“Españoles, Franco ha muerto”. O, quizás, no del todo.

Cuando Arias Navarro se dirigió a la nación diciendo: “El hombre de excepción que ante Dios y ante la historia asumió la inmensa responsabilidad del más exigente y sacrificado servicio a España ha entregado su vida quemada día a día, hora a hora, en el cumplimiento de una misión trascendental”, no podía suponer que, cincuenta años más tarde, un jefe de gobierno socialista dedicara todo un año a rememorar la memoria del caudillo Franco, del que, por lo visto, es un profundo admirador.

Porque, pasados los tres o cuatro primeros años de la transición, nadie lo ha invocado tantas veces y con tanto fervor.

Algunos de sus fieles dicen que lo hace porque, a falta de otros argumentos que aglutinen a toda esa colección de raritos que le apoyan, democráticos todos porque han sido elegidos democráticamente, se ve obligado a sacar de vez en cuando a esa especie de tótem sagrado para provocar que sus ovejas se apretujen dentro del redil, bajo la amenaza de que, fuera de sus cercas, acecha el lobo de la derecha con las fauces abiertas.

Pero lo cierto es que ya no sé qué pensar. El otro día escuché a un tertuliano decir que Pedro Sánchez desenterró a Franco del Valle de los Caídos porque quiere cambiarle el nombre, “valle de las utopías y la resistencia” o algo así, y que le entierren allí libre de vecinos molestos. Era broma, naturalmente, pero, en la seguridad de que no tiene ninguna prisa en morirse, como no la tenemos nadie, puede que, llegado el momento, le gustaría disponer de un buen mausoleo o algo parecido.

No como la momia de Lenin, que es muy cutre. Un mausoleo de verdad.

Porque las historias de Sanchez y la del dictador empiezan a tener un cierto parecido, aunque se trate de trayectorias históricas totalmente opuestas: Franco asumió el poder asegurando que convocaría elecciones y resultó lo que resultó, una dictadura pura y dura, pero, poco a poco fue suavizando el hierro del régimen para acabar dirigiendo un país con algunos amagos de libertad.

Pedro Sanchez, por su parte, consiguió ocupar la Moncloa tras una moción de censura, democrática pero extraña, prometiendo barrer de la nación la podredumbre política y ahora, cuestionado en tantas cosas, muestra una deriva peligrosísima hacia el autoritarismo, agarrándose al poder a toda costa y tomando decisiones claramente amenazadores para la democracia y en demérito de la libertad y la intimidad personal, (la última, el gran hermano montado para inscribirse en un hotel), y de la independencia de las instituciones incluidas en la constitución.

Y hasta ocurre que su mujer, como la de Franco, también se está comportando de forma claramente impropia. No digo, porque hay una diferencia muy, muy notable, que visite joyerías sabiendo que algún regalo le harán, según decían las malas lenguas de doña Carmen Polo, pero un ejemplo de saber estar tampoco es.

En fin. En este momento se mueve en un terreno sumamente confuso y peligroso: gran caudillo político, por un lado, gran rehén de gente peligrosa que le sacan hasta el hígado en cada votación, por el otro.

Un equilibrio claramente inestable y una situación insostenible que en algún momento le estallará en las manos, aunque sea dentro de algunos años.

Durante la que, a diferencia de su vicepresidenta primera, no pone en el fugo por nadie. Él es más bien de usar y tirar a quién ya no le sea útil.

Valencia, 12 de diciembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

La locura de VOX

Ayer escuché la última “Voxada”, que refuerza mi idea de que viven en una realidad paralela y no son capaces de reconocer la situación real del panorama político en España. Yo para mí que creen posible conseguir en nuestra nación la fuerza que tiene en Francia Le Pen o Meloni en Italia, algo imposible en este momento, porque el PP es, posiblemente, el único partido europeo que ha conseguido afianzar la confianza del centro derecha en su país y ese es un dique que no podrán superar.

Porque tampoco creo que sean capaces de montar una pinza con la extrema izquierda para superar al PP, como ha hecho su colega francesa.

Creo que sus fotos con Trump, Marine, Milei y con Meloni se le han subido a la cabeza, pero Abascal, que se cree cabeza de león, no deja de ser la cola de un ratón con un techo electoral muy limitado, por lo que, si fuera sensato, aceptaría la posibilidad de ser un partido de influencia real en lugar de querer ser “califa en lugar del califa”.

Pero para eso tendrían que bajarse algunos peldaños de esa escalera que supuestamente los llevará a la gloria, porque desde su posición actual son incapaces de ver lo que realmente quieren los españoles, que es un poco de paz y sosiego político y menos bravatas de barra de bar.

Bajarse de la escalera y buscar una posición que le permita formar gobierno con el PP, si alguna vez consiguen los votos suficientes, sin intentar ser cabeza de león, cuando en este momento son, políticamente, cola de ratón.

Y todo esto viene a cuento de la última salida de pata de banco: amenazar con no aprobar los presupuestos de aquellas autonomías en las que necesitan sus votos para salir adelante.

¿Y luego, que? ¿Incluye esa decisión la Comunidad Valenciana, la primera en la que llegaron a un acuerdo por las prisas y la falta de visión política de Mazón, acuerdo que resultó excelente munición para Pedro Sanchez y evitar su caída definitiva?

