La utopía y la debilidad, los grandes enemigos de la democracia

Pero ¿nos damos cuenta de lo que ha ocurrido?. Un político débil, un solo hombre, elegido democráticamente, decide convocar un referéndum para no empañar su imagen de “hombre democrático” sobre la salida de la Unión Europea.

Y se aprueba el BREXIT.

Su decisión ha creado un cataclismo económico y financiero, ha desestabilizado muy gravemente a la Unión Europea y a todos los países del mundo occidental y, posiblemente, acabe con el Reino Unido porque Irlanda del norte está pensando en pedir un referéndum de independencia y unificarse con la república de Irlanda, con lo que se mantendría en Europa, y Escocia está decidiendo si convoca otro referéndum para salirse de Gran Bretaña y negociar su permanencia en la comunidad. Hay una posibilidad porque siendo “reino unido”, y no un “estado compacto” como el resto de naciones, tiene una oportunidad, muy remota pero posible, de deshacer la unión y mantenerse en Europa.

Otra consecuencia es que Londres, sede de la City, pierda credibilidad y deje de ser la capital financiera de Europa en favor de Alemania. Miles de millones, pérdidas de valor de empresas y de ahorros de particulares, cierre de oficinas, subidas de impuestos, más paro y una crisis importante que, seguro, se solucionará, pero con mucho sufrimiento.

Pero se han tomado medidas drásticas: el afectado dimite y aquí paz y después gloria. Nadie ha causado tanto daño en tan poco tiempo y la única “pena” es su dimisión. De locos.

Hay que defender a muerte la democracia, pero hay que acorralar a los políticos y definir medidas preventivas muy severas para impedir que tomen decisiones alocadas, de las que nunca son responsables, porque las aplican en el convencimiento de que son “para el bien” de sus países o de sus electores.

Se está diciendo que Europa es culpable en gran medida por su política de ajustes, y es cierto en buena parte, pero, en mi opinión, si han pecado es de debilidad, ”buenismo” e incongruencia. No se puede tener una moneda única sin políticas fiscales y financieras, por ejemplo. No se puede permitir devaneos de estados que negocian continuas quitas e incumplimientos de plazos.

Y si alguien me dice que si fueran más severos perjudicarían más a los estados y a los ciudadanos le diría que sí, pero solo porque Europa se formó como un club político, con muy buenas intenciones, pero sin cimientos.

Yo he trabajado en empresas donde lo fundamental era una política comercial muy bien definida, y una buena gestión. Una excelente gestión.

Europa es necesaria. Es la casa común y el filtro que regulará la buena marcha de los socios, pero necesita urgentemente una reorganización que rompa la red burocrática que han montado, que agilice y rentabilice a sus funcionarios, que reorganice un parlamento inoperante e inútil que solo se usa como “foro de opinión” de sus señorías, que convierta sus “negociados” en impulsores de gestión y de control de los estados. Podría añadir bastantes líneas a este párrafo, pero creo que no es necesario porque todos los que seguimos con más o menos interés la trayectoria de la Comunidad Europea sabemos de lo que hablamos.

Y para empezar insisto en lo que he manifestado estos días por primera vez en mi vida: tenemos elecciones el domingo y solo deberíamos votar a dos partidos, PP y PSOE. Y a Ciudadanos si deja de mariposear con temas menores. Lo demás, en mi opinión, es entrar en el mundo de las utopías, y alimentar a un monstruo que nos puede devorar mientras buscamos ese mundo feliz que no existe.

Nunca había manifestado tan claramente mis opiniones políticas, pero tampoco me había encontrado con una situación tan sumamente grave como la actual.

Y ya tengo bastantes años

Somos diferentes, somos superiores.

Se acaban de conocer los resultados del referéndum convocado por un cobarde irresponsable, Cameron, con victoria del BREXIT, sin más base argumental que la superioridad de la cultura británica amenazada por la globalización y la necesidad moral de compartir los recursos propios con los menos favorecidos, especialmente con refugiados y emigrantes de países subdesarrollados.

Han vencido los «cierrafronteras» y no les importa que esta decisión suponga un gravísimo problema para la economía británica, para su imagen de centro mundial de las finanzas, o de la propia cohesión del Reino Unido, amenazado por la independencia de Escocia e Irlanda. Ha vencido lo “inglés”, verdadera esencia de lo británico para los iluminados de las islas.

Pero estamos en España, paradigma del populismo, y nuevo campo de batalla de lo racional contra lo irracional, de lo utópico contra el bienestar de la mayoría, de lo posible contra lo irracional, de la revolución como alternativa a la evolución.

