El 29 O valenciano, los procesos de emergencias y, otra vez, la navaja de Ockham

Son días muy propensos a excesos verbales y a emitir juicios de opinión que en nada ayudan a salir del inmenso pozo en el que nos ha sumergido la riada del pasado 29 de octubre. Porque hoy, ni las palabras más sensatas sobre lo que pasó ayudan a resolver el problema

Hay un sabio refrán español, como lo son la mayoría de ellos, que afirma que “el buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar “y he decidido aplicarlo en este caso, entendiendo que el tiempo de hablar tampoco será el mío, sino el de los tribunales y que, si hoy hablo, que sea solo para construir, nunca para juzgar ni para dividir, por muy mal que lo hayan hecho nuestros responsables políticos y por mucho que esto, dividir, se haya convertido en uno de los grandes deportes nacionales.

Y, partiendo de este punto, solo me surgen preguntas y alguna que otra recomendación, sabiendo que todo lo que pudo haberse hecho hasta ayer solo debería tratarse como “lección aprendida”, “lessons learnt“, según los británicos, muy aficionados, ellos sí, a estudiar porqué salió mal lo que salió mal, sabiendo que nosotros no somos británicos y que muy difícilmente aprenderemos de nuestros errores.

Será que está en nuestro ADN no hacerlo, como expresa otro conocido refrán, que dice que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Dos, o más.

Pues bien, es un hecho que los organismos de Estado responsables del control de los caudales de nuestras aguas tienen herramientas suficientes para conocer su nivel prácticamente en directo. Y también lo es que existen muchísimas trabas políticas para que los ayuntamientos limpien los cauces de los ríos porque hay leyes que lo impiden, con multas importantes incluidas.

Es decir: yo, Estado, controlo el caudal de las aguas por sus cauces naturales y también tengo la obligación de mantenerlos en buen estado para facilitar que los flujos, incluido momentos de crecida, no arrastren más vegetación o residuos de cualquier tipo que los absolutamente inevitables.

Y también lo es que dispongo de los grandes recursos de intervención ante grandes catástrofes, como son las Fuerzas de Orden Público, las Fuerzas Armadas, parte de los efectivos de bomberos, brigadas forestales y otros organismos como Protección Civil, pongo por caso.

Como lo es que  yo, Autonomía, tengo delegada la dirección de las operaciones en caso de catástrofe, hasta según qué grado de cada una de ellas, pero no tengo autoridad real más allá del ámbito de mi Comunidad, ni más efectivos que la policía autonómica y, según en qué casos, de los cuerpos de bomberos que dependen de los ayuntamientos. Y poco más. Aunque es cierto que puedo pedir ayuda al Estado, incluido al gobierno central de cada momento (separo ambas cosas) y a otras autonomías.

Y también es un hecho evidente las grandes contradicciones y descoordinaciones existentes en este momento entre estamentos para abordar situaciones excepcionales, como la sufrida recientemente en nuestra zona sur de Valencia. Contradicciones comunes a las que se producirían en cualquier otra comunidad, como las siguientes:

  1. Los mecanismos automáticos que permiten el conocimiento de cada situación, como el caudal de las aguas, está al alcance de cualquier usuario, pero, a nivel oficial, necesita alguna intervención manual entre organismos, porque la controladora titular no está autorizada a tomar decisiones. Por ejemplo: la Confederación Hidrográfica del del Júcar debe comunicar a la consejería correspondiente que las aguas han alcanzado un caudal peligroso. Sin más.
  • Esta comunicación, por lo que parece y estando a finales de 2024, se ha realizado mediante ¡un e-mail!, sistema que necesita la lectura obligatoria de una tercera persona, que puede estar ausente de su puesto en ese momento, o que el propio mensaje se “pierda” entre los cientos, sino miles, que se intercambiarán en momentos de semejante caos informativo. Sin considerar que también puede interrumpirse la comunicación por saturación de las redes o por interrupción de la corriente eléctrica.
  • Parece ser que también puede usarse la llamada telefónica, no sé si por protocolo o como recurso, pero la garantía de la comunicación real está tan en el aire como en el caso anterior, porque puede que el receptor de la llamada esté ausente, esté bloqueado por exceso de llamadas, caiga la red telefónica, etc.
  • En cualquiera de los casos, el receptor del email o de la llamada, tendrá que ponerse en contacto, supongo, con el que tiene la facultad para lanzar el aviso de emergencia a los teléfonos de los habitantes de las zonas afectadas. Sistema que tampoco asegura la recepción a todos los afectados, porque puede a haber teléfonos desconectados o ser propiedad de personas que, por edad u otras circunstancias, no acaben de entender lo que se les dice.

Mi primera pregunta es: ¿Cuál es la razón para que los organismos del Estado que detecten la emergencia no pueden lanzar la alarma telefónica directamente? No puede ser por protección de datos, porque son muchos otros los organismos que también disponen de nuestros números y, si esta fuera la razón, también estaría afectada la autoridad autonómica que los emite.

