Pedro Sánchez, el “acapara éxitos”

Los que siguen de cerca las noticias reconocerán en nuestro presidente una habilidad especial, un auténtico don, para hacer suyos todos los éxitos obtenidos por cualquiera en el ámbito de las administraciones, sin que nunca, jamás, estuviera presente en ninguno de los hechos luctuosos ocurridos durante su mandato. Ni una visita, ni un reportaje, ni una foto.

Y ayer nos dio otro ejemplo magistral cuando, hablando de las mascarillas, dijo que el gobierno iba a sugerir que se retirara la obligación de utilizarlas dado los buenos resultados sobre el control de la pandemia. Siento no disponer en este momento de la cita literal, pero más o menos dijo que “al haberse cumplido los objetivos del gobierno…

Y lo hizo en Barcelona, en un acto que no venía a cuento, sin haberlo hablando ni negociado con las autonomías. Otro conejo que se saca de la chistera

Un anuncio muy importante para los más de cuarenta y siete millones de compatriotas en nuestro país” dijo, que se aprobará en “un consejo de ministros extraordinario” ¡Ele la “cogobernanza”!

Hizo mención, como no podía ser menos, a las autoridades sanitarias, a los profesionales, a las empresas y a no se cuantos más, pero en un segundo nivel y muy igualitario, como si todas hubieran contribuido de igual forma en la lucha contra la pandemia y muy especialmente en el proceso de vacunación.

Es decir, en el mensaje subliminal y casi en el real, todos lo han hecho bien porque han hecho lo que les decía el gobierno que hicieran. Ergo el éxito es del planificador y no tanto de los ejecutores.

Cosa que podría ser válida si fuera cierta, pero en este caso no lo es. Pedro Sánchez no tuvo ninguna participación, ninguna, en la gestión de compra de vacunas porque la hizo directamente la comisión nombrada por la Comunidad Europea aunque, esos sí, se apresuró a colocar una gran pegatina del “gobierno de España”, sobre la primera caja, pequeña,  que entró en nuestro país, ni tampoco ha tenido ninguna intervención directa sobre las vacunaciones porque la sanidad está transferida a las autonomías y han sido las autoridades de cada comunidad y el extraordinario esfuerzo del personal sanitario responsable de las vacunaciones el que nos ha sacado adelante.

Pero ahí está él, luciendo palmito y con esa sonrisa de “la modestia me impide…”. Porque lo único que ha hecho en realidad es distribuir las vacunas como había acordado la Comunidad, en función de sus diferentes poblaciones  y poner en bastantes problemas a algunas de ellas por mezclar política y sanidad en demasiadas ocasiones y crear retrasos e incertidumbres con el asunto de las marcas a aplicar en primera o segunda dosis, por ejemplo, cuando todos estos protocolos los tenían claro la Comunidad Europea, las Agencias de Medicamentos, la Organización Mundial de la Salud y la inmensa mayoría de los profesionales virólogos o epidemiólogos  independientes.

Pedro Sánchez es el capitán, el líder, el conseguidor de todo lo bueno, sea o no sea suya la autoría del éxito y, si me apuran, apropiándose de hechos que ni siquiera han existido o que no han sucedido con él los cuenta.

Un auténtico campeón en el que, sin duda, seguirá creyendo mucha gente porque dispone del mejor equipo de propaganda y ensalzamiento del líder que yo he conocido. Y casi casi incluiría al del propio Franco, el que comenzaba muchas noticias diciendo “gracias a Franco…” o “gracias a nuestro caudillo…”

En definitiva: esto va para largo y mi única esperanza es que, como hasta ahora, sea Europa la que le pare los pies y le impida cometer tropelías que nunca aceptarían sus miembros. Mientras se trate de amagos y de palabrería para mantenerse en el poder, vale, pero en cuanto toque un solo ladrillo de nuestro armazón constitucional, todos nuestros Estamentos y la propia Comunidad se lo impedirán. Y eso ocurrirá en cuanto avance un poco más la exigencia de los independentistas o la rebelión de las Autonomías que se vena perjudicadas por financiaciones que les perjudiquen.

Aquí tenemos un ejemplo: cuando gobernaba el PP a nivel nacional, el PSOE, oposición en Valencia, se hartó de denunciar la injusticia de nuestra financiación, que por cierto la había determinado un gobierno nacional del PSOE. Ganó Sánchez la moción de censura y Ximo Puig y las otras fuerzas políticas del gobierno de la Comunidad se apresuraron a reclamar “lo nuestro” en la seguridad de que conseguirían una normalización y recibieron una de las palabras favoritas del gobierno actual “pronto”.

Pues bien, pasa el tiempo y parece ser que nuestro President de la Generalitat ha urgido a la Moncloa que resuelvan la grave injusticia presupuestaria que sufre Valencia y me temo que ni siquiera la han repetido “pronto”. Como ahora son tan amigos de los gobernantes catalanes, casi seguro que la habrán dicho la frase favorita de Pujol: “ahora no toca”. ¡Y no será porque Ximo Puig no ha resultado ser paradigmático en cuanto a la mansedumbre, la paciencia, la compresión y el seguidismo a Pedro Sánchez!