La desgraciada Dana del 29 de octubre ha tenido como parte positiva la enorme solidaridad de todos los pueblos de España y de algunos más allá de nuestras fronteras. Unos lo han hecho de forma presencial, aportando su esfuerzo físico, sus alimentos o su maquinaria y muchos otros reproduciendo con amor y respeto el himno de la comunidad y enarbolando nuestra bandera.
Lo que ha favorecido que muchos españoles hayan “descubierto” en su letra la poesía de Maximiliano Thous y la mano mágica de nuestro gran compositor, José Calixto Serrano Simeón, el “Maestro Serrano”, compositor de este himno, que lo fue de la Feria de Muestras de Valencia de 1909 y de tantas zarzuelas conocidas en toda España.
Yo, que soy especialmente raro, tengo una carpeta con los himnos regionales de España y con canciones “especiales”, como los de los partidos políticos de difusión internacional o los cánticos de los soldados de ambos bandos en la guerra civil.
Porque, para mí y a estas alturas, todo ello es poesía o historia, nunca ideología. Lo cantaron gentes con ideales, casi todas fallecidas y por eso escucho con el mismo interés el himno de la Falange Española que la excelente melodía de “la Polonesa”, nuestra “a las barricadas”, que agrupaba y entusiasmaba a los anarquistas históricos españoles.
Y, desde ese punto de vista, me gusta la música de todos nuestros himnos autonómicos, desde “Els Segadors” de Cataluña, hasta “Os Pins de Breogán” gallegos, pasando, como no, por el “Asturias Patria Querida” que escuchamos emocionados cada año en la entrega de los Princesa de Asturias.
Otra cosas son las letras. Nome gusta, por ejemplo, la de Cataluña que insiste en mantener párrafos excluyentes y agresivos, como:
Endarrere aquesta gent, tan ufana i tan superba! Bon cop de falç! Bon cop de falç, defensors de la terra! Bon cop de falç! (Atrás esta gente, ¡tan ufana y tan soberbia! ¡Buen golpe de hoz! ¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! ¡Buen golpe de hoz!)
En su versión castellana suavizan la letra para decir “¡Buen golpe de hoz!, ¡Buen golpe de hoz, ¡defensores de la tierra!, ¡Buen golpe de hoz!, ¡Ahora es hora, segadores!, ¡Ahora es hora de estar alerta!, ¡Para cuando venga otro junio afilemos bien las herramientas!, ¡Que tiemble el enemigo al ver nuestra enseña: como hacemos caer espigas de oro, cuando conviene segamos cadenas!
Pero es en catalán como la siguen cantando hoy en día en todos los actos oficiales. Nunca oí a un catalán cantar su himno en castellano, cosa que, si se hace con el valenciano, que tiene una versión en cada lengua, con apenas alguna modificación en el texto.
Y me gusta el andaluz, que, con una apariencia de cierta agresividad, está pidiendo que los andaluces se levanten por “Andalucía libre, España y la humanidad”:
Luego hay otros muchos que son pura poesía, como el comentado Asturias Patria Querida, el que invita a ir al monte a coger una flor para dársela una morena que siempre espera en el balcón.
O lo que transmiten los pinos gallegos de Breogán, cuando dicen que: “Los tiempos son llegados, de los bardos de las edades, que vuestras vaguedades, cumplido fin tendrán;”
Poesía, siempre grande, que puede ser pública, rotunda, reconocida por las masas, como la de Antonio Machado cuando, sumido entre el desánimo y la esperanza, estado de ánimo que le ocupaba tanto tiempo, nos decía que “no hay camino” que se hace camino al andar.
U otra de apariencia humilde, pequeña de aspecto, pero grande en sentimientos, como la de nuestra Chelo Ferre Doménech que, desde su querido Bocairent y casi cada día, nos descubre sus recuerdos y sus intimidades, siempre con la complicidad de su querida luna.
Yo adoro la poesía. Nunca me atreví a versar, aunque haga algunos pinitos de prosa poética, pero, de verdad, no se lo que daría por ser capaz de escribir algo tan especial, tan sensible, como el “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, esos versos en los que ofrece a su amada traerle perlas del país en el que nunca llueve para que no le abandone.
En fin, volviendo a lo mío, hay otros himnos comunitarios poéticos e integradores, pero el nuestro, el de Valencia, lo es, al menos, como el que más. El que llama a los valencianos a unirse para que nuestra región avance y que lo haga para nuestro bien y a mayor gloria de España.
Himno que nos anima a disfrutar de nuestras vegas, de nuestras frutas, de nuestras flores. Que nos anima a vivir.
Excelente poesía envuelta en una música que llega a los corazones, dedicada a ensalzar la bondad de la fraternidad y la unión de los valencianos y, como no, del resto de los españoles.
Y, por si a alguno tiene interés en leer su letra completa, este es su texto:
Para ofrendar nuevas glorias a España
¡Todos a una voz, hermanos, venid!
¡Ya en el taller y en el campo resuenan
cánticos de amor, himnos de paz!
¡Paso a la Región
que avanza en marcha triunfal!
Para ti La Vega envía
la riqueza que atesora,
y es la voz del agua cánticos de alegría
Acordados al ritmo de guitarra mora.
Paladines del arte te ofrendan
sus gigantescas victorias,
y a tus pies, Sultana, tus jardines extienden
un tapiz de murta y de rosas finas.
Brindan frutas doradas
de los paraísos de las riberas;
cuelgan los racimos
bajo los arcos de las palmeras, palmeras.
Suena, la voz amada
y en potentísimo vibrante resueno,
notas de la alborada
cantan el triunfo de la región.
¡Valencianos en pie levántense!
¡Qué nuestra voz,
la luz salude
de un nuevo sol!
Para ofrendar nuevas glorias a España
Todos a una voz, hermanos, venid;
¡ya en el taller y en el campo resuenan
cánticos de amor, himnos de paz!
¡Flamee en el aire
nuestra Señera!
¡Gloria a la Patria!
¡Viva Valencia!
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Valencia, 4 de diciembre de 2024
José Luis Martínez Ángel