Las campanas de San Nicolás – “Sostenella y no enmendalla”

Leo en Las Provincias del día 3 de febrero, San Blas, que la Concejal de Medio Ambiente, reunida con la Asociación de Mestres Campaners, se ratifica en que “no es no” y que las campanas de San Nicolás “no podrán sonar hasta que no se incluyan medidas correctoras que reduzcan las molestias”. Hay un párrafo que no acabo de entender, pero intuyo, por la contestación de los secretarios de la Asociación, que la muy enérgica Concejal había sugerido envolver con celo el badajo de las campanas. Debe de ser un error de interpretación.

También leo en la biografía oficial de la Concejal que “Mi actividad profesional se ha centrado en dos aspectos, la docencia en materia Medí Ambiental y la Investigación como Técnico de Aguas”, y en su currículum destaca que “entre les meues aficions es trova els Llibres, i no en referisc solament a llegil-los, que sí, sinó també a tocar-los i mirar-los, l’Art Romànic, la Divulgació Científica i sobretoto Viatjar (sic)

No salgo de mi asombro. Una enamorada del Románico, que disfruta viendo y tocando libros, se declara enemiga de las campanas porque molestan y que, siendo docente en material “Medi Ambiental” sugiere que la solución es ¡envolver con celo los badajos!

Doña María Pilar, le recuerdo que las campanas estaban allí mucho antes que Ud. y mucho antes que los coches, las industrias y cualquier otra fuente de “ruidos” (insisto en las campanas producen sonidos, su coche, su moto y su aire acondicionado, si los tiene, ruidos). ¡Un respeto!

Siga, siga por este camino, pero le vaticino que Ud. dejará de ser Concejal algún día, y las campanas de San Nicolás, y las de otras iglesias, seguirán alegrándonos con su sonido, tan familiar y tan nuestro, ajustando los toques, eso sí, a horarios razonables como ya lo están haciendo. Y con este “tan nuestro” no me refiero solo a los católicos practicantes. Me refiero a la gran mayoría de los habitantes de esta ciudad, porque saben que sus padres, sus abuelos y una gran parte de sus antepasados oyeron los tañidos de esas mismas campanas. Y porque escuchar ese sonido lo asociamos a que reina la normalidad, a que “todo va bien”.

Y en cuando a soluciones, me extraña que no se le haya ocurrido otra más imaginativa: quiero recordar a nuestra ínclita representante que hace muchos años, y en tiempo de Cuaresma, algunas iglesias españolas sustituían el toque de campanas por el de grandes carracas de madera para suprimir cualquier manifestación de alegría en esas fechas. ¿puede ser la solución de San Nicolás?

Pero algo tenemos que hacer. Ya se están recogiendo firmas en algunos puntos de la ciudad. ¿Por qué no se convoca una manifestación de apoyo al párroco de San Nicolás? Las manifestaciones son legales y, en nuestro caso, sería absolutamente pacífica. Sugiero que un día se convoque a todos los que estén en contra de esta medida a las ocho de la tarde en las puertas de sus respectivas iglesias, o en la de San Nicolás si lo prefieren y, como en las manifestaciones se autorizan pancartas, bombos, megáfonos, fanfarrias y batucadas, nosotros podríamos hacer voltear a esa misma hora todas las campanas de todos los campanarios de Valencia. En este caso sería legal porque se trata de un apoyo a la manifestación. Un gran megáfono. Nuestra batucada.

Seamos razonables porque lo único que conseguirán, como ya está ocurriendo, es que se multiplique las denuncias por molestias acústicas de todo género y en todos los barrios de Valencia. Y vienen las Fallas. Y no estamos para perder el tiempo en semejantes majaderías.

José Luis Martínez Ángel – Valencia

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2 respuestas a “Las campanas de San Nicolás – “Sostenella y no enmendalla”

  1. Verdaderamente, parece un chiste.
    Increíble que la denuncia de una persona, que parece ser que es vecina cercana a San Nicolás y desde hace poco tiempo, puesto que corre la voz de que es argentina, haya podido movilizar tan rápidamente a la señora concejal, a silenciar las campanas.
    Supongo que el denunciante en cuestión, habrá alquilado o adquirido la vivienda que habita, sabiendo que había una Iglesia cercana, histórica, muy estimada en la ciudad, con verdadera devoción por el Santo que la titula y…. con campanario.
    De no ser así, le convendría cambiar de domicilio, puesto que dada su sensibilidad auditiva, al parecer sólo a las campanas, puesto que la zona es de actividad nocturna, con el correspondiente ruido hasta altas horas de la noche, pues seguir viviendo en la allí puede llegar a alterar su equilibrio emocional.
    Yo, echo de menos oir alguna campana cercana a mi casa, son una herencia que poco a poco vamos perdiendo y es una lástima porque parece ser que será un sonido ya poco habitual en nuestra ciudad.
    Sólo falta que las pocas que se oyen, las quieran silenciar.

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