Una sociedad bombardeada y gravemente influida por el vértigo de los mensajes cortos de Twitter, del WhatsApp, del Facebook, de las opiniones interesadas de tertulianos, políticos unos, periodistas de medios otros. Todos ellos están adormeciendo nuestra inteligencia y mermando la capacidad de opinión propia.

Los españoles hemos perdido el hábito de la reflexión previa a la decisión y, decía, estamos manipulados por los creadores de opinión entre los que figuran muchos políticos con objetivos claros de “refundar” la democracia española llevándola a modelos claramente nefastos, y otros que nunca deberían haber entrado en este juego sucio cortoplacista porque, evidentemente, les resulta mucho más fácil decir “vótame a mí porque el otro es un chorizo”, que mantener campañas didácticas para explicar como será el futuro y que compromisos adquieren para mejorar nuestra sociedad y mantener los servicios públicos.

Es un fenómeno parecido al de los anuncios de la televisión. Si una marca de perfumes lanza una campaña, todas las demás tienen que incorporarse a la guerra a toda velocidad con mensajes cada vez más disparatados para no perder cuotas de mercado.

El próximo domingo es un día muy importante para nosotros, y quiero manifestar mi opinión de que es imprescindible abandonar tentaciones y utopías, y votar reflexivamente a cualquiera de los dos partidos que ofrecen soluciones posibles, por mucho que sus líderes estén empeñados en ayudar a la confusión. Partidos con historia, con capacidad contrastada de gestión, y con experiencia en salvar crisis. Se puede dar una oportunidad a partidos emergentes, pero es necesario que se comprometan a dejar personalismos y majaderías en temas menores. Solo hay dos claves sobre las que trabajar: Los asuntos de estado y el bienestar de los españoles. El resto son cortinas de humo y juegos de salón.

Olvidémonos definitivamente de las propuestas irrealizables o de los que quieren repetir fracasos históricos y contrastados de siglos pasados. Estamos en Europa y la única posibilidad de prosperar es continuar en Europa. Pero estar en Europa supone reconocer las reglas del juego y aceptar los compromisos de la misma forma que aceptamos las ventajas. No juguemos sucio ni hagamos populismos baratos.

Por lo que he escuchado, dos terceras partes de los jóvenes británicos querían mantenerse en la Unión Europea. Esto quiere decir que los mayores han condicionado su futuro sin más argumentos que el “somos diferentes” que no hace más que enmascarar la prepotencia y la falsedad del verdadero eslogan: “somos superiores”.

Lo siento por nosotros, por los británicos que viven en España, y por una sociedad, la británica, a la que siempre he admirado, precisamente por su racionalidad….

Escarmentar en cabeza ajena – El BREXIT

Lo ocurrido en Gran Bretaña debería ser un escarmiento en cabeza ajena que no aprovecharemos. La democracia representativa implica que los ciudadanos votemos una vez cada cuatro años (¡ojala!) y que los gobiernos de turno discutan y negocien en el parlamento las decisiones políticas o las leyes. Esto supone un desgaste evidente para los gobiernos, tengan o no mayorías absolutas, porque muchas de las medidas son impopulares, “duelen” a parte de la población, y son aprovechadas por la oposición para atacar al gobierno.

Cuando un presidente es débil y se cubre las espaldas “pidiendo opinión al pueblo” en forma de referéndum o consulta popular, como ha sido el caso de Cameron, se mueve en un terreno muy poco aconsejable al mezclar la democracia representativa con la asamblearia.

La estabilidad de los países pasa, inexcusablemente, por la necesidad de que los gobiernos “se mojen” y se la jueguen ante sus futuros votantes. ¿Se imaginan el sufrimiento y la división entre españoles si hubieran convocado referéndums sobe la reforma laboral, la fiscal, la educativa, y otras medidas de calado?.

En España solo recuerdo el referéndum de Felipe González para la entrada en la OTAN, pero se vio obligado a convocarlo porque siempre había reclamado la no-entrada (aquello de “OTAN no, bases fuera”) y, una vez en el gobierno no tuvo más remedio que defender la postura contraria.

Insisto en que estas ocurrencias perjudican a los ciudadanos porque les divide, cuestan dinero y no solucionan los problemas, que siguen tan presentes como antes de la consulta.

Los únicos que ganan, y mucho, son los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales, que alientan sin disimulos este tipo de “soluciones” buscando audiencias baratas basadas en enfrentamientos y disputas barriobajeras en una buena parte de las tertulias y foros de opinión actuales. Los que más.

Y nosotros como tontos.

