Zapatero y la libertad de los partidos políticos para hacer lo “que les dé la gana”

Siempre he dicho y lo mantengo, que Zapatero no es un caradura, ni un aprovechado ni un “trepa”. Es un iluminado que cree sinceramente lo que dice, lo que no quita peligro a sus actos o a sus opiniones, por mucho que hagan o se digan desde la honestidad personal.

Pues bien, ayer, en su defensa numantina de su valido político Pedro Sánchez, nos descubrió que la Constitución permite el hecho de que un partido, el de gobierno, haya contratado a mediadores para negociar pactos con otro partido en una nación extranjera. Una mediación “inter pares”, entre nación opresora una, nación oprimida la otra.

Y lo hace obviando parte del texto y, sobre todo, el espíritu de la Constitución. Porque el artículo 6, en que se habla de los partidos políticos y en el que se apoya, dice efectivamente que “el ejercicio de su actividad son libres”, pero oculta el texto completo que dice:

Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

Porque, en el espíritu de la constitución, no son libres en absoluto para reunirse con supuestos militares golpistas que quieran a atentar contra la democracia, o con un país tercero para conspirar contra nuestros intereses nacionales.

Y, por otra parte, afirma “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular

Algo muy confuso en este momento porque la representación parlamentaria, legítima y consecuencia de un acuerdo antinatura del gobierno con partidos que quieren destruir nuestra nación, o al menos nuestra democracia, no expresa en absoluto lo indicado en los programas políticos que permitieron acceder al parlamento.

Y así, en este momento y en encuestas presentadas hoy mismo por el diario El País, se dice que “Un 60% de los españoles considera que la amnistía es injusta y supone un privilegio“, y que, refiriéndose a territorios, solo encuentra comprensión “en Cataluña y el País Vasco.

Rechazo que incluye a los votantes del PSOE, aunque, como es natural, son menos críticos que los del PP o de VOX, pero consideran, como los demás, que crea “privilegios” y que es “injusta”.

La conclusión es evidente: hay una clara dicotomía entre la mayoría de la representación parlamentaria, obtenida por voluntad de los votantes españoles el 23 de julio y la opinión actual de estos mismos votantes.

Claro que todo esto le resbala a Pedro Sánchez y a sus apoyadores habituales, porque ellos van a la suya, y saben que no hay verdad que no pueda enmascararse con un buen relato.

Algo así como cuando marcamos las diferencias entre la opinión publica y la opinión publicada, pero este es un caso mucho más grave, porque los medios de comunicación pueden influir, pero no son los que deciden nuestro futuro.

¡Qué tiempos aquellos en los que los partidos políticos, y por añadidura el gobierno, hacían lo que queríamos que hicieran los que les votábamos! O casi todo. Porque los programas electorales eran, casi, casi, palabra de honor.

Valencia, 4 de diciembre de 2023

José Luis Martínez Ángel

Relatos, relatos, relatos. Los conflictos con Israel y como “Superman Sánchez” siempre tiene razón.

Se está haciendo creer que el enfado de Israel con nuestro presidente es porque le recomendó que dejara de emplear la fuerza en su afán por acabar con Hamás porque estaba costando demasiadas vidas humanas, pero no, porque eso mismo lo han dicho muchos otros mandatarios, incluido el de Estados Unidos, su mejor aliado.

El problema es que Pedro Sánchez, en su afán de ser líder mundial de todo, se permitió darle lecciones de como acabar la guerra con Hamás a base de diálogo y negociación, como “habían hecho ellos” para terminar con ETA. Doble mentira porque no fueron “ellos” los que acabaron con la lucha armada de nuestra banda terrorista y porque si pactaron algo fue como “orquestar” su rendición, prometiéndoles una salida política.

Consejo del gran sabio al que el presidente Netanyahu contestó visiblemente molesto, casi dando un puñetazo sobre la mesa y con un “me gustaría saber qué harías tú si tuvieras misiles cayendo sobre Barcelona o Madrid”

La segunda metedura de pata fue hacer acto de presencia en una entrega de rehenes. Por supuesto que no debería haber ido a ninguna, ni como jefe del gobierno de España ni como presidente de la Comunidad Europea y mucho menos a la de los rehenes de Hamás, porque de alguna manera estaba visibilizando la “generosidad” de los terroristas.

La tercera, afirmar que España reconocerá al estado palestino, incluso de forma individual si no le seguía la Comunidad Europea. Porque, siendo cierto que todos estamos de acuerdo en que hay que reconocer esta nación y ponerla bajo el mando de la Autoridad Palestina,  como debería ser, también sabemos que eso es totalmente inviable en este momento, porque mientras exista un Hamás fuerte, apoyado en armas y fondos por Irán y Corea del norte principalmente, no habría más autoridad que ellos mismos, a los que los palestinos de la Franja y también de Cisjordania, aunque allí son menos operativos, seguirían sometidos por el terror a la banda, como ocurrió en el País Vasco con una buena parte de la población civil que no se atrevía a enfrentarse a ETA.

Y luego, como él es “más que el que más”, sigue tocando las narices a Israel en lugar de utilizar la diplomacia para quitar hierro a lo dicho sin retractarse, queriendo aparentar que su gobierno y nuestra nación somos limpios y puros y decimos las verdades del barquero a quién incumple normas internacionales o viola derechos humanos. Cosa que es absolutamente falsa, porque tenemos relaciones con países árabes, incluso les organizamos mundiales de futbol, con Irán, la madre de todo lo que está ocurriendo, países que vulneran constantemente la carta de derechos humanos, o con naciones como Venezuela, con Nicaragua, con Cuba y con otras de América, que no mata a civiles con armas, aunque también lo hacen y lo han hecho, pero si por hambre o por deficiencias sanitarias.

Y esta es la verdad de la verdad, y no los relatos machacones que, a fuerza de mucho repetir, acaban calando en la opinión pública.

En los que, en eso sí, son auténticos maestros

Hay una segunda consecuencia, importantísima, que afecta a nuestra seguridad nacional, pero eso lo comentaré en otro momento.

