La campaña electoral más sucia de la historia de la democracia

Viendo la cabecera de lista del PP, me alegra comprobar que se recupera la antigua democracia interna, porque se aprecia un abanico de sensibilidades dentro del proyecto común y aparecen las llamadas <<familias>>, representadas por su número dos, Cayetana Álvarez de Toledo y tres, Borja Sémper y ese tercer poder, fuera de listas, llamado Isabel Natividad Díaz Ayuso,  que en el pasado han tenido algún que otro enfrentamiento por la forma de interpretar algunas políticas, pero que, evidentemente, han asumido sin reparos el proyecto de Feijóo.

Algo que fue de admirar cuando el PSOE era socialista y no sanchista, en el que convivían sin problemas el ala social demócrata con Izquierda Socialista, el grupo más decantado a la izquierda del partido.

Elogio limitado porque ambos partidos siguen careciendo de democracia real mientras mantengan la maldita ley electoral de las listas cerradas, que sienta en las bancadas del Congreso a súbditos obedientes al líder, diga lo que diga y haga lo que haga, incluso si su iniciativa perjudica a la autonomía titular de la lista.

Y ambos, aunque el sanchismo ha llevado las cosas a límites insospechados, practican la política de puertas giratorias para los suyos, colocan a sus peones en puestos para los que no están preparados, mangonean al Poder Judicial cuando eligen a los miembros del Consejo, o a los del Constitucional, sin ningún prestigio en la actualidad y, en definitiva, alteran el concepto de democracia representativa, fundamento de nuestra forma de Estado, para convertirla en una partitocracia indeseable y antinatura.

Y así nos va. Partidos que se aferran al poder, incluso practicando la violencia callejera en su extremo comunista, tengan las siglas que tengan, animada por el propio gobierno por boca y obra de sus delegados de gobierno en las comunidades, o tratan de alterar el censo electoral incorporando a quién no tiene el perfil adecuado para estar en sus filas.

De la oposición poco puedo decir, porque no tiene poder en forma de BOE y, por tanto, no puede cometer errores en la gestión ni en las políticas sociales.

Veremos como se comporta si alguna vez llega a gobernar

Y, por lo que se ve y de forma inevitable, vamos a ser testigos y víctimas de una campaña sucia y deshumanizada, que más se asemeja a una guerra a muerte entre clanes mafiosos que una oferta de servicio de los que se supone que van a ser nuestros representantes, como dice la Constitución.

Porque, no nos confundamos, no luchan por nosotros, luchan entre ellos y por ellos.

Valencia, 23 de octubre de 2026

José Luis Martínez Ángel