Recordemos que fue ese acuerdo el que impidió, seguro, que PP y VOX consiguieran mayoría absoluta.

Pero siguen “erre que erre”, afirmando que “para chulos, yo”.

Si se diera el supuesto, que no se dará, de que realmente van a romper el gobierno valenciano en un momento de desdicha como el que estamos sufriendo, tendrían que esconderse en las alcantarillas, las que no estén taponadas por el barro, para evitar que les corran a gorrazos.

Y en un momento de rabia y desamparo de las víctimas de la Dana, los valencianos no votarían a Compromís, partido manifiestamente incapaz de solucionar nuestros problemas, como ya se han encargado de demostrar cuando cogobernaban, ni tampoco a un PSOE, corresponsable de lo ocurrido y se irían a ese pozo sin fondo que es la abstención, con terribles consecuencias cuando necesitamos un gobierno autonómico que acepte sus errores y la ira de las víctimas y que sea capaz de pactar con el gobierno central para encontrar soluciones eficaces y rápidas.

Que ahora, si que lo siento, encabeza Mazón, (lo mismo diría si el presidente fuera Ximo Puig), que parece estar tomando algunas medidas políticas en la buena dirección.

Por el bien de todos, deseo que a Mazón le salga bien, pese a sus carencias políticas y que alguien de VOX piense que cuando una señal de tráfico dice “calle sin salida”, es porque, realmente, van por donde no deben ir.

Termino con una frase que repito con mucha frecuencia: “locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes”

Valencia, 5 de diciembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Lo bueno de lo malo, o el triunfo de la buena gente sobre la tragedia.

La desgraciada Dana del 29 de octubre ha tenido como parte positiva la enorme solidaridad de todos los pueblos de España y de algunos más allá de nuestras fronteras. Unos lo han hecho de forma presencial, aportando su esfuerzo físico, sus alimentos o su maquinaria y muchos otros reproduciendo con amor y respeto el himno de la comunidad y enarbolando nuestra bandera.

Lo que ha favorecido que muchos españoles hayan “descubierto” en su letra la poesía de Maximiliano Thous y la mano mágica de nuestro gran compositor, José Calixto Serrano Simeón, el “Maestro Serrano”, compositor de este himno, que lo fue de la Feria de Muestras de Valencia de 1909 y de tantas zarzuelas conocidas en toda España.

Yo, que soy especialmente raro, tengo una carpeta con los himnos regionales de España y con canciones “especiales”, como los de los partidos políticos de difusión internacional o los cánticos de los soldados de ambos bandos en la guerra civil.

Porque, para mí y a estas alturas, todo ello es poesía o historia, nunca ideología. Lo cantaron gentes con ideales, casi todas fallecidas y por eso escucho con el mismo interés el himno de la Falange Española que la excelente melodía de “la Polonesa”, nuestra “a las barricadas”, que agrupaba y entusiasmaba a los anarquistas históricos españoles.

Y, desde ese punto de vista, me gusta la música de todos nuestros himnos autonómicos, desde “Els Segadors” de Cataluña, hasta “Os Pins de Breogán” gallegos, pasando, como no, por el “Asturias Patria Querida” que escuchamos emocionados cada año en la entrega de los Princesa de Asturias.

Otra cosas son las letras. Nome gusta, por ejemplo, la de Cataluña que insiste en mantener párrafos excluyentes y agresivos, como:

Endarrere aquesta gent, tan ufana i tan superba! Bon cop de falç! Bon cop de falç, defensors de la terra! Bon cop de falç! (Atrás esta gente, ¡tan ufana y tan soberbia! ¡Buen golpe de hoz! ¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! ¡Buen golpe de hoz!)

En su versión castellana suavizan la letra para decir “¡Buen golpe de hoz!, ¡Buen golpe de hoz, ¡defensores de la tierra!, ¡Buen golpe de hoz!, ¡Ahora es hora, segadores!, ¡Ahora es hora de estar alerta!, ¡Para cuando venga otro junio afilemos bien las herramientas!, ¡Que tiemble el enemigo al ver nuestra enseña: como hacemos caer espigas de oro, cuando conviene segamos cadenas!

Pero es en catalán como la siguen cantando hoy en día en todos los actos oficiales. Nunca oí a un catalán cantar su himno en castellano, cosa que, si se hace con el valenciano, que tiene una versión en cada lengua, con apenas alguna modificación en el texto.

Y me gusta el andaluz, que, con una apariencia de cierta agresividad, está pidiendo que los andaluces se levanten por “Andalucía libre, España y la humanidad”:

Luego hay otros muchos que son pura poesía, como el comentado Asturias Patria Querida, el que invita a ir al monte a coger una flor para dársela una morena que siempre espera en el balcón.

O lo que transmiten los pinos gallegos de Breogán, cuando dicen que: “Los tiempos son llegados, de los bardos de las edades, que vuestras vaguedades, cumplido fin tendrán;”

Poesía, siempre grande, que puede ser pública, rotunda, reconocida por las masas, como la de Antonio Machado cuando, sumido entre el desánimo y la esperanza, estado de ánimo que le ocupaba tanto tiempo, nos decía que “no hay camino” que se hace camino al andar.

