Tarancón al paredón.

El nacional catolicismo, el de los cristianos de misa de doce, de mucho relumbrón y poco fundamento, es el que en su día dijo que la iglesia era traidora porque defendía la democracia y el restablecimiento de los valores humanos en España.

Y hoy, 51 años después de aquella famosa homilía frente al Rey, Abascal, el eterno cabreado, se permite la insensatez, insensatez y falta de información, de cargar contra el portavoz de la Conferencia Episcopal, afirmando que <<Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso. Porque el gobierno le proporciona su negocio con la invasión. Y esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria>>

Desconozco si Abascal es católico practicante o no y lo cierto es que no es algo que me incumba, como tampoco me incumbe si se trata de cualquier otra persona, pero, por si lo fuera, quiero recordarle y no son mis palabras, sino las de Mateo 25:35-40, que, entre otras cosas dice: <<Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis…>>

Y que, el mismo Mateo, en el capítulo 5, versículos 23 y 24, dice: <<Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda>>

Refiriéndose en este caso a lo falso que resulta ir al templo habiendo ofendido a tu hermano, a otro ser humano. Siendo <<ese personaje>, en este caso, un <<alguien>> muy próximo a cualquiera de los católicos de España.

No pretendo con este texto aparentar lo que no soy, porque apenas soy un cristiano practicante que hace lo que puede y no es mucho, pero no soy yo el que recuerda la esencia de un buen cristiano, es el evangelista Mateo, siempre tan próximo y conocedor de la naturaleza humana.

Ni tampoco va dirigido a Abascal, al que ya me he referido en muchas ocasiones, si no a los católicos que le votan y que, posiblemente, no acaban de entender que el líder de VOX les está llevando por un camino pedregosoy con demasiadas curvas.

Porque es difícil compaginar el hecho de ser cristiano y aceptar que el líder de ese partido tiene más autoridad moral y cristiana que el portavoz de la Conferencia Episcopal.

Es decir, que la propia Conferencia Episcopal.

Valencia, 26 de abril de 2026

José Luis Martínez Ángel.

VOX, la mejor baza en la campaña de María Jesús Montero.

Varias veces he pedido que alguien me explique el fenómeno VOX, porque yo soy incapaz de entenderlo. Y, para ser sincero y gracias a sus enormes problemas internos y sus muy extravagantes decisiones políticas, cada día menos.

Lo que nació como una alternativa más a la derecha del PP, que en un momento determinado pensó que podía superarlo y que luego, viendo que eso era imposible, ha decidido apoyarlo, pero pretendiendo que fuera el PP el que asumiera sus postulados desde una posición impropia de su poder real y que ahora está perjudicando gravemente la estabilidad política de Extremadura, Aragón y Castilla y León, se ha convertido en un partido convulso, cada vez más presidencialista y, casi, enemigo de la España que dice amar y defender.

Un partido que, con los postulados actuales, no hubiera podido legalizarse por no cumplir con el requisito de ser democrático y cien por cien constitucional.

Un partido que ha expulsado de sus filas a la gran mayoría de sus fundadores por tener discrepancias con el siempre cabreado Abascal, que ha perdido todo asomo de transparencia y lógica en sus decisiones, muy <<estilo Trump>> y que intenta que en sus pactos con el PP figuren planteamientos contrarios a la Ley y a la Constitución, ¿Cómo puede ser de confianza para alguien?

Tiene seguidores, sí, y tendrá suelo de votantes porque hay una parte de la población que cree que esto de la democracia son majaderías y que lo que de verdad conviene a España es un gobierno central todopoderoso que decida por los que no sabemos decidir, como hay una parte de españoles que siguen pensado que el comunismo, el del gran fracaso histórico y los millones de muertos, es la mejor alternativa.

Solo que, a la derecha del PP, VOX casi es el único, mientras que, a la izquierda del PSOE tradicional, no del <<sanchismo>>, hay cuatrocientos líderes y mini líderes, separados entre ellos como corresponde a la tradición de la izquierda extrema, no tanto por sus diferencias ideológicas como por sus afanes de protagonismo.

Pues bien, llegados a este punto de bloqueo real a las comunidades que tienen pendiente consolidar el triunfo del PP en las últimas elecciones autonómicas, nos salen con que en hay que saltarse leyes y normas éticas, y decidir que el que no haya sido español <<de tota la vida>> es ciudadano de segunda.

Como si hubiera uno solo que pueda acreditar esa condición medieval de ser de sangre pura, limpia y libre de pecado, o como si los inmigrantes nacionalizados fueran subespecies dentro de la raza humana.

