A Sánchez no le gusta VOX

Ni a mi tampoco. Pero le viene muy bien para seguir con la cantinela de la ultraderecha, metiendo en un mismo paquete a VOX y al PP, al que etiqueta como sujeto a las exigencias del partido de Abascal.

Solo que, como he dicho tantas veces, no es el PP el que está provocando el crecimiento de VOX, favorecido en parte por la simpatía de gente joven que se cree los mitos y falacias que les cuentan sobre la dictadura y que, a la vista del absoluto desastre en el que está sumida la nación a nivel político y social, que no a nivel ciudadano, se han creído que la mejor solución es un líder fuerte y de derechas, tendiendo a la autarquía, que contrarreste las maldades de otro líder fuerte de la izquierda que, prácticamente, ya está sumido en ella.

Porque el PP ni puede ni debe ser un partido de líder modelo cabecilla de huestes, de los que cabalgan a caballo o sobre la mentira, como no debería serlo ningún partido, sino carismático y aglutinador, por lo que juega con desventaja en el campo de los semi demócratas.

Y es evidente, está demostrado y no hay ninguna duda, de que es la falta de soluciones de la izquierda tradicional la que provoca esta reacción de una parte de la ciudadanía, que busca en un partido que consideran fuerte y con mensajes rotundos, algunos absolutamente impropios de una nación democrática como la nuestra, como es VOX, porque entiende que el PP e demasiado reglamentista y, por tanto, en un falso silogismo, incapaz de atajar con firmeza la desazón de los que necesitan poder alquilar un piso para emanciparse, o encontrar empleo, y empleo de calidad.

Convencidos por la propaganda de que los inmigrantes les roban los puestos de trabajo y vacían las arcas del estado en subvenciones y ayudas para su integración en España.

Y es por todo eso por lo que las lamentaciones del presidente son lágrimas de cocodrilo y puro relato. Porque, si de verdad quisiera evitar que el PP se contamine con VOX, no tiene más que convocar elecciones y, si gana el PP, le permita gobernar como partido más votado y favorezca pactos con solidez y futuro, que no sean de partido, sino de Estado.

¿A que no lo hace?

Por supuesto que no lo hará. Seguirá agazapado en la Moncloa, sin poder gobernar y dando consejos al PP de lo que debe o no debe hacer.

Y, lamentándolo mucho, es posible que cuando llegue el momento, que no sé cuándo será, prefiero una alianza del PP con VOX, salvando los muebles de la democracia todo lo que se pueda, que seguir en esta situación de mentiras y atasco constitucional y gubernamental.

Valencia, 13 de noviembre de 2025

José Luis Martínez Ángel.

La democracia primero, la calculadora de votos después.

El otro día publiqué en mi blog un comentario titulado << La maldición del gran usurpador que llegó al poder utilizando la democracia>> y en uno de los párrafos decía <<Y mientras, ahí tenemos al presidente luciendo tipo e intentando ser el líder de lo que no puede liderar. Porque no es un hombre honrado y porque, a nivel internacional, es el gracioso de la pandilla, el gorrón que siempre consigue que sean otros los que paguen las consumiciones>>

Pues bien, Pedro Sánchez se nos va de nuevo a lucir palmito por Europa, en este caso a Finlandia y Luxemburgo, supongo que para quitarse de en medio y no estar presente en el Parlamento porque parece que le produce urticaria. O dolor de mandíbula por exceso de presión de los maseteros.

O puede, es muy capaz, de que vaya para convencerlos de la necesidad de aumentar la aportación a los fondos para la defensa europea.

Pero antes ha dejado dicho que va a recibir a todos los grupos parlamentarios para compartir opiniones sobre este mismo tema, pero, claro, Sánchez ejerce de Sánchez hasta cuando va al baño, supongo y ha aclarado que dedicará el miso tiempo a cada uno de ellos, haya sacado 8.091.840 votos, como el PP, o 335.129 como Bildu.

Porque <<él>>, el gran demócrata, está en contra de las desigualdades entre españoles y se librará muy mucho de favorecer a unas regiones, unos partidos, o a unos españoles sobre otros.

Y también ha dejado dicho que recibirá a todos menos a VOX. Seguramente habrá otros que piensen como yo del nefasto papel que está jugando este partido por culpa de su cúpula, pero más que yo no.