Valencia, 2 de diciembre de 2023

José Luis Martínez Ángel

No necesitamos «defensores de libertades» ni «salvapatrias». Nosotros nos bastamos.

En un estado democrático y España lo es sin ninguna duda, la defensa contra los supuestos inquisidores de la cultura, el PP según la propaganda mediática de la izquierda si necesitara el apoyo de VOX, o quizás también si alcanza mayoría suficiente para gobernar, no necesita “salvadores de democracias ni libertades” como tampoco necesita “salvapatrias”, porque ya se aseguraron, nos aseguramos los mayores, de dotar a España de la mejor arma posible contra supuestas amenazas a las libertades y los derechos, cuando alguien redactó en nuestro nombre la Constitución, y la gran mayoría la aprobamos con una mezcla de alivio e ilusión.

Y el mejor aporte de la ciudadanía a esa causa común de decidir quién debe gobernarnos es el voto.

Y, amigos actores o cantantes y voceros todos del catastrofismo que puede llegar, yo no he escuchado al PP intención alguna de atacar a la cultura. Y, de hecho, cuando ha estado en el poder la ha potenciado.

En cuanto a las propuestas de la cúpula de VOX, la gran coartada de los agoreros, por mucho que se empeñen en decir lo que dicen, los hechos siempre estarán supeditados a una autoridad mayor, como está ocurriendo en Castilla-León, donde el vicepresidente saca los pies del tiesto de cuando en cuando, pero sus propuestas nunca llegan a mal puerto porque tienen la autoridad superior del presidente de la autonomía, dueño y señor del boletín oficial de la comunidad, que, llegado el caso, siempre puede disolver el parlamento y convocar elecciones.

De momento y durante todos los años de democracia, las únicas amenazas de censura que he escuchado son las de Yolanda Díaz, muy comunista ella, que amenaza con “expulsar de la carrera” a los periodistas que “no digan la verdad” (¿?), para lo que propone crear una especie de “comité”, modelo comisaría política, con la autoridad sobre personas, libertades de opinión y constituciones. Teniendo como tiene a su disposición todo un código penal para sancionar delitos de odio, de difamación o de injurias. Ella y cualquier otro ciudadano

O las veladas insinuaciones del presidente cuando proclama a los cuatro vientos las maldades de medios y periodistas que “se inventan bulos” cuando ejercen el derecho de crítica que tiene la prensa, un “cuarto poder” aceptado por las democracias mundiales, incómodo para gobernantes y hombres públicos por sacarles las vergüenzas, porque gracias a ellos se han destapado muchos chanchullos en España y en el resto del mundo democrático.

La portavoz del gobierno dijo no hace mucho que “quien ataca al gobierno ataca a la democracia”, frase lapidaria que refleja el verdadero talante de quienes nos gobiernan, políticos elegidos, sí, pero prepotentes y endiosados que, como dije en su día cuando escuché esta barbaridad, creen, como dice que creía un famoso rey francés, que “el estado es ellos”. El presidente del gobierno, para mayor precisión.

Pues no, señor Sánchez, el Estado, siendo como somos una monarquía parlamentaria, es y siempre lo será, salvo que volvamos a tener cualquier otro intento de sedición, ahora despenalizada y totalmente impensable, lo que decidamos los españoles con nuestros votos.

Y todos los elegidos por nosotros, los miembros de las Cortes, que son los que, a su vez, eligen al presidente, no tienen más autoridad propia que la que les reconoce la Constitución y las leyes.

Ninguna más. Ni una pizca siquiera.

Y, para los olvidadizos, y como ejemplo de lo que digo sobre censuras y recortes de libertad de opinión, recordar que, en España, gobernando quien gobernara, se ha publicado revistas tipo “El Jueves” que han satirizado de forma casi inmisericorde a todo bicho viviente, incluso a miembros de la casa real. Y que solo han tenido problemas en muy pocas ocasiones, cuando han cruzado alguna línea roja tipificada en nuestras leyes.

Así que, queridos preocupados, tranquilícense y no sufran más, porque España es y seguirá siendo un país con leyes y amante de las libertades. Quizás, eso sí, corran el riego de que si hay cambios de gobierno se revise algunas de las misteriosas subvenciones que están recibiendo ciertos cineastas, artistas o algunos medios de comunicación, pero eso no será recortar libertades.

Será gestionar con transparencia los recursos públicos. Es decir, gobernar honestamente,

En política y en opiniones “de los que saben”, casi nunca es lo que parece.

Yo soy muy dado a comentar, incluso criticar, lo que hacen los políticos en ejercicio, pero nunca me meto con sus personas, ni tampoco con los partidos políticos. Ni mucho menos, para mi es una clarísima línea roja, con los votantes, a los que nunca juzgo ni etiqueto. Ni siquiera pienso que se equivocan, solo que opinan de otra manera que yo.

Siempre he manifestado, no es un secreto, que hay partidos que no me gustan, los comunistas por ejemplo, por razones históricas, como tampoco me gustan los extremistas de derecha o de izquierda, digamos VOX, Podemos o la CUP, pongo por caso, por lo que se deduce con facilidad que soy incapaz de votarlos y muy de defender gobiernos muy estructurados, PP y PSOE, por ejemplo, lo que se llama bipartidismo, que me ofrezcan una alternativa porque la edad y la historia reciente me ha demostrado que el poder puede corromper y que, a la larga, ningún partido es totalmente de fiar.

El PSOE de Felipe Gonzalez modernizó mucho la nación y colaboró activamente en la gran tarea de la transición, pero también lo hicieron partidos conservadores de la época, incluido la AP de Fraga y, por supuesto, el PP de Aznar.

La UCD de Suarez fue un milagro casi irrepetible, porque el entonces presidente, fue capaz de comprometer a personas de ideologías muy diferentes, muchas de ellas fuera de la política activa, y la inmensa mayoría sin ninguna necesidad de sillones oficiales, porque para ejercer de gobierno, dejaron ocupaciones privadas o cargos oficiales, a los que luego volvieron. Puestos en los que tenían muchos más ingresos que calentando sillones de ministerios, incluso, en muchos casos, sillones del parlamento.