La segunda cuestión, bajando a lo analógico, es que he comprobado que muchas ciudades del mundo simultanean los mensajes telefónicos con otros avisos sonoros, como sirenas potentes que avisan de sunamis, terremotos o cualquier otro peligro. Sirenas que pueden funcionar en todas las situaciones, aún en las más complicadas, porque para activarlas, si falla la red eléctrica o sus controles remotos, basta una batería y una sola persona que lo haga manualmente.

Nuestra cultura popular ancestral incluía que las campanas de las iglesias de los pueblos tocaran a rebato ante cualquier peligro, incluida gente “peligrosa” por la cercanía. Así lo he vivido de niño y no había mejor y más eficaz manera de alertar a la población, la que estaba en el pueblo o la que estaba en los campos, de que algo grave sucedía, en tiempos en los que no había teléfonos móviles y poquísimos fijos.

Todos los pueblos afectados por la Dana tienen sus parroquias y la mayoría de ellas tienen campanas que se pueden voltear con motores eléctricos activados a distancia.

Puede parecer arcaico y simplista, pero hubiera sido muy eficaz que también hubieran alertado a la población antes de que la amenaza se convirtiera en desgracia.

Medidas como esta y montar un sistema de megafonía potente en todos los pueblos, sería una solución sencilla y muy económica que ayudaría a prevenir futuras desgracias.

Una solución sencilla, de acuedo con la teoría del fraile, científico y filósofo Guillermo de Ockham, que aconsejaba “quitar la paja” a la hora de tomar decisiones, “desprenderse de todo lo superfluo y quedarse con lo más sencillo a la hora de resolver un problema”.

También será necesario, por supuesto, acometer grandes proyectos, como desvíos o mejoras en el encauzamiento natural de las aguas, decidir si hay que mandar al carajo todos los condicionantes de los ecologistas que impiden que los ayuntamientos saneen los cauces de los ríos, analizar la nueva situación urbana que ha provocado que en calles estrechas de pueblos antiguos se permita el estacionamiento incondicional de coches que, junto a la  maleza y otros materiales arrastrados por las aguas, facilitan la formación de diques que aceleran la subida de las aguas, etc.

Eso son palabras mayores que requerirán actualización de normas y reglamentos, dejando muy claras las competencias del gobierno, de las autonomías, y de los ayuntamientos.

En resumen:

Siendo consciente de que en toda esta calamidad han fallado lamentablemente los responsables de cumplir los protocolos actuales y de ello darán cuenta en su día, no es menos cierto que dichos protocolos son confusos, arcaicos y manifiestamente ineficaces.

 Por todo ello, y empezando por lo más simple, al margen de crear una base de datos de daños y de damnificados para poder devolverles esa vida familiar o laboral que han perdido, no estaría de más que esta tarea se simultanée con actualizarlos.

Valencia, 21 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Una foto gigantesca que nunca tendremos: la de los voluntarios de la Dana

La hecatombe de la Dana que hemos sufrido hace días en Valencia ha puesto muchas cosas en valor, también algunas negativas y, sobre todo, dos importantes:

La primera, que ya he comentado en varias ocasiones, como lo han hecho otras muchas personas, es la sorpresa de descubrir a una juventud comprometida y solidaria con las víctimas, que no ha dudado en calzarse botas de agua, armarse con escobas y acudir desde el primer minuto en ayuda de las víctimas.

La otra es que particulares, policías locales, bomberos, tractoristas, propietarios de maquinaria pesada o cocineros de todas partes, por mencionar a algunos colectivos, han acudido a esta llamada sin carteles ni trompetería, desde que vieron la primera imagen en las televisiones nacionales.

Y el ver uniformes de todos los colores y con todos los escudos de España, ha demostrado que seguimos siendo un gran país. Que a pesar del empeño de algunos descerebrados en buscar lo que nos separa, el ver a mossos d’escuadra, policía navarra, bomberos andaluces, tractoristas de Aragón o socorristas gallegos, recuerda viejos tiempos y antiguas conexiones entre españoles.

Porque no es que hayan venido de todas las comunidades. Es muy posible que, por las calles de Paiporta, de Sedaví de Benetusser, o de cualquier lugar de los arrasados por el agua, hayan pasado voluntarios de todos los lugares imaginables.

Puede que de todas las provincias españolas.

No digo que merezca la pena que haya ocurrido semejante desgracia para poder componer esta foto gigantesca e imaginaria de miles de hombres, mujeres, niños y jóvenes sucios de barro y limpios de corazón. Claro que no.

Pero una vez ocurrida, lo visto estos días en nuestra comunidad nos ha devuelto la confianza en nuestros hermanos de toda España, incluso de otros llegados de lugares insospechados, casi al mismo tiempo que nos ha hecho desconfiar un poco más de los políticos responsables de protegernos y cuidarnos.

Gracias a todos. A los de aquí, que han ayudado a su vecino incluso arriesgando su propia vida y a los de allá, que también han salvado vidas y ayudado a quién lo necesitó.

Porque, pese a muchos, todos formamos parte de esa cosa aparentemente abstracta, pero tan concreta, llamada humanidad

Valencia 11 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer.