U otra de apariencia humilde, pequeña de aspecto, pero grande en sentimientos, como la de nuestra Chelo Ferre Doménech que, desde su querido Bocairent y casi cada día, nos descubre sus recuerdos y sus intimidades, siempre con la complicidad de su querida luna.

Yo adoro la poesía. Nunca me atreví a versar, aunque haga algunos pinitos de prosa poética, pero, de verdad, no se lo que daría por ser capaz de escribir algo tan especial, tan sensible, como el “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, esos versos en los que ofrece a su amada traerle perlas del país en el que nunca llueve para que no le abandone.

En fin, volviendo a lo mío, hay otros himnos comunitarios poéticos e integradores, pero el nuestro, el de Valencia, lo es, al menos, como el que más. El que llama a los valencianos a unirse para que nuestra región avance y que lo haga para nuestro bien y a mayor gloria de España.

Himno que nos anima a disfrutar de nuestras vegas, de nuestras frutas, de nuestras flores. Que nos anima a vivir.

Excelente poesía envuelta en una música que llega a los corazones, dedicada a ensalzar la bondad de la fraternidad y la unión de los valencianos y, como no, del resto de los españoles.

Y, por si a alguno tiene interés en leer su letra completa, este es su texto:

Para ofrendar nuevas glorias a España

¡Todos a una voz, hermanos, venid!

¡Ya en el taller y en el campo resuenan

cánticos de amor, himnos de paz!

¡Paso a la Región

que avanza en marcha triunfal!

Para ti La Vega envía

la riqueza que atesora,

y es la voz del agua cánticos de alegría

Acordados al ritmo de guitarra mora.

Paladines del arte te ofrendan

sus gigantescas victorias,

y a tus pies, Sultana, tus jardines extienden

un tapiz de murta y de rosas finas.

Brindan frutas doradas

de los paraísos de las riberas;

cuelgan los racimos

bajo los arcos de las palmeras, palmeras.

Suena, la voz amada

y en potentísimo vibrante resueno,

notas de la alborada

cantan el triunfo de la región.

¡Valencianos en pie levántense!

¡Qué nuestra voz,

la luz salude

de un nuevo sol!

Para ofrendar nuevas glorias a España

Todos a una voz, hermanos, venid;

¡ya en el taller y en el campo resuenan

cánticos de amor, himnos de paz!

¡Flamee en el aire

nuestra Señera!

¡Gloria a la Patria!

¡Viva Valencia!

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!

Valencia, 4 de diciembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Volvamos a los orígenes: el gran problema de la política española, la causa/raíz de todo lo que nos pasa, es nuestra Ley Electoral.

Muchas veces he comentado la inconveniencia de mantener nuestra ley electoral, la llamada D’Hondt, que pudo ser práctica en la transición, pero que en la actualidad resulta ineficaz, incluso perniciosa, para la democracia española.

Pongo un ejemplo palmario:

Ayer, un mes después de que sucediera, el presidente de la nación explicó en el Parlamento la actuación del gobierno durante la terrible Dana de Valencia y manifestó que dicha actuación fue ejemplar, sin fisuras.

Explicación que fue recibida con un aplauso cerrado, también sin fisuras, de la bancada socialista, incluidos los parlamentarios de la Comunidad Valenciana.

Estos días ha sucedido algo parecido, aunque a menor escala, en el Reino Unido y es seguro que el primer ministro, el laborista Keir Starmer, escuchará las críticas por fallos en la gestión gubernamental de los parlamentarios laboristas de los condados afectados.

Y las recibirá porque los parlamentarios británicos son dueños y señores de su escaño, que han ganado en campaña personal en su distrito geográfico y no por estar incluidos en una lista cerrada. Ellos tienen la obligación inexcusable de defender los intereses de sus votantes, ante los que mantienen oficinas abiertas para escuchar sus quejas o sus sugerencias y no los del líder de su partido.

Y así hemos sabido que el partido conservador retiró su confianza a dos de sus líderes en los últimos años, que eran primeros ministros de la nación, obligándoles a dejar la presidencia del partido y el cargo estatal sin necesidad de que se convocaran elecciones generales.

Porque allí, como en España, son los parlamentarios los que eligen al primer ministro, pero ninguno de ellos está incluido en una lista previa que se ha confeccionado bajo las directrices del destinado a serlo. Lista de afines, por supuesto, sujetos a disciplina de voto durante toda la legislatura.

Y, como consecuencia y al contrario de lo que ocurre en España, allí son los líderes los que deben atender a sus parlamentarios y no los parlamentarios a sus líderes.

Pero no nos confundamos. La maldita ley electoral no se cambiará porque ni le interesa hacerlo al PSOE ni a ninguno de los otros partidos, incluido el PP, porque todos prefieren tener en la bancada a borregos que correspondan con un efusivo “beee” al mandato del líder, en formato de aplauso entusiástico, en lugar de hombres libres que respondan ante sus votantes y su conciencia.

Y, si alguien tiene dudas, puede disiparlas analizando lo que sucederá en el congreso del PSOE, partido que no solo tiene listas cerradas en las elecciones generales, como todos, sino que también y de la mano de Pedro Sánchez, se ha permitido colonizar todas las instituciones del Estado y cambiar las reglas de juego de sus congresos, de forma que el número de votos necesarios para presentar propuestas o enmiendas y el tiempo disponible para prepararlas, hace imposible el más mínimo atisbo de discrepancia oficial.