Pero tengo una norma: No opinar en periodo electoral, porque como casi todos los errores los cometen los que tienen la autoridad y los boletines oficiales, las “oposiciones” solo pueden hablar y quejarse, casi todas mis críticas de este momento irían dirigidas al PSOE de Pedro Sánchez, ahora, como critiqué al Aznar de la segunda legislatura por su varios errores y muchas banalidades.

Pero hay dos circunstancias que, en el día de hoy, me han “obligado” a romper la norma: El manifiesto de los artistas y un artículo de Feliz Lareki que me ha hecho reflexionar sobre el modelo de sociedad que estamos aceptando como normal, siendo como es tóxica y destructiva, aunque en progresión lenta y sin que apenas nos enteremos, como ocurre con la famosa anécdota de la rana en agua caliente durante muchas horas.

Y me explico:

En el manifiesto de los artistas, casi todos de determinada ideología, se nos avisa de catástrofes sociales y, pérdidas de libertades si gana las elecciones un partido que no sea “progresista”.   Y me preocupa sinceramente porque, teniendo un nivel cultural como el que tiene la mayoría de ellos, o no son conscientes de que habitamos en un Estado de Derecho, de pleno derecho, en el que las libertades están garantizadas, o juegan maliciosamente a anunciar, como hacen los políticos, hechos que no pueden producirse.

Porque España es una nación democrática, con una cultura de muchos siglos, con una Constitución, que pertenece a la Comunidad Europea y que suscribe sin reservas, lo han hecho todos los partidos gobernantes, el Manifiesto de los Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Y así será gobierne quien gobierne. Porque un gobierno nacional puede eliminar el derecho de sedición, dentro de la más absoluta legalidad si tiene el apoyo de la mayoría parlamentaria, pero ni este, ni ninguno del futuro, podría prohibir que un homosexual o un travesti trabaje donde quiera, vista como quiera y manifieste su homosexualidad o su travestismo como mejor le parezca. Es un ejemplo que no tiene connotaciones especiales

Y no lo podría hacer, aunque el mismísimo VOX consiguiera mayoría absoluta, porque va contra nuestros derechos constitucionales, contra las leyes españolas, contra las normas comunitarias y contra los derechos humanos.

Eliminar el delito de sedición, sí, porque es un asunto de exclusiva competencia de cada gobierno, en este caso el nuestro, pero lo otro, de ninguna manera.

Luego, todo lo que se dice, o es ignorancia, que me sorprendería, o campaña electoral encubierta, que es lo que me parece.

Así que, amigos míos, el gobierno de turno, como ha sido y como será, tiene un marco de actuación perfectamente delimitado del que no se podrá salir.

Es cierto que podrá moverse dentro del marco constitucional en uno u otro sentido según su ideología y su programa electoral, pero para eso estamos nosotros, los votantes, todos igual de inteligentes, todos igual de demócratas y todos igual de libres para decidir si queremos apoyar a Podemos, a la CUP, a VOX o a quien estimemos oportuno.

Y, por supuesto y en contra de los malditos relatos y las malditas posverdades, esta no es una nación de buenos y malos, de listos y jilipollas, o de intelectuales y analfabetos. Porque con un voto en la mano todos somos iguales en derechos y libertades.

Y, respetando como respeto la trayectoria profesional de muchos de los firmantes, no creo que sean grandes intelectuales, ni referentes sólidos, ni personas capaces de “aconsejar” a los que son “menos capacitados” que ellos lo que deben hacer.

Que defiendan públicamente sus ideas y sus posiciones políticas, las ventajas que tendríamos si votáramos como ellos ¡claro que sí!, pero que no nos anuncien las siete plagas de Egipto si ganan “los otros”, ¡por supuesto que no!, porque nosotros, aunque no hayamos recibido ningún Oscar, un Goya o cualquier distinción de las importantes en el mundo de la “antigua farsa”, que diría quien yo me sé, también tenemos capacidad de raciocinio.

Y luego, la segunda razón, es que mi excompañero y excelente pluma Félix Lareki, se ha desfogado en Diario16, “el diario de la segunda transición” en letra pequeña, titulado “Los mitos, la fuerza de la sinrazón, del poder y de los extremismos”, en el que no ha dejado títere con cabeza. Bueno, para ser exactos, a casi ningún títere, porque algunos la siguen teniendo en su sitio.

Un artículo en el que, según él, se puede ser “de mucho”, pero no se puede ser “de ciertas cosas”. Posiblemente porque él no es “de eso”, o no le cabe en la cabeza, y es incapaz de entender, en el uso de su razón y su intelecto, que otros muchos si “que podemos ser” alguna de las cosas que cita como mitos y sinrazones

Me estoy haciendo un lio.

En este caso no voy a entrar en detalles ni a polemizar con sus opiniones. Me limito a incluir un enlace del artículo y que cada uno piense lo que crea oportuno. Como se decía antiguamente en las puertas de las casetas de atracciones de las ferias, “pasen y vean”

Los mitos, la fuerza de la sinrazón, del poder y de los extremismos – Diario16

Un abrazo, Félix. Y, recomendación por recomendación, la mía es que leas “Devuélveme el poder: Por qué urge una reforma liberal en España” de Miriam González Durántez.

Y, sin ninguna segunda intención, porque con estas cosas no se juega, hoy recuerdo con mucha tristeza el asesinato de Miguel Ángel Blanco y el momento tristemente ilusionante del “foro de Ermua”. Sin más comentarios

La propuesta de Pedro Sánchez y lo que podemos esperar de la campaña a las generales.

Hace unos días el presidente hizo una propuesta realmente brillante: mantener un debate semanal con el líder de la oposición y solo con el líder de la oposición, los lunes de todas las semanas. Seis en total

Tan disparatada por lo que tiene de excluyente para el resto de los partidos políticos con presencia parlamentaria y por lo absolutamente casino y desmoralizador que resultaría si la hubieran aceptado, cosa que no ha ocurrido, en la seguridad de que se podrían contar con los dedos de una mano el número de españoles dispuestos a pasar por el calvario de ver a dos posibles presidentes de gobierno repitiendo lo mismo durante horas, o lanzando bulos y descalificaciones, unos más, otros menos.

