El culebreo insostenible de Pedro Sánchez

Que Pedro Sánchez agotará la legislatura es algo incuestionable porque lo quiere él y porque le interesa, y mucho, a los partidos que le apoyan porque con cada votación le sacan algo, en dinero y/o transferencias el PNV y los independentistas catalanes, y en facilidades para los presos de ETA, Bildu.

Mientras, el presidente culebreará como pueda por el mundo de la gobernación evitando en lo posible el Parlamento, como ha hecho hasta ahora, y los partidos apoyadores, Podemos incluido, esta extraña formación que hace tiempo se ha convertido en oposición al gobierno desde el interior del gobierno, se repartirán los papeles de “malo bueno”, “malo malo”, como ha ocurrido en otro día con el voto de Bildu, seguro que pactado con los demás, para debilitar al gobierno lo más posible, pero sin llegar a forzarle a convocar elecciones.

Porque les va la vida en ello.

Disparates como el que el portavoz de Podemos, de cuyo nombre no quiero acordarme, pida constantemente que “rueden cabezas”, expresión fuera de contexto porque no estamos en el París de la guillotina ni en la España de los Comuneros de Castilla,  y pida directamente la dimisión, siendo su partido parte del gobierno, de una ministra preparada y sólida. Quizás la mejor preparada y la más sólida y con más sentido de Estado de todos ellos.

Y mientras, si yo fuera Feijóo y si la política de altura sigue siendo como era, prepararía al partido para las próximas elecciones autonómicas y municipales, y empezaría a buscar contactos discretos con el gobierno de los Estados Unidos y de otras naciones importantes de Europa, empezando por la administración de Joe Biden, porque las cosas son como son y, de momento, el poder y la influencia la siguen teniendo quienes la tenían.

Uno de los Consejos de Don Quijote a Sancho cuando se disponía a ser gobernador de la Ínsula de Barataria, era “Come poco y cena más poco; que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”. Pues bien, yo sigo pensando que el cuerpo de las buenas relaciones con Marruecos o con quien quiera que sea, pasan por el “gran estómago de occidente”, las oficinas de la Casa Blanca.

Porque hablar con el Rey de Marruecos es importante y necesario, pero no servirá de nada y lo pongo a modo de ejemplo, si los Estados Unidos no le han hecho una “escuchita” previamente. Y España lo tiene especialmente crudo en este momento porque las tonterías de nuestro gobierno han provocado que nuestro vecino alauita haya pasado a ser su socio preferente. Como ha ocurrido con Argelia, que nos ha cambiado por Italia.

Y para que los Estadios Unidos lo haga, se necesita recuperar en un futuro la muy desaparecida confianza en el gobierno de nuestra nación, tan deteriorada en este momento que Joe Biden no permite que Pedro Sánchez participe en las reuniones sobre estrategias de la OTAN, por ejemplo.

Y seguro que mucho más desde las tan famosas escuchas al independentismo catalán, los que llevan tiempo preparando “la gran denuncia”, con grandes aspavientos mediáticos en la Comunidad Europea y en España, proclamas de victimismo, registros de dominios en internet sobre el “catalangate”, y toda una estrategia muy elaborada. Y mientras, los chantajeados de nuestro gobierno, pidiéndoles disculpas, ordenando a la presidenta del Congreso que cambie las reglas para elegir a los autorizados a conocer los entresijos y las operaciones del CNI, mandando ministros a que los humillen en Barcelona y siempre a remolque de sus iniciativas, excelentemente planificadas, por cierto, como siempre lo han sido.

Y, como consecuencia, la seguridad de que todos los servicios de seguridad de las naciones occidentales habrán cortado las líneas de comunicación con el CNI, para evitar que los secretos necesarios para defender a las naciones se discutan al día siguiente en las tertulias de La Sexta o de cualquier otra cadena “amiga” de la muy peligrosa izquierda y extrema izquierda, comunistas confesos para ser más exactos,  que nos gobiernan.

Todo ello con una cumbre de la OTAN en España en fechas próximas.

Así que, señor Feijóo, a recuperar prestigio y relaciones exteriores y a ofrecer garantías de que toda esta locura sin sentido de Sánchez, “el elegido”, se desmontará en cuando se cambie de gobierno. Discreción y buenos contactos, que seguro que seguimos teniéndolos en todas las naciones si utilizamos como conseguidores a la mucha gente de nivel que ahora no está en el gobierno ni bajo su influencia.

Y si tenemos la desgracia de que Pedro Sánchez vuelve a ganar, Dios y la sensatez no lo permitan, porque a diferencia de lo que ha ocurrido con el PP, el PSOE de toda la vida está en paradero desconocido y/o fagotizado por el sanchismo, y no se vislumbra un líder capaz de aglutinar voluntades y recuperar ilusiones, siempre nos quedará París, como en Casa Blanca, porque aquí lo tendremos crudo. Muy crudo.

Alguien ha sugerido que Pedro Sánchez se está preparando una salida honrosa en la Comunidad Europea en la que espera ocupar un alto cargo, y que para reforzar su nombre aprovechará la cumbre de la OTAN y la presidencia de la Comunidad. Yo no lo creo porque me temo que, si lo buscan guapo, sí, pero si buscan a un buen gestor y hombre de palabra, me temo que no. Lo tienen muy “calado”.

Valencia, seis de mayo de 2022

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