Porque los posibles discrepantes no disponen de tiempo suficiente para cambiar impresiones con otros discrepantes para conformar un grupo “crítico”, ni, en caso de conseguir formar ese grupo, para redactar una propuesta medianamente presentable.

Aplausos, aplausos, aplausos. Muchos aplausos para arropar las decisiones del gran líder, haga lo que haga y diga lo que diga.

Sistemas todavía habituales en Rusia o en Corea del norte, pero, ya, ni en China.

Quizás sea yo el confundido y es mejor lo que tenemos que cualquier otra modalidad de democracia, la nacional o la de los partidos políticos, pero me temo que no es así.

Autocracia: Forma de gobierno en la cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley”.

Aquí no es por boca de una sola persona, entonces seríamos una dictadura, sino utilizando personas interpuestas o poderes que no se corresponden con el cargo para el que fueron elegidos ni con el espíritu de la Constitución.

Valencia, 28 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

Este comentario no tiene como objeto determinar si el presidente dijo o no dijo la verdad, que ese es otro tema, sino a la actuación servil de la bancada socialista.

El 29 O valenciano, los procesos de emergencias y, otra vez, la navaja de Ockham

Son días muy propensos a excesos verbales y a emitir juicios de opinión que en nada ayudan a salir del inmenso pozo en el que nos ha sumergido la riada del pasado 29 de octubre. Porque hoy, ni las palabras más sensatas sobre lo que pasó ayudan a resolver el problema

Hay un sabio refrán español, como lo son la mayoría de ellos, que afirma que “el buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar “y he decidido aplicarlo en este caso, entendiendo que el tiempo de hablar tampoco será el mío, sino el de los tribunales y que, si hoy hablo, que sea solo para construir, nunca para juzgar ni para dividir, por muy mal que lo hayan hecho nuestros responsables políticos y por mucho que esto, dividir, se haya convertido en uno de los grandes deportes nacionales.

Y, partiendo de este punto, solo me surgen preguntas y alguna que otra recomendación, sabiendo que todo lo que pudo haberse hecho hasta ayer solo debería tratarse como “lección aprendida”, “lessons learnt“, según los británicos, muy aficionados, ellos sí, a estudiar porqué salió mal lo que salió mal, sabiendo que nosotros no somos británicos y que muy difícilmente aprenderemos de nuestros errores.

Será que está en nuestro ADN no hacerlo, como expresa otro conocido refrán, que dice que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Dos, o más.

Pues bien, es un hecho que los organismos de Estado responsables del control de los caudales de nuestras aguas tienen herramientas suficientes para conocer su nivel prácticamente en directo. Y también lo es que existen muchísimas trabas políticas para que los ayuntamientos limpien los cauces de los ríos porque hay leyes que lo impiden, con multas importantes incluidas.

Es decir: yo, Estado, controlo el caudal de las aguas por sus cauces naturales y también tengo la obligación de mantenerlos en buen estado para facilitar que los flujos, incluido momentos de crecida, no arrastren más vegetación o residuos de cualquier tipo que los absolutamente inevitables.

Y también lo es que dispongo de los grandes recursos de intervención ante grandes catástrofes, como son las Fuerzas de Orden Público, las Fuerzas Armadas, parte de los efectivos de bomberos, brigadas forestales y otros organismos como Protección Civil, pongo por caso.

Como lo es que  yo, Autonomía, tengo delegada la dirección de las operaciones en caso de catástrofe, hasta según qué grado de cada una de ellas, pero no tengo autoridad real más allá del ámbito de mi Comunidad, ni más efectivos que la policía autonómica y, según en qué casos, de los cuerpos de bomberos que dependen de los ayuntamientos. Y poco más. Aunque es cierto que puedo pedir ayuda al Estado, incluido al gobierno central de cada momento (separo ambas cosas) y a otras autonomías.

Y también es un hecho evidente las grandes contradicciones y descoordinaciones existentes en este momento entre estamentos para abordar situaciones excepcionales, como la sufrida recientemente en nuestra zona sur de Valencia. Contradicciones comunes a las que se producirían en cualquier otra comunidad, como las siguientes:

  1. Los mecanismos automáticos que permiten el conocimiento de cada situación, como el caudal de las aguas, está al alcance de cualquier usuario, pero, a nivel oficial, necesita alguna intervención manual entre organismos, porque la controladora titular no está autorizada a tomar decisiones. Por ejemplo: la Confederación Hidrográfica del del Júcar debe comunicar a la consejería correspondiente que las aguas han alcanzado un caudal peligroso. Sin más.
  • Esta comunicación, por lo que parece y estando a finales de 2024, se ha realizado mediante ¡un e-mail!, sistema que necesita la lectura obligatoria de una tercera persona, que puede estar ausente de su puesto en ese momento, o que el propio mensaje se “pierda” entre los cientos, sino miles, que se intercambiarán en momentos de semejante caos informativo. Sin considerar que también puede interrumpirse la comunicación por saturación de las redes o por interrupción de la corriente eléctrica.
  • Parece ser que también puede usarse la llamada telefónica, no sé si por protocolo o como recurso, pero la garantía de la comunicación real está tan en el aire como en el caso anterior, porque puede que el receptor de la llamada esté ausente, esté bloqueado por exceso de llamadas, caiga la red telefónica, etc.
  • En cualquiera de los casos, el receptor del email o de la llamada, tendrá que ponerse en contacto, supongo, con el que tiene la facultad para lanzar el aviso de emergencia a los teléfonos de los habitantes de las zonas afectadas. Sistema que tampoco asegura la recepción a todos los afectados, porque puede a haber teléfonos desconectados o ser propiedad de personas que, por edad u otras circunstancias, no acaben de entender lo que se les dice.

Mi primera pregunta es: ¿Cuál es la razón para que los organismos del Estado que detecten la emergencia no pueden lanzar la alarma telefónica directamente? No puede ser por protección de datos, porque son muchos otros los organismos que también disponen de nuestros números y, si esta fuera la razón, también estaría afectada la autoridad autonómica que los emite.

La segunda cuestión, bajando a lo analógico, es que he comprobado que muchas ciudades del mundo simultanean los mensajes telefónicos con otros avisos sonoros, como sirenas potentes que avisan de sunamis, terremotos o cualquier otro peligro. Sirenas que pueden funcionar en todas las situaciones, aún en las más complicadas, porque para activarlas, si falla la red eléctrica o sus controles remotos, basta una batería y una sola persona que lo haga manualmente.

Nuestra cultura popular ancestral incluía que las campanas de las iglesias de los pueblos tocaran a rebato ante cualquier peligro, incluida gente “peligrosa” por la cercanía. Así lo he vivido de niño y no había mejor y más eficaz manera de alertar a la población, la que estaba en el pueblo o la que estaba en los campos, de que algo grave sucedía, en tiempos en los que no había teléfonos móviles y poquísimos fijos.

Todos los pueblos afectados por la Dana tienen sus parroquias y la mayoría de ellas tienen campanas que se pueden voltear con motores eléctricos activados a distancia.

Puede parecer arcaico y simplista, pero hubiera sido muy eficaz que también hubieran alertado a la población antes de que la amenaza se convirtiera en desgracia.

Medidas como esta y montar un sistema de megafonía potente en todos los pueblos, sería una solución sencilla y muy económica que ayudaría a prevenir futuras desgracias.

Una solución sencilla, de acuedo con la teoría del fraile, científico y filósofo Guillermo de Ockham, que aconsejaba “quitar la paja” a la hora de tomar decisiones, “desprenderse de todo lo superfluo y quedarse con lo más sencillo a la hora de resolver un problema”.

También será necesario, por supuesto, acometer grandes proyectos, como desvíos o mejoras en el encauzamiento natural de las aguas, decidir si hay que mandar al carajo todos los condicionantes de los ecologistas que impiden que los ayuntamientos saneen los cauces de los ríos, analizar la nueva situación urbana que ha provocado que en calles estrechas de pueblos antiguos se permita el estacionamiento incondicional de coches que, junto a la  maleza y otros materiales arrastrados por las aguas, facilitan la formación de diques que aceleran la subida de las aguas, etc.

Eso son palabras mayores que requerirán actualización de normas y reglamentos, dejando muy claras las competencias del gobierno, de las autonomías, y de los ayuntamientos.

En resumen:

Siendo consciente de que en toda esta calamidad han fallado lamentablemente los responsables de cumplir los protocolos actuales y de ello darán cuenta en su día, no es menos cierto que dichos protocolos son confusos, arcaicos y manifiestamente ineficaces.

 Por todo ello, y empezando por lo más simple, al margen de crear una base de datos de daños y de damnificados para poder devolverles esa vida familiar o laboral que han perdido, no estaría de más que esta tarea se simultanée con actualizarlos.

Valencia, 21 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Una foto gigantesca que nunca tendremos: la de los voluntarios de la Dana

La hecatombe de la Dana que hemos sufrido hace días en Valencia ha puesto muchas cosas en valor, también algunas negativas y, sobre todo, dos importantes:

La primera, que ya he comentado en varias ocasiones, como lo han hecho otras muchas personas, es la sorpresa de descubrir a una juventud comprometida y solidaria con las víctimas, que no ha dudado en calzarse botas de agua, armarse con escobas y acudir desde el primer minuto en ayuda de las víctimas.

La otra es que particulares, policías locales, bomberos, tractoristas, propietarios de maquinaria pesada o cocineros de todas partes, por mencionar a algunos colectivos, han acudido a esta llamada sin carteles ni trompetería, desde que vieron la primera imagen en las televisiones nacionales.

Y el ver uniformes de todos los colores y con todos los escudos de España, ha demostrado que seguimos siendo un gran país. Que a pesar del empeño de algunos descerebrados en buscar lo que nos separa, el ver a mossos d’escuadra, policía navarra, bomberos andaluces, tractoristas de Aragón o socorristas gallegos, recuerda viejos tiempos y antiguas conexiones entre españoles.

Porque no es que hayan venido de todas las comunidades. Es muy posible que, por las calles de Paiporta, de Sedaví de Benetusser, o de cualquier lugar de los arrasados por el agua, hayan pasado voluntarios de todos los lugares imaginables.

