«Sanchez, ese hombre»

El otro día vi en una emisora de televisión imágenes de nuestro presidente subiendo al AVE y, como no es habitual, me sorprendió muchísimo porque tenía entendido que suele ir en Falcon por fuerza mayor, ya que los transportes públicos le marean. Luego aclararon que eran imágenes de archivo, pero que sí, que Pedro Sánchez había ido a Sevilla a dar un mitin de su partido y que por eso no había podido acudir a los actos del día de las Fuerzas Armadas.

Y que ¡se había desplazado en el AVE!

No me meto en porqué no asistió al día de nuestros ejércitos, que no se pudo celebrar en su formato habitual en los últimos años y en el que se recuerda a los muertos en actos de servicio y se canta el tan emotivo “la suerte no es el final”, pero como soy malpensado por definición pensé que quizás no había ido a Huesca por temor a los abucheos.

¡Pues tampoco!

Resulta que había bloqueado nada menos que dos vagones del AVE porque le estaban grabando para ese tan esperado documental, o película, o serie, o lo que sea, dedicado a hacernos ver que Pedro Sánchez, pensemos lo que pensemos de él, es un hombre de familia, amable, tierno, gran jugador de baloncesto, amigo de sus amigos y de la naturaleza, romántico, y de todo, menos buen presidente del gobierno.

Pero claro y eso lo distingo sin malicia, una cosa es el hombre y otra cosa el presidente. ¿O lo distingo con malicia?

Porque resulta que, desde la dictadura, no recuerdo a ningún presidente que se haya atrevido a hacer cosa semejante. En la dictadura sí, porque José Luis Sáenz de Heredia nos deleitó con aquel “Franco ese hombre” en el que nos demostraba que detrás de la fachada color kaky de Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gracia de Dios, el que tomó decisiones durísimas por lo que el entendía como el “bien de España”, había un hombre sencillo y romántico, también amante de su familia y de la naturaleza, incapaz de viajar sin la compañía del brazo incorrupto de Santa Teresa.

De vez en cuando veíamos a Felipe González con sus bonsáis o a otros presidentes practicando alguna afición o en su entorno familiar, pero siempre eran “cositas” cortas sin mayor trascendencia. Esto no. Esto, a juzgar por lo que se filtra, va a ser algo sonado.

Confieso sinceramente que estoy intrigado por lo que vamos a ver, aunque me asaltan algunos temores.

Por ejemplo:

Hace unos meses, el presidente realizó algunos viajes al extranjero no se sabe muy bien para que y, al parecer, con muy escasos resultados. Pero ahora dicen, desconozco si será verdad, que en esas ocasiones le acompañaba un equipo que rodaba imágenes para ese “lo que sea”.

Y, sigo fabulando. Si es como lo cuentan, lo único que se podría pretender es presentar la imagen de un presidente de prestigio que busca atraer negocios para España con “sus” contactos internacionales y hablando un excelente inglés, cosa que es cierta.

Pero no puede ser verdad porque no lo creo tan insensato, ya que, de ser así, sería fácilmente acusado de prevaricación por utilizar fondos del Estado para un fin particular, sin contar con que, mientras estaba “por ahí” rodando escenas espectaculares, no desarrollaba correctamente sus obligaciones como presidente del gobierno.

Es muy probable que, efectivamente, sean informaciones falsas, pero lo que es evidente y muy difícil de entender, es que Pedro Sánchez se haya prestado o haya promovido, algo tan burdo y triste como un “lo que sea” a su honra y gloria.

Un “Sánchez, ese hombre”

Pero estamos en un país disparatado donde se ha emitido con cierto éxito una serie sobre “la Veneno”, con todos mis respetos para esa mujer que tomó las decisiones que quiso tomar y que le supusieron ventajas e inconvenientes, y en el que se dijo que iban a rodar una serie sobre un famoso artista de porno, seguramente por los muchos valores que aportaba sobre el anti machismo, el respeto a la mujer y la defensa a la dignidad que se merece.

En fin. Como peor no podemos estar, solo podemos mejorar en sensatez y buenas costumbres.

¡O no!

Valencia, 31 de mayo de 2022