Con las cosas de comer ni se juega ni se hace política

Pese a algunas opiniones en contra, no suelo criticar los programas de los partidos que gobiernan a cualquier nivel, (estatal, autonómico o municipal) porque, aunque pueda hacerlo, creo que eso es responsabilidad de sus votantes. Los que consiguen mayorías tienen derecho a aplicar sus políticas, y yo debo acatarlas.

Pero otra cosa son los abusos de poder, los comportamientos impropios de los políticos, las decisiones absurdas, o los comentarios inadecuados.

Pues bien, un comentario inadecuado es, sin ninguna duda, el de la actual concejal valenciana de Bienestar Social, Consol Castillo, cuando dice textualmente en las Provincias que han decidido suspender las ayudas al Banco de Alimentos, sustituyéndola por ayudas en metálico, para que la gente “compre lo que quiera y en productos de mejor calidad (sic)”.

Una vez más la ignorancia, no quiero suponer que la mala fe, están detrás de este tipo de medidas. Los que trabajamos como voluntarios en grupos de ayuda, Cáritas en mi caso, sabemos que la ayuda social tiene muchas facetas que es necesario conocer.

Es una realidad, por ejemplo, que dentro del gran grupo de los marginados y de los que rondan la marginación hay todo tipo de comportamientos, como ocurre en todos los colectivos. La mayoría se dejan la piel buscando trabajo o las ayudas que necesitan para sus familias teniendo muy claras las prioridades. Hay otros a los que la propia necesidad ha creado trastornos de comportamiento que las han alterado. También está la picaresca, aunque sea minoritaria, y son bastantes los que tienen en su grupo familiar algún miembro perturbador que abusa del resto con maltratos físicos, o gestionando mal los recursos que entran en cada casa.

Por eso, señora concejal, nunca, nunca, hacemos entregas en metálico. Nosotros damos alimentos o vales de comida y pagamos directamente en los bancos los recibos atrasados de vivienda, agua o luz cuando están amenazados por cortes de suministros, porque queremos garantizar que la ayuda llegue a donde debe llegar.

¿Cómo evitará Ud., señora concejal, que el dinero que entreguen a una madre de familia angustiada no acabe en manos de un maltratador que lo gaste en tabaco, licores, en lo que le venga en gana sin tener en cuenta las necesidades de su familia?. Podría poner muchos ejemplos pero sería ofender la inteligencia de los lectores.

En cuanto a la calidad de los alimentos, naturalmente que no son de primera, pero son de calidad suficiente y, sobre todo, la gran mayoría son los mismos que consumimos en nuestras propias casa. ¿Damos menos y mejor, o más y suficiente?. ¿Me puede sugerir marcas, por favor?.

¿Ud. ha visitado alguna vez un economato de Cáritas?, porque el proveedor mayoritario de los alimentos que suministramos en el del Arciprestazgo 1, el “Virgen del Carmen”, es Mercadona, y no siento la publicidad. ¿Ud. no compra en Mercadona?.

Hoy he leído que, según Ud., se reparten chuches y pipas. Es muy probable porque los bancos de alimentos se abastecen en parte de donantes anónimos, y muchos de ellos, que tienen una sensibilidad especial con los niños, suelen añadir algo específico para los que tienen que acompañar a sus padres o a sus madres a “pedir” ayuda.

Nosotros no queremos que los solicitantes vengan con sus hijos porque pueden entenderlo como una humillación de sus padres, pero muchos vienen con ellos y, como no somos insensibles, siempre hay un caramelo para distraer a un niño. No podemos explicarles que lo verdaderamente humillante es que hayamos construido un mundo tan injusto, pero podemos dedicarles una frase amable o una caricia.

En fin, y por terminar, ¿Por qué toman estas decisiones sin contar con la opinión de los que llevan muchos años dedicados a esto desinteresadamente?. Antes de las elecciones todos los partidos políticos pidieron información a Cáritas sobre el mapa social y asistencial de sus demarcaciones. La utilizaron en las campañas citando la fuente, porque saben que es fiable y tiene peso y, una vez en el poder. ¡nos retiran las ayudas..!

Sin comentarios.

Otra cosa que no acabo de entender es su propuesta de asistencia social:

Han anunciado que quieren desviar a los demandantes de ayuda desde los asistentes actuales, (Cáritas, Cruz Roja, etc.), a los que, como digo, retiran las subvenciones, para que sea la administración la que les atienda directamente.

Es decir, piensan sustituir a los miles de asistentes voluntarios, en su gran mayoría sin ningún tipo de remuneración y con horarios acomodados a las necesidades de los asistidos, por funcionarios de ventanilla, con horarios oficiales y, por supuesto y como es su derecho, cobrando.

Si mis matemáticas no me fallan, estos nuevos funcionarios supondrán un coste que, naturalmente, se detraerá de las ayudas. Es decir: tendremos menos dinero para ayudas a cambio de que la administración sea la “buena” de la película. ¿Les parece razonable?. ¿No están inventando una solución, otra vez, para un problema que Uds. mismos están creando?.

¿No acabaremos teniendo más peticiones en los locales de Cáritas disponiendo de menos recursos?.

Alguien puede decir que a cambio habrán menos parados porque tendrán que contratar gente, pero estos nuevos empleados, si son funcionarios, no saldrán de las capas marginales que, en definitiva, serán los que les subvencionen en parte con el recorte a las prestaciones que están recibiendo en este momento.

¿No será que están haciendo populismo barato con un tema tan sensible?.

Aunque tengo que ser fiel a mis convicciones y respetar esta última decisión porque es una decisión política y , como decía antes, es algo que deben juzgar sus votantes.

One response to “Con las cosas de comer ni se juega ni se hace política

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Si lo que se pretende es retirar subvenciones a las asociaciones sociales que las perciben, que no utlilicen argumentos tan falaces. Si hay que fiscalizar los fondos que se les dedican, hágase. Pero dar fondos directamente a los beneficiarios puede provocar algún problema que apuntas, como que no se dediquen a cuestiones proritarias. Creo que el problema de algún político, aparte de tener unos nada meditados prejuicios, es que no se informan lo que deberían. Y para gobernar hay que estar antes bien informado y, si no se está, hay que asesorarse,

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