Puede que de todas las provincias españolas.

No digo que merezca la pena que haya ocurrido semejante desgracia para poder componer esta foto gigantesca e imaginaria de miles de hombres, mujeres, niños y jóvenes sucios de barro y limpios de corazón. Claro que no.

Pero una vez ocurrida, lo visto estos días en nuestra comunidad nos ha devuelto la confianza en nuestros hermanos de toda España, incluso de otros llegados de lugares insospechados, casi al mismo tiempo que nos ha hecho desconfiar un poco más de los políticos responsables de protegernos y cuidarnos.

Gracias a todos. A los de aquí, que han ayudado a su vecino incluso arriesgando su propia vida y a los de allá, que también han salvado vidas y ayudado a quién lo necesitó.

Porque, pese a muchos, todos formamos parte de esa cosa aparentemente abstracta, pero tan concreta, llamada humanidad

Valencia 11 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer.

Ayer publiqué un comentario titulado << Normas de Seguridad Nacional y Protección Ante Emergencias y Catástrofes>> en el que aseguraba que Pedro Sánchez no declararía el estado de catástrofe o de emergencia nacional, no sé cuál es el nombre exacto en este momento y que terminaba diciendo:

<< La única explicación, según mi opinión, es que en una operación de este calibre se producirán algunos fallos, por muy bien que lo quieran hacer, y muchas insatisfacciones de los que se consideren perjudicados, que será una buena parte de las víctimas de la Dana.

Y eso, el coste político, es lo que nunca ha estado dispuesto a afrontar nuestro presidente del gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que, básicamente, vive de golpes de efectos positivos y que tiene verdadera obsesión en dar una imagen de gran estadista, certero en las decisiones y libre de las equivocaciones que otros cometerían en su caso.

De esta forma se puede apuntar todo lo que sea ayudas y colaboraciones con los valencianos, sin que le salpique ni una gota de los problemas de gestión que se puedan producir.

Me temo que eso es lo que hay.>>

Pues bien, lo ha vuelto a hacer. Como lo hizo en la pandemia y en la catástrofe del volcán de La Palma.

Dará dinero, mucho dinero, porque es, como afirmaba, una forma de quedar maravillosamente bien sin que le salpique ni una gota de barro de las calles valencianas, ese que se llevaron en la cara los reyes de España. Porque el dinero no le cuesta nada, no sale de su bolsillo. Lo rebañará del presupuesto, lo conseguirá de Europa, de nuevos impuestos o aumentando la ya muy crecida deuda nacional.

Seguramente este gesto cobarde no impactará en la opinión pública porque, desgraciadamente, estamos muy anestesiados y desconocedores de lo previsto en estos casos en las leyes españolas. Y así nos va.

Así que continuaremos soportando la falta de conocimiento del personal, la cobardía del presidente y los muchos errores que cometerá Carlos Mazón, que son los mismos que cometería cualquier otro presidente de comunidad, tan falto de conocimiento y de recursos para solucionar lo que le ha caído encima, como él.

Y a los valencianos afectados, que nos den. Eso es lo que menos importa. Solo somos personajes secundarios de esta maldita farsa.

Valencia, 5 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Normas de Seguridad Nacional y Protección Ante Emergencias y Catástrofes

La enorme magnitud de lo acontecido en Valencia como consecuencia de la última Dana y la confusión en la información a la ciudadanía, interesada o no, aconseja que se analice con un poco de calma las competencias de cada cual en según que cosas para evitar frases como “quiero que todos me ayuden” o similares, que es tanto como decir que “desconozco quién tiene que ayudarme”.

No hay duda de que todos los organismos implicados han cometido errores que habrá que valorar en un futuro, pero ese no es el objeto de este artículo. Si lo es salir al paso de algún comentario de barbería en el que se afirmaba que el presidente autonómico no había pedido la ayuda necesaria al gobierno de la nación, o no ha ayudado a las víctimas como se esperaban.

Acabando con la gran pregunta: ¿para qué sirven las autonomías?

Pues bien, las autonomías sirven para muchas cosas, pero casi todas ellas relacionadas con la descentralización de las tareas administrativas y burocráticas del cada día y para hacer cumplir las leyes estatales y las particulares incluidas en sus propios estatutos.

Pero, desde luego, no hay ninguna que esté preparada para afrontar situaciones de seguridad ciudadana de envergadura, ni tampoco, para catástrofes naturales más allá de incendios forestales, en los que tampoco tienen “la autoridad”, porque la coordinación y la dirección operativa la lleva Protección Civil, los consorcios de bomberos y el resto de las organizaciones estatales o las previstas en cada comunidad.

Y son ellos los que, si procede, requieren la ayuda de la UNE o de medios aéreos al gobierno de la nación o las ayudas pertinentes a otras comunidades. Porque pedir ayuda a la UNE es una norma de uso, aceptada sin reservas por el gobierno Central y los autonómicos.

Pero no hay la menor posibilidad de que un presidente de comunidad pueda dirigir o coordinar las acciones convenientes para situaciones catastróficas. Y no puede hacerlo porque no tiene la autoridad necesaria para tomar decisiones.

Y es por eso por lo que, en estos casos, si el gobierno no lo hace, como debería, la autonomía debe solicitar que se declare emergencia nacional cuando en su territorio se ha sufrido daños de este nivel.

“Lo que tradicionalmente se conoce como declaración de zona catastrófica se recoge actualmente en la legislación como declaración de «zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil», regulada en el capítulo V de la Ley del Sistema de Protección Civil.”

Que tiene como objetivo:

«Reforzar los mecanismos que potencien y mejoren el funcionamiento del sistema nacional de protección de los ciudadanos ante emergencias y catástrofes».

Y sigue:

La Estrategia de Seguridad Nacional plantea como objetivo en el ámbito de la protección ante emergencias y catástrofes, establecer un Sistema Nacional de Protección de los ciudadanos que garantice una respuesta adecuada ante los distintos tipos de emergencias y catástrofes originadas por causas naturales o derivadas de la acción humana, sea ésta accidental o intencionada.”

En uno de sus puntos dice:

Las líneas de acción estratégica que propone para alcanzar este objetivo son las siguientes:

  • Adopción de un enfoque integrador y potenciador de las actuaciones entre la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y las Administraciones Locales -particularmente en los ámbitos de detección, planificación y desarrollo de actuaciones ante emergencias y catástrofes- para conseguir una acción preventiva, una respuesta adecuada y un uso eficiente de los recursos limitados disponibles. Estas actuaciones tendrán como referencia los principios de cautela y prevención, colaboración y cooperación, coordinación, solidaridad interterritorial, subsidiariedad, eficiencia, participación e igualdad.
  • Elaboración de un marco de referencia en la materia que propicie el impulso y la coordinación de esfuerzos, establezca prioridades y optimice los recursos para alcanzar objetivos comunes.”

En resumen: Que, invirtiendo los términos de lo que aquí está pasando, como debe ser, es el gobierno de la nación el que tiene que dirigirlo todo porque es el que tiene todo el poder y el único que puede publicar en el BOE.

Así, Defensa podría mandar tropas para ayudar a desescombrar, brigadas de ingenieros para construir puentes provisionales, pontones flotantes, o generadores para proporcionar luz eléctrica, caballería motorizada para ayudar en los desplazamientos, medicina militar, intendencia para suministrar comidas, ropa y material higiénico, helicópteros, etc.

En fin, todo lo que se necesite en cada uno de los lugares y en la justa proporción de hombres y recursos técnicos.

Montándolo como una operación militar, que de eso sabe mucho el ministerio, como está demostrando en despliegues internacionales.

 Y ¿porque no declara el estado de excepción? Al final el coste podría ser el mismo que ayudar con cuentagotas y siguiendo los criterios de un presidente de la Generalidad, licenciado en derecho en este caso y asesorado por consejeros que saben de todo esto menos que él.

La única explicación, según mi opinión, es que en una operación de este calibre se producirán algunos fallos, por muy bien que lo quieran hacer, y muchas insatisfacciones de los que se consideren perjudicados, que será una buena parte de las víctimas de la Dana.

Y eso, el coste político, es lo que nunca ha estado dispuesto a afrontar nuestro presidente del gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que, básicamente, vive de golpes de efectos positivos y que tienen verdadera obsesión en dar una imagen de gran estadista, certero en las decisiones y libre de las equivocaciones que otros cometerían en su caso.

De esta forma se puede apuntar todo lo que sea ayudas y colaboraciones con los valencianos, sin que le salpique ni una gota de los problemas de gestión que se puedan producir.

Me temo que eso es lo que hay.

Valencia, 4 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Enlace con las normas de Seguridad Nacional, Protección Ante Emergencias y Catástrofes

https://www.dsn.gob.es/es/sistema-seguridad-nacional/qu%C3%A9-es-seguridad-nacional/%C3%A1mbitos-seguridad-nacional/protecci%C3%B3n-ante?fbclid=IwY2xjawGUCnVleHRuA2FlbQIxMAABHS57gmWqt9KZNcMryqPTWpEIT50xT3ahtbvvwe42AAH0T2CSiUx0rcIDWg_aem_xJXS7mrgqI8RcyEMwKIjnw#:~:text=Adopci%C3%B3n%20de%20un%20enfoque%20integrador%20y%20potenciador%20de,un%20uso%20eficiente%20de%20los%20recursos%20limitados%20disponibles

“Magia Borrás”

Pedro Sánchez ha sacado de la Moncloa al ex director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Oscar López, del que se dice que era el no va más creando estrategias, relatos y posverdades para el cada día de los “repite mensajes” oficiales, y lo ha nombrado ministro de Transformación Digital y Función Pública.

Seguro que lo va a bordar, porque es muy inteligente y está capacitado para todas las “transformaciones digitales” que sea menester, mucho más formando parte de un gobierno que ha demostrado ser muy progresista en ese campo.

Y, como ejemplo, recuerdo, entre otros muchos, cuando señalaron con el dedo a un iletrado como Miguel Iceta y lo “transformaron” en Embajador Delegado Permanente de España en la UNESCO sin tener ninguna formación para el cargo.

O a Ximo Puig, el que fue incapaz de mantener su puesto de presidente de la Generalidad Valenciana, como embajador de España ante la OCDE, que tampoco es moco de pavo.