Supongo que era una propuesta lanzada para que no la aceptaran, porque, además, los debates iban a ser en medios de comunicación ajenos a La Sexta o la SER, su zona de confort, en lodazales propiedad de esos propietarios de medios de comunicación que, según manifiesta repetidamente, conspiran para derrotarle.

¿Quién le habrá sugerido semejante disparate? Porque cerrase para debatir en plasma en lugar de salir a la calle a “mitinear” y a hablar con la gente, es lo más “anti-captación” imaginable, excepto para los que ya están absolutamente captados.

El gobierno de Pedro Sánchez ha hecho algunas cosas bien y muchas mal, y él, como antiguo candidato, ha incumplido muchas de sus promesas electorales, entre ellas algunas especialmente frustrantes para una gran parte de la ciudanía, y esa esa puede ser la madre del cordero.

Porque si ahora vuelve a prometer, ¿quién le creería?

Alguien le habrá dicho, me temo, que puede arrasar si prodiga su presencia en pantallas sin preguntas de periodistas ni de correligionarios, porque, realmente, el presidente enamora a la cámara de la misma forma que encandila a las personas de su entorno, hombres y mujeres.

Pero estamos en un país muy avanzado y eso, el ser guapo, ya no cuela como banderín de enganche, mucho menos después de haber sufrido un batacazo como el del pasado 28 de mayo, que ¿cómo es posible?, parece que no esperaba ni él ni sus asesores.

Haga usted propuestas y mejore las de la oposición y al que Dios se la de, San Pedro se la bendiga, porque credibilidad, lo que se dice credibilidad, no parece tener mucha.

Y, si de verdad quiere recuperar algo de prestigio, salga a la calle arriesgándose a sufrir algún abucheo, porque es en la calle y no en las redes sociales ni en los mítines para partidarios donde recuperará votos. Porque si de verdad creen que van a vender la burra de que Feijóo “no se atreve a debatir cara a cara con e presidente” es que están peor de lo que me temía

La otra alternativa, me temo que la que están empezando a trabajar, es buscar si alguna vez Feijóo dejo un retrete sin papel higiénico y sin avisar de que se repusiera, para perjuicio del siguiente usuario, si alguna vez ha estornudado en la cara de una ancianita visitando una residencia, o visionar horas y horas de grabaciones de televisión para ver si dijo Zamora cuando estaba en Salamanca.

O, lo que es más deprimente, reeditar las imágenes del Prestige, o las fotos en las que se ve a Feijóo compadreando con alguien que después ha sido acusado de narcotraficante. Porque fotos del mismo presidente o de gente de primera línea de su gobierno con delincuentes condenados por toda clase de delitos, ni te cuento. ¿O sólo es delito el narcotráfico?

A no ser que piensen que los delitos cometidos por los amigos de los dirigentes del PP, o por algunos de sus compañeros de partido, son mucho más delito que los cometidos por los amigos o los correligionarios de dirigentes del PSOE.

Todo ello muy importante para la España de hoy y, sobre todo, para la España de mañana. La de los jóvenes que no pueden emanciparse, las personas mayores que viven solas y no pueden acceder a residencias, la de las familias que apenas llegan a fin de mes y necesitan ayuda para hacerlo, la de los muchos parados, aunque se haya reducido el paro, muchos de ellos camuflados como fijos discontinuos, la de los que sufren el grave deterioro de la microeconomía, la del consumo diario de los españoles, mientras ustedes presumen, con razón, de la pujanza de la macroeconomía.

Aliados encontrará, por supuesto, y entre ellos, los más fieles, los antiespañoles independentistas de Cataluña o de Bildu, o los grandes chantajistas, el PNV, que parece que ya huelen a sangre y están amagando con “no sé qué” si sacan algo a cambio, aunque creo que estarían más cómodos si gana Sánchez.

Lo cierto es que desde hace dos días algo ha cambiado: Bolaños sale más despeinado en las noticias y, la verdad, no adivino cual puede ser la razón, porque en esta situación, casualidad, casualidad, no creo que sea.

Valencia, 8 de junio de 2023

José Luis Martínez Ángel

«Inocentes de telediario»

Por mucho que lea, vea y oiga, cada vez me maravillo más de ver en lo que nos han convertido los que controlan la política y los medios de comunicación. O, no sé si es mejor o peor, el nivel de prepotencia y capacidad de manipular a la verdad que creen tener los cargos políticos implicados en algún tipo de investigación.

Lo digo porque personas que tienen, seguro, un conocimiento superior a la media de lo que es un estado de derecho, siguen pensando que ruedas de prensa con declaraciones de inocencia pueden influir en la decisión de un juez para imputar si tiene pruebas o indicios suficientes para hacerlo.

No digo que las cárceles estén llenas de “inocentes” declarados, pero hay muchos. Y prácticamente todos ellos eran inocentes de rueda de prensa o de comunicado, si no víctimas de persecuciones políticas, incluso con personas afines que ponían la mano en el fuego por ellos.

Porque han creado un mundo tan artificial que ellos mismos se creen que con manifestaciones rotundas, llantos, o multitud de “yo la/le creo” van a doblar la vara de la justicia en los juzgados españoles.

Ni de coña.

Porque en España, muy a mi pesar, existen las “condenas de telediario” alimentadas por políticos interesados y no pocos medios de comunicación que han destrozado la vida, la carrera política o las relaciones familiares de muchos inocentes, pero, que yo sepa, no existe la “absolución de telediario” que libere de sus condenas a los culpables.

Para los culpables, en esta sociedad de libertades, de derechos y de democracia, solo existen las condenas, los recursos y la verdad judicial.

Afortunadamente.

José Luis Martínez Ángel

26/05/2023

La historia, el referéndum nunca convocado sobre ETA y los relatos de Pedro Sánchez.