Pisando otro charco – Lo privado y lo público en la enseñanza

Estos días continúa, mejor se recrudece, la campaña de la Generalitat y del Ayuntamiento de Valencia contra la enseñanza privada en todos sus niveles. Comenzó con las trabas y limitaciones a los colegios concertados y continúa con las zancadillas a las universidades privadas intentando limitar las prácticas de sus alumnos en centros públicos, o negándose a concederles becas.

Me temo que la razón de semejantes desatinos no puede ser otra que un afán indisimulado de controlar la enseñanza a todos los niveles. Y la voluntad de controlar tiene que estar asociada, necesariamente, a imponer modelos que, a la postre, adoctrinen a los usuarios, desde la infancia hasta el final de los estudios, incluido el ciclo universitario.

¿Por qué llego a esta conclusión?. Por puro descarte o, si lo prefieren, por “reducción al absurdo”.

No pueden haber razones económicas porque la enseñanza concertada, y no digamos la privada, abarata el coste y aligera presupuestos autonómicos sin merma de la calidad de la educación.

No puede tratarse de un mejor servicio al ciudadano porque no existe ninguna demanda de cambio. La situación actual, distrito único y prácticas en centros públicos incluidas, funciona a satisfacción de la población afectada y nunca escuché opiniones en contra. Más bien al contrario, muchos no están de acuerdo con algunas de las novedades.

No puede tener como objeto la mejora de los resultados académicos, bastante malos por cierto, ya que esta medida no los alterará a corto plazo, si no es para empeorarlos, ni tampoco lo hará a largo plazo. No tiene por qué hacerlo.

Podría seguir desgranando argumentos, pero no creo que encuentre otros que no sean los sectarios e interesados en imponer el famoso pensamiento único, aunque sea a costa de dar pasos atrás en lo que nos acerca a Europa ya los países más avanzados. Seguiremos teniendo las peores notas en los ranking internacionales, volveremos a retrasar el bilingüismo real en aras de esa “valenciano-catalanización” de nuestro idioma, al que están destrozando intereses políticos y un grupo de interesados que llevan años, casi siglos, discutiendo sobre el sexo de los ángeles, o si la taza de té se sujeta con el dedo meñique levantado o no.

Pero esto no puede prosperar. Es imposible porque perderán cualquier recurso que se interponga, primero en España y, si es necesario, en los tribunales internacionales, que no permitirán semejante huida hacia atrás estando dentro de la Comunidad Europea, hasta situarnos en la primera mitad del siglo XX como mínimo.

Es evidente que a los promotores de semejantes desaguisados, los del gobierno por hechos consumados, les da lo mismo porque les mueven ideales, si no intereses, puramente políticos. No les importa lo que diga la Comunidad Europea porque no se sienten identificados con Europa. Quieren romper con los nuevos modelos de sociedad porque no son los suyos. Socialismo real o caos. Ya lo hemos visto en el pasado y ¡con que resultados!.

Lo público, señores dirigentes de nuestra querida Comunidad, es de todos, mientras que lo privado es de cada uno de sus propietarios. Pero como los propietarios privados pagan impuestos, resulta que también son copropietarios de lo público.

Es decir: Las universidades públicas son de todos nosotros y no tienen ninguna competencia sobre las privadas. Sin embargo, y en pura lógica, las universidades privadas sí que tienen derecho a algunos recursos y servicios de la pública porque, al fin y al cabo, están cubriendo parte de su financiación. Mi hija cursó la carrera de Imagen y Sonido en la universidad privada porque en aquellos tiempos no se ofertaba en la pública. Supuso un coste notable para nosotros y un ahorro importante para el estado. En la actualidad, si alguien elije la privada por alguna razón, sigue ocurriendo lo mismo. ¿Cual es el problema?. Si cada carrera de universidad privada es un ahorro muy importante para el estado y la enseñanza es similar, si no mejor, ¿a qué viene esa campaña de desprestigio?. Es como si la sanidad pública prohibiera a los ciudadanos acudir a las clínicas privadas o tener seguros de enfermedad. ¡De locos!.

Uds. quieren que los ciudadanos prefieran las universidades públicas a las privadas. ¡Ojala pudieran porque mejorarían sensiblemente sus economías!. Compitan noblemente mejorando los contenidos académicos, controlen mejor a sus profesores, eviten esas actividades políticas paralelas que tanto distraen a los alumnos, y vuelvan a los orígenes y la razón de ser de las universidades. Recuerden, por favor, algunas estrofas del “gaudeamus igitur”:

«Viva también el Estado y quien lo dirige. Viva nuestra ciudad, y la generosidad de los mecenas que aquí nos acoge. ¡Vivan los que estudian!. Que crezca la única verdad, que florezca la fraternidad y la prosperidad de la patria.”

No soy persona de movilizaciones porque creo más en las razones y la discusión, pero acabarán haciéndome salir a la calle.