Sin embargo, la democracia manda y resulta que a VOX le votaron 3.057.000 españoles, a ERC 466.020, a Junts 395.429 y a Bildu 335.129.

Y si sumamos los votos de todos ellos, el resultado es que estos interesados en destruir España consiguieron 730.558 votos, 2.326.442 menos que VOX.

Tengo claro que VOX es una carcoma para el buen funcionamiento de la democracia, pero de ninguna manera atentarían contra la nación ni contra su unidad. Que son prepotentes, torpes y montaraces, sí. ¿Que nos han salido <<trumpistas-putinistas>>? También

Pero antiespañoles nunca, entendiendo que su sentido de la españolidad roza lo absurdo.

Así que, señor presidente, tendrá que explicar porque recibe con los brazos abiertos a un partido heredero de los que han asesinado a españoles, o a otros que han dado un golpe de Estado y no puede recibir a <<la extrema derecha>> porque son antidemocráticos.

Porque eso, precisamente, no lo son: están registrados legalmente, luego cumplen con los requisitos de los partidos democráticos y, de momento y a diferencia de otros, no tienen ningún baldón en su historial.

¿Qué son herederos del franquismo? Los herederos del franquismo se quedaron en la cuneta el 23 F. Estos son extrema derecha, pero no herederos del franquismo. Como tampoco lo son Marine Le Pen o la presidenta Meloni.

Cada cosa en su sitio.

Valencia, 10 de marzo de 2025

José Luis Martínez Ángel

Los “grandes triunfos” de VOX

Últimamente estoy recibiendo vídeos sobre algunos momentos de VOX, todos ellos relacionados con intervenciones públicas o parlamentarias en las que un miembro del partido, o una, hace una exposición brillante de un tema, o “chafa” a un parlamentario del PSOE. Incluso, en algunas ocasiones, del PP.

Perfecto ¿Alguien me puede indicar para que sirve esto?

Porque los partidos deben tener un equipo y un proyecto que señale claramente cuál es su objetivo final, para lo que necesitan conocer exactamente su posición actual y las estrategias necesarias para conseguir ese objetivo.

Equipo tiene, sí, pero tengo muy serias dudas de que sea el adecuado para sacar adelante su proyecto, sea el que sea, porque ¿hay alguien que pueda explicarme cuál es el proyecto de VOX?

De momento y por lo que se ve, lo único que hace es conseguir algún que otro titular y pare usted de contar.

Suarez tuvo equipo y proyecto y ganó unas elecciones. Felipe Gonzalez tenía equipo y proyecto y ganó unas elecciones. Aznar, hombre inteligente, pero con una imagen pública y un lenguaje corporal que le hacían caer mal a mucha gente, tenía equipo y proyecto, y ganó unas elecciones. De Calvo Sotelo no hablo, pero Rajoy, que tampoco era el chico que ameniza una fiesta, aunque tenga ese finísimo humor gallego que utiliza en las grandes ocasiones, tenía proyecto y equipo y ganó unas elecciones.

Zapatero tenía equipo y proyecto y ganó unas elecciones. Y, por fin, Pedro Sanchez, que ni tenía equipo real, solo adeptos, ni proyecto, ganó una moción de censura aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

Mi pregunta es ¿acaso piensa VOX ganar unas elecciones? Supongo que no, porque es imposible que llegue a tanto su fantasía. Luego, su alternativa, supongo, es convertirse en un partido de influencia con la fuerza suficiente para participar en gobiernos nacionales, autonómicos y locales consiguiendo “colar” algunas de sus ideas y parte de sus fijaciones.

Pero, a diferencia de lo que ocurre con los partidos influyentes de la izquierda o los independentistas, el único partido con el que puede pactar es el PP y este no admitirá ningún tipo de chantaje ni de imposiciones superiores a su representación real en cada una de las elecciones. Algunas concesiones, sí, pero poco más.

Y, en esta situación, VOX, con sus prisas y sus torpezas, solo ha conseguido que Pedro Sánchez no pierda su mayoría parlamentaria y ahora mismo, amenaza con romper acuerdos con el PP y no aprobar presupuestos autonómicos si el partido mayoritario de la derecha no acepta tragarse los sapos que les ofrece, especialmente los de su xenofobia acusada, que está muy lejos de ser una petición de inmigración regulada y pactada con otros partidos y con los países exportadores de migrantes. Y también algunas propuestas claramente machistas y fuera de lugar.