Ayer publiqué un comentario titulado << Normas de Seguridad Nacional y Protección Ante Emergencias y Catástrofes>> en el que aseguraba que Pedro Sánchez no declararía el estado de catástrofe o de emergencia nacional, no sé cuál es el nombre exacto en este momento y que terminaba diciendo:

<< La única explicación, según mi opinión, es que en una operación de este calibre se producirán algunos fallos, por muy bien que lo quieran hacer, y muchas insatisfacciones de los que se consideren perjudicados, que será una buena parte de las víctimas de la Dana.

Y eso, el coste político, es lo que nunca ha estado dispuesto a afrontar nuestro presidente del gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que, básicamente, vive de golpes de efectos positivos y que tiene verdadera obsesión en dar una imagen de gran estadista, certero en las decisiones y libre de las equivocaciones que otros cometerían en su caso.

De esta forma se puede apuntar todo lo que sea ayudas y colaboraciones con los valencianos, sin que le salpique ni una gota de los problemas de gestión que se puedan producir.

Me temo que eso es lo que hay.>>

Pues bien, lo ha vuelto a hacer. Como lo hizo en la pandemia y en la catástrofe del volcán de La Palma.

Dará dinero, mucho dinero, porque es, como afirmaba, una forma de quedar maravillosamente bien sin que le salpique ni una gota de barro de las calles valencianas, ese que se llevaron en la cara los reyes de España. Porque el dinero no le cuesta nada, no sale de su bolsillo. Lo rebañará del presupuesto, lo conseguirá de Europa, de nuevos impuestos o aumentando la ya muy crecida deuda nacional.

Seguramente este gesto cobarde no impactará en la opinión pública porque, desgraciadamente, estamos muy anestesiados y desconocedores de lo previsto en estos casos en las leyes españolas. Y así nos va.

Así que continuaremos soportando la falta de conocimiento del personal, la cobardía del presidente y los muchos errores que cometerá Carlos Mazón, que son los mismos que cometería cualquier otro presidente de comunidad, tan falto de conocimiento y de recursos para solucionar lo que le ha caído encima, como él.

Y a los valencianos afectados, que nos den. Eso es lo que menos importa. Solo somos personajes secundarios de esta maldita farsa.

Valencia, 5 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Normas de Seguridad Nacional y Protección Ante Emergencias y Catástrofes

La enorme magnitud de lo acontecido en Valencia como consecuencia de la última Dana y la confusión en la información a la ciudadanía, interesada o no, aconseja que se analice con un poco de calma las competencias de cada cual en según que cosas para evitar frases como “quiero que todos me ayuden” o similares, que es tanto como decir que “desconozco quién tiene que ayudarme”.

No hay duda de que todos los organismos implicados han cometido errores que habrá que valorar en un futuro, pero ese no es el objeto de este artículo. Si lo es salir al paso de algún comentario de barbería en el que se afirmaba que el presidente autonómico no había pedido la ayuda necesaria al gobierno de la nación, o no ha ayudado a las víctimas como se esperaban.

Acabando con la gran pregunta: ¿para qué sirven las autonomías?

Pues bien, las autonomías sirven para muchas cosas, pero casi todas ellas relacionadas con la descentralización de las tareas administrativas y burocráticas del cada día y para hacer cumplir las leyes estatales y las particulares incluidas en sus propios estatutos.

Pero, desde luego, no hay ninguna que esté preparada para afrontar situaciones de seguridad ciudadana de envergadura, ni tampoco, para catástrofes naturales más allá de incendios forestales, en los que tampoco tienen “la autoridad”, porque la coordinación y la dirección operativa la lleva Protección Civil, los consorcios de bomberos y el resto de las organizaciones estatales o las previstas en cada comunidad.

Y son ellos los que, si procede, requieren la ayuda de la UNE o de medios aéreos al gobierno de la nación o las ayudas pertinentes a otras comunidades. Porque pedir ayuda a la UNE es una norma de uso, aceptada sin reservas por el gobierno Central y los autonómicos.

Pero no hay la menor posibilidad de que un presidente de comunidad pueda dirigir o coordinar las acciones convenientes para situaciones catastróficas. Y no puede hacerlo porque no tiene la autoridad necesaria para tomar decisiones.

Y es por eso por lo que, en estos casos, si el gobierno no lo hace, como debería, la autonomía debe solicitar que se declare emergencia nacional cuando en su territorio se ha sufrido daños de este nivel.

“Lo que tradicionalmente se conoce como declaración de zona catastrófica se recoge actualmente en la legislación como declaración de «zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil», regulada en el capítulo V de la Ley del Sistema de Protección Civil.”

Que tiene como objetivo:

«Reforzar los mecanismos que potencien y mejoren el funcionamiento del sistema nacional de protección de los ciudadanos ante emergencias y catástrofes».

Y sigue:

La Estrategia de Seguridad Nacional plantea como objetivo en el ámbito de la protección ante emergencias y catástrofes, establecer un Sistema Nacional de Protección de los ciudadanos que garantice una respuesta adecuada ante los distintos tipos de emergencias y catástrofes originadas por causas naturales o derivadas de la acción humana, sea ésta accidental o intencionada.”