Y a los rectores de Universidades que salen tan ufanos en las fotos del apartheid cultural, cíñanse los cíngulos y tomen los cayados. Alguien, en algún momento, decidirá meter la nariz en ese gran misterio que es la universidad pública, sus cuentas reales, sus subvenciones, su opacidad. No sigo, pero seguro que será pronto porque es uno de los últimos bastiones de lo incontrolado.

De momento les sugiero que si quieren atraer alumnado, mejoren la calidad de sus enseñanzas y procuren aparecer en algún puesto decente en los ranking internacionales en lugar de apoyar este insensato “se van a enterar”.

Lo siento mucho pero a estas alturas, dudo mucho del nivel intelectual de quienes están impulsando estas medidas sin otro argumento que el manido “porque lo digo yo”.

Cualquier día alguien me dirá “Ud. no sabe con quién está hablando”.

José Luis Martínez Ángel

La supuesta alianza de «les Generalitats» de Cataluña y Comunidad Valenciana

El titular de un periódico, concretamente Las Provincias el pasado 19 de mayo, proclamaba que “Puig ofrece a la Generalitat Catalana una alianza para plantar cara al gobierno”. Lo dijo después de una visita del presidente valenciano a Barcelona y me figuro que el periodista no habrá captado bien la noticia porque, si no es así, estamos dando otro paso más en dirección a ninguna parte o, lo que es peor, hacia el absurdo.

Ambos dos personajes son antiguos alcaldes de ciudades de relieve, Gerona y Morella, pero lo más probable es que al ocupar los cargos de “President de Generalitat” hayan alcanzado su nivel de competencia (¿mejor de incompetencia?), como le ha ocurrido a algún otro político (¿mejor política?) de la élite actual. Es la única explicación para semejante salida de pata de banco.

En primer lugar, los dos presidentes lo son para representar al gobierno de la nación en sus respectivas comunidades. Tienen una autoridad delegada y unas competencias limitadas y transferidas de mutuo acuerdo. Sin embrago, cada vez se está difundiendo más la falsedad de que los presidentes autonómicos son entes autónomos, plenipotenciarios en sus territorios, señores de horca y cuchillo en el sentido figurado de la expresión, sin más objetivo que conseguir logros políticos y personales, incluido el beneficio de los habitantes de su territorio, a cualquier precio. Y que el malo, por supuesto, es el gobierno de la nación. El enemigo externo. El verdadero obstáculo para el progreso.

Pues que quieren que les diga. Tal y como van las cosas y visto lo visto en una buena parte del territorio nacional, muchos de ellos aparentan haber salido de ambientes de poco fuste, como los personajes de la película “amanece que no es poco” que crecían en el campo de coles y a los que había que regar para que crecieran. ¿Dónde nacen los gestores?. ¿Dónde están los políticos de raza?.

Ellos saben, y yo también, que hay organismos para regular las relaciones del estado central y las autonomías. Todas las autonomías. Como el “consejo nacional de autonomías”. Y también hay mecanismos para solucionar problemas específicos de cada una de ellas, cauces para tratar los asuntos y llegar a acuerdos o razonar los desacuerdos.

Pretender una “alianza para plantar cara al gobierno” es una pura falacia porque, insisto, cada una de las autonomías son interlocutores únicos y no pueden representar a un tercero en discordia y, sobre todo, un manejo cínico del lenguaje al que nos tienen acostumbrados muchos de los profesionales de la política de los últimos tiempos.

Porque la supuesta alianza no sería contra el gobierno, sino contra el resto de autonomías, Si consiguieran más fondos no saldrían de los presupuestos del estado, cerrados y aprobados en las Cortes Generales, sino a costa de Andalucía, Galicia, y todas las demás. El dinero es el que es y si le das más a uno no tienes más remedio que quitárselo a otro. Exactamente igual que si uno de los hermanos de una familia pretende una asignación superior al resto. El extra no saldría del bolsillo del padre, sino del presupuesto familiar.

Otra cosa sería que ambas autonomías se hubieran puesto de acuerdo para trasvasar fondos de la una a la otra si una de las dos está en dificultades financieras, pero me temo que ni es eso lo que han acordado, ni están por la labor de hacerlo.

También aseguran que no hay trasfondo político ni intenciones de reestructuraciones autonómicas, ni de confederaciones, ni de “paisos”, ni de nada. ¡A que santo!

Voy a creerles, especialmente al Sr. Puig.

Entonces, ¿de qué va esto?. De lo de siempre: ruido, ruido, mucho ruido y ninguna propuesta, ninguna solución. Victimismo y justificaciones a la ineficacia o, lo que es peor, a la inoperancia.

Me figuro que si la administración central ve aparecer a los dos honorables haciendo fuerza conjunta para sus requerimientos particulares, el Montoro de turno reaccionará de la misma forma que lo hacía mi padre cuando me había prohibido ir a una excursión como consecuencia de algún castigo, y yo aparecía en casa con un amigo para que intercediera en mi favor. Seguro que sonreía para sus adentros, y con el tono más pausado de su repertorio zanjaba el asunto con un “sabes que te lo he prohibido. Ya irás a la próxima si te lo mereces”.

Porque no me imagino la cara que pondría el Sr. Puig si se presentan en su despacho el presidente del Colegio de Farmaceúticos junto al de Administradores de Fincas y el de Agentes de Comerciales, pongo por caso, para hablarle de “lo suyo”.

Le parecería un sinsentido y les diría que hay que ajustarse a los presupuestos y a los fondos disponibles y que, en todo caso, deberían acudir por separado.

Y si yo pudiera preguntarle en persona cual es la diferencia, seguro que me contestaría con un ofendido “¡no es lo mismo!”.

Señor, Señor. ¡En que manos estamos!. ¡Qué queda mucho por hacer y mucha gente que lo está pasando mal y espera soluciones reales en lugar de tanto decir lo mal que lo hicieron, lo hacen y lo seguirán haciendo todos los demás!.

Y no son solo los de ahora. Son todos los que han alcanzado gobiernos de cualquier nivel después de pelear mucho para conseguirlos.

Como Epi y Blas: “arriba, abajo, derecha, izquierda”. ¿tienen localizado el “adelante”?.

José Luis Martínez Angel

Los deberes escolares ¿un sustitutivo a las carencias de la educación?

Vaya por delante que no voy a cargar las tintas sobre los docentes actuales porque, en su gran mayoría, son un modelo resultante de la laxitud creciente en la educación española, que tantas alarmas está disparando cuando se compara con los estándares internacionales. Y si, sabiendo como sabemos, que los costes por alumno son bastante parecidos a los de otros países con mejores resultados. ¿Cuál es explicación de la situación actual y cual fue el origen del problema?

Si en países referentes de la excelencia en la educación pública, como es el caso de Finlandia, el tiempo que dedican los alumnos a los deberes escolares no excede a la media hora, mientras que en España el promedio se acerca a las dos horas, solo puede haber una explicación: la diferencia entre el modelo y/o el profesorado.

Empezando por el modelo, que en mi opinión es la causa fundamental, la responsabilidad de la enseñanza en España parece haber migrado en buena medida desde la escuela hasta los hogares de los alumnos.

Comparando la educación actual con las “antiguas”, y sin términos medios, nuestros maestros dedicaban casi todas las horas lectivas a la enseñanza. El maestro daba la clase todo el tiempo, excepto los recreos, y comprobaba compresión continuamente con preguntas y pequeños “retos” entre alumnos. Teníamos pocos deberes y los que nos ponían eran para reforzar lo explicado previamente, o corregir las debilidades de algunos alumnos (“una redacción sobre”, “un repaso a la tabla de multiplicar”,..). La verdad es que yo no recuerdo que mis padres me tuvieran que “ayudar” a hacer los deberes.

Como contraste, inexplicable, tengo la impresión de que, hablando de enseñanza, los niños actuales son más felices en clase que en casa. Y no lo entiendo. Ni tampoco entiendo parte de las tareas escolares, que me parecen excesivamente lúdicas y “simpáticas”.

Por supuesto no estoy acusando a los profesores. Insisto en que lo achaco más al sistema que busca una combinación entre “niño feliz en clase” y “niño que aprende”, que parece estar decantándose hacia la felicidad. En mi edad el “duro” era mi buen maestro Don Fidel, al que nunca agradeceré bastante lo que me ayudó a formarme, no mis padres.

Mis padres, eso sí, reforzaban y respaldaban la autoridad de mis maestros, a los que apoyaban sin reservas en sus decisiones, y nos imbuían el concepto de que ir a la escuela era “nuestro trabajo”, nuestra obligación, y que debíamos cumplirla con responsabilidad. Sin excusas.

¿Y los profesores? Por supuesto que los de Finlandia cobran el doble, pero también es una de las carreras de más difícil acceso. Parece que se les exige un alto grado de vocación y están sometidos a continuas actualizaciones y reciclajes.

Sin embargo, siendo bastante más bajo el sueldo de los profesores en España y teniendo en cuenta que la enseñanza en Finlandia es totalmente gratuita en colegios públicos y privados, incluyendo transporte, comidas y resto de complementos, y que sus horas lectivas anuales son 6.126, contra nuestras 7.731, ¿Cómo es posible que el coste por alumno en Finlandia sea de unos 40.866 euros y en España de 35.155 euros? ¿Cómo hay tan poca diferencia?

¿Y por qué obtiene tan buenos resultados si, además de disponer de menos horas lectivas, solo tiene media hora de deberes?

Pero es que, además, la educación basada en un exceso de deberes caseros tiene un daño colateral para los hijos de familias con problemas estructurales, con padres de menor nivel cultural, oriundos de terceros paises, o con problemas económicos que les obligan a trabajar más horas de las normales. Cualquiera de estas circunstancias y muchas otras, como la salud o la capacidad física, les incapacita para aportar los niveles de apoyo esperados.

Porque, no nos confundamos: Nuestro modelo educativo, el que necesita del apoyo familiar, parte del supuesto de que los padres «pueden» y «saben», principios que chocan con la dura realidad de muchas familias españolas.

Como no soy experto, ni tengo capacidad para juzgar, ni creo que haga falta hacerlo, recomiendo lo que nunca, nunca, hacemos en España: Mandemos una comisión seria, libre de influencias y sin compromisos a Finlandia, para que tomen nota de lo que hacen, y que vengan a España con un dosier bien confeccionado para que podamos implantar su metodología en un plazo razonable. Por cierto: no incluyan en la comisión a ningún responsable de universidades en ejercicio porque ahí también hay mucho que rascar.

Ni, por supuesto, a ningún político, porque, ¡maldita sea!, son los verdaderos responsables de nuestros males. Han usado los conceptos educativos a su propia conveniencia, y como arma arrojadiza contra el adversario, sin considerar el mal que hacían y continúan haciendo.

Insisto: cuando la comisión acabe de tomar datos y conocer procesos, que vuelvan a España y coordinen la migración al nuevo sistema sin modificaciones ni adaptaciones a la “idiosincrasia española”.

“Copiar y pegar”, por favor. Que ellos son los que lo hacen bien, y nosotros los que tenemos que aprender. Y las diferencias de clima no justifican “retoques”.

¿A que parece sencillo? Me temo que yo no lo veré, y Uds. tampoco.

«No es esto, no es esto» – Los enemigos de la educación

Han pasado 85 años desde que Ortega y Gasset proclamaba esta frase que se ha convertido en el paradigma de la rebelión contra el sectarismo, concretamente el 14 de abril de 1931, y parece que ni hemos aprendido las lecciones del pasado, ni somos capaces de asumir que los intereses generales están muy por encima de los particulares, los gremiales o los políticos.

Hace poco opinaba en este blog que “con las cosas de comer ni se juega ni se hace política”. Pues con las cosas de la educación mucho menos, porque la necesidad puede ser transitoria, ojala, mientras que la base cultural de las personas forja su personalidad y es muy difíciles de corregir. La educación recibida, incluida los ejemplos de sus padres y sus maestros, marcarán a hierro su carácter y, como no, su encaje en la sociedad.

¿Por qué esa fijación de los políticos en general, y muy especialmente los de escasa cultura humanista, la que se basa en la “integración de los valores humanos (sic)”, y alto sectarismo, en poner sus zarpas en la educación para utilizarla como vehículo del adoctrinamiento cuando tienen la mínima ocasión de hacerlo?.

En otro artículo, (“¿pero hubo alguna vez 100.000 vírgenes?”), decía que “a los políticos no se les elige para que cambien los nombres de las calles, ni para que adoctrinen…” “…. a los políticos se les elige para que hagan carreteras, para que mantengan limpios y en orden los pueblos y las ciudades, para que protejan la enseñanza y la sanidad, ..”

Todo esto viene a cuento de lo que he visto en otras “trobades”, y que se acentúa en las últimas. ¿Qué hacen banderas cuatribarradas, con o sin estrella, en las “trobades”?. ¿Que tiene que ver la escuela y la educación, con reivindicar TV3 o “els Països Catalans”?.

La escuela debe aclarar a los educandos la realidad de lo que somos y porqué somos así. Tiene que explicar que nuestra cultura, nuestras normas, nuestro modo de ser, es la consecuencia de capas y sedimentos superpuestos desde el Neolítico hasta nuestros tiempos, pasando por la cultura ibérica, la romana, la visigoda, la árabe y la cristiana, sin olvidar las influencias externas, las griegas y fenicias entre otras. Que los valencianos no nacemos en huertos, como los personajes de «amanece que no es poco», ni somos lo que dicen que somos algunos tertulianos «sabelotodo», ni muchos políticos fundamentalistas e interesados.