Y genios de VOX han salido diciendo que solo son españoles los nacidos de padre y madre española. No sé como le sentará esta afirmación a Ignacio Garriga, el líder del partido en Cataluña, con un padre de ascendencia belga y madre ecuatoguineana.

Semejantes majaderías, ilegales y faltas de toda ética, más parece una forma de perjudicar de forma significativa al que debería ser su aliado natural, el PP, cosa que no han conseguido hasta ahora, dando munición al sanchismo.

Inmigración controlada, claro que sí, y eso es competencia exclusiva del gobierno de turno. Favorecer la integración de esa masa de inmigrantes que viven en España y que están solucionando de forma ilegal muchos de los problemas sociales en nuestra nación, también y sin ninguna duda. Lo pidió La Iglesia y cientos de organizaciones españolas libres de toda sospecha.

Pero una regularización como la que ha planteado el gobierno, absolutamente imposible de que se cumpla por las dificultades de conseguir documentos que avalen ciertas condiciones, de ninguna manera. Porque es una regularización que ha despertado muchísimas expectativas y que va a provocar terribles desengaños que pueden convertirse en hostilidades contra España, que siempre ha sido tierra de asilo.

O que se potencien los guetos actuales, todavía manejables, para convertirlos al modelo francés, en los que es casi imposible una integración real en la nación que les proporciona acogida, porque son bolsas de desempleo y discriminación.

Muchas gracias a este partido que nos vino dado, no para solucionar ninguno de los problemas que tenemos los españolas sino para enturbiar nuestras relaciones y acrecentar los problemas de convivencia.

Y gracias también a los votantes que les apoyan pensando que VOX es la solución. Y no me refiero a los nostálgicos de toda la vida, porque esos, los que aspiran a que la historia retroceda noventa años, seguirán erre que erre esperando la resurrección de dictadores que ya murieron y están debidamente enterrados, físicamente y en la memoria del noventa y mucho por cien de los españoles.

No sé como se puede erradicar este cáncer antidemocrático y cada vez más antisocial, pero quizás no sería malo que el PP aguante el tipo y permita que se repitan algunas elecciones, que, en ningún caso, serían su responsabilidad. La tendría VOX y también este sanchismo insensato, incapaz de romper barreras, pensar en Estado y llegar a pactos con el PP que dejaría en la cuneta a los <<abascales>> y a los <<pablos iglesias>> que nos impiden avanzar en sentido común y convivencia.

Valencia, 25 de abril de 2026

José Luis Martínez Ángel

La poesía que promete y la poesía que destruye.

Gracias a un cambio de opiniones con Paco Maycas a propósito de la letra del himno de España de Pemán, he recuperado esta preciosa versión de <<la Varsoviana>>, la Warszawianka en su idioma original, el himno de los socialistas polacos cuando lucharon contra la opresión del capitalismo.

La letra es del poeta Wacław Święcicki, encarcelado por sus actividades revolucionarias y está inspirada en La Marcha de los Zuavos, un tema musical popular polaco asociado a los <<Zuavos de la Muerte>>, una unidad de élite durante la Revuelta de enero de 1863.

La Varsoviana tuvo una versión española, <<A las Barricadas>>, himno de la CNT y de la FAI, los dos grandes movimientos anarquistas españoles, con más ritmo y otra letra.

No la presento por defender ninguna idea política, sino como una especie de documento histórico, porque, puesta en su contexto, es un ejemplo de cómo se puede aprovechar la poesía y una música excepcional para animar, casi arrastrar, a que personas de carne y hueso empuñaran armas y murieran por una causa, aunque, en muchos casos, no fueran causas nobles.

Lo digo porque tengo una buena colección de himnos de naciones, regiones y partidos políticos, y también de arengas a la lucha, desde el <<Cara al Sol>> hasta <<A las Barricadas>>, pasando por <<La Internacional>> o <<El Oriamendi>> de los Requetés.

Decía José Antonio Primo de Ribera en su discurso fundacional de la Falange Española que era necesario crear «frente a la poesía que destruye, la poesía que promete».

Y, efectivamente, así ha sido a lo largo de la historia y mucho más en los tiempos de las revoluciones y la consolidación de las naciones. Poetas que han engañado a ciudadanos para conseguir sus fines, poetas que cantan realidades inexistentes, poetas que mienten creyendo decir la verdad.

Olvidaos de para que sirvió y disfrutad de la audición de una música excepcional, acompañada por un coro de mucha calidad, asociada a una letra que anima a matar o a morir.

