poniendo en evidencia todos los sinsentidos que está cometiendo. Supongo que se refería al gobierno, porque, de hecho, ya hace mucho tiempo que el PSOE está en paradero desconocido.

Y yo le contestaba, ¡como si entendiera de política! Que, en mi opinión, el pedir todos los días la dimisión de Pedro Sánchez o denunciar una y otra vez lo que es conocido por los medios de comunicación, solo produce un desgaste inevitable y desaconsejable.

Porque repetir lo ya sabido o escuchado a una opinión pública anestesiada y ocupada en “otras cosas”, solo produce el efecto de que los problemas denunciados se vayan asimilando y perdiendo intensidad de tanto oírlos.

O eso creo yo.

Que el presidente va a seguir en su cargo mucho tiempo, a no ser que le salpique gravemente algún tema de su entorno familiar, es un axioma evidente, mucho más después de que los últimos trapicheos con EU y la aparición y desaparición de Puigdemont, imposible sin la complicidad o el mirar hacia otro lado de los servicios de inteligencia del Estado, le asegura una legislatura apoyada por los independentistas, por mucho que le pongan a parir en cada sesión parlamentaria.

Y el PP, de tanto insistir en la dimisión o en la petición de elecciones, puede acabar como el martillo de la fragua, que golpea constantemente al yunque sin causarle ninguna mella y sufriendo daños a causa de su insistencia.

Y también es un axioma que el PP no gobernará nunca si no consigue una mayoría absoluta. Y, siempre según mi opinión, el caladero de votos de Ciudadanos o de VOX ya le ha proporcionado todos los posibles con la estrategia actual. Y no encontrando más votos, o pocos más, ni a derecha ni a izquierda, solo le queda conseguir abstenciones de socialistas o miembros de VOX.

Porque está demostrado que un socialista de tradición jamás votará contra las siglas de su partido, pero si que se ha abstenido cuando el hedor de lo que está haciendo sus dirigentes actuales no dejaba de percibirse tapándose la nariz.

Y que se irritará si se confunde lo que hace Pedro Sánchez y su camarilla con lo que haría “su” PSOE. Es una línea argumental muy sutil que algunos miembros de la ejecutiva del PP no acaban de respetar. Gobierno no, PSOE sí, aunque esté ausente.

Yo creo que lo lógico sería todo lo contrario: dejar de pedir dimisiones y ofrecer un programa de gobierno atractivo y posible, repitiendo mucho los puntos clave de mejora social ciudadana, esos que afectan a su bolsillo, o a su protección, como evitar la ocupación de viviendas y medidas similares

Porque la ciudadanía pasa olímpicamente del dirigismo en el Constitucional, por muy cierto que eso sea, o de si tal o cual juez es conservador o progresista. Y le parece mucho más escandaloso el precio del aceite que la propia Ley de Amnistía, pongo por caso.

Lamentablemente pasa de eso porque, desgraciadamente, ninguno de los gobiernos se ha interesado por llevar la cultura política a las escuelas. Mejor tenernos ignorantes y solo unidos por cosas tan importantes como que la selección española de futbol gane un mundial.

Esa sí que es una herencia del franquismo. El que definía a España como “una unidad de destino en lo universal” mientras potenciaba el futbol, los toros y los espectáculos político-deportivos en el Bernabeu y en otros lugares de España, a los que asistíamos la mayoría de los españoles, no porque fuéramos franquistas, sino porque es lo que había y porque éramos una mezcla de pasotas y de supervivientes. Algo parecido a lo que ahora volvemos a ser.  

Y hablar de política en esta nación y ahora, siendo como debería ser algo noble y respetado, tiene el efecto contrario, viendo que personas de mucho renombre dicen una cosa, mientras que otras, con el mismo predicamento afirman la contraria.

Buscar la confusión ciudadana para su propio beneficio es algo que define a los malos políticos, a los arribistas que tienen la política como una profesión y no como una vocación de servicio.

Y hay que felicitarles porque están consiguiendo que esa anti política contagie a muchos estamentos. A casi todos que son algo, siendo realista

Ahora tenemos una demostración por reducción al absurdo: el Consejo Superior del Poder Judicial, en este caso no quiero usar las siglas, no consigue un consenso para nombrar al presidente, después de haber estado cinco años denunciando a los políticos por no lograr un consenso para elegir a los vocales.

De locos. Porque hechos como este demuestra claramente que una buena parte de los que nos representan defienden mucho más sus ideas o sus intereses que los nuestros, los de los ciudadanos que, según la Constitución, somos los titulares de la “soberanía nacional”.

No se si mi consejo es el adecuado, pero sí tengo la seguridad de que nunca será atendido por nadie que tenga en sus manos la obediencia ciega.

¿A que no hay lo que hay que tener para cambiar la ley electoral y mandar al infierno las malditas listas cerradas, causa de casi todos nuestros males?

¿Por qué el Senado, que para nombrar a sus titulares ofrece nombres y no listas, suele tener mayorías diferentes a las del Congreso siendo como somos los mismos votantes?

Por lo dicho anteriormente: un socialista convencido puede abstenerse, incluso elegir a alguien que no es de su partido si le merece confianza, pero nunca, jamás, votará una lista cerrada del PP.

Valencia, 26 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel