Monarquía versus república

Parece que los partidarios de la república se mueven últimamente con más intensidad, insistiendo en que esa forma de estado es la única realmente democrática, a lo que tienen derecho, por supuesto, y que los que defienden la monarquía lo hacen porque en España “tenemos tradición monárquica”.

Pero la premisa, como tantas otras en política, es falsa. Nadie estaría de acuerdo hoy en que se reinstaurara una monarquía absoluta, con poder sobre vidas y haciendas, pero sí que lo estamos con el sistema actual, monarquía parlamentaria, en el que el rey ejerce de árbitro sin tener la autoridad.

Y este sistema es tan válido y eficaz como cualquier otro, como lo demuestra el hecho de que naciones que son verdaderos referentes en democracia, auténticos modelos a seguir, como el Reino Unido y algunos países nórdicos lo tienen, lo mantienen, y no se lo cuestionan. Como ocurre con otros con gran tradición republicana, como Italia o Alemania, donde el presidente de la república tampoco tiene poder real.

En el tercer modelo, el francés o el de Estados Unidos, similares al vigente en España durante las dos repúblicas, los presidentes tienen poder ejecutivo.

Ergo en España más que monárquicos somos constitucionalistas que votamos en su día esta forma de estado en la que nos sentimos tranquilos y cómodos. ¿Es más democrática la república? No sé en que se basan en el caso español.

Quiero recordar que, contra lo que se cree o se quiere hacer creer, la segunda república nunca se votó ni se aprobó en las cortes. Se proclamó después de que la izquierda ganara unas elecciones municipales, siendo los primeros en hacerlo el ayuntamiento de Eibar, los segundos los catalanes, república catalana que no nacional, y el tercero Niceto Alcalá Zamora esa misma tarde desde los balcones del Ministerio de la Gobernación.

Y que el paso de monarquía a república no supuso ningún cambio en las formas y los modos de los diputados en cortes, que siguieron siendo igual de viscerales y de radicales como en la primera mitad del Siglo XX, cuando algunos a los que la historia nos hace ver como idealistas románticos, llegaron a amenazar con utilizar la violencia de las armas si la oposición no cedía ante sus planteamientos políticos.

Y esa, y no otra, es la historia real.

Otra ventaja de nuestro sistema actual es que educa a una persona durante toda su vida para actuar como moderador, haciéndole pasar por casi todos los estamentos del estado: universidad, academias militares, etc., lo que me parece mejor que nombrar a uno salido de las urnas como representante de un partido político, con toda la carga de parcialidad que puede conllevar.

Y por mucho que se diga, en España no tenemos una tradición republicana porque tuvimos dos, la primera que resultó un auténtico disparate con los gobiernos cantonales y las declaraciones de guerra entre las “ciudades estado”, y la segunda, desde 1931 hasta 1936, que sufrió 26 cambios de gobierno y acabó como acabó, con un golpe de estado, principio de una guerra civil, del que se acusa a los militares como responsables directos, que lo fueron, pero del que tampoco pueden salir limpios de polvo y paja los gobiernos que permitieron los desmanes de la CNT, de la FAI o de los partidos antisistema de la época.

Y si no tenemos tradición republicana, tampoco tenemos tradición de monarquía parlamentaria, porque es la primera de la historia. Hubo un tímido intento en la Constitución de las Cortes de Cádiz, en la que se dijo que “el poder está en el pueblo a través de sus representantes en Cortes”, pero este intento de quitar fuerza al rey se frustró cuando apenas había empezado con el Manifiesto de los Persas y la vuelta al “absolutismo” que deshizo todo lo dicho, que no llegó a ser “hecho”, poco tiempo antes.

Otro de los tópicos, el del coste económico, es otra falsedad, porque la casa real tiene unos gastos muy similares a una supuesta presidencia de república. En ambos casos un coste mínimo en los presupuestos del estado, aunque muy exagerado por los voceros de turno.

Lo cierto es que a Juan Carlos I, que se ganó el puesto con su intervención del 23 F o en los pactos de la Moncloa, cuando el país iba a la deriva por culpa de los políticos en una situación bastante similar a la de hoy, solo se le ha podido atacar por temas personales, nunca por actuaciones institucionales. Y si nos referimos a Felipe VI, parece que la educación de toda su vida ha dado resultado, cabreo de los separatista catalanes incluido.

En cuanto a votar asuntos como la forma de gobierno cada tres o cuatro años, como ha insinuado algún participante en la discusión, ¿una constitución? ¿Toda la estructura de la nación, régimen de las autonomías incluido? Las constituciones deben ser de largo recorrido para evitar la confusión de los cambios y la convulsión de las campañas electorales, tan afectadas por hechos puntuales de cada momento, mucho más en el momento actual, en el que estamos tan influenciados por las redes sociales, tras la que se suelen ocultar intereses económicos o políticos no siempre claros, hackers rusos incluidos.

Otra cosa son los mitos y las idealizaciones. Como he dicho, la república nunca fue un mar de paz, armonía y buen rollo. En aquella época, como en todas, han existido desavenencias, incluidas las puñaladas traperas entre los mismos partidos de izquierda, rencillas, y grandes discrepancias que llegaron, incluso, a amenazas personales. Y que culminó con el asesinato del jefe de la oposición el 13 de julio de 1936, persona muy vehemente sin duda, a manos de un grupo de la guardia de asalto que le sacó de su domicilio. Asesinato político perpetrado por políticos de lo que entonces era la izquierda más radical.