Sin olvidar que, como afirma <<HdeR, Revista de Libros>> y con mucha razón, en política, «la poesía que promete» también es la «poesía que destruye».

Lástima de que composiciones de tanto valor sirvieran, en muchos casos, para lo que sirvieron.

Valencia, 24 de abril de 2026

José Luis Martínez Ángel.

El <sanchismo> español, el PSOE, y la monarquía.

La última metedura de pata del emérito, afirmando en París que su hijo, el Rey, tiene problemas con el gobierno de Pedro Sánchez, me ha hecho reflexionar sobre el porqué de estas malas relaciones entre el Gobierno, con mayúscula, y la Corona, también con mayúscula, cuando, algunos desencuentros puntuales aparte y salvando el triste final de una época de confianza entre Juan Carlos I y el presidente Suarez, los gobiernos de todos los signos han respetado normas y protocolos sin grandes roces ni malos entendidos.

Haciendo historia, que el socialismo nació como contrapunto a los poderes de los estados, es un hecho. Y también lo es que era una época en la que la miseria y la falta de leyes que protegieran a los trabajadores, una gran parte de ellos campesinos, permitía que los patronos abusaran de su poder para explotarlos a su antojo.

Y esa es la causa de qué, en Gran Bretaña, a la sombra de Carlos Max, naciera un movimiento de rebelión contra esa situación, que aquí se materializó con la fundación del Partido Socialista, clandestino y perseguido, en Casa Labra, de Madrid, el 2 de mayo de 1879.

Y, sabiendo que las naciones de Europa estaban gobernadas por emperadores, zares o monarcas absolutos, la consecuencia lógica era que su forma de gobierno ideal fuera la república para que, en teoría, los gobernantes fueran elegidos por el pueblo.

Digo en teoría, porque lo que realmente sucedió en muchas naciones, es que los primigenios gobiernos dictatoriales se sustituyeron por clases igualmente dictatoriales y dominantes, como en Rusia y, posteriormente en la URSS, donde se estableció el llamado <<socialismo real>>, el comunismo, y fue la cúpula militar y política la que tomaba las decisiones.

Pero la democracia avanzó como un virus bueno y, con el tiempo, las monarquías absolutas pasaron a ser Monarquías Parlamentarias, como la de España, en la que los Reyes no gobernaban y eran las Cortes las que tomaban las decisiones de Estado a propuesta de los gobiernos de turno o de iniciativas populares.

Por lo que, llegados a ese punto, la República no pasaba de ser una forma de Estado y, por supuesto, dejó de tener ese sello de ser <<de izquierdas>> porque naciones absolutamente democráticas son repúblicas o monarquías, teniendo gobiernos de todos los signos.

Haciendo desaparecer esa figura romántica de que la República era el único vehículo para avanzar en progreso y bienestar. Que se lo digan, por ejemplo, a Suecia, Dinamarca, Noruega, Países Bajos o Dinamarca, por poner ejemplos evidentes de la falsedad del razonamiento.

O, poniendo ejemplos contrarios de España, el desastre que supuso la primera República, de la que nadie quiere hablar, los problemas del segundo bienio de la segunda, o el tercero, que se interrumpió dramáticamente por un golpe de Estado y una guerra civil, cuando el Frente Popular, que se adueñó de las calles de Madrid y de otros lugares de España, cometía desmanes sin fin y nunca acató las normas y leyes del gobierno republicano.

No quiero decir que una cosa justificara la otra, pero eso es historia y no solo mi opinión.

Siendo así, la gran pregunta es: ¿Qué razón tiene Pedro Sánchez para estar puteando, con perdón por la expresión, al Rey, sabiendo que si fuéramos República no cambiaría nada?

Incluso podríamos ir mucho peor, porque no me imagino el desastre que supondría tener como Presidente de la República a personajes como Aznar, Zapatero o el mismo Pedro Sánchez si llegara el caso. Porque, por mucho papel de moderador que les otorgara la Constitución, estarían zascandileando y dividiendo a los españoles más de lo que estamos ahora mismo si no coincidieran ideológicamente con el gobierno, o lo nada que <<arbitrarían>> si coincidiesen. Para ejemplo, el actual Tribunal Constitucional.

Luego, lo único que me viene a la cabeza y sabiendo que el objetivo fundamental de Pedro Sánchez, aparte de perpetuarse en el poder, es desmontar la transición, o dejarla sin contenido real, es que la monarquía es una forma de Estado que no se votó por separado, aunque es absolutamente legítima porque forma parte de la Constitución, qué sí que se aprobó, y sus estrategas políticos pueden suponer que, poniendo en cuestión a la monarquía, está debilitando la propia Constitución.