Y, así, teniendo como objetivo que Abascal se haga fotos con Trump, con Milei o con Meloni, no se ganan unas elecciones. Con intervenciones brillantes de Jordan Bardella en Europa o de Pepa Millán en España, excelente parlamentaria, por cierto, no se ganan elecciones. Acusando al PP de que sus máximos representantes no salgan cada día a poner a caer de un burro al PSOE y con mucha más agresividad de la que están empleando en la actualidad no se ganan elecciones.

Las elecciones se ganan con propuestas razonables, creíbles, ilusionantes y con una cabeza visible que merezca un mínimo de confianza. No con planteamientos maximalistas y tan excluyentes como las del PSOE, aunque sean en la otra dirección.

Porque, señor Abascal, Milei no ganaría nunca unas elecciones en España y Trump tampoco. No me gustaría, pero puede que una Meloni apaciguada y europeísta, como la actual, pudiera hacerlo, pero, de momento, parece muy lejos de que pudiera conseguirlo.

También afortunadamente.

Así que, señores de VOX, continúen con sus estrategias de conseguir grandes titulares, muchos de ellos desfavorables y de intentar robar votos al PP aprovechando errores o gestiones desafortunadas como la de Mazón. Votos que siempre serán de quita y pon, por los que los de la derecha, si no los araña el PP de los desengañados del PSOE, que serán pocos, o de antiguos partidos ahora desaparecidos, no se ampliarán.

Si el PP lo hiciera muy bien, está por ver, parte de los actuales votantes de Pedro Sanchez, muchos de ellos miembros del PSOE tradicional, se irían a la abstención, pero eso es casi imposible porque, si odian a Sánchez, odian más a VOX, por lo que se vuelven a movilizar cada vez que este partido hace alguna “machada”.

Pero no confunda a sus seguidores con arengas, sus lenguajes corporales muy estudiados y su mensaje de que volverán las oscuras golondrinas de la ultraderecha. Ni tampoco poniendo como ejemplo el fracaso de los partidos tradicionales europeos, porque en España, a diferencia de otros países de la Comunidad, el centro derecha se ha recompuesto perfectamente y se ha convertido en un dique de contención del totalitarismo del PSOE y de la extrema izquierda, hasta el punto de que Pedro Sánchez está hablando directamente de crear un bloque contra “la ultraderecha”, tratando de hacer ver a sus dudosos algo que no existe.

Dique que puede tener problemas si VOX, más bien sus votantes y simpatizantes, continúan creyendo las milongas que les están vendiendo. Milongas y descontrol que ha provocado la salida del partido de algunas cabezas que valía la pena. Todas ellas “por razones personales”, naturalmente.

Valencia, 14 de diciembre de 2014

José Luis Martínez Ángel

La locura de VOX

Ayer escuché la última “Voxada”, que refuerza mi idea de que viven en una realidad paralela y no son capaces de reconocer la situación real del panorama político en España. Yo para mí que creen posible conseguir en nuestra nación la fuerza que tiene en Francia Le Pen o Meloni en Italia, algo imposible en este momento, porque el PP es, posiblemente, el único partido europeo que ha conseguido afianzar la confianza del centro derecha en su país y ese es un dique que no podrán superar.

Porque tampoco creo que sean capaces de montar una pinza con la extrema izquierda para superar al PP, como ha hecho su colega francesa.

Creo que sus fotos con Trump, Marine, Milei y con Meloni se le han subido a la cabeza, pero Abascal, que se cree cabeza de león, no deja de ser la cola de un ratón con un techo electoral muy limitado, por lo que, si fuera sensato, aceptaría la posibilidad de ser un partido de influencia real en lugar de querer ser “califa en lugar del califa”.

Pero para eso tendrían que bajarse algunos peldaños de esa escalera que supuestamente los llevará a la gloria, porque desde su posición actual son incapaces de ver lo que realmente quieren los españoles, que es un poco de paz y sosiego político y menos bravatas de barra de bar.