En uno de sus puntos dice:

Las líneas de acción estratégica que propone para alcanzar este objetivo son las siguientes:

  • Adopción de un enfoque integrador y potenciador de las actuaciones entre la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y las Administraciones Locales -particularmente en los ámbitos de detección, planificación y desarrollo de actuaciones ante emergencias y catástrofes- para conseguir una acción preventiva, una respuesta adecuada y un uso eficiente de los recursos limitados disponibles. Estas actuaciones tendrán como referencia los principios de cautela y prevención, colaboración y cooperación, coordinación, solidaridad interterritorial, subsidiariedad, eficiencia, participación e igualdad.
  • Elaboración de un marco de referencia en la materia que propicie el impulso y la coordinación de esfuerzos, establezca prioridades y optimice los recursos para alcanzar objetivos comunes.”

En resumen: Que, invirtiendo los términos de lo que aquí está pasando, como debe ser, es el gobierno de la nación el que tiene que dirigirlo todo porque es el que tiene todo el poder y el único que puede publicar en el BOE.

Así, Defensa podría mandar tropas para ayudar a desescombrar, brigadas de ingenieros para construir puentes provisionales, pontones flotantes, o generadores para proporcionar luz eléctrica, caballería motorizada para ayudar en los desplazamientos, medicina militar, intendencia para suministrar comidas, ropa y material higiénico, helicópteros, etc.

En fin, todo lo que se necesite en cada uno de los lugares y en la justa proporción de hombres y recursos técnicos.

Montándolo como una operación militar, que de eso sabe mucho el ministerio, como está demostrando en despliegues internacionales.

 Y ¿porque no declara el estado de excepción? Al final el coste podría ser el mismo que ayudar con cuentagotas y siguiendo los criterios de un presidente de la Generalidad, licenciado en derecho en este caso y asesorado por consejeros que saben de todo esto menos que él.

La única explicación, según mi opinión, es que en una operación de este calibre se producirán algunos fallos, por muy bien que lo quieran hacer, y muchas insatisfacciones de los que se consideren perjudicados, que será una buena parte de las víctimas de la Dana.

Y eso, el coste político, es lo que nunca ha estado dispuesto a afrontar nuestro presidente del gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que, básicamente, vive de golpes de efectos positivos y que tienen verdadera obsesión en dar una imagen de gran estadista, certero en las decisiones y libre de las equivocaciones que otros cometerían en su caso.

De esta forma se puede apuntar todo lo que sea ayudas y colaboraciones con los valencianos, sin que le salpique ni una gota de los problemas de gestión que se puedan producir.

Me temo que eso es lo que hay.

Valencia, 4 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Enlace con las normas de Seguridad Nacional, Protección Ante Emergencias y Catástrofes

https://www.dsn.gob.es/es/sistema-seguridad-nacional/qu%C3%A9-es-seguridad-nacional/%C3%A1mbitos-seguridad-nacional/protecci%C3%B3n-ante?fbclid=IwY2xjawGUCnVleHRuA2FlbQIxMAABHS57gmWqt9KZNcMryqPTWpEIT50xT3ahtbvvwe42AAH0T2CSiUx0rcIDWg_aem_xJXS7mrgqI8RcyEMwKIjnw#:~:text=Adopci%C3%B3n%20de%20un%20enfoque%20integrador%20y%20potenciador%20de,un%20uso%20eficiente%20de%20los%20recursos%20limitados%20disponibles

Mi salud mental necesita algo de sosiego.

La situación actual en Valencia y como me está afectando en lo personal, ha provocado que me replantee algunas cosas, entre ellas el retirar el estatus de “amigos” y bloquear las cuentas de algunos de mis disidentes tradicionales en Facebook.

Por supuesto seguiré dando mi opinión cuando lo estime oportuno, pero no creo que deba intervenir en foros ajenos, ni voy a permitir que mi web sirva de soporte para algunas intervenciones machaconas e intransigentes que cada vez se muestran más agresivas en quererme convencer de las bondades de sus revoluciones particulares con las que no tengo absolutamente nada que ver.

Naturalmente estos bloqueos no afectarán, o eso espero, a mi amistad con algunos de ellos, con los que mantengo zonas comunes en lo personal, aunque muy alejadas en los planteamientos sociales y políticos.

Cuando nos veamos podremos compartir recuerdos, pero, repito, como nuestros planteamientos políticos están tan alejados, cada uno con sus ideas y tan amigos.

Creo que nunca he faltado el respeto a nadie, o eso he intentado y sería muy triste para mí hacerlo después de tantos años de tratar de coexistir pacíficamente con todos y con todas las ideas. Con las ideas seguiré conviviendo sin ningún problema, con los extremismos excluyentes ya no soy capaz.

Valencia, 3 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

“Magia Borrás”

Pedro Sánchez ha sacado de la Moncloa al ex director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Oscar López, del que se dice que era el no va más creando estrategias, relatos y posverdades para el cada día de los “repite mensajes” oficiales, y lo ha nombrado ministro de Transformación Digital y Función Pública.

