Leo este titular <<Óscar Puente convierte a Felipe VI en objetivo a batir del sanchismo: «Ha cruzado una línea roja»>> y repito que es absolutamente imposible que este ministro miserable y cobarde no diga lo que diga sin el visto bueno de Pedro Sánchez. Absolutamente imposible.
Y es que, como he dicho otras veces del presidente, viendo que se desmorona su etapa de franquista y su intento de controlar a Jueces, Guardia Civil y otros estamentos del Estado, atacar a la figura del Rey, que no se puede defender, es un excelente pretexto para unir a la ultraizquierda y a republicanos más moderados de cara a unas elecciones generales.
Parafraseando el lema de la Guardia civil <<Todo para destruir la patria>> a cambio de seguir de ocupa en la Moncloa, ahora también en la Mareta.
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Y, viendo un titular de periódico que dice <<su jefe de Estado «no le tocaría ni con un palo»>>, añado que el tal Puente es cada día más cobarde, menos democrático y más traidor a su nación y a la promesa que hizo cuando le nombraron ministro delante de <<su>> Jefe de Estado, el único.
Escribir desde la impunidad de las redes sociales en plan de chulo barato no es ser valiente, como dicen algunos tan cobardes como él. Valiente hubiera sido ir a Ceuta a ponerse a disposición de los Ceutíes, o destapar los chanchullos que se encontró en su ministerio, o asumir responsabilidades, aunque algunas fueran heredadas, del accidente de Adamuz e ir a dar la cara al funeral de las víctimas, aunque le pusieran a caldo, en lugar de atribuir el accidente poco menos que a <<cosas que pasan>>.
Eso es ser valiente y no sentarse delante de un ordenador a insultar a la oposición o a todo el que le lleve la contraria, actuando como lo que es: una <<voz de su amo>> sumisa y obediente.