Bajarse de la escalera y buscar una posición que le permita formar gobierno con el PP, si alguna vez consiguen los votos suficientes, sin intentar ser cabeza de león, cuando en este momento son, políticamente, cola de ratón.

Y todo esto viene a cuento de la última salida de pata de banco: amenazar con no aprobar los presupuestos de aquellas autonomías en las que necesitan sus votos para salir adelante.

¿Y luego, que? ¿Incluye esa decisión la Comunidad Valenciana, la primera en la que llegaron a un acuerdo por las prisas y la falta de visión política de Mazón, acuerdo que resultó excelente munición para Pedro Sanchez y evitar su caída definitiva?

Recordemos que fue ese acuerdo el que impidió, seguro, que PP y VOX consiguieran mayoría absoluta.

Pero siguen “erre que erre”, afirmando que “para chulos, yo”.

Si se diera el supuesto, que no se dará, de que realmente van a romper el gobierno valenciano en un momento de desdicha como el que estamos sufriendo, tendrían que esconderse en las alcantarillas, las que no estén taponadas por el barro, para evitar que les corran a gorrazos.

Y en un momento de rabia y desamparo de las víctimas de la Dana, los valencianos no votarían a Compromís, partido manifiestamente incapaz de solucionar nuestros problemas, como ya se han encargado de demostrar cuando cogobernaban, ni tampoco a un PSOE, corresponsable de lo ocurrido y se irían a ese pozo sin fondo que es la abstención, con terribles consecuencias cuando necesitamos un gobierno autonómico que acepte sus errores y la ira de las víctimas y que sea capaz de pactar con el gobierno central para encontrar soluciones eficaces y rápidas.

Que ahora, si que lo siento, encabeza Mazón, (lo mismo diría si el presidente fuera Ximo Puig), que parece estar tomando algunas medidas políticas en la buena dirección.

Por el bien de todos, deseo que a Mazón le salga bien, pese a sus carencias políticas y que alguien de VOX piense que cuando una señal de tráfico dice “calle sin salida”, es porque, realmente, van por donde no deben ir.

Termino con una frase que repito con mucha frecuencia: “locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes”

Valencia, 5 de diciembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

La “espantá” de VOX

¡Que quieren! Anoche me acosté más optimista pensando que los gobiernos autonómicos, no se si los municipales, se han liberado de la rémora de un partido que no ha aportado absolutamente nada positivo a la política nacional y que está completando una extraña deriva, incomprensible para mi y supongo que para una parte considerable de sus votantes.

Y lo hice después de escuchar con atención el extraño mensaje de un Abascal que acusa de sátrapa a Pedro Sánchez, mientras le pone los cuernos a Le Pen y a Meloni para lanzarse a los brazos del muy impresentable Orbán, mucho más caudillo sin control que el propio Sanchez, sancionado por la Comunidad Europea por su política de someter a su autoridad al Poder Judicial húngaro y amigo declarado de Putin, otro sátrapa de manual, que acalla a sus adversarios y hace desaparecer a los más significados.

Visto lo cual, entiendo que Abascal prefiera estas compañías en lugar de un “sicario” del gobierno, Feijóo, que permite atender a los menores sin familia que han llegado a nuestras tierras y que, según VOX, llevan en su ADN delinquir y dar machetazos a quien se ponga por delante cuando se hagan mayores.

Estuvo bien que se llegara a los acuerdos de gobierno porque sirvieron para desbancar al PSOE de muchas autonomías y porque convenía hacer la prueba del algodón a VOX para comprobar si eran capaces de entender que gobernar no es lo mismo que arengar, pero este partido se ha radicalizado mucho más una vez que dimitieron de sus cargos los más moderados de su cúpula, hasta demostrar lo cierto de ese dicho tan popular que afirma que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Siempre he dicho que VOX tiene un suelo de votantes, pero me temo que, con esta decisión, su suelo se reducirá sensiblemente porque no puedo creerme que la gran mayoría de sus seguidores estén de acuerdo con los nuevos rumbos y las extrañas decisiones de su partido. Pero eso es aventurar y ya se verá.

