¿Volvemos a la política constructiva? – La era de los grandes pactos

En uno de mis comentarios anteriores decía que si Ciudadanos tenía asesores debía despedirles y que si lo los tenía debía buscarlos. Hoy, pasado el tiempo y puestas las cosas en su sitio, mantengo la misma opinión. Y si yo, simple observador de “lo que pasa”, preveía lo que podía ocurrir, ¿Cómo no lo vieron los dirigentes del partido?

Ciudadanos podía jugar a ser uno de “los esperados” mientras nos manteníamos en un permanente estado de elecciones y nos desangrábamos en disputas estériles que tanto daño nos han hecho en lo general y en lo particular.

Pero se consiguió formar gobierno y, como me temía, Rivera decidió que su partido continuara en su papel de depositarios de la verdad revelada, manteniéndolo en lo alto de altar dando consejos sin involucrarse en las consecuencias de lo aconsejado. ¡Craso error!

Si Ciudadanos pensó que podía ser oposición real y presentarse como conseguidores de todo lo bueno que hiciera el gobierno de Rajoy demostraba que ni conocían al personajes, ni la fuerza real de Ciudadanos.

Estaba claro que la batalla de la oposición se libraría entre Podemos y el PSOE y que era muy probable que siendo el PSOE un partido de gobierno y con sentido de estado, acabaría llevándose el gato al agua, porque Ciudadanos todavía se debate entre el parlamentarismo y la reivindicación callejera y populista, sin darse cuenta de que ambas posturas son absolutamente incompatibles. Está sucediendo lo que suponía, o quizás lo que deseaba.

Y si en la situación actual el gobierno necesita estar abierto a pactos para seguir gobernando, ¡Que gran ocasión para que el PSOE presente iniciativas de amplio espectro para conseguir logros necesarios para el país! De esta forma mata dos pájaros de un tiro: ganar tiempo para rehacerse de las últimas cornadas, y meter por la puerta de atrás parte de sus reivindicaciones históricas. Y que el tercer pájaro abatido, o al menos con algunos plomos en el cuerpo, pájaro de gran envergadura dicho sea de paso, es su verdadero enemigo, el que le disputa el terreno, Podemos.

Ayer mismo comprobamos que cuestiones de gran calado, como lo son la ley de educación, el techo de gastos, los presupuestos de 2017 y no sabemos cuantas más, se están negociando entre bastidores, con bastantes probabilidades de llegar a buen puerto ¡Dios lo quiera!.

Y que Ciudadanos está jugando a ser mini oposición, la califico de mini porque no tiene la menor credibilidad. Y que los dirigentes de Podemos, totalmente descolocados, reclaman que el PSOE les está robando ideas, porque son los únicos del mundo mundial que jugaban la baza de la subida del salario mínimo y cosas similares. Ambas posiciones denuncia lo que todos sabemos: su falta de experiencia política.

Y que, en el caso de Ciudadanos, tampoco leen la Biblia, porque no han reparado en el pasaje del Apocalipsis que dice “Más porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Porque Ciudadanos, inocentes ellos, creyeron que podrían condicionar a un partido como el PP y a un bajo reactivo, paciente y tenaz, como Mariano Rajoy. Y en Podemos suponían que podría comerse al PSOE como se ha merendado a IU, simplemente porque pasa un momento de debilidad provocado por la falta de iniciaticas y la dejadez en el liderazgo de sus últimos responsables políticos.

Ciudadanos perdió su gran oportunidad cuando decidió seguir jugando a Pepito Grillo y renunció a entrar en el gobierno. ¿Cómo no lo vieron?

Sí el PSOE llega a acuerdos con el PP en los temas fundamentales, como parece que puede ocurrir, manteniendo su papel de líderes de la oposición, y Podemos se comporta como hasta ahora, ¿qué papel le corresponde a Ciudadanos?.

El de “ni chicha ni limoná”, que dicen los castizos. Porque, digan lo que digan, no tienen más remedio que apoyar al gobierno. La alternativa es dejarles sin los apoyos necesarios (lo lógico es que el PSOE negocie abstenciones), y si llegara el caso, recuerdo lo que dije en otro de mis antiguos comentarios: esta es la única montería en la que la pieza, Mariano Rajoy, tiene la facultad de detener la cacería convocando elecciones generales.

Y esta situación, terrible para España, solo beneficiaría a Mariano Rajoy que, sin ser tan astuto como el “astuto Más”, ha sabido llevar la batalla a los terrenos que más le convenía.

Espero que para bien.

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