Ayer, antes de entrar en el hemiciclo para defender su posición sobre el dinero dedicado al rearme y para hablar del apagón, seguro que pensaba, como la gran Lola Flores cuando cantaba <<como me las maravillaría yo>> para salir de este apuro.
Y se las maravilló, claro que sí. Se las maravilló. Hasta el punto de que parecía que fue él quien inspiró a Lola Flores para componer aquella rumbita tan simpática y pegadiza y no a la inversa.
Es posible porque Lola decía que tenía algo de bruja, bruja buena y puede que hiciera viajes en el tiempo y, moviéndose hacia su futuro, conociera a este personaje y a otros que han nacido a su sombra, como el ministro Oscar Puente o las vicepresidentas María Jesús Montero y Yolanda Díaz.
Que derrochan tal entusiasmo en gestos y manifestaciones de admiración a su presidente, que no sería de extrañar que algún día se levanten de sus asientos y rompan en palmas y olés en favor del orador de mandíbula cambiante. Ya lo hacen, pero solo con las palmas y el gesto, sin música.
Y lo hizo hablando de los riquísimos propietarios de las centrales nucleares y de los que se dejan comprar por el oro de los poderosos, del Prestige, del 11M y de todo lo malo que hace y ha hecho la oposición desde los tiempos de Don Pelayo. Ninguna novedad.
O quizás que no sacara el comodín de Franco, seguramente porque lo tenía todo tan estructurado que supuso que no le hacía falta.
Porque ellos, el presidente y su coro de palmeros, sí que nos maravillan con <<sus cosas> y sus inventos.
Maravilla es que el presidente afirme con rotundidad que no se sabe qué o quién es el responsable del apagón, pero sabe con certeza que Red Eléctrica no ha sido.
Y también sabe, <<de seguro>> que el exceso de presencia de las energías renovables en el momento en que <<saltaron los plomos>> de la red tampoco tuvo la culpa.
No se atrevió a afirmar que había sido un atentado, como sugirió en un principio, siempre sin saber, que es lo que más le hubiera convenido, pero <<ni afirma ni descarta>>, como tampoco descarta que la culpa la haya tenido las empresas eléctricas, que se limitaron a demandar la energía que necesitábamos nosotros, los mortales que activamos el alumbrado doméstico o pusimos la lavadora.
Y también sabe, no sabiendo la razón de lo sucedido, que tener activas las centrales nucleares no hubiera evitado el desastre.
O el misterio de que un tren sin electricidad, porque se rompió la catenaria, pudiera seguir avanzado y enredándola en el pantógrafo de la locomotora. Incluso si la hubiera roto el mismo pantógrafo, muy fuerte seguro que no estaría.
Por lo que me malicio que todo lo que dijo sobre el apagón, fue mucho asegurar para no saber nada.
El otro tema misterioso, siguiendo con el <<como me las maravillaría yo>>, quizás sorprendente, es el de que los gastos para el rearme se financiarán con partidas misteriosas que, o no existen, o, de existir, provocan la pregunta necesaria del porqué no se utilizaron para cubrir los gastos previstos en los últimos presupuestos. Esos que ya huelen a naftalina, pero que sigue vigentes.
Y, al margen de que pueda convencer a la Comunidad Europea y a la OTAN de que una tirita en el dedo de un soldado que se ha pinchado cogiendo moras son gastos de defensa, la otra gran incógnita es saber como se sostendrán estos gastos, que se prolongarán, incluso se aumentarán en el tiempo año tras año, sin incluirlos en los presupuestos generales del Estado, incluso perjudicando algunas partidas destinadas al bienestar.
O ¿es que todos los años van a aparecer partidas fantasmas, como ocurre en esta ocasión?
Es realmente difícil porque a las doce de la noche mágica, los pajes vuelven a ser ratones y la carroza calabaza, incluso al mismísimo Pedro Sánchez que, dádivas al margen a tiros y troyanos, es cierto que tiene <<baraka>>, como le dirán sus amigos marroquíes.
Son las cosas de Pedro Sánchez, el único capaz de estar hablando más de hora y media sin decir absolutamente nada medianamente creíble o sostenible, aparentando que lo que dice es verdad revelada.
Y nada, es nada de nada.
MI resumen es el de siempre, que nuestro presidente ejerce una formidable oposición a la oposición, porque lo borda y en lugar de gobernar se dedica a eso, a imitar con los hechos a la gran faraona, con el aplauso rítmico de los acartonados socialistas de la bancada, y el acompañamiento de las dos vicepresidentas, otras dos brujitas caídas en la política nacional, para que no pierda el ritmo ni esa cualidad excepcional que le adorna: Emplear mucho más tiempo que nadie para no decir nada.
Samaniego nos sorprendió un día descubriendo que conocía el lenguaje de los animales y así escuchó que:
Dijo la Zorra al Busto,
Después de olerlo:
Tu cabeza es hermosa,
Pero sin seso.
Como éste hay muchos,
Que, aunque parecen hombres,
Sólo son bustos.
O, lo que es peor en el caso de nuestro presidente, creo que sí que tiene seso y mucho, pero lo emplea solo para sobrevivir en ese palacio con fantasmas que es La Moncloa.
Muchos fantasmas y no todos buenos.
Valencia, 9 de mayo de 2025
José Luis Martínez[1] Ángel
[1] Desde ayer, apellido de Papa