Me gustaría ver la cara de Ignacio Gil Lázaro, el que vio la luz y cambió su PP de todos sus acomodos por un VOX que le ofrecía algo más y mejor, y disfrutaré escuchando las diatribas de los representantes de este partido en todas las oposiciones españolas y muy especialmente las arengas tronantes de los menos presentables, como José Ángel Antelo, líder del partido en Murcia que, seguramente, se doctoró en política de barrio y en malos modos mientras jugaba al baloncesto por la geografía española.

Porque, en resumen, Abascal y sus colaboradores actuales han convertido a VOX en un partido sin posibilidades de gobierno, nunca las ha tenido y sin ninguna capacidad para influenciar en ningún partido de gobierno, metiéndole en un limbo político desde el que no tendrá ningún peso a nivel nacional y muy poco, casi ninguno, en la Comunidad Europea.

Un auténtico “don nadie” en la política española porque, visto lo visto, ni puede, ni sabe, ni entiende.  

Porque que el hecho de que Abascal de abrazos a Orbán o a Trump queda muy bien en la foto, pero, desde luego, no le servirá de nada ni a él ni a su partido.

Valencia, 12 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel

El camino de VOX hacía la Ínsula de Barataria.

Lo sucedido recientemente en la Comunidad de Castilla-León como consecuencia del resultado electoral es algo casi imposible de valorar como bueno o malo a largo plazo, aunque de momento, invita a ciertas reflexiones. Reflexiones a pie de calle, naturalmente, porque las siempre falsarias “altas esferas de la política” hace mucho que no reflexionan. Se limitan a lanzar consignas interesadas, prefabricadas y acordes con el ideario de cada cual.

La primera es que a estas alturas parece que la decisión de convocar elecciones no tiene padre, que “entre todos la mataron y ella sola se murió”. Los mortales entendimos y nadie lo desmintió, que se adelantaron a instancias de la dirección nacional del PP, pensando que soplaban vientos favorables y que ocurriría lo mismo que en la Comunidad de Madrid con el tirón de Isabel Díaz Ayuso. Solo que algo se torció por el camino y las desavenencias de Casado con la que fue otrora su brazo armado, provocó un retroceso en las expectativas del PP y un ascenso, casi regalado, de VOX.

El pretexto, la posible moción de Ciudadanos, puede que fuera cierta, pero tenía toda la pinta de ser una coartada muy traída por los pelos.

Lo segundo es que, llegados a este punto,  Alfonso Fernández Mañueco se encontró con una patata caliente, muy caliente, porque una vez que el resto de los partidos representados en la cámara no aceptaron ningún acuerdo, solo tenía dos opciones: Pactar con VOX, o repetir elecciones, lo que hubiera resultado especialmente dañino para su comunidad y, muy posiblemente, para obtener los mismos resultados. Probabilidad que me viene al pelo para repetir una de mis frases favoritas, tan oportuna en este caso: “locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes”.

Y, como era de esperar, el gobierno de la nación, el PSOE, todos sus aliados parlamentarios y los medios que les son afines, se apresuraron a rasgarse las vestiduras, a sacar de su jaula el sangriento dóberman de antiguas campañas y a anunciarnos catástrofes sin cuento, no solo para la comunidad en cuestión, sino para España entera e incluso para la propia Comunidad Europea.

Catastrofismo alentado por el propio Casado en su inoportuna visita al Grupo Popular del Parlamento Europeo, olvidando de forma inexplicable que fue él mismo el que alentó a que se disolviera el parlamento y que, por tanto, es responsable directo de sus consecuencias, por acción u omisión, aunque la idea partiera de su ex secretario de organización.

No voy a entrar en lo dicho por la oposición castellanoleonesa, aunque es de cajón plantearse qué si tanto interés tenían en que VOX no entrara en gobierno, les hubiera bastado con abstenerse en la elección del presidente, sabiendo que, de haberlo hecho, hubieran tenido al PP cogido de salva sea la parte y en total indefensión política.

Pero las cosas están como están: VOX tiene la presidencia de las cortes, la vicepresidencia del gobierno y creo que tres consejerías. Y se ha firmado un pacto de gobierno que no he leído porque, diga lo que diga y como ha ocurrido con todos los firmados a nivel autonómico, incluso a nivel nacional, o no se cumplirá literalmente o se buscarán fórmulas para que parezca que “sí”, pero que será que “no” en cuanto surjan verdaderos conflictos.