En mi anterior comentario hablaba del descaro de Bildu y sus voceros, Otegui concretamente, y del cinismo del presidente del gobierno cuando, en un esfuerzo desesperado por blanquear la historia para que el susodicho partido siga apoyándole, afirma que ETA es “cosa del pasado” porque su último asesinato data de 2010 y se disolvió el dieciséis de marzo de 2011

Mientras no deja de hablar del fascismo, la dictadura y el franquismo, cuando Franco murió el 20 de noviembre de 1975, ¡hará 48 años!

Y que no deja de señalar a VOX, y también al PP, como si fueran los mismísimos Girón de Velasco, cuando ninguno de ellos, y me refiero más concretamente a VOX, ni existía en la dictadura, ni ha matado a nadie, ni ha empleado más violencia que algunas de sus frecuentes salidas de tono anunciando “lo que les gustaría hacer” si llegaran al gobierno.

Y que, en un esfuerzo desesperado por justificar sus disparatadas decisiones, afirma que la transición está deslegitimada porque son ellos, y no nosotros ni nuestros padres, los que saben de verdad lo que pasó y los “chantajes” que se hicieron para conseguirla.

Que se tuvieron que hacer muchas concesiones, claro que sí. Que afloraron chantajes también, especialmente por parte de los nacionalistas catalanes de Tarradellas, algunos, y muy especialmente del PNV, el gran recogedor de nueces de los árboles que otros agitan, que arrancaron, y subrayo lo de arrancaron, al resto de la ciudadanía española el cupo vasco y la situación especial de Navarra para firmar la Constitución alegando unos supuestos derechos históricos que no tenían más solidez que los de otras regiones de España.

Que muchos se sintieron defraudados, también. La derecha, aquella sí que era ultraderecha, porque tenía el poder y se veía obligada a cederlo, y parte de la extrema izquierda porque negociar con los restos del régimen no iba con su naturaleza.

Pero lo hicieron. Y se consiguió el milagro del “placet” de Carrillo, el que años después presentaría un libro sobre ¡Fraga Iribarne!, y de que Dolores Ibarruri, la famosísima Isadora, “la Pasionaria”, fuera la primera vicepresidenta de la mesa de edad de las recién constituidas Cortes Españolas.

De la biografía de Dolores Ibárruri Gómez en la RAH:

“Finalmente, con la democratización de España, consiguió volver a Madrid en mayo de 1977, a la edad de ochenta y un años, después de treinta y ocho de exilio. Entre los comunistas españoles fue recibida como una leyenda viva, y resultó elegida diputada por Asturias en las primeras elecciones democráticas y fue vicepresidenta de la mesa de edad del Congreso, aunque después algunos comunistas alegaran su falta del vigor físico para cumplir con todas sus responsabilidades”. 

Una mujer con un currículum plagado de sombras que nunca aceptó el eurocomunismo, pero que supongo que sabría muchísimo más de lucha obrera, de lucha de clases, e incluso de lucha armada, que las ministras/os comunistas/os desnatadas/os, de vida fácil y coche oficial, que se pasan el día diciendo como debemos vivir, que debemos comer, donde debemos comprar, o que tipo de relaciones sexuales debemos mantener.

Así que, amigos del “relato” y de la falsedad que nos gobiernan, especialmente Pedro Sánchez, tenemos el modelo de Estado y la Constitución que elegimos libremente, mientras, que yo sepa, nadie ha convocado un referéndum para decidir si olvidamos o no los crímenes de ETA.

Y si, por ende, maltratamos a las víctimas de los años de plomo.

Esta es una de las fotografías, quizás la más representativa, de las que avalan lo que digo.

Acoso y derribo – el cinismo de un terrorista

Cuarenta y cuatro de los candidatos presentados por Bildu en las listas de corporaciones locales del País Vasco son miembros de ETA condenados por terrorismo, aunque hayan cumplido sus condenas, siete de ellos definidos como culpables de “delitos de sangre”.

Iniciativa que, gracias a la presión popular, se ha detenido en parte porque se ha publicado que, si alguno de “los siete de la sangre” resulta elegido, no recogerá el acta. Compromiso creíble porque si algo ha caracterizado a los asesinos de ETA es no mentir.

Pero este hecho plantea varias preguntas que ahora sí, gracias a esta iniciativa. se pueden contestar

La primera es que Bildu es Herri Batasuna, es decir ETA. Porque de no ser así no hubieran aceptado incluirlos en sus listas. Una cosa es sus esfuerzos de reinsertarlos en la sociedad como si no hubiera pasado nada, algo que no acaban de merecerse porque, aunque hayan cumplido sus condenas, nunca han perdido perdón por sus asesinatos, y otra muy diferente es intentar darles cargos políticos, incluso en los pueblos que han sido escenario de sus crímenes.

No hay arrepentimiento, no. Hay una ruta perfectamente trazada por ETA que hizo lo que hizo, matar, mientras pudo hacerlo, pero que nunca han renunciado a ser los matones de ese gran barrio que es el País Vasco. Y a los hechos me remito.

La segunda es que, en mi opinión y respetando como respeto el ordenamiento jurídico, no entiendo que se considere más asesino al matón que aprieta el gatillo o pone la bomba, que al que has señalado a las víctimas, o ha proporcionado los datos para que pudieran matar a inocentes corriendo el menor riesgo posible. Incluso en presencia de sus hijos

Asesinos todos, los siete y los treinta y siete que siguen en las listas y que no han renunciado a sus actas, si las consiguen. Y sí me apuran, más rastrero el maldito informador que el pistolero, porque corría menos riesgos personales.

La tercera reflexión es que todavía hay más de trescientos casos sin resolver y no me cabe la menor duda de que en las listas habrá muchos asesinos no identificados. Y es una afirmación que no deja de ser un axioma, porque si se han atrevido con los “conocidos”, no hay ninguna razón para no incluir a los no identificados.

Y la tercera, la más dolorosa si cabe, es tener que soportar que un terrorista condenado, Otegui, se haya atrevido a decir que lo que les está ocurriendo es una operación de “acoso y derribo”.

Acosados y derribados, unos con un tiro en la nuca y otros por bombas que mataba indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños, son los 850 ciudadanos a los que asesinaron sus conmilitones, los “valientes” gudaris de las sombras y las emboscadas. ¡Esos sí que fueron acosados y derribados!