A los niños hay que decirles que no siempre fuimos puros y limpios, que convivieron villanías y heroicidades, que se escribieron hermosos libros y que algunos los quemaban, que nos matamos en montones de guerras fratricidas y que intentamos reconciliarnos una y otra vez y, sobre todo, que todos nosotros somos descendientes de todos ellos.

No descendemos de los buenos, unos, y de los malos, otros. Los que mataron y los que murieron, los que escribieron y los que borraron, los que cosecharon y los que quemaron cosechas, son nuestro antepasado común, el que ha parido esta civilización actual tan rica como confusa y mal informada.

Un ejemplo: Estamos conmemorando la batalla de Almasa. Una parte de los valencianos, los manchegos y los castellanos tienen antepasados que combatieron en ambos bandos mezclados con tropas de cien países diferentes.

Que hay que hablar de la guerra de Secesión y de la pérdida de los fueros: ¡claro que sí!. Pero en su justa medida. Fue una guerra entre poderosos y la mayoría de ellos defendían, exclusivamente, sus propios intereses y los favores del que fuera futuro rey. Ganó la opción Borbón, que defendía la idea de un estado centralista, y que recortó fueros y privilegios a muchos, especialmente a los que apoyaron la opción austríaca. ¿Injustamente?. Seguramente sí, pero ni en Cataluña ni en Valencia se luchó contra la malvada Castilla ni por su independencia. Ambas regiones fueron campo de batalla de ejércitos extranjeros al servicio de monarcas europeos.

Como ejemplo de la verdad, Rafael Casanova, “Conseller en Cap” de la Ciudad de Barcelona. decidió apoyar al Archiduque Carlos de Austria. Perdió, fue destituido de sus cargos, y continuó ejerciendo como abogado hasta su muerte.

¿Porqué tomó esa opción?. Eso es tema de historiadores, pero es bien cierto que los “Señores Catalanes” siempre defendieron sus privilegios frente a todo el que quiso modificarlos. Lo que estos privilegios favorecieran o perjudicaran a sus siervos es harina de otro costal, por mucho que algunos saquen pecho colgando boca abajo el cuadro del rey.

Y en las escuelas hay que recordar que todos nosotros somos ramas de un árbol llamado nación, patria, o España. Y que las ramas deben solidarizarse entre sí, compartiendo savia.

Hablemos nuestra lengua, que es la mía habitual aunque no la escriba. Disfrutemos de nuestros escritos y de nuestras tradiciones. Pero no las usemos como arma arrojadiza porque la lengua, especialmente, nació para la comunicación. Busquemos lugares comunes, aparquemos lo que nos separa, porque en cultura, en educación, es más, mucho más, lo que nos une.

Todos nosotros comenzamos a hablar con las mismas palabras que reclamaban padres, madres, comida, amor. ¿En que momento de nuestra vida aprendimos las frases malditas: “no te quiero”, “te odio”, “eres distinto”, “soy superior a ti”, “esto es mío”, “te voy a matar”?.

¡Maldita sea!. La corrupción no es solo robar. También es corrupto, y mucho, el manipulador, el que teniendo capacidad para unir, separa. El que teniendo poder, lo usa para fines oscuros. Yo, por edad, se lo que era la influencia del franquismo en el entorno de la educación, y digo entorno porque no siempre pudo entrar en las aulas. Yo he formado parte de la España que era “unidad de destino en lo universal”. Como la gran mayoría de los que vivimos aquella época. Yo he conocido a distancia y con posterioridad el lavado de cerebro de los niños alemanes en la época de Hitler, o de los italianos con el fascismo, o el actual de los musulmanes yihadistas contra los infieles, entre los que incluyen a musulmanes “impuros”.

¡Que barbaridad!, dirán algunos. ¡Comparar la reclamación “dels Països Catalans” con la Alemania de Hitler. Sí, pero no tanto. Es el mismo caso, aunque con distintas consecuencias.Tan ladrón es el que roba mil como el que roba un millón, atenuantes aparte. La primera vez que se repartió el “mein kampf” entre los jóvenes alemanes no se les animaba a matar judíos. Se les habló de justicia para Alemania, de mejora de vida, de paraísos y ensoñaciones. Tenían bonitas frases y cantaban hermosas canciones. Y los repartidores del manual eran muy pocos, pero muy fanáticos.

Es evidente que los repartidores de cultura y “cultureta” de nuestra comunidad no van a matar a nadie, pero ya están creando guetos: los de las empresas que no se expresen en valenciano, lo de la enseñanza pública y privada, los de…

Luego no nos quejemos: En una viñeta del genial Quino, dos ancianos que se cruzaban con un hipy por la calle exclamaban indignados “esto es el acabose”. La gran filósofa Mafalda, que caminaba cerca de ellos les decía: ”no. Esto es el continuose del empezose de ustedes.”.