Y no olvidemos que el señor Mañueco está en debilidad, pero sigue teniendo la potestad de disolver las cortes y convocar elecciones si le aprietan más de lo que puede o debe soportar. Y puede que, si se da el caso, el no pasar por determinado aro le proporcione una autoridad que parece muy menoscabada en este momento. Y al señor Mañueco no le temblará el pulso como le tiembla al señor Sánchez, porque no creo que haya cambiado el colchón de su residencia oficial, si es que la utiliza y no tendrá ningún interés personal en mantener el cargo. Ninguno.

A partir de ahora y como voy a hablar de VOX y de sus circunstancias, recuerdo lo que he publicado en tantas ocasiones: es un partido con el que no comparto en absoluto parte de sus objetivos políticos, objetivos políticos, repito, pero que es legal y por tanto tan democrático como cualquier otro, o quizás más que otros. Y por eso he repetido lo de “objetivos políticos”.

Y, en mi opinión, puede resultar muy positivo que VOX, que nunca ha querido “mojarse”, pase de predicar a dar trigo y asuma responsabilidades de gobierno. Responsabilidades en una comunidad autonómica, lo que parece un contrasentido dado que una de sus manifestaciones más conocidas es cuestionar la utilidad del sistema autonómico, que pide eliminar o limitarlo a cuestiones puramente administrativas, sin capacidad para tomar decisiones políticas que solo deben corresponder a las Cortes o al gobierno de la nación.

Porque ahora, estando los amigos de VOX en el gobierno, no van a tener más remedio que gestionar los recursos de que dispondrán para la mejor atención y los servicios a la ciudadanía. A toda la ciudadanía y sin capacidad de modificar leyes estatales aplicando su ideario. Aunque se esforzarán, como no, de hacer parecer lo que no es, dejándose llevar por su populismo tradicional.

He leído en titulares acuerdos como promover una ley de “violencia intrafamiliar” que protegerá a “menores, mayores, mujeres, personas con discapacidad o personas vulnerables”,  o que “el gobierno de Castila y León promoverá una inmigración ordenada que, desde la integración cultural, económica y social, y en contra de las mafias ilegales, contribuya al futuro de la región

Son textos asumibles en sus planteamientos y puro humo desde el punto de vista legal, porque, repito, ninguna comunidad puede promulgar leyes que contradigan las estatales, de rango superior.

Y la prueba de fuego de su futuro como partido estará en su comportamiento en el gobierno de la comunidad y en sus iniciativas parlamentarias. Porque de los otros “ultras”, los de la izquierda o los nacionalistas, sí que sabemos lo que han hecho y lo que han pretendido hacer, entre otras cosas dar un golpe de Estado, trabajar para cambiar la forma de gobierno, deslegitimizar a los otros poderes del Estado cada vez que sus decisiones o sus sentencias no se ajustan a sus planteamientos políticos o sociales y, siempre, encubrir al gobierno cuando toma decisiones que debilitan el contenido de la Constitución o no practica esa transparencia informativa que tanto pregonó antes de alcanzar el poder, alegando inexistentes secretos de Estado.

Y, ya metidos a gobernar, de aquellos revolucionarios nacidos del 15M, el Podemos que defendía la democracia asamblearia, apenas quedan restos. Sus dirigentes viven en otros lugares, viajan en coche oficial y, todo lo más, hacen alguna declaración de vez en cuando sobre temas varios para hacerse ver. Para aparentar que siguen en la brecha.

Pero de VOX no hay ningún historial de gestión. Solo mucho bla, bla, bla y repetir una y otra vez lo que harán cuando lleguen al gobierno de la nación, cosa que nunca conseguirán.

Y hasta puede que aprendan la lección del casi extinto Ciudadanos, partido que tuvo un gran auge en un determinado momento de la historia reciente y eviten querer ser “califa en lugar del califa”, el gran error de Albert Rivera y limitarse a influir, que no es poco, en lugar de presidir gobiernos.

Porque no olvidemos que la mayoría de los actuales votantes de VOX fueron otrora el ala más conservadora de AP y del PP, sin que eso supusiera un grave problema de convivencia con el resto de las “familias” internas.

Por lo que, en mi opinión, tenemos por delante un interesante experimento político que valdrá la pena seguir y del que podremos sacar conclusiones.

