Inmigrantes y refugiados. Una aclaración necesaria.

Es muy frecuente que las redes sociales crucen mensajes malintencionados sobre el tratamiento que España está aplicando a los extranjeros que llegan a nuestro país por alguna razón. Ahora mismo se está diciendo que todos los que están a punto de llegar a España serán tratados como refugiados políticos.

Mensajes destructivos, xenófobos, racistas, y falsos, que comparan supuestas injusticias entre jubilados o parados españoles, con pocos recursos, con la abundancia de “favores” que recibe cualquiera que llega a nuestro país.

“Cada moro nos cuesta entre 10mil y 20mil euros”, acabo de leer.

El primer supuesto es el del inmigrante. Su definición es “persona que llega a un país o región diferente de su lugar de origen para establecerse en él temporal o definitivamente”.

Y puede llegar al país de destino de forma legal, con permiso de trabajo, incluso amparado por algún convenio entre países. Pero muchos de ellos entran de forma irregular, por lo que son ilegales.

En este caso las normas de la UE, no solo las de España, dictan que cada país debe identificar a los que están dentro de sus fronteras y devolverlos a sus países de origen. Mientras deberían estar en centros de acogida, (la mayoría no quiere porque tiene amigos o familiares que les ayudan a sobrevivir) y lo normal es que se atiendan algunas de sus necesidades básicas, como la sanidad en las urgencias hospitalarias o en los ambulatorios, según criterios de cada comunidad.

Pueden recibir alguna ayuda social de entidades y ONG’s, pero en ningún caso perciben salarios del estado, ni tienen acceso a viviendas gratuitas.

¿Cuál es el problema? Que muchos de ellos tratan de evitar las deportaciones destruyendo su documentación y ocultan su procedencia, lo que complica mucho la extradición. También es frecuente que finjan tener menos años que su edad real porque hay un tratamiento especial para los menores de edad. Es picaresca de inmigrante, pero muy comprensible dada su situación personal y lo mucho que les ha costado llegar a España.

El otro gran colectivo, aunque sea menor que el que sale de su país en busca de una vida mejor, es el de los refugiados. Su definición es: “persona que se ha refugiado en un país extranjero a causa de una guerra o de sus ideas políticas o religiosas”, y su tratamiento está reglado por la ley “12/2009, de 30 de octubre, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria”.

Es decir, son personas que huyen de una situación de riesgo por circunstancias determinadas y ajenas a su voluntad, y que tienen intención de regresar en cuanto pase el peligro porque mantienen propiedades y lazos afectivos con su país de procedencia.

La ley sí que protege a este colectivo y les presta ayudas importantes por un período de tiempo, creo que son dos años, durante los cuales tienen derecho a vivienda, a escolarización de sus hijos, a cursos de idioma y de adaptación a su país de destino, permiso de trabajo a partir del sexto mes, y una asignación económica mensual. Todo ello proporcional a la composición de cada núcleo familiar.

Terminado este periodo, y si continúan en España porque no se han resuelto las condiciones que les obligaron a salir de su propio país, se quedan sin las ayudas y las prestaciones, y pasan a depender de sus propios recursos y/o de las ayudas que reciban de Cáritas o de las otras ONG’s.

La acreditación de refugiado es muy complicada de obtener, especialmente si proceden de naciones que no están en guerra y aluden persecución política o similares.

Así pues, y se diga lo que se diga en los medios de comunicaciones o en alguna declaración confusa de responsables de la administración, los que llegarán a Valencia a bordo del Aquarius y de los otros dos barcos recibirán un tratamiento individualizado para saber a que grupo pertenece y obrar en consecuencia.

Por lo que, lamentablemente y después de todo un periplo de miserias, peligros y desventuras, muchos de ellos serán repatriados a sus países de origen meses después de su partida, deteriorados físicamente, y más pobres porque han sido engañados por las mafias que se ocupan de estos menesteres. Otros no podrán regresar porque habrán muerto.

Por lo que es muy peligroso y especialmente indignante que se haga demagogia política con un tema tan sensible. La única solución posible al fenómeno de la inmigración ilegal pasa por un acuerdo firme de la Comunidad Europea en cuanto a los cupos de recepción que corresponden a cada país, negociando con terceros países la forma legal de que vengan a España sus ciudadanos, potenciar el desarrollo en esos mismos países de origen para que no tengan que buscar otros horizontes de progreso, y perseguir duramente a los que hacen negocio con este fenómeno. Y no solo a los patronos de las pateras, también a muchos gobernantes corruptos de sus países que se apoderan de una parte considerable de lo que reciben como ayudas para el desarrollo.

Todo lo demás son mentiras. Y no cabe el desconocimiento de la realidad porque los populistas que utilizan la sensibilidad como argumento para lo que sea, conocen mucho mejor que yo la normas y la leyes, y también saben que los países tienen el derecho y el deber de proteger sus fronteras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s