Y detrás de ellos, aunque fuera en lo anímico, sus familiares y amigos y, de alguna forma, todos los que tenemos un mínimo de sensibilidad y respeto a la vida.

Y luego la vergüenza de cada día. El comprobar que el gobierno de mi nación, la de las víctimas, sigue intentando blanquear a ese partido, del que decían que ni siquiera era pro etarra y que ha demostrado ser lo que es. Los continuadores de la mismísima ETA.

En este enlace se puede ver los “acosados y derribado por ETA”. Clicando en cada cara aparecen sus datos personales y la fechas y circunstancias de sus asesinatos por los predecesores de Bildu.

Las más de 850 víctimas mortales de ETA | EL CORREO

Quien ataca al gobierno ataca a la democracia

Nadie como la ministra portavoz resumió el otro día y con tanto acierto el verdadero pensamiento del gobierno de la nación, que es lo mismo que decir de nuestro presidente Pedro Sánchez, el gran cerebro que controla al resto de ministros-marioneta de su camarilla y les dice “lo que deben decir” en cada momento y en cada circunstancia.

Instrucciones modelo Epi y Blas que repiten textualmente cuando se les ordena. Hasta la última coma.

Y la frase lapidaria pronunciada por Isabel Rodríguez fue, “quien ataca al gobierno ataca a la democracia”

Un “el Estado soy yo”, “L’État, c’est moi”, frase atribuida a Luis XIV en versión Siglo XXI, corregida y aumentada, porque en aquellos tiempos sí que existía el Estado francés, pero no la democracia.

Porque semejante disparate, teniendo como tenemos una forma de Estado estructurado como monarquía parlamentaria inspirada en la Constitución y siendo como somos una nación de democracia plena en la que la oposición tiene la obligación de controlar al gobierno, y el Poder Judicial vigilar que no cometa ilegalidades, no hace más que aclarar lo que piensa el presidente y explicar lo que lleva haciendo desde que accedió al cargo gracias a aquella moción de censura apoyada por el bien definido “gobierno Frankestein”.

Que no es más que la continuación de lo que empezó cuando declaró de facto “el socialismo soy yo”, costara lo que costara, protagonizando aquel bochornoso episodio de la urna colocada tras una cortina en la sede del partido cuando se votaba su continuación como secretario del partido. Evidenciando que, para colmar sus ambiciones, cualquier medio sería bueno para conseguir el fin propuesto.

Desde entonces comenzó su carrera desenfrenada por recuperar la perdida secretaría general del partido, laminar a todos los que pudieran hacerle sombra por muy cualificados que estuvieran, intrigar, mentir y conspirar hasta conseguir rodearse de una auténtica guardia pretoriana fiel hasta un extremo casi incomprensible y, como remate, conseguir la presidencia del gobierno, que ha sobrevivido practicando una estrategia de tierra quemada, de cuestionar la transición, y de enfrentar a los españoles resucitando rencores del pasado.

Todo muy legal, por supuesto, pero muy maloliente.

Todos los gobiernos de la historia han “colocado” a amigos en empresas públicas, pero lo han hecho, sobre todo, para favorecerles en lo personal. Pero Pedro Sánchez no. Para él ha sido una auténtica partida de ajedrez en la que ha colocado a sus peones en puestos clave de las entidades más importantes de la nación, hasta donde las leyes y la opinión pública le ha permitido: en TVE para controlar la información, aunque haya sido a costa de destrozar su audiencia y su buena imagen pública, en el CIS para que actúe como generador de opiniones, “influenciador”, en lugar de ser el termómetro de la opinión pública que siempre ha sido.

Colocó a una ministra, Dolores Delgado, como Fiscal General del Estado para intentar amordazar a la fiscalía, cosa que no ha conseguido, y a otro, Juan Carlos Campo, en el Tribunal Constitucional en una jugada con dos movimientos, para que se votara como presidente, con voto de calidad, al mismísimo Cándido Conde-Pumpido, su servidor más fiel en la judicatura, el juez que fue Fiscal General del Estado con Zapatero y el redactor de una frase en una des su sentencias que luego tuvo que retirar por fuera de lugar y no justificada, pero que sirvió de palanca en la famosa moción de censura.

Tribunal Constitucional que, dicho sea de paso, tiene como única misión comprobar si las decisiones del gobierno se ajustan a la Constitución, pero que, a partir de su última sentencia y dando un salto cualitativo que no le corresponde, ha dictaminado que el aborto es “un derecho de la mujer”, como si fuera constituyente en lugar de defensor de la constitución.

Insisto: La misión del Constitucional es determinar si una ley se ajustó o no a la Constitución, guste o no guste como en este caso, pero nunca declarar “derechos”, porque es la propia Constitución la única que puede hacerlo. Y para que la Constitución cambie algo de su texto es necesario un determinado procedimiento, según los casos, indicado en la propia Constitución

Lo que hizo ayer el Tribunal Constitucional, el “fabricado” a medida de Pedro Sánchez, el que a partir de ahora será una continuación “seis a favor, cuatro en contra”, o viceversa si el caso lo merece para “la causa”. A esta situación tan lamentable hemos llegado gracias al incremento de la politización en las elecciones de jueces desde hace tantos años.

Porque estamos hablando del que debería ser la máxima garantía de que los españoles estamos protegidos de errores o abusos de la clase política o de la judicatura, el “juzgador de jueces”. Y no el que el otro día, en una actuación antinatura, invadió competencias que no son suyas y se atribuyó una autoridad que no tiene. Como tampoco la tiene el Tribunal Supremo, por ejemplo.

Y eso es muy grave y claramente anticonstitucional.

Tenemos un presidente que ha tratado de minar, que está minando continuamente, la figura del Rey, o interfiriendo en temas que son competencia del Estado y no del gobierno de turno, incluso saltándose protocolos para demostrar que es “más que el que más”. Que ha bloqueado las competencias reglamentarias del Consejo del Poder Judicial como represalia a su “no obediencia”, como si este órgano fuera de su propiedad y no otro poder del Estado. Y que ha manifestado a bombo y platillo, cínicamente, que la no renovación de sus vocales y las consecuencias que ello ha provocado, son responsabilidad del PP, incluso acusándoles de incumplidores de la Constitución, cuando se trata de una negociación a dos bandas y, por tanto, los dos son responsables por la defensa numantina de sus listas de candidatos o de sus modelos de elección.

Un presidente que, a petición de los nacionalistas catalanes, ha reventado las funciones del CNI, básicamente trabajar en la clandestinidad investigando, con la autorización de un juez, los temas que puedan afectar a la seguridad nacional.

Que tiene a su entera disposición y acatando sus órdenes sin ningún tipo de recato, a Meritxel Batet, la presidenta del Parlamento, ¡la responsable de garantizar la imparcialidad del Poder Legislativo!

Y que, sabedor de que nunca podrá modificar la Constitución para hacerla “suya”, más peronista, ha dejado sin contenido alguno de sus puntos fundamentales, como el hecho de eliminar el delito de sedición, o de rebajar las penas por otros delitos graves, como la malversación. Y no me extrañaría que cualquier día de estos, su gobierno y los antiespañoles que lo apoyan, decretaran que abofetear al Rey se castigue con una semana de trabajos comunales.

Podría dedicar páginas y páginas a relatar sus promesas incumplidas, sus mentiras flagrantes, o sus traiciones a unos y otros, pero no puedo terminar mi opinión sobre su personalidad política y su forma de gobernar, sin resaltar su perfil autoritario, evidenciado porque, cuando ha tomado decisiones de calado, ni ha atendido las recomendaciones del Consejo de Estado, ni las del Tribunal Supremo, ni las de otros organismos oficiales o de los profesionales de los sectores afectados por muchas de sus decisiones.

Y que ha abusado, mucho más que ningún otro gobierno, de los decretos ley para evitar el paso previo por el Parlamento.

El único presidente de gobierno que ha sido sancionado por la Junta Electoral Central, y lo fue por usar la Moncloa con fines electoralistas en aquella entrevista de la Sexta y el muy imparcial Ferreras en 2019. Y que, en este momento, tiene a una ministra portavoz advertida y sancionada varias veces por utilizar la rueda de prensa posterior a los consejos de ministros con fines electorales y para atacar a la oposición. Todo muy limpio y democrático.

Incluso sus ínfulas de “caudillo de España” cuando decidió por su cuenta y riesgo, sin consultar al parlamento, ni siquiera a su propio gobierno, dar un vuelco a la política exterior de España en el tema del Sahara.

En fin: un hombre paradigma del oscurantismo, que ha declarado “secreto de estado” sus idas y venidas por España o por otros países del mundo alegando problemas de seguridad, cuando hasta el pocero de Agamenón sabe que podría ser un riesgo anunciar previamente algunos desplazamientos del presidente, curiosamente no lo son los del Rey que tiene agenda pública, pero nunca los viajes ya realizados. ¿Dónde está, en este caso, el riesgo a la seguridad?

Que no ha respondido en el parlamento a una sola pregunta, bien manteniendo silencio o contra preguntando con el consabido “¿Cómo se atreven ustedes a preguntarme esto cuando…? O que se declara paladín del movimiento contra el cambio climático y utiliza el helicóptero y el Falcon hasta para ir a merendar al Pardo.

Incluso su extraño comportamiento como defensor de la mujer, cuando tiene el dudoso mérito de haber firmado y obligado a firmar a su bancada la famosa ley del “sí es sí”. La que, según sus propias palabras, “iba a ser la que imitarían todos los gobiernos” y luego tuvo que rectificar con el apoyo de la oposición.

Eso es lo que hay y lo que tenemos: un personaje verdadera aberración democrática, que llegó al poder de forma totalmente legal, aunque mantenga un modo de gobernar profundamente inmoral, y que está donde está por las debilidades y las fisuras de los sistemas democráticos, muy poco protegidos de personajes siniestros como Hitler, por poner un ejemplo extremo, o, a otro nivel, muy, muy inferior, sin comparación en cuanto a la maldad, de trileros como el expresidente Trump o el propio Pedro Sánchez.

E insisto que no quiero establecer paralelismos entre el primero y los segundos porque sería absolutamente injusto. El primero fue un asesino psicópata, los segundos simples medradores ególatras y amorales que han encontrado en la democracia un caldo de cultivo para conseguir objetivos personales, como lo hicieron en su día Hugo Chávez o Daniel Ortega.

Ignoro que clase de poder mental, que influencia tiene sobre los que le rodean, para destrozar carreras políticas o los brillantes currículum de personas que en otro momento fueron limpias, de gran nivel y ejemplo para la ciudadanía, convertidos en marionetas de usar y tirar después de aceptar el caramelo envenenado de ser ministros de su gobierno.

Pedro Sánchez ha manifestado varias veces su preocupación de “como” pasará a la historia, e incluso ha llegado a afirmar la posibilidad de hacerlo por haber desenterrado a Franco, acontecimiento sideral para su máquina de propaganda y acto ridículo, posiblemente justificado desde el punto de vista de la lógica, por el desproporcionadísimo seguimiento que se hizo del momento. Momento para gloria de nuestro gran líder que ha evitado con elegancia los familiares de José Antonio Primo de Rivera.

Y esto es lo que hay porque nosotros lo hemos votado los españoles, aunque no consiguiera una mayoría suficiente que completó con su famoso pacto electoral con Podemos y los apoyos de “los otros”. Los que le dijeron sí por su profunda convicción socialista y se creyeron sus promesas electorales y los mucho que se quedaron en su casa y no dijeron “no”.

Y observarán que no he criticado en ningún momento al socialismo que el dice representar. Porque el socialismo es algo mucho más noble que ha hecho grandes cosas para favorecer la transición y modernizar España.

Sánchez, el que está preparando el gran video reportaje de sus logros y sus hazañas siendo presidente, no es más que el clásico trepa que te puedes encontrar en cualquier gran empresa. Un trepa con mucho poder, por supuesto, pero un trepa sin talla política. Un político de bajo nivel parlamentario, de discursos plagados de muletillas y frases hechas, que evita comparecer en Las Cortes tanto como puede.

Y así pasará a la historia por muchos viajes que haga y mucho marketing que se dedique a resaltar su figura. Medrará en su post poder moviéndose en el mundo de segundo nivel, como lo hace Zapatero, pero nada más. Seguro que no le recordarán como recordamos a los grandes políticos que han construido Europa desde Alemania, Francia, Italia y el resto de las grandes naciones, entre las que está España.

Ni siquiera como Felipe Gonzalez que, sombras aparte, si que figura en los anales de la historia reciente de España y de Europa.

Porque Pedro Sánchez es un presidente muy poco de fiar, e igual lo sería si se hubiera presentado con las siglas del PP, de Podemos o de VOX. Porque en el fondo, y los hechos lo demuestran, no tienen más ideología que sus intereses personales.

Habrá muchos que difieren de mi opinión, incluso que me acusarán de lo que quieran acusarme, pero desafió a quien quiera hacerlo que, además de descalificarme, diga en que parte de lo escrito digo mentira. Que disientan con el cerebro y no con las vísceras. Con datos, por favor.

Yolanda Díaz. La que “no es de nadie”.

En alguna ocasión he opinado sobre la vicepresidenta y, visto lo visto, mantengo los temores anteriores, quizás reforzados por alguna evidencia reciente.

Lo primero es que juega haciendo trampas, con cartas marcadas. Trampas personales y políticas, algunas de ellas con la colaboración de amigos externos, como el CIS de Tezanos, por ejemplo.

Lo primero a considerar es que para no ser de nadie ha pasado por varios patronazgos políticos. Empezó en el Partido Comunista, el que está en su ADN y en el de su familia, luego paso a IU, después al Bloque Nacionalista Galego y, no sé si transitando por algún otro sitio, acabó en una de las mareas que terminaron configurando el actual Podemos.

No puedo constatar que en los casos anteriores haya ocupado puestos bajo el amparo de algún valedor, como se dice, pero en este último cargo, el de miembro del gobierno y vicepresidenta, no hay ninguna duda de que está ahí gracias al dedo de Pablo Iglesias. Cargos que aceptó sin ninguna reserva y con un aparente entendimiento total con su anterior líder.

Líder al que ha dejado en la cuneta, no tengo claro si por iniciativa propia o seducida por los encantos políticos de Pedro Sánchez, el gran embaucador, posiblemente en una maniobra de medio recorrido que, si favorece a alguien, será a nuestro presidente. Sin duda.

Ya veremos en que queda todo esto, pero es evidente que Yolanda Díaz será la gran protegida del presidente mientras le convenga. Porque en esta ocasión, la que aspira a ser la primera mujer presidenta del gobierno, puede haber encontrado la horma de su zapato, igual de convenenciero, pero con mucha más experiencia en amaños y maniobras torticeras, y con el poder que le otorga ser el dueño y señor de lo que queda del PSOE, del gobierno y del BOE.

La segunda es lo sucio que está jugando con Podemos, partido por el que, como es evidente, no siento ninguna simpatía porque es comunista según propia declaración y el comunismo ha sido uno de los grandes males de la historia reciente de la civilización oriental y occidental

Y digo que juega sucio porque está esperando a conocer los resultados de las elecciones autonómicas y municipales para saber cuan debilitados saldrán del compromiso para tenerles más pillados por salva sea la parte y ofrecerlos asilo a cambio de sumisión. Sin primarias, ni secundarias, ni nada de nada.

Ella no será de nadie, pero, vistos los hechos, los quiere a todos para ella.

Y la segunda parte de esta segunda parte es que no corre ningún riesgo en estas elecciones porque no se va a presentar. Entre otras cosas porque Sumar no es un partido político y no puede hacerlo. Sigue siendo algo etéreo, un “movimiento ciudadano”, que tampoco podría ser partido en el momento actual porque no tiene estructura ni recursos financieros para constituirse como tal. Y es por eso por lo que necesita imperiosamente a Podemos, pero un Podemos sumiso a ella y, como consecuencia, al presidente.

Pero incluso suponiendo que todo esto le salga bien, su futuro es una especie de burbuja de jabón que puede explotar con tanta facilidad como se está formando. Porque hay cosas que no acabaría de entender. Por ejemplo:

¿Aceptará el líder de Compromís, Baldoví, presentarse por Valencia a las elecciones generales sin su propia marca y como “corriente” interna de Sumar, con el riesgo de perder identidad y diluirse en el agua de las antiguas mareas? Y si consigue buenos resultados ¿actuará bajo los dictados de la líder de las sumas?

¿Renunciará Ada Colau a la marca “Comuns” en Barcelona?

Puede que lo haga Más Madrid porque tiene muchos infiltrados, o quizás Teresa Rodríguez en Andalucía, pero, no lo veo factible porque, por mucho que haya apoyado a Yolanda Díaz, es gato escaldado por haber padecido ese mismo intento de fagocitación por parte del actual Podemos.

Todo ello demasiado complejo incluso para los comunistas, tan acostumbrados a las guerras internas.

Y porque Podemos no se entregará sin condiciones y, de morir, morirá matando.

En fin. Siempre he opinado que Yolanda Díaz ha buscado una imagen de hada madrina, de hada madrina buena y aconsejadora, aunque algunas veces hasta las hadas buenas se enfadan un poco.

Pero a esta supuesta hada madrina nunca se la ha visto en público con una varita mágica, lo que da mucho que pensar,

Y ahora que se la ve mas veces y más de cerca, como en la reciente entrevista con Jordi Évole, que aconsejo visionar, se pueden apreciar algunos destellos de dureza en la mirada, algún que otro apretar de mandíbulas tipo presidente, y no pocos lapsus y contradicciones.

En definitiva, mucha fachada y bastante menos consistencia de la que quiere aparentar.

Y también que, ya puestos, puede ser una mala enemiga.

Pero esto no es “Cuéntame” y no tardaremos mucho en conocer el desenlace de la trama. El futuro nos lo aclarará todo. Un futuro, afortunadamente para todos, muy cercano.

Valencia, 21 de abril de 2023