Seguro que lo va a bordar, porque es muy inteligente y está capacitado para todas las “transformaciones digitales” que sea menester, mucho más formando parte de un gobierno que ha demostrado ser muy progresista en ese campo.

Y, como ejemplo, recuerdo, entre otros muchos, cuando señalaron con el dedo a un iletrado como Miguel Iceta y lo “transformaron” en Embajador Delegado Permanente de España en la UNESCO sin tener ninguna formación para el cargo.

O a Ximo Puig, el que fue incapaz de mantener su puesto de presidente de la Generalidad Valenciana, como embajador de España ante la OCDE, que tampoco es moco de pavo.

¿A que tiene mérito?

No es el único gobierno que ha hecho maravillas con “lo digital”, pero este destaca mucho sobre el que más, especialmente porque, en la etapa Sánchez, la mayoría de los “transformados digitalmente”, como Iceta, no tenían preparación para los cargos conseguidos, o, teniéndola, sufrían de alguna incompatibilidad manifiesta. Incompatibilidad legal o ética, que, tratándose de un gobierno supuestamente democrático, tanto da que da lo mismo.

Y así hemos visto a ministros del gobierno ocupando directamente cargos en la judicatura o en puestos clave de las instituciones del Estado.

Sin ir más lejos, ayer mismo anunciaron que van a publicar un Decreto Ley por el que amplían el número de consejeros de la televisión nacional y reducen a mayoría simple los votos necesarios en el Parlamento para sus nombramientos. Nuevos consejeros que no van a hacer que la televisión pública sea más favorable al gobierno, porque sería imposible, pero sí para colocar a terceros en esos puestos, poco trabajo y excelentes salarios y conseguir votos de cara a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

¿Será por dinero?

Mucho dedo, mucho morro y, como en el caso de TVE, auténtica “Magia Borrás”, que es la buena desde que mis hijos eran niños.

Aunque, no sé por qué, todos estos movimientos, estas prisas, me huele a nervios y a un “por si acaso”.

Valencia, 23 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

Yo empecé mis comentarios calificando como PSOE al grupo de poder de la nación, aunque pronto cambié a definirlo como sanchismo, porque, con sus actuaciones, se alejaban cada vez más de la doctrina histórica de este partido.

Luego llamé guardia de corps al núcleo duro que rodea al presidente, formado por la mayoría de sus ministros, a los altos cargos del Parlamento y de los órganos directivos del PSOE actual. Y en este momento les llamo secta, porque como tal están actuando.

Secta con líder, siempre dispuestos a hacer lo que sea necesario para conseguir sus objetivos, aunque se utilicen métodos faltos de ética y de dudosa legalidad.

Y espero quedarme en este calificativo, el de secta, sin pasar a mayores, porque lo que está ocurriendo y el comportamiento de muchos de los componentes de esta organización, apunta a que pudiera ser necesario hacerlo.

Las extravagancias de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez ha sufrido otro revés judicial porque han desestimado su denuncia contra el juez Peinado alegando que su comparecencia se hizo como marido de Begoña Gómez y no como presidente del gobierno.

La secta ha reaccionado con su virulencia habitual, como era de esperar y el presidente, esta vez no se si como presidente, como secretario general del PSOE o como marido de Begoña, ha dicho que hay que abrir un debate social sobre la persecución que están sufriendo los líderes de la izquierda y sus familias.

Tendrá que explicarnos quién y cuantos son esos líderes porque yo no los conozco, a no ser que cuando dice “acosar” se refiere a presentar denuncias admitidas a trámite ante un juzgado, que, aparte de las suyas, casi tampoco conozco ninguna.

A no ser que considere acosados a Ábalos, Koldo, a los expresidentes insulares y a todos los afectados por el caso de las mascarillas y otros.

Por cierto, también han protestado airadamente por la redacción del auto, porque consideran excesivo el uso de la palabra “extravagante” la utilización de la Abogacía del Estado, con mayúsculas, para acusar al juez casi de ensañamiento por los agravios sufridos en su excelsa persona.

Con lo que ponen en evidencia de que, al margen de seguir creyendo que el presidente del gobierno es “más que el que más”, superior incluso a las leyes y la justicia de nuestro país, son muy poco letrados en nuestro precioso idioma español, porque la calificación de “extravagante” está perfectamente justificada y expresa exactamente el procedimiento empleado para el recurso.

Porque extravagante, según la RAE, significa, entre otras acepciones:

Del lat. mediev. extravagans, -antis, part. pres. act. de extravagari ‘andar errante por fuera de los límites’.

1. adj. Que se hace o dice fuera del orden o común modo de obrar.

2. adj. Raro, extraño, desacostumbrado, excesivamente peculiar u original.

Y es que andan tan ocupados desatando nudos que les están asfixiando o en ver que encuentran contra cualquiera de los líderes de la oposición, muy especialmente contra la presidenta de Madrid, que no tienen tiempo de asegurarse de que cuando dicen algo, lo dicen sabiendo lo que dicen.

