La huelga de los docentes. El conflicto entre la ética y la razón.

Hace dos días, alguien ha vuelto a sacar la famosa foto de Feijóo con su amigo narcotraficante, foto que tiene 31 años, y me ha animado a hacer este comentario:

Esa foto debe estar ya amarilla y cuarteada. Yo, por mi edad, he tenido amistad y alguna foto con gente que ha acabado en la cárcel, o desaparecido misteriosamente de la vida pública después de sacar todo el dinero que tenía en el banco.

 No menos de seis, por lo que recuerdo.

Me maravilla esa obsesión de achacar a alguien algo por haber sido amigo de alguien. Nadie ha podido demostrar que Feijóo tuviera algo que ver con los negocios de su amigo y, dado lo mucho que sacan a pasear la foto, parece ser que es lo único que han podido encontrarle a lo largo de sus muchos años de carrera política.

Que conste que no estoy defendiendo a Feijóo, porque no tengo ninguna razón para hacerlo. Solo es una reflexión de alguien que no acostumbra a decir lo que no es cierto y comprobado y que, incluso siendo verdad evidente, me he abstenido más de una vez de ser el que lanzaba la primera piedra. O, mejor, de lanzar ninguna piedra.

Porque creo que solo está bien, lo que está bien. Lo demás sobra.“

Y por esta razón, más lo que está ocurriendo con Zapatero, no he podido por menos que reflexionar sobre lo muy corrompido o falto de ética que está el país a todos los niveles.

Y pongo, como ejemplo, esta información repetida en varios medios, algunos muy fiables:

“El aumento de las bajas médicas de maestros en abril y mayo de 2026 sí está documentado, y en la Comunitat Valenciana aparece un dato especialmente contundente: un incremento del 5.440% durante la huelga educativa iniciada el 11 de mayo de 2026

Por supuesto que no entro en las razones que tiene los maestros para ir a la huelga y a las manifestaciones, pero darse de baja para que no les descuenten los días trabajados, aunque cobre menos que estando activos, no deja de ser un fraude, una forma de corrupción tan intolerable como todas las demás, aunque el monte de lo defraudado sea muchísimo menos importante que lo robado por algunos políticos de primer nivel.

Insisto para que no haya la más mínima duda. Este comentario no tiene nada que ver con las razones de los maestros, sino por lo que llamamos “picaresca”, cuando es un fraude evidente.

Porque no estamos hablando de un cien por cien de incremento en las bajas, que podría deberse a lo crítico del momento. Es un cinco mil cuatrocientos cuarenta por cien, cantidad muy alarmante.

Supone que hay muchos docentes, aunque sean minoría sobre el total, que están incapacitados para dar clase, pero sí que pueden asistir a las manifestaciones.

Y también, que muchos médicos han dado bajas “sospechosas”, posiblemente “para no complicarse la vida”, porque muchos de ellos están sometidos a presiones indebidos.

Poniendo en valor que muchos otros manifestantes, seguro que la mayoría, sí que irán a las manifestaciones sabiendo que les van a descontar los días no trabajados. Me han dicho, esto no lo puedo corroborar, que 200 euros al día por el prorrateo de vacaciones. Me parece mucho, pero, repito, es lo que me han dicho.

Y, volviendo al tema de Zapatero, que no comento porque ya está en los tribunales, gente de supuesta honorabilidad, que pongo en cuestión, y mucha formación, que no cuestiono, ha salido en tropel para cuestionar, perdón por repetir la palabra, la independencia del poder judicial que, según ellos, quieren condicionar la política nacional o derribar al gobierno.

Cuando los que de verdad están condicionando la política nacional y debilitando al gobierno, son Ábalos, Koldo, Santos Cerdán, Leire Díez y los muchos otros del entorno del gobierno, del PSOE o del propio presidente.

Los que cometen delitos que los jueces y fiscales tienen la obligación de perseguir, como en otro tiempo persiguieron a un yerno del Rey, a una infanta y a Rodrigo Rato, pongo por caso.

Que los jueces tienen ideología, ¡claro que sí!, pero se la dejan en el armario cuando se ponen la toga, como hacen los médicos cuando se ponen la bata, por ejemplo, que no preguntan el perfil político de sus pacientes antes de atenderlos.

En el caso de los médicos, asesinos de ETA incluidos.

Valencia, 24 de mayo de 2026

José Luis Martínez Ángel