Hay tantas noticias, casi todas malas y tan encadenadas, que es casi imposible comentarlas. Y, por otra parte, nunca escribo sobre algo que está en tribunales, información que resulta ser uno de los grandes soportes de los noticieros en los medios de comunicación de todos los colores
Pero hay algo que, por convicción y porque me crie entre el verde de los uniformes de la Guardia Civil, tengo que comentar. Y se trata de la actitud mezquina del ministro Marlaska, al que supongo no dejan dimitir para que actúe como dique de contención del presidente, pero que, mientras siga en el cargo, continuará con ese servilismo absurdo, casi perruno, de los últimos años.
Porque el otro día, contestando a la oposición sobre las últimas muertes de Guardias Civiles, dijo que el gobierno había incrementado el presupuesto de la Guardia Civil en no recuerdo cuantos millones de euros.
Cosa que es cierta.
Lo que no dijo, es que los narcotraficantes habían incrementado la calidad y la cantidad de sus recursos de una forma muy superior a los de los que tienen que perseguirlos.
Que cada vez disponen de más lanchas, más en cantidad y de mayor potencia, se habla de seiscientas en la zona, y que incluso disponen de armas de guerra para proteger sus alijos.
Y que, con toda impunidad porque apenas encuentran resistencia, su zona de acción es cada vez más amplia, llegando casi a las costas valencianas.
Así que, ministro Marlaska, cada vez que una patrullera de la Guardia Civil se enfrenta a los narcotraficantes, hay un peligro real de que salgan muy mal parados. Porque, para mayor abundamiento, les han prohibido disparar contra los motores de las lanchas perseguidas por la cosa del progresismo, no sea que una bala rebotada hiera a un delincuente.
Porque, al parecer, progresismo es que mueran Guardias Civiles, mientras que el uso de la fuerza que le corresponde por ley a las Fuerzas de Orden Público es puro fascismo.
Planteamiento canallesco similar al que emplea el gobierno cuando declara, por ejemplo, que la economía española crece más que la media europea, lo que también es cierto, sin aclarar que los datos estadísticos son el resultado de que las empresas del IVEX consiguen resultados espectaculares, casi siempre por sus negocios fuera de España y gracias a sus buenas estrategias empresarial, nada que ver con un supuesto buen hacer del gobierno y pese a las trabas que les están poniendo, mientras la mitad de los españoles tienen problemas para llegar a fin de més y no tienen acceso a la vivienda.
Y que todos los españoles, menos los políticos, que, no sabemos por qué razón siempre ganan en patrimonio, tenemos un poder adquisitivo menor que el de hace diez años y que, pese al brillante crecimiento de la economía, la deuda pública crece año tras año, o se emplean fondos públicos europeos, el maná español de los últimos años, en destinos inapropiados.
Esta es la España que tenemos y la calidad del gobierno de la nación. El compuesto por ministros como Marlaska que está permitiendo muertes y heridas de la Guardia Civil andaluza, porque ni tienen medios suficientes, siquiera para defenderse, ni tampoco el apoyo de parte de su línea de mando, que debería dimitir para no parecer cómplices de esta situación.
Valencia, 16 de mayo de 2026
José Luis Martínez Ángel