Ni el coro del gobierno ni los ochocientos asesores de la Moncloa, siendo ochocientos una cifra aproximadamente real y no una exageración extravagante.

Valencia, 19 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Por cierto, o los abogados del Estado que redactaron la denuncia sabían que no debían hacerlo y se excedieron en sus funciones, o, de no saberlo, deberían hacérselo mirar.

Y un pequeño añadido al super ego del presidente, que realmente se cree un héroe mitológico, haciendo mención de la prepotencia del lema de las casas Quirós y Velasco de Cantabria:

Antes que Dios fuera Dios

Y los peñascos, peñascos

Los Quirós fueron Quirós

Y los Velasco, Velasco.

Que luego, al menos los Quirós, sustituyeron por uno, también muy prepotente, pero un pelín menos:

Después de Dios, la casa de Quirós

Los seis votos de sangre. Los de la ignominia.

Hace más de veinte años y de manera profética, la madre de Joseba Pagazaurtundua, sargento de la Policía Municipal de Andoain asesinado por ETA, escribió una carta a Patxi López, en aquel momento presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Vasco, al que pertenecía el asesinado, que, entre otras cosas, decía: «ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!«.

Por supuesto que no fue la única que se lamentó de la traición y falta de apoyo de algunos compañeros de los fallecidos, pero está fue la más mediática y, evidentemente, la más profética.

La parte “dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre” es una frase repetida muchas veces y tantas otras ignorada, porque en este momento, efectivamente, el PSOE, como partido de gobierno, sí que dice y hace cosas que nos hielan la sangre. Y porque la parte que se refiere a la doblez del propio Patxi López, ahora defensor a ultranza de perdonar a asesinos que nunca pidieron perdón por haber asesinado, se ha convertido en una triste realidad.

Tan repetida que casi se ha convertido en un lema de las víctimas del terrorismo, heridas muchas veces en su sensibilidad, desatendidas a causa de intereses espurios y viviendo sus duelos de frustración en frustración. 

Hoy nos hiela la sangre que el presidente del gobierno, secretario general del PSOE, haya negociado con Bildu asegurar sus seis votos, todavía con rastros de sangre, a cambio de concesiones inmorales a gente que no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo para merecerlas. A los del tiro en la nuca y a los relatores actuales de una historia que los hace aparecer como héroes salvadores de la patria vasca.

A los que organizan fiestas de bienvenida a asesinos declarados cuando salen de la cárcel. Asesinos que han cumplido sus condenas, sí, pero que se muestran desafiantes, con los puños levantados, las mandíbulas apretadas y ese brillo en los ojos al que solo tienen derecho los que sufrieron por causas justas, no a los que asesinaron indiscriminadamente a niños, a funcionarios de todo tipo, a políticos, a civiles, o a los que no pagaban ese “impuesto revolucionario” al que creían tener derecho, típico de mafiosos de la peor ralea, vigente hoy en lugares donde campan por sus respetos bandas de narcotraficantes de Méjico o de otros lugares del mundo.

Asesinos incluso de otros etarras, los que fueron carne de su propia carne, porque decidieron dejar la lucha armada, como Yoyes y otros, ya que, según ellos, sus asesinatos eran justos y necesarios. Lo que se merecían los traidores a “su” patria vasca.

En cuanto a Patxi López en particular, al que siempre he considerado un superviviente de la política con pocas luces y menos merecimientos, el que fue lendakari con los votos del PP y rival de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE, se ha acomodado sin condiciones a la sombra del gran traidor, dando un salto degenerativo y en la peor dirección. La de la mentira histórica y la justificación de lo injustificable.

La que hace que Bildu se sienta más justificado para exigir al gobierno actual lo que otros gobiernos no les dieron, razón por la que ETA asesinó a 850 ciudadanos de todas las condiciones e hirieron a muchísimos más.

Y así ha sido hasta que Pedro Sánchez necesitó los seis votos manchados de sangre de Bildu y no ha tenido inconveniente en conceder todo lo que le han pedido, impunidad, protagonismo y poder real en el País Vasco.

Y si es tan justo como afirma ahora ¿por qué no lo decretó el primer mes de su mandato? No. Ha tenido que ser ahora, después de seis años de poder hacerlo, porque ahora, amenazado por muchos flancos, es cuando necesita imperiosamente apalancar los votos de los filoterroristas.

Dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre”, decía la madre de Joseba Pagazaurtundua. Pero también me la hiela a mí, porque esto, las concesiones del gobierno, no es el fin de nada, solo un paso más en la misma dirección, antes matando, ahora consiguiendo autoridad para proponer y quizás conseguir barbaridades jurídicas y lógicas, como que las Fuerzas del Orden Público, las que nos protegen, se sientan cada vez más indefensas ante antiguos asesinos, convertidos ahora en matones de barrio con total impunidad para hacer lo que les venga en gana.

Permitiendo que cualquier alborotador agresivo pueda atacarles con piedras, barras de hierro o con adoquines, mientras que los responsables de mantener el orden, solo podrán pararlos con mucho “diálogo” y pelotas de foam.

