<<Éramos pocos y parió la abuela>>, decía antes la buena gente que no estaba en las cúpulas de nada, ni vivía de tomar el pelo a la gente, como ocurre con nuestra vicepresidenta, siempre tal moralista, siempre tan justiciera, siempre tan cínica.
Porque ella sabe, Pedro Sánchez sabe y todos sabemos, que por muchas diatribas que lance, por mucho que se rasgue las vestiduras, nunca dejará ese sillón ministerial que le cayó del cielo por mano de Pablo Iglesias y que le gusta más que un caramelo a un niño.
Porque nunca soñó, ni de lejos, llegar a tanto a cambio de tan poco.
Pero estamos en la España del sanchismo y es lo que hay. Ministras y ministros que, como Penélope, pueden justificar su tiempo sin hacer nada productivo, deshaciendo de noche lo que tejen de día.
Yolanda es una auténtica y perseverante <<amagadora>> de hacer algo gordo, que nunca acaba de cuajar. Una amenazadora pertinaz que, lo sabemos, nunca pasará de decir unas palabras y conseguir un minuto de gloria o unos titulares.
Tengo que aclarar que su cinismo es casi inofensivo, muy lejos del de Bolaños o de Montero, la aplaudidora entusiasta que ve terrorismo en los fallos de Adif o acusa a las compañías privadas de hacer mal uso de las vías. Ellos sí que tienen peligro porque están a la diestra del presidente, quizás sean unas de las muchas << diestras>> del presidente, y pueden influir en la política nacional.
Comparada con esa tropa, lo de Yolanda resulta hasta refrescante por lo inocente. A mí me encanta verla interpretar sus papeles de plañidera en alguna ocasión, o de oráculo en otras, siempre muy expresiva, siempre muy bien vestida, siempre muy bien peinada.
Que las penas, llevadas con elegancia, parecen más penas y ella, que llena el escenario, como La Pantoja, tiene unas puestas en escena tan cuidadas, que hasta parece que me llega el olor de su perfume.
Ella cree que todo lo que hace evitará la caída en picado de las expectativas de Sumar, o quizás ni eso, pero, que quieren, ese arte para demostrarnos cada día como se puede poner una vela a Dios y otra al diablo, me parece tan de ficción, que me relaja.
En cuanto a Sumar, como Mas Madrid, conjuntos de diferentes que nunca dejarán de serlo, solo son inventos de alguien que quiso ganar tiempo para salvar una parte de Podemos, como Podemos fue, junto a IU, un intento de salvar el eurocomunismo, como el eurocomunismo fue un intento de salvar los restos del comunismo tradicional, ese que surgió en un momento de desesperación extrema de las clases trabajadoras, muy oprimidas, pero que ya nació con fecha de caducidad porque era un movimiento sin razón de ser en cuanto se consiguieran derechos sociales y se subiera la renta per cápita de los trabajadores.
Valencia, 3 de julio de 2025
José Luis Martínez Ángel.
PD:
Si alguien quiere conocer mejor a nuestra vicepresidenta cuando no está sola ante las cámaras para reñir a la patronal o a sus socios de gobierno, puede seguir la entrevista con Alsina en la que se evidencia la falta de seguridad en algunos temas y su confusión verbal, que le impide contestar con claridad a casi ninguna de las preguntas que le formulan.
Mejor cuando vende lo suyo, muy mal, insisto, cuando tiene que contestar a preguntas. Mucho hablar, poco decir.