Son cuñas que va clavando en nuestra forma de Estado, que no producen frutos definitivos, pero desgastan lo conseguido, como ha sido perpetuar la memoria de Franco, del que casi nadie se acordaba, o sus ataques continuados a jueces, incluso antes de que las causas le afectaran personalmente, porque es una forma indirecta y ladina de tratar de intervenir directamente en las decisiones del Poder Judicial, fagocitarlo, siendo, como debe ser, garante de su independencia.

Puede que me pase de conspiranoico, pero son muchos cientos de asesores socialistas, miles seguramente, que están pensando en cómo destruir lo que conseguimos hace muchos años. Ideas, las suyas, que coinciden con muchos de los dirigentes <<progresistas>> que ha reunido en Barcelona: llegar al poder absoluto utilizando la democracia, rebajándola o destruyéndola a golpe de decisiones gubernamentales.

Valencia, 19 de abril de 2026

José Luis Martínez Ángel

El procedimiento habitual de la justicia española: Sospechas, indicios, pruebas.

Recuerdo a mis amigos que los pasos de la justicia son los del encabezamiento: si un ciudadano o una entidad sospecha de alguien, presenta una denuncia en un juzgado. Y si el juez y el fiscal (creo que en caso de que discrepen prevalece la decisión del juez) ve que las sospechas son fundadas, se arranca una instrucción. En caso negativo se archiva la causa.

Si la denuncia es aceptada, el juez que la recibe inicia la instrucción y tratará de averiguar si hay indicios de que las sospechas están fundamentadas, lo que se consigue citando a testigos y buscando la colaboración de la policía judicial que necesite.

Si no es así declara nula la instrucción, pero si la investigación descubre que los indicios tienen solidez, pasa la causa al juez que ha de juzgar el caso, un Juez Superior que, a la vista de lo instruido, determina si hay fundamento o no para continuar o anular la causa.

Y si la sigue, su obligación es encontrar pruebas de que los indicios eran ciertos, ampliando la investigación con su propio equipo. Y, en cualquier caso, dictará sentencia que puede ser absolutoria, o condenando a las penas que se ajusten a las pruebas encontradas.

Cada uno de los pasos tiene sus protocolos de defensa, acusaciones, recusaciones de jueces, o recursos a instancias superiores, excepto en el caso del Tribunal Superior de Justicia, porque, en España, es el de mayor rango para dictar sentencias.

Y hablando de las venturas y desventuras del juez Peinado, tengo que descubrirme porque, una vez más, la maquinaria de propaganda del gobierno está convenciendo a la ciudadanía de que buena parte de la Judicatura está trufada de jueces fachas que hacen política con sus togas.

Y he oido hace tiempo que la solución, según el relato del gobierno y sus afines, es que la instrucción la lleven los fiscales, y no los jueces, teniendo como tienen dependencia jerárquica del Fiscal General, elegido por el gobierno.

Y que los jueces no lo sean solo por oposición, si no a dedo, a partir de ciertos supuestos que, naturalmente, fijaría el gobierno, o, lo que es lo mismo, las Cortes españolas. Cortes que, en este momento, encabezadas por Francina Armengol, no son más que un apéndice del propio gobierno

Lo que ha sucedido con el juez Peinado y sus circunstancias es absolutamente normal en el mundo de la justicia, por mucho que se trate de un personaje peculiar, ya que como es habitual en las instrucciones, se ha sometido al control de la Audiencia Provincial de Madrid que, siempre por unanimidad, le ha dicho qué líneas de investigación debe seguir y cuáles no.

Es decir, no es una cabra loca que tira al monte por libre, por mucho que sus autos anden sobrados de literatura en muchas ocasiones, algo que no es lo habitual, pero más frecuente de lo que la gente piensa.

Y resulta que estos días, después de tanto acusarle de todo lo acusable, hemos visto al ministro de justicia poner al juez Peinado a caer un burro. Precisamente ahora, cuando se lo quitan de en medio porque ha decidido cerrar la instrucción y pasar el caso a un juez de enjuiciamiento, que es el que debe decidir si la instrucción ha conseguido suficientes indicios para aceptar el proceso, o sobreseerlo, en cuyo caso se archivará.

Por lo que mi pregunta es ¿Por qué ahora, cuando se han deshecho de Juez Peinado, están más cabreados que nunca?

Ya que, si es tan inocente como asegura el abogado Bolaños, el actual Ministro de Justicia, si <<no hay nada>>, deberían alegrarse de que la causa esté en otras manos. Manos <<imparciales>>, como siempre han reclamado.

