La conflictos de la educación en la Comunidad Valenciana

Seguramente la presión era tan alta que Ximo Puig y Vicent Marzá decidieron viajar a Finlandia para comprobar in situ el porqué de los excelentes resultados de la educación en ese país medidos en términos de gestión económica y de nivel educativo de los alumnos.

Conociendo el nivel de los políticos al uso, y muy especialmente los de nuestra comunidad, absolutamente incapaces de reconocer los méritos ajenos o de corregir sus propios errores, no hacía falta ser muy listo para saber de antemano que la primera declaración sería algo parecido a “nosotros ya hacemos mucho de lo que hacen ellos”.

No me equivoqué y no le di demasiada importancia porque era lo esperado. ¡Cómo no lo iban a decir! Naturalmente aquí también van los niños a la escuela, las escuelas tiene techo, y en las escuelas hay profesores.

No quiero pasarme de cáustico, pero a partir de estos mínimos comunes denominadores empiezan las diferencias con un país en donde el acceso al profesorado exige una de las puntuaciones más altas entre las carreras oficiales, donde los profesores se reciclan periódicamente, están sujetos a evaluaciones regladas, y bastantes cosas más.

Tampoco quiero alargarme porque todas estas cosas ya las comentaba en una de mis “reflexiones”, publicada en mi blog en mayo de 2016, y titulada “los deberes escolares ¿un sustitutivo a las carencias de la educación”. Está localizable en https://jlmartinezangel.com/2016/05/13/los-deberes-escolares-un-sustitutivo-a-las-carencias-de-la-educacion/

Lo que me anima a escribir estas líneas es la declaración posterior de Vicent Marzá afirmando que no movería ni una coma del proyecto educativo porque “venía en su programa”.

A primera vista parece una de las famosas verdades del barquero. Un silogismo perfecto: si estaba en mi programa y me habéis votado, lo aplicaré.

No está nada mal para que los ciudadanos vayamos aprendiendo a votar con todas las consecuencias, leyendo los titulares y la letra pequeña. Porque si salen elegidos los que hemos votado y aplican el programa que presentaban ¿de que nos quejamos?

Pero aquí hay una pequeña trampa. No he podido comprobarlo, pero seguro que estos conceptos sobre la educación, que en definitiva supone seguir la hoja de ruta del nacionalismo catalán, estarán en el programa. Pero ¿en que programa? ¿En el del Bloc Nacionalista Valencia, al que pertenece, o el de Compromís, del que forma parte?.

En cualquier caso, Sr. Marzá, Ud. no ha ganado las elecciones. Las elecciones las ganó el PP, y no es que reivindique las cosas buenas del PP porque también deberían “hacérselo mirar”, pero lo cierto es que Ud. es Conseller porque se firmó una coalición entre “coaliciones” (Compromís) y partidos políticos y, mire Ud. por donde, le nombraron para el cargo.

Por lo que resulta que los que votaron al PSOE, verdadero responsable de todos estos desaguisados por no hacer valer su programa, no eran conscientes de que les iban a crecer estos enanos. Y también desconozco si lo sabían los votantes de Podemos o del resto de partidos de la coalición Compromís.

Y que conste que le defiendo como el más honrado de los políticos que nos gobiernan porque Ud. no ha engañado a nadie jamás. Estoy en desacuerdo con muchas de sus medidas, pero tengo que reconocerle este mérito.

Así pues, vale que Compromís tenga agarrados de donde no se debe a un PSOE dividido y desconcertado hasta límites impensables, y a Podemos. Y que esta posición le proporcione una generosa capacidad de maniobra, pero las cosas son como son: El poder que le ha sido dado, le ha sido conferido por quien debería haber puesto coto a estas salidas de pata de banco.

Ellos sabrán porque están interesados en cavar sus propias tumbas. Porque la Sra. Oltra, dicho sea desde la distancia, es, con mucho, la mejor política que ejerce en la comunidad. Lo que se define vulgarmente, y con todo respeto, como “un animal político”.

Y me gustaría saber quién será el guapo, de los suyos o de los “otros”, que la apeará del caballo que cabalga en este momento. El caballo que le han permitido montar los que se creían más listos que ella.

Vivo en una ciudad que arrancaba las últimas vías del tranvía, en lo que era Avenido del Doncel Luis Felipe García Sanchís, dos o tres años después de que otras tan importantes como Roma, Frankfurt, y casi todas las de los países nórdicos, decidieran que este medio de locomoción urbana era el más económico, ecológico y cómodo para los mayores de cuantos existían en eses momento.

Y es que España sigue “siendo diferente”, y parece que continúa en vigor el nostálgico cartel que aparecía en los vagones de los ferrocarriles, que fue título de una obra de Enrique Jardiel Poncela: “Es peligroso asomarse al exterior”, “É perigoso pebruçar-se“ en versión de los coches-camas, porque sus vagones, enganchados en nuestros trenes, pertenecían a la compañía portuguesa.

¿Para qué vamos a hacerlo? No tienen nada que enseñarnos. Nosotros somos más listos.

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