¿A que tiene mérito?

No es el único gobierno que ha hecho maravillas con “lo digital”, pero este destaca mucho sobre el que más, especialmente porque, en la etapa Sánchez, la mayoría de los “transformados digitalmente”, como Iceta, no tenían preparación para los cargos conseguidos, o, teniéndola, sufrían de alguna incompatibilidad manifiesta. Incompatibilidad legal o ética, que, tratándose de un gobierno supuestamente democrático, tanto da que da lo mismo.

Y así hemos visto a ministros del gobierno ocupando directamente cargos en la judicatura o en puestos clave de las instituciones del Estado.

Sin ir más lejos, ayer mismo anunciaron que van a publicar un Decreto Ley por el que amplían el número de consejeros de la televisión nacional y reducen a mayoría simple los votos necesarios en el Parlamento para sus nombramientos. Nuevos consejeros que no van a hacer que la televisión pública sea más favorable al gobierno, porque sería imposible, pero sí para colocar a terceros en esos puestos, poco trabajo y excelentes salarios y conseguir votos de cara a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

¿Será por dinero?

Mucho dedo, mucho morro y, como en el caso de TVE, auténtica “Magia Borrás”, que es la buena desde que mis hijos eran niños.

Aunque, no sé por qué, todos estos movimientos, estas prisas, me huele a nervios y a un “por si acaso”.

Valencia, 23 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

Yo empecé mis comentarios calificando como PSOE al grupo de poder de la nación, aunque pronto cambié a definirlo como sanchismo, porque, con sus actuaciones, se alejaban cada vez más de la doctrina histórica de este partido.

Luego llamé guardia de corps al núcleo duro que rodea al presidente, formado por la mayoría de sus ministros, a los altos cargos del Parlamento y de los órganos directivos del PSOE actual. Y en este momento les llamo secta, porque como tal están actuando.

Secta con líder, siempre dispuestos a hacer lo que sea necesario para conseguir sus objetivos, aunque se utilicen métodos faltos de ética y de dudosa legalidad.

Y espero quedarme en este calificativo, el de secta, sin pasar a mayores, porque lo que está ocurriendo y el comportamiento de muchos de los componentes de esta organización, apunta a que pudiera ser necesario hacerlo.

Las extravagancias de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez ha sufrido otro revés judicial porque han desestimado su denuncia contra el juez Peinado alegando que su comparecencia se hizo como marido de Begoña Gómez y no como presidente del gobierno.

La secta ha reaccionado con su virulencia habitual, como era de esperar y el presidente, esta vez no se si como presidente, como secretario general del PSOE o como marido de Begoña, ha dicho que hay que abrir un debate social sobre la persecución que están sufriendo los líderes de la izquierda y sus familias.

Tendrá que explicarnos quién y cuantos son esos líderes porque yo no los conozco, a no ser que cuando dice “acosar” se refiere a presentar denuncias admitidas a trámite ante un juzgado, que, aparte de las suyas, casi tampoco conozco ninguna.

A no ser que considere acosados a Ábalos, Koldo, a los expresidentes insulares y a todos los afectados por el caso de las mascarillas y otros.

Por cierto, también han protestado airadamente por la redacción del auto, porque consideran excesivo el uso de la palabra “extravagante” la utilización de la Abogacía del Estado, con mayúsculas, para acusar al juez casi de ensañamiento por los agravios sufridos en su excelsa persona.

Con lo que ponen en evidencia de que, al margen de seguir creyendo que el presidente del gobierno es “más que el que más”, superior incluso a las leyes y la justicia de nuestro país, son muy poco letrados en nuestro precioso idioma español, porque la calificación de “extravagante” está perfectamente justificada y expresa exactamente el procedimiento empleado para el recurso.

Porque extravagante, según la RAE, significa, entre otras acepciones:

Del lat. mediev. extravagans, -antis, part. pres. act. de extravagari ‘andar errante por fuera de los límites’.

1. adj. Que se hace o dice fuera del orden o común modo de obrar.

2. adj. Raro, extraño, desacostumbrado, excesivamente peculiar u original.

Y es que andan tan ocupados desatando nudos que les están asfixiando o en ver que encuentran contra cualquiera de los líderes de la oposición, muy especialmente contra la presidenta de Madrid, que no tienen tiempo de asegurarse de que cuando dicen algo, lo dicen sabiendo lo que dicen.

Ni el coro del gobierno ni los ochocientos asesores de la Moncloa, siendo ochocientos una cifra aproximadamente real y no una exageración extravagante.

Valencia, 19 de octubre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Por cierto, o los abogados del Estado que redactaron la denuncia sabían que no debían hacerlo y se excedieron en sus funciones, o, de no saberlo, deberían hacérselo mirar.

Y un pequeño añadido al super ego del presidente, que realmente se cree un héroe mitológico, haciendo mención de la prepotencia del lema de las casas Quirós y Velasco de Cantabria:

Antes que Dios fuera Dios

Y los peñascos, peñascos

Los Quirós fueron Quirós

Y los Velasco, Velasco.

Que luego, al menos los Quirós, sustituyeron por uno, también muy prepotente, pero un pelín menos:

Después de Dios, la casa de Quirós