Yo, que soy muy <<navaja de Ockham>> y siempre creo que los problemas complejos tienen soluciones sencillas, opino que lo que siente en este momento el batallón de defensores a ultranza de nuestro presidente y su entorno, es puro cabreo y frustración, porque se temen que han perdido su gran oportunidad.

Porque hay una posibilidad real de que el nuevo juez no anule la causa por ver indicios suficientes y, con ello, se derrumba su mejor estrategia defensiva: conseguir a toda costa que alguna instancia de la Judicatura frenara la investigación del juez Peinado, o que el propio juez se acojonara, como mejor y más eficaz método para salvaguardar a Begoña Gómez Fernández consiguiendo, por alguna de estas estrategias, que se archivara la causa.

Causa que puede prosperar y acabar bien o mal, sin que lo puedan controlar, si el nuevo juez consigue pruebas de que eran ciertos los indicios presentados por el instructor, el que siempre ha sostenido que la afectada cometió los posibles delitos que se dice en los autos, <por ser la esposa “de”>>.

Continuará

Pero, para el gobierno, la nueva situación es la que describe el sesudo refranero español cuando se queja de que <<éramos pocos y parió la abuela>>

Valencia 16 de abril de 2026

José Luis Martínez Ángel

Todo se puede delegar, menos la responsabilidad.

Los que hemos tenido algún cargo de cierta responsabilidad en el mundo de la empresa, sabíamos que, como dice el título del comentario, <<todo se puede delegar, menos la responsabilidad>>

Y nombrar a ministros es delegar partes de las facultades de gobierno que corresponden al presidente de la nación.

Luego, si lo hacen mal, el responsable siempre es el que delegó

Y, en estos casos, la responsabilidad del que delega no se elimina sancionando o despidiendo a los que utilizaron mal sus delegaciones. Ni tampoco reparando lo dañado por ellos.

Tine que sancionarse con un castigo por parte de la dirección del que delegó, y si el que lo hizo es la máxima autoridad en el organigrama de poder, dimitiendo.

Que, en el caso de la política solo puede ser de dos formas: renunciando al cargo de presidente en favor del vicepresidente primero, o convocando elecciones.

Decisiones y no palabras, por favor. Que, con tanto relato, acaba pareciendo que un simple <<lo siento>> o un <<yo no lo sabía>>, lo soluciona todo.

Valencia, 14 de abril de 2026

José Luis Martínez Ángel

Borrador automático

El giro político en la hermosa Hungría.

Hungría ha celebrado elecciones y, ¡gracias le sean dadas a Dios y a la Democracia! los húngaros se han deshecho de Orbán en favor de otro conservador, Péter Magyar, del que esperamos más moderación y cordura que las demostradas por su antecesor, cosa que tiene muy fácil.

Es una excelente noticia para mí, muy amante de Hungría, de su historia y de sus tradiciones, y también para la Comunidad Europea, que se libra de un auténtico muro de contención en todas las políticas que se han propuesto para frenar los abusos de poder de Putin, por un lado y de Trump, por el otro.

Y para Ucrania, que ve desaparecer a uno de sus enemigos declarados y bloqueador de cualquier ayuda que quiera ofrecer la Comunidad Europea.

Buena noticia para Feijóo porque el partido de Magyar es, más o menos, el PP húngaro y también para Pedro Sánchez en su faceta, cada vez más menguada, de líder de la Comunidad Europea, derivando de forma poco entendible a valedor de China en Europa.

Y fatal para Abascal, que pierde a un fiador de su política, que también ha ayudado a la financiación de VOX.

Esperemos acontecimientos, pero, pase lo que pase, siempre será mejor que lo que pasó.

Un saludo a Árpád (el líder principal), Előd, Ond, Kond, Tas, Huba y Töhötöm, reconocidos como los cuatro fundadores de la nación húngara, en el centro del monumento, y a San Esteban I de Hungría, San Ladislao I de Hungría, Colomán I de Hungría, Andrés II de Hungría, Bela IV de Hungría, Carlos I Roberto de Hungría, Luis I de Hungría,  Juan Hunyadi, Matías Corvino, Esteban Bocskai, Gabriel Bethlen, Emérico Thököl,  Francisco II Rákóczi y Luis Kossuth, reyes y héroes de la historia de Hungría, cuyas estatuas ecuestres también están representadas en la Plaza de los Héroes de Budapest..

Valencia 13 de abril de 2026

José Luis Martínez Ángel.