Esto que sucede son cosas que los que no lo han vivido no lo pueden entender gracias a la desinformación interesada sobre lo que sucedió, incluso puede que piensen que “de eso hace mucho tiempo” y que mejor pasar página.

En cuanto a lo de “hace mucho” tiempo, solo vale para blanquear a ETA o para justificar los desafueros del gobierno, porque mucho más ha pasado desde la dictadura y, si pudieran, seguro que trasladarían de lugar los restos de Franco cada vez que surge algo que les perjudique seriamente.

Ayer mismo escuché a la portavoz del gobierno decir que el “caso Koldo”, cada vez más “caso Ábalos”, está cerrado porque el presidente cesó al antiguo ministro de fomento “en cuanto supo” que había cometido infracciones. Y afirmar que Feijóo no tiene “autoridad” moral para acusar a nadie por “esa” fotografía de los años 90 en la que aparece con un amigo que luego resultó estar metido en la droga.

Es cierto que Sánchez cesó a Ábalos, pero no recuerdo que dijera que lo hacía por corrupto.

Lo ocurrido en los 90 son rabiosa actualidad, suposiciones incluidas, y lo de ahora mismo es pasado. Cualquier día aparece en el BOE que se anula el calendario gregoriano en beneficio del “sanchiano”, que permitirá estos condicionantes temporales a beneficio de inventario.

Naturalmente que es bueno pasar página y así se hizo en la transición cuando se decretó la amnistía general que incluía a los asesinos de ETA. Pero muchos de ellos decidieron seguir matando en democracia y, aun así, todos los gobiernos de la nación mantuvieron abierta la mano para reintegrar a los que estaban arrepentidos, aplicando políticas de reinserción como fue la famosa “Vía Nanclares”, que el pelotón de Sánchez aprovecha torticeramente para decir que “también el PP acercó presos a ETA”.

Borja Ventura publicaba el 15 de mayo de 2012:

Son aproximadamente una treintena. Entre ellos hay históricos exjefes de la banda, como Urrusolo Sistiaga, y algunos de los más sangrientos terroristas conocidos nunca, como ‘La Tigresa’ o ‘Txelis’. Son presos que han decidido alejarse de la disciplina de ETA para iniciar el camino de vuelta a la sociedad. El Estado trabaja con ellos para facilitar esa ruptura con el entorno terrorista y garantizar el final de la lucha armada.  Hace un par de semanas salieron con libertad condicional dos presos de ETA por primera vez en la historia tras culminar su proceso de reinserción. Uno de ellos recibió la noticia bajo mandato socialista y el otro bajo mandato del nuevo gobierno popular, que ha decidido continuar con la estrategia penitenciaria

Ésta fue la llamada “Vía Nanclares”, ventajas penitenciarias para los que manifestaran arrepentimiento y voluntad de abandonar cualquier contacto con ETA.

Y funcionó en bastantes casos, pese a la presión de los asesinos más fanáticos que pasaban mensajes amenazantes a los arrepentidos aprovechando la visita de sus abogados, como lo fue Mertxe Aizpurua Arzallus, actual portavoz de Bildu en el Congreso.

Todo lo regalado a los independentistas catalanes a cambio de sus votos es pura ruindad que nos costará mucho dinero y disgustos, pero las concesiones a Bildu son mucho peor, son los votos de la ignominia, porque afecta a sentimientos de muchos españoles que sintieron en sus carnes la muerte o las heridas de sus familiares y los de muchos más, como yo mismo, que no habiendo víctima en el sentido formal de la palabra, empatizamos y seguimos empatizado con su dolor sabiendo que los asesinos pueden recuperar sus vidas sin arrepentirse de lo que hicieron.

A ellos, a los asesinados, no se les puede favorecer con ninguna medida de gracia.

Y si alguien quiere saber el terror que reinaba en el País Vasco, vuelvo a recomendar la lectura del libro “Patria”, de Fernando Aramburu. Es ficción, pero relata magistralmente la realidad de lo que ocurría en los “años del plomo”, hace “cuatro días” en sentido histórico y pocos años utilizando el calendario gregoriano.

Valencia, 15 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel

La productividad española, el gran problema nacional.

Tenemos el mayor paro de Europa, con el agravante de que dentro de la ocupación oficial se ocultan muchas realidades de “no trabajo”, como los fijos discontinuos, los que están siguiendo cursos u otras situaciones especiales. Y también tenemos una tasa de absentismo laboral situada en el 6,5% de las horas pactadas, lo que significa que “1,4 millones de personas no acudieron a su puesto de trabajo de promedio diario”.

Todo ello supone que las horas trabajadas por español en edad de hacerlo es realmente lamentable y, como consecuencia, la productividad en España, comparada con la de la Comunidad Europea, está a la altura del betún.

Pero, como vivimos en Jauja, la batalla actual de nuestra lúcida Yolanda Díaz es la reducción de la jornada de trabajo, porque, según ella, es la mejor forma de mejorar la productividad.

Otro “invito yo y pagas tú” a cargo de los empresarios.

