No me cabe la menor duda de que Pedro Sánchez, la persona, debe estar pasando un auténtico infierno cada día, por mucho que carezca de empatía y tenga ese egocentrismo casi patológico que ha demostrado desde que es presidente.
Lo que me impide adivinar cual es la razón de que no haya dejado la política hace tiempo y ocupado una confortable plaza en el Consejo de Estado, o dedicarse a ganar dinero honradamente dando conferencias por la América “progresista” y otros lugares del mundo.
Puede ser que se sienta atrapado por los deslices de su mujer y de su hermano, pensando que, manteniendo el cargo, tiene más posibilidades de conseguir una exoneración de sus supuestos delitos.
O quizás, no lo creo, está defendiendo los miles de puestos de trabajo de sus amigos colocados en empresas públicas, en el Parlamento, o en las incontables asesorías asignadas a gente de su cuerda o de la cuerda de los suyos. Los que irán al paro si se produce un cambio de gobierno
Puede que únicamente lo haga por mantenerse hasta morir en la Moncloa, en sentido figurado, claro, como un neo Napoleón, aunque tenga que malbaratar hasta el último de los valores tradicionales de España y hasta la última competencia del Estado para conseguir el apoyo de los corruptos políticos que le apoyan, llámense Junts, Bildu y PNV, los que juegan a que le quitan la escalera, pero nunca lo harán.
Pero ahora, junto a los extraños rencores fruto de sus extrañas expectativas, debe estar especialmente sorprendido al comprobar que el estado no es él y que, por mucha tela de araña que haya tejido para intentar controlarlo todo, incluso el Poder Judicial, se ha encontrado con algo que no esperaba:
Que los jueces españoles, piensen lo que piensen cuando se duchan, tienen una entereza personal y una honestidad profesional, que les ha inmunizado del terrible bombardeo que han sufrido por tierra, mar y aire, con todas las armas del gobierno, que son muchísimas, y toda la trompetería de medios afines y ministros antidemocráticos que les han atacado de forma inmisericorde durante muchos meses.
Demostrándonos que, como dice el artículo 117 de la constitución: <<La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley>>.
Han comprobado, para su mal, que la justicia emana del pueblo y no de lo que digan en las redes sociales ministros antidemocráticos y maleducados que han creído, se lo han creído de verdad, que podrían amedrentar a la judicatura.
Y se han encontrado con la sorpresa de que cada uno de ellos, desde su tribunal, ha defendido nuestra democracia al demostrar que, en los casos que se van instruyendo, priman los mismos criterios judiciales, aunque se trate de jueces etiquetados por ellos de conservadores o progresistas.
¿Quién de ellos lo iba a sospechar?
Todavía le queda el comodín del Tribunal Constitucional para que resuelva sus problemas y los de su gente, teniendo como tiene presidiéndolo un <<Tezano bis>>, nombrado por él con ese propósito, pero, sabiendo como saben que El Tribunal Constitucional no es un tribunal de casación ni una tercera instancia de los juzgados ordinarios, mucho menos del Supremo, que es la última palabra de la ley en España, no creo que se atrevan a seguir dictaminando <<Eres andaluces>> en beneficio del gran dictador.
No lo creo, porque, aparte del ya jubilado Conde-Pumpido, que seguirá en el cargo hasta que encuentren sustituto, que será cuando las ranas tengan pelo, hay otros jueces que no querrán pasar a la historia con semejante baldón después de una dilatada carrera profesional.
Y eso es lo que me temo que teme, que los Julio Martínez o las Leire Díaz, que tienen mucho que contar, acepten la sugerencia del Fiscal Anticorrupción y hagan <<un Aldama>> para salvarse de las muchas amenazas de cárcel que ven en el horizonte.
Porque los tiempos de <<ni fontanera ni cobarde>>, pueden haber acabado con la sentencia de Ábalos.
Y puede, si el juez que tiene que hacerse cargo de la instrucción de Peinado no archiva la causa, que vea a su mujer juzgada por un tribunal público y expuesta a la vergüenza pública que ello supondría, como le ocurrirá ahora, cuando tenga que explicar, no sé cómo, la retirada de su pasaporte.
Porque decir que un juez loco, o vengativo, que es lo que dirá, tiene más poder que él en España, con lo que ha presumido por ahí, no lo tiene nada fácil.
Aunque todavía le queda una baza. Que Patxi López, intelectual donde los haya y con mensajes de calado, como el <<¡¡yo con Begoña, claro que sí!>>,pueda dar un vuelco inesperado a la situación. Es que nuestro atribulado presidente, el de la risa nerviosa y los aplausos en el Congreso cuando la mayoría le pide elecciones, cosa que los psiquíatras están analizando, los elije, o chorizos, como los condenados y encausados, gente que repite y repite los mismos mensajes, como los pepinos, o patatas, como el buen Patxi.
Lo cierto es que ojo para elegir colaboradores, lo que se dice buen ojo, no tiene.
Valencia, 26 de junio de 2026
José Luis Martínez Ángel