Elecciones del 10 N. ¿Lecciones aprendidas?

Otra vez tenemos resultados electorales y es hora, otra vez, de que los políticos analicen lo sucedido y tomen medidas para no repetir los mismos errores. Aunque, visto lo visto en los últimos años, dudo mucho que conserven ese mínimo de lucidez necesaria para saber qué es lo que conviene a España y  para reconocer que han perdido la sensatez.

Pero también nosotros, los votantes, podemos y debemos dar nuestra opinión.

Y mi primera conclusión es que los  6.752.983 votos que ha mantenido el PSOE no son de Sánchez. Son del PSOE. Y no es lo mismo. Porque ese es un gran partido, con mucha historia y muchos servicios a la nación, al que sus militantes “de toda la vida” no abandonarán hagan lo que hagan sus líderes de cada momento.

Y me baso en que el presidente en funciones, que ha tenido a su disposición todos los mecanismos de propaganda y de influencia del Estado, como ha sido la radio y la televisión públicas, el CNI de Tezanos, los consejos de ministros de los viernes, y las ruedas de prensa de todos sus ministros ha empeorado sus resultados.

Un candidato que, pese a contar con el apoyo de la prensa y cadenas de televisión “amigas” ha sacado los resultados que ha sacado, es porque  sus  votantes naturales no confían  en él.

Y, como ocurrió en Andalucía, los “menos PSOE”, se han abstenido.

Por eso, insisto, creo que los votos son del PSOE y no de Sánchez.

Y mi segunda reflexión tiene que ver con VOX. Afinidades al margen, no tengo ninguna duda de que se trata de un partido legal y, por mucho que se insista en tratarlos de antisistema, xenófobos, racistas, o machistas, son perfectamente homologable. Una buena parte de sus postulados son razonables y todos, incluidos aquellos que nos crean más suspicacia, son constitucionales porque se trata de propuestas discutibles, pero no ilegales.

Y, si me apuran, mucho menos peligrosas para la sociedad que las de algunos partidos de la izquierda y sus ideas sobre la unidad de la nación, las políticas fiscales, y/o los modelos de estado basados en el control de los poderes, según las antiguas dictaduras el proletariado y siguiendo modelos fracasados en sud américa. Pero como la izquierda tiene el monopolio de la ética,  estos partidos solo son “progresistas”.

Pero que no se pasen de frenada. VOX nunca será partido de gobierno porque no tiene base suficiente. Podrá tener influencia, eso sí, pero deben ser muy prudentes a la hora de aplicarla. Tienen un ejemplo excelente: el caso de Ciudadanos.

Partido que pudo tener un gran protagonismo, que podría haber sido mayor  si hubieran aceptado formar gobierno con Rajoy, primero, o con Pedro Sánchez después. Pero a su líder le pudo la fantasía y pensó que, porque no, podía ser “califa en lugar del califa”. Y esa ensoñación le nubló el juicio y le hizo tomar decisiones tan contradictorias que, al final, sus votantes se han cansado de idas y venidas y les han abandonado.

Y a VOX puede ocurrirle exactamente lo mismo. Abascal, que es persona inteligente, debe saber que sus votantes vienen de dos bancos diferentes. Los que creen en otro modelo de nación, menos transigente con los que se saltan las normas, y los “cabreados”, que han llegado desde todas las ideologías por la falta de sensatez y de soluciones de los grandes partidos.

Pero si, ¡quiéralo Dios! como se decía antes, PSOE y PP llegaran a pactos de estado y se tranquilizan las cosas, en VOX solo se quedarían los del primer grupo. Sus votantes naturales.

En resumen: tal como lo veo, VOX es un partido para quedarse porque tiene una ideología que se solapa menos con la de los otros partidos, pero no con la representatividad que las circunstancias y la ineficacia de los otros partidos les han proporcionado.

De hecho VOX no hubiera necesitado hacer una gran campaña. Ya se la han hecho los otros partidos, especialmente el PSOE y su empeño en meter la exhumación de Franco en la campaña electoral. Eso como y otras insensateces como tacharlos de ultra derecha peligrosa o similares.

