Los trucos soeces y baratos del gobierno.

Acabo de escuchar que el gobierno ha aprobado un Decreto Ley por el que se despenaliza el hecho de injuriar a la bandera, a la corona, a los sentimientos religioso y, en general a todo lo que afecte a símbolos nacionales o sentimientos personales protegidos por las leyes y la Constitución.

Decreto Ley que, por supuesto, tendrá que aprobar el Parlamento.

En el caso de los sentimientos religiosos y en lo referente a los de la Iglesia Católica, han esperado justo a que se acabe el eco de los aplausos entusiasta de los parlamentarios al Papa en el Congreso, aunque, por supuesto, me parece igual de insensato si se trata de cualquier otra religión.

Y lo hacen, en la seguridad de que los españole somos cada vez más tontos, apelando a la <<libertad de expresión>>, como si no la tuviéramos.

Jugar con el lenguaje es algo muy malicioso que denuncié el otro día, uniéndome a otros que defienden lo mismo que yo, porque, en este caso, están metiendo en el mismo saco, como si fueran lo mismo, frases y palabras tan diferentes como son libertad de expresión, injuria, o delito de odio.

Libertad de expresión decía, ya la tenemos, porque raro es el día que no aparece alguien criticando al Rey o al Poder Judicial, incluso a algunos jueces en particular. Jueces a los que no se atreven a poner nombre, por supuesto.

Pero ¿qué valor añadido aporta a la sociedad quemar una bandera en lugar de opinar que la tricolor republicana es la legítima porque se votó libremente en la República?

¿Qué diferencia hay entre insultar e injuriar? ¿Bajará el precio de los alquileres si yo opino que determinado cargo público es un <<hijo de la gran…>, con lo que le injurio a él, a su mujer y por extensión a las prostitutas que ejercen su función con libertad?

Precisamente , ayer defendía en mi cabecera de Facebook,  que reinventar la palabra <<respeto>> era urgente y necesario en la sociedad española actual y parece que fue una premonición de lo que iba a suceder hoy.

Otra maniobra política para distraer al personal, para que yo escriba este comentario en lugar de opinar sobre los casos de corrupción del gobierno, del PSOE y del entorno del presidente, sin tener en cuenta que muchos como yo, somos capaces de escribir y de seguir teniendo ese espíritu crítico que espero mantener el resto de mi vida hacia lo que creo incorrecto.

Trucos baratos, relatos, posverdades, eufemismos y, como decía ayer, señalar al dedo en lugar de fijarse en la luna. Cuando, como decía, algunos podemos mirar el dedo y admirar la luna.

Valencia, 15 de junio de 2026

José Luis Martínez Ángel

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