Y no es porque yo esté en total desacuerdo con la propuesta, porque, de hecho, hay muchas empresas que ya la han aplicado, sino por la generalización de siempre, sabiendo que hay sectores de actividad en los que esta medida es casi imposible.

La mejora de productividad depende exclusivamente de factores como la organización de las empresas, incluidos procesos de trabajo claros y detallados, lo que les permitirá tener plantillas ajustadas y rentables, y de mantener la disciplina necesaria para asegurar que los empleados los cumplen.

Asociar productividad a la satisfacción de los empleados tiene mucho de peligrosidad conceptual, porque, según esta teoría y por poner un ejemplo absurdo, el siguiente paso podría ser que los empleados elijan libremente sus vacaciones en las fechas que más le interese a cada uno de ellos, lo que supondría que los empleados serían muy felices y productivos cuando trabajaran, pero con un grave riesgo de acabar en el paro si la empresa no es productiva por caos y descoordinación.

Y pongo este ejemplo con cierto temor, porque si la vicepresidenta lo leyera, cosa que considero imposible, podría apuntarse al carro y conseguir un magnífico titular:

<<Vamos a incluir en “el estatuto de los trabajadores” el derecho de los empleados a elegir libremente sus vacaciones”>>

¿A que triunfaría?

Valencia, 10 de octubre de 2024

José L. Martínez Ángel.

La de Oriente Medio, una guerra de siglos cada vez más cerca de Europa.

El ataque directo de Irán a Israel ha puesto en donde debía las verdaderas razones de todo este conflicto, que no es otro que las grandes diferencias, las eternas hostilidades entre suníes y chiíes, las dos grandes ramas del mundo musulmán, teniendo como tonto útil, muy a su pesar, a Israel, un enclave especialmente delicado situado en medio de la zona pretendida como territorio chií, cuya cabeza visible es Irán, madre de todos los conflictos y amparadora de todas las fracciones terroristas del mundo musulmán.

Conflictos que se recrudecieron por última vez cuando estaba a punto de cerrarse los acuerdos de Abraham, que pretendían normalizar las relaciones diplomáticas y comerciales de Israel con Países Árabes, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, siempre con la mediación de Estados Unidos.

No olvidemos que, según las estadísticas que he consultado, “de los 1.800 millones de musulmanes que se calcula que hay en el mundo (más del 20% de la población del planeta, concentrados mayoritariamente en África, Oriente Medio, Oriente Próximo y al sur del sudeste asiático), se estima que casi el 90% pertenecen a los suníes, que se consideran la corriente más tradicional y ortodoxa del Islam. Arabia Saudí, Egipto o Jordania son los países con mayoría más clara de suníes.

Por su parte, los chiíes apenas son unos 200 millones de personas y tienen mayor presencia en países como Irak, Irán, Bahrein y Azerbaiyán, Yemen y Líbano

Los suníes, que reconocen la máxima autoridad religiosa al rey o sultán que ostente el poder político en cada país, como ocurre en Marruecos, se han acomodado mejor al capitalismo del mundo occidental, mientras que una parte de los suníes, pese a ser minoría, continúan establecidos en la edad media del islam y son cuna y refugio de todos los grupos terroristas que han jurado “muerte al infiel” y proclaman de vez en cuando la “yihad”, su guerra santa.

Es cierto que estamos viendo una sucesión de masacres y violencias absolutamente injustificadas, como la de Hamás en el festival “Supernova del amor, de la libertad y de la paz” el 7 de octubre de 2023, o la represión inhumana del gobierno israelí en la Franja de Gaza o en Cisjordania, pero, pese a estas muestras de terror, lo que está sucediendo no son más que pequeñas escaramuzas en esta guerra interminable que comenzó con la caída del Sah de Persia Mohammad Reza Pahleví y su intento de modernizar el país desde un gobierno marcado por el lujo y la corrupción, derrotado por la doctrina incendiaria del ayatolá Jomeini desde Londres, favorecida por el malestar social y la pobreza de los entonces persas, ahora iranies.

Todos ellos, suníes y chiíes, creen que “Alá es el único dios, que Mahoma es su profeta y que el Corán es la palabra eterna. Y ambas ramas rezan y ayunan de la misma forma, celebran las mismas fiestas y comparten muchas prácticas. Sin embargo, las diferencias entre un sunita y un chiita son de tal calibre que se enfrentan en un conflicto milenario”.

La gran diferencia, repito, es que los países suníes, todavía corruptos y con muchas carencias en libertades legales y sociales en sus países, nos ven como adversarios comerciales en el mercado mundial, mientras que los sunitas nos siguen viendo como infieles a los que convertir o exterminar, siendo su objetivo inmediato e innegociable la desaparición del estado de Israel, el único democrático de la zona.

Y esta es la razón, supongo, por la que Netanyahu, sabedor de que, o extirpa de raíz al islamismo radicar dependiente de Irán en esta ocasión, o se verá obligado a mantener una guerra sinfín que nunca podría ganar.

No digo que tenga razón. Es lo que supongo que cree y de ahí las barbaridades que está cometiendo.

Valencia, 3 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel.