Otra vez, las cosas de Ciudadanos

Cada vez estoy más convencido de que Ciudadanos, más que un partido político, es una especie de pasatiempo de “descubra los siete errores”, porque es imposible seguir sus razonamientos y mucho menos sus idas y venidas en sus planteamientos políticos. Ya hace más de un año que lo definí como “partido yenka” por sus regates y su “izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un dos tres”

A poco que se les siga, parece un partido nacido sin más objetivo que  “participar” en el juego político, pero jugando y aconsejando, solo juzgando y aconsejando, desde lo más alto de los torreones. Bajar al suelo no, por favor, que ensucia los zapatos. Sé que ahora cogobiernan en Andalucía, pero es porque no han tenido más remedio y después de ponerse un mono de laboratorio para protegerse de  los gérmenes de VOX, un partido que es radical, sí, pero constitucional y constitucionalista.

Ayer, día 3 de junio, se ha reunido su Comité Ejecutivo y parece ser, con Ciudadanos siempre parece ser, que han decidido negociar, pero de forma que sea imposible llegara  ningún acuerdo con nadie, y sin ninguna opción de participar en posibles soluciones a la grave situación del momento. Más bien complicándola.

Aseguran quererlo  hacerlo con el PP, al que definen como “su socio preferente”, pero no quieren nada, absolutamente nada, de VOX, por lo que ya me contarán para que servirán los pacto con el PP, solo con el PP,  si no pueden alcanzar  ninguna mayoría.

Y han dicho literalmente que Ciudadanos buscará “acuerdos centrados, moderados, liberales y a dos” y por eso no va a “entrar a negociar gobiernos y acuerdos a tres donde puedan estar Podemos, Vox, o nacionalistas“. Eso mismo. Está claro que para ellos es lo mismo VOX que todos los demás.

Y por su izquierda, con el PSOE, dicen que lo harían “donde los dirigentes socialistas “se desmarquen” de las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez, en particular en materia territorial, y acepten una serie de propuestas básicas de Cs

Lo que, de entrada, descarta al gobierno central, y a todas las autonomías, porque no creo que ningún presidente autonómico acepte semejante componenda.

Luego estamos donde estábamos, pero más confusos. Ciudadanos continúa con su extraña estrategia de conseguir votos, que tampoco los está consiguiendo de forma importante, sin darles ninguna utilidad cuando los ha conseguido.

En este momento podrían influir en el gobierno de la nación pactando con Pedro Sánchez entrar en el gobierno, lo que sería excelente para España y para el propio partido. Y también podía formar parte de gobiernos regionales y ayuntamientos con el PP atemperando los bríos de VOX, pero no. Prefieren su torre de marfil.

¿Alguien puede explicarme cuales son los objetivos reales de este partido? Yo me lo he preguntado varias veces, pero no hay forma de que me contesten.

¿Se acuerda de que hace cuatro días un Podemos pujante no quiso entrar en el gobierno de la nación porque no les daban suficiente poder, teniendo seguras varias carteras? Creían, los muy ilusos, que su pujanza era real y que en unas nuevas elecciones conseguirían ser la lista más votada.

Ahora están mendigando un ministerio, aunque sea por caridad, y si se lo dan será porque al PSOE le interesa mantener vivo a un Podemos controlado que meterse en otros charcos. Porque fuerza para exigirlo no tienen ninguna

Recuerde, señor Rivera, y tome nota: “Sic transit gloria mundi”. ¡Como recordarán esta frase los “podemitas”!

Y aplicando un mal símil con una de esas leyendas de los relojes de sol de las antiguas ermitas y monasterios que siempre me han interesado por lo duro de sus mensajes, hay una que parece de aplicación en su caso, aunque sea muy traída por los pelos.

Omnes vulnerant ultima necat” (todas hieren, la última mata).

Se refiere a las horas, naturalmente, pero quizás, en su caso, sea aplicable a sus decisiones.

Me temo Sr. Rivera, que hemos avanzado muy poco. Creía que su famoso cartel electoral de hombre desnudo quería representar a un candidato sin nada que ocultar en bolsillos y mochilas, pero me temo que no era una figuración, sino una realidad. Porque el tiempo está demostrando que no traía nada de nada. Ni siquiera un bloc en que hubiera anotado cual era su proyecto. Que pensaba hacer en los próximos años.

Ahora ya lo sabemos. Improvisar.

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Las negociaciones políticas y la postura, postureo, de algunos partidos políticos.

El Partido Sanchista Obrero Español no solo evita tratar con VOX. También acusaba al PP y a Ciudadanos de estar contaminados por el virus “ultra derecha”, aunque ahora parece que alguien le ha dicho que no, que se puede pedir cosas a estos dos partidos porque la sangre no había llegado al rio. Y es que cuando hay hambre, tampoco hay que fijarse demasiado en la calidad de la comida.

Sin embargo, que curioso, no ha tomado ninguna medida profiláctica antes de hablar con los independentistas, con Podemos, o con el PNV (¡que peligro tiene el PNV!)

El PP dice que puede pactar con Ciudadanos y, según y cómo, con VOX. Incluso no descarta tratar con el PSOE temas de estado, aunque nada de apoyos, ni votos favorables, ni abstenciones.

Lo de Ciudadanos, como siempre, no hay quien lo entienda. Otra vez se han puesto dignos, se han enfundado los uniformes anticontaminación, e insisten en que ellos, los puros, no quieren hablar ni con VOX, ni con Podemos, ni con el PSOE de Sánchez.

Alguna vez, alguien, explicará “de que van”. ¿Saben lo que es política, acuerdos, consensos, negociaciones, buscar soluciones?

Su hombre en la alcaldía de Barcelona, Valls, con experiencia política, acaba de tomar una decisión absolutamente lógica, aunque no guste. Ha catalogado a las fuerzas políticas representadas en el ayuntamiento y las ha dividido en constitucionalistas, populistas e independentistas.

Y ¡claro que le hubiera gustado pactar con los constitucionalistas!, pero no le salen las cuentas. Y entre lo malo, lo menos malo es el populismo, por lo que decide apoyar a Ada Colau.

Y, naturalmente, nuestro señor Rivera dice que ni hablar, que ellos no se juntan con esa señora porque no es trigo limpio.

Al señor Ribera habrá que llevarle a una academia en la que enseñen matemáticas, ética y lógica. Matemáticas para que aprenda a sumar y restar escaños, ética para que aprenda que la dignidad se conserva con independencia de con quien te relaciones, aunque hay que tener claro para que te relacionas. La ética es personal e intransferible y, si es de calidad, de la buena, no necesita signos externos ni se resiente porque trates con personas o entidades poco deseables.

Y lógica, porque aunque Valls apoye el nombramiento de la señora Colau, como no tienen  mayoría puede controlar los acuerdos e influir en las decisiones exactamente igual que con otro alcalde. Muy poco.

Pero la imagen pública de Barcelona no es  la misma con un alcalde populista que con otro Independentista. O eso me parece a mí, aunque no soy tan listo como él, que lidera un partido.

En cuanto a Madrid, señor Rivera, seguramente no se ha enterado de que VOX es una formación legal, con la que hay que mantener precauciones, pero legal. Que defiende la unidad nacional, quizás con exceso, y que tiene posturas radicales en algunos temas, pero legal. Un partido con el que se debe hablar, aunque sea para tratar de que modere algunos de sus planteamientos.

Seguramente el Sr. Rivera, por su edad, no recuerda bien que hace no hace tantos años, líderes de partidos de extrema izquierda, cuando la extrema izquierda era extrema izquierda, izquierda, centro, derecha y extrema derecha, cuando la extrema derecha era extrema derecha, se pusieron de acuerdo para consensuar lo que se ha llamado “la transición”.

Pese a que algunos de ellos o familiares suyos habían sido enemigos en una guerra civil. Y que parte de ellos fueron represaliados por los dos bandos durante la guerra o después de la guerra. Que es el colmo de las diferencias que podrían haber justificado una negativa al diálogo.

Por lo que todo este mirarse el ombligo y tratar de mantener una postura de pureza política tan inoportuna en los tiempos que corren me parece un sin sentido. Porque, Sr. Rivera, no sé Ud., pero muchos de los mortales pensamos que España está en situación de casi emergencia, con riesgo de empeorar conforme avance el juicio “del prosses” y el muy peligroso PNV mantenga su falsa posición de fuerza basada en que tiene los votos del apoyo a la investidura. Fuerza basada en el chantaje político que se esfumaría si Ciudadanos o el PP cedieran los votos necesarios para la investidura.

Si alguna vez quiere alcanzar la madurez política y democrática no se niegue a hablar con representantes de partidos legales. Luego llegarán a acuerdo o no según lo que se negocie, pero esa posición de “no me junto con estos” me parece sencillamente inapropiada e infantil.

Claro que ni esta nota llegará a sus manos ni creo que me hiciera caso si le llegara. Yo, como suelo hacer, intentaré hacérsela llegar.

Albert Rivera cabalga de nuevo.

Parece que, ¡por fin!, y después de trece años desde que fundó el partido, hemos descubierto el verdadero objetivo personal del hiperactivo líder de Ciudadanos: ser líder de la oposición en el parlamento español.

Como es lógico necesitará cambiar algo en los fundamentos de las matemáticas porque, hasta ahora, ese título lo ostenta el que tiene mayor representación parlamentaria después del ganador,  pero no pasa nada. Aplicamos coeficientes correctores por tanto por cien de crecimiento, o por otros factores de valor añadido, le echamos valor y gesto de “es lo lógico”, y solucionado.

¿Y el partido? Seguimos sin saber qué es lo que quiere hacer además de coleccionar votos. De momento han retirado a Inés Arrimadas de la política catalana cuando ha sido un excelente contrapunto parlamentario a los independentistas, dejando esta función a otros con menor nivel. ¿Para qué?

Aunque es cierto que su mayoría en votos no sirvió de nada porque no quisieron “quemarse”, muy de Ciudadanos, con una moción de censura que iban a perder. Lamentablemente por una vez tengo que reconocer que Quim Torras tiene razón cuando dice que la única huella que dejará la excelente parlamentaria cuando se vaya es el silencio. Silencio en actuaciones reales, de utilidad para Cataluña y para sus votantes.

El líder en Madrid, Ignacio Aguado, se pasó toda la legislatura “aconsejando” a Cristina Cifuentes, que realizó una excelente tarea política enturbiada por sus graves problemas personales, sin dejar  de anotarse todos los éxitos de la presidenta como si fueran suyos porque, según ellos, se debieron  a su “marcaje”. Todo ello sin haberse despeinado.

Así, dando consejos sin asumir responsabilidades de gobierno, cualquiera triunfa. Ahora se dedica a pasearse del brazuelo con Angel Garrido, otro ejemplo de coherencia política, que se dio cuenta de que no estaba en el partido adecuado justo cuando no le nominaron para el puesto que él quería.

Y si Rivera cree que por ese camino va a llegar a alguna parte que valga la pena es que no conoce muy bien al electorado español. Yo tampoco, pero él menos.

Porque ha colocado a Ciudadanos en una especie de tierra de nadie, desde la que trata de crecer robando votos al PP, partido del que conocimos el techo y del que ahora conocemos el suelo, que no va a perder más votos que los que ya ha perdido, al menos en dirección Ciudadanos, porque por la derecha VOX sigue siendo una incógnita a corto plazo.

Ni tampoco va a conseguir más votos del PSOE, por muy desconcertado que esté su electorado y la “vieja guardia” por los quiebros del actual Partido Sanchista Obrero Español, porque en su gran mayoría tienen orgullo de su historia pasada y preferirán abstenerse, como han hecho en Andalucía, que votar a otro partido.

Por lo que, en mi opinión, Ciudadanos nunca serán el partido mayoritario del centro derecha y, aunque lo fueran, no contarán con los escaños necesarios para gobernar. Mucho menos si llegado el momento tiene en contra al que puede ser su aliado natural, el PP, seguramente muy cabreado con ellos por sus campañas y desahogos contra el partido y su líderes, y porque es el que más electores les ha “robado”.

Luego, si las cosas son como parece que pueden ser, y los votos del PP y Ciudadanos pueden estar en cualquiera de los dos lados, ¿hay alguna solución que no sea pactar acuerdos sólidos sobre temas de estado, e incluso acudir a las elecciones, según donde, con listas únicas?

Pero para ello es necesario visión de futuro, generosidad, e interés por España y los españoles. Sin tanto personalismo.

Algo parecido a lo que puede hacer el PSOE y Podemos, aunque, mira tú por donde, sería más difícil porque en esos dos partidos, especialmente si resucita la masa del antiguo PSOE, hay muchas más diferencias ideológicas y de cómo debe ser la organización social y del Estado.

Lo mío es pura ciencia ficción, pero, ¡que quieren! Yo sí que he visto OVNIS. Palabra de honor.

Por cierto. Lo de Iceta en el Senado no me parece nada mal, suponiendo que Sánchez lo haya hecho por lo que yo creo que lo ha hecho.

Aunque quizás sea mucho suponer.