Otra vez, las cosas de Ciudadanos

Cada vez estoy más convencido de que Ciudadanos, más que un partido político, es una especie de pasatiempo de “descubra los siete errores”, porque es imposible seguir sus razonamientos y mucho menos sus idas y venidas en sus planteamientos políticos. Ya hace más de un año que lo definí como “partido yenka” por sus regates y su “izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un dos tres”

A poco que se les siga, parece un partido nacido sin más objetivo que  “participar” en el juego político, pero jugando y aconsejando, solo juzgando y aconsejando, desde lo más alto de los torreones. Bajar al suelo no, por favor, que ensucia los zapatos. Sé que ahora cogobiernan en Andalucía, pero es porque no han tenido más remedio y después de ponerse un mono de laboratorio para protegerse de  los gérmenes de VOX, un partido que es radical, sí, pero constitucional y constitucionalista.

Ayer, día 3 de junio, se ha reunido su Comité Ejecutivo y parece ser, con Ciudadanos siempre parece ser, que han decidido negociar, pero de forma que sea imposible llegara  ningún acuerdo con nadie, y sin ninguna opción de participar en posibles soluciones a la grave situación del momento. Más bien complicándola.

Aseguran quererlo  hacerlo con el PP, al que definen como “su socio preferente”, pero no quieren nada, absolutamente nada, de VOX, por lo que ya me contarán para que servirán los pacto con el PP, solo con el PP,  si no pueden alcanzar  ninguna mayoría.

Y han dicho literalmente que Ciudadanos buscará «acuerdos centrados, moderados, liberales y a dos» y por eso no va a «entrar a negociar gobiernos y acuerdos a tres donde puedan estar Podemos, Vox, o nacionalistas«. Eso mismo. Está claro que para ellos es lo mismo VOX que todos los demás.

Y por su izquierda, con el PSOE, dicen que lo harían “donde los dirigentes socialistas «se desmarquen» de las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez, en particular en materia territorial, y acepten una serie de propuestas básicas de Cs

Lo que, de entrada, descarta al gobierno central, y a todas las autonomías, porque no creo que ningún presidente autonómico acepte semejante componenda.

Luego estamos donde estábamos, pero más confusos. Ciudadanos continúa con su extraña estrategia de conseguir votos, que tampoco los está consiguiendo de forma importante, sin darles ninguna utilidad cuando los ha conseguido.

En este momento podrían influir en el gobierno de la nación pactando con Pedro Sánchez entrar en el gobierno, lo que sería excelente para España y para el propio partido. Y también podía formar parte de gobiernos regionales y ayuntamientos con el PP atemperando los bríos de VOX, pero no. Prefieren su torre de marfil.

¿Alguien puede explicarme cuales son los objetivos reales de este partido? Yo me lo he preguntado varias veces, pero no hay forma de que me contesten.

¿Se acuerda de que hace cuatro días un Podemos pujante no quiso entrar en el gobierno de la nación porque no les daban suficiente poder, teniendo seguras varias carteras? Creían, los muy ilusos, que su pujanza era real y que en unas nuevas elecciones conseguirían ser la lista más votada.

Ahora están mendigando un ministerio, aunque sea por caridad, y si se lo dan será porque al PSOE le interesa mantener vivo a un Podemos controlado que meterse en otros charcos. Porque fuerza para exigirlo no tienen ninguna

Recuerde, señor Rivera, y tome nota: “Sic transit gloria mundi”. ¡Como recordarán esta frase los “podemitas”!

Y aplicando un mal símil con una de esas leyendas de los relojes de sol de las antiguas ermitas y monasterios que siempre me han interesado por lo duro de sus mensajes, hay una que parece de aplicación en su caso, aunque sea muy traída por los pelos.

Omnes vulnerant ultima necat” (todas hieren, la última mata).

Se refiere a las horas, naturalmente, pero quizás, en su caso, sea aplicable a sus decisiones.

Me temo Sr. Rivera, que hemos avanzado muy poco. Creía que su famoso cartel electoral de hombre desnudo quería representar a un candidato sin nada que ocultar en bolsillos y mochilas, pero me temo que no era una figuración, sino una realidad. Porque el tiempo está demostrando que no traía nada de nada. Ni siquiera un bloc en que hubiera anotado cual era su proyecto. Que pensaba hacer en los próximos años.

Ahora ya lo sabemos. Improvisar.