Cuidado, mucho cuidado con los “empezose”. Que tenemos ejemplos muy recientes de los que aprender.

A la escuela no debe entrar la política, como no pueden entrar coches. En el segundo caso lo que debe entrar son los fundamentos del Código de Circulación. En el primero la Constitución, que no es política, sino el enmarque de la política en nuestro país, sus reglas de juego, una especie de manual de usuario. ¿Se enseña Constitución a los niños?. ¿Hay debates basados en el texto constitucional?. ¿Se ponen ejemplos de lo que se debe y no se debe hacer?.

Si pregunto a un bachiller la diferencia entre democracia asamblearia o representativa, o cual es nuestra ley electoral, ¿sabrá contestarme?.

Repito: Cuidado con los “empezose”

En memoria de dos personajes, a los que nunca conocí – Eduardo Chillida y Rafael Conde, «el Titi»

Por paradojas de la muerte, que no de la vida, es muy probable que Rafael Conde se
encontrara con Chillida en el camino de la eternidad.

Bullanguero y extrovertido el primero, hombre de espacios cerrados, humo,
conversaciones espesas y vida inquieta, me imagino que necesitaba llenar cada minuto de su vida y cada centímetro de la pared de su casa para sentirse vivo.

Ascético, casi místico, estudioso de los espacios abiertos y de las inmensidades el
segundo, vivió dejando muchos metros de libertad a su alrededor para no ahogarse.

El hombre que alargó las colas de los vientos o los límites de las brumas adornándolas con formas y objetos que se convertían en algo liviano y etéreo en contra de su propia naturaleza mineral, era incapaz de ver la más grande de las montañas sin intuirle huecos y espacios interiores.

Sin embargo, en mi opinión, ambos tenían algo en común. Ninguna de sus obras superó a sus propias humanidades.

Porque lo mejor de Rafael Conde, el Titi, no era su alegre “colorines”, o su picaresco “libérate” o su siempre emocionante “Maredegüeta”.

Lo que le hacía realmente especial era su personalidad nerviosa y barroca, hablando, gesticulando, riéndose o lamentándose hasta la histeria de sus cosas, de sus amores, de la incomprensión y de los falsos amigos.

Tampoco ninguna de las obra de Chillida superó en estética a su propia figura oteando el horizonte desde las rompientes de las olas, impávido, con su perfil renacentista apuntando a barlovento, su blanca melena a merced del vendaval y con ese gesto de querer sorber hasta el último de los detalles, hasta la última de las esencia de la naturaleza que tanto admiró.

Me los imagino recorriendo el camino hacia las puertas de la gloria hablando entre
ellos, nervioso y asustado el Titi ante el temor de que tuvieran más peso sus pecados y peculiaridades que su bondad y su generosidad, tranquilizador Chillida confiado en que un Ser capaz de crear tormentas al pie del monte Higueldo o espacios como los del horizonte asturiano, conocedor como nadie de la pequeñez y la fragilidad del ser humando, no iba a quedarse en los pequeños detalles de sus vidas.

“Hemos amado y nos aman. Seguro que nos perdonan”, le diría.

Y el Titi, más tranquilo, habrá suspirado con alivio pensando en la suerte de haber
encontrado un compañero de viaje de tanta solvencia. “¡Que cosas!”

Si uno de los valores del cielo es la consumación de los deseos, el Titi habrá salido disparado en busca de ese escenario glorioso que siempre añoró, repleto de plumas y de bambalinas, para triunfar eternamente delante de los grandes que han sido de la copla y de la farándula, no sin antes ponerse a los pies de su “Mare de Deu del’s Desamparats”, la que sin duda será su mejor valedor, para cantarle entre lágrimas de emoción lo mejor de su repertorio.

En cuanto a Chillida. ¡Que enormes acantilados y rompientes de nubes le habrán reservado!. ¡Que inmensidad de espacios vírgenes en los que plantar algo de la sobriedad, la belleza y la fortaleza de su querida Euskadi!.¡Que campos para sembrar su semilla, mezcla de genio, ternura, bondad y modestia que le hacia incompresible el hecho de que los hombres no “nos amáramos más” siendo “tan pequeños”!.

Disfrutad en la eternidad y esperadnos en paz. El Titi cantando o contando chistes,
esta vez menos subidos de tono. Chillida levantando peines de nubes y bosques de
espacios, entre la admiración de Miguel Angel y de los consagrados.

Adéu, Agur.

José Luis Martínez Ángel

Escrito el día del fallecimiento de ambos, el 19 de agosto de 2.002