Cosa que, afortunadamente y me refiero a las amenazas personales, no se producen en la actualidad. Aunque, eso sí, se practiquen acosos a determinadas personas en las puertas de sus domicilios.

Y estos, más o menos, son hechos objetivos. Se pueden buscar figuras simbólicas de ciencia ficción como las “magas” de nuestro querido alcalde, pero el hecho de que gobernara una república no evitó las enormes diferencias sociales y el malestar de la ciudadanía de la época.

Durante la república se consiguieron algunos avances de calado, por supuesto, como ha sucedido en todos los gobiernos, incluida la dictadura que construyó una gran red de aprovechamiento hidráulico con los pantanos, y fue la que implantó la seguridad social española, por ejemplo. Sin que ello signifique, ni mucho menos, que fuera una forma de gobierno a imitar o a repetir.

Conclusión: En mi opinión no importa tanto cual sea la forma de estado por su pureza democrática, que los dos la tienen si han sido aprobados por la ciudadanía, como la estabilidad que pueda proporcionarnos. Y tal como están las cosas, mejor “no meneallo”

Una más sobre los restos de Franco

Parece mentira que todo un gobierno, presidente, ministros, secretarios, y toda la pléyade de asesores y consejeros, que son legión, no hayan reparado en que los actos siempre tienen consecuencias, y que nunca se debe abrir una puerta sin guardar precauciones, a no ser que tengas muy claro lo que hay al otro lado.

Pues bien, la izquierda en general y el PSOE en particular han vivido en una zona de confort todos los años en los que anunciaban la exhumación de los restos de Franco de la basílica del Valle de los Caídos, eterno banderín de enganche de la izquierda, hasta que el entonces aspirante a presidente, Sr. Sánchez, anunció que sí, que “había llegado la hora”. Incluso pensaron en hacerlo el 18 de julio, como fecha simbólica para chinchar más a los franquistas de toda la vida, muy mayores todos ellos por cierto, por ser la fecha del “glorioso alzamiento nacional”.

Pero nadie reparó en lo que habría reparado cualquier funcionario del Estado, incluido el último de los auxiliares, dicho sea con todo respeto. Sí retiras un cadáver de su lugar de reposo hay que tomar alguna medida: enterrarlo en otro lugar, depositar los restos en una fosa común, etc. Y que esta medida, sea la que fuere, requiere un formalismo legal y el consentimiento de los familiares.

Que es lo que se hace, porque se debe de hacer, con los enterrados en las cunetas o en las fosas comunes, porque fueron asesinados o fusilados por los dos bandos en la guerra civil. Sin que nadie cuestione que es la familia la que debe decidir el destino del difunto.

Vaya por delante, y así lo escribí el mes pasado, que no me gusta nada la idea de que la catedral de la Almudena sea el destino final del dictador. En primer lugar porque este caso tiene un enorme significado político y soy muy enemigo de que la iglesia se vea afectada por un fuego cruzado del que solo puede recibir heridas, y en segundo porque una catedral no puede ser el lugar de concentración de nostálgicos con banderas de España, (¿podrán dejar de utilizar esta bandera que es de todos los españoles?) a muy pocos metros de la Plaza de Oriente, centro de las mayores adhesiones al que fue “caudillo de España” durante tantos años.

Y, por fin, el gobierno se ha dado cuenta de las consecuencias de lo que pretendía ser un titular de periódico que fortaleciera a los suyos, cabreara a unos pocos, y nos dejara indiferentes a la inmensa mayoría de los españoles, y no sabe cómo salir del paso. La medida de querer presionar al Vaticano es absolutamente disparatada, y mucho más hacer un relato de lo que no ha sucedido en la entrevista entre el cardenal Pietro Parolín (tiene apellido de personaje de dibujos animados, pero la experiencia histórica de la diplomacia vaticana) y la vicepresidenta Carmen Calvo, tres días después de haber relevado al embajador de España en la Santa Sede, medida que ha evitado que en la entrevista estuviera presente un testigo de lo dicho, ya que no ha dado tiempo a acreditar al nuevo embajador.

Pero si el Cardenal Osoro no puede evitar que sea ese el destino final de los restos de Franco y no pueden convencer a la familia de que lo lleven a El Pardo o a cualquier otro lugar, el gobierno se encontrará con un problema de gran calado, que no evitará apelando a la memoria histórica porque, como digo, hay trámites legales que cumplir y la voluntad de la familia que respetar.

Por lo que me temo que al final no tendrán más remedio que dejar a Franco donde está y “pelillos a la mar”. Lugar que, por cierto, nunca eligió como su “última morada”.
Y estoy intrigado por conocer cómo van a justificar la rectificación, si es eso lo que deciden.

Y mi conclusión, más cargada de mordacidad que de contenido político, es muy sencilla: si no saben cómo manejar un cadáver ¿Cómo van a ser capaces de manejar un país?

Mucho postureo, mucha cara bonita, mucha camiseta con eslogan, mucho currículum y mucho master engordado pero ¿Cómo ilusionar a que entren en la vida política personal de nivel, como los “de antes”? Y cuando digo “los de antes” reclamo a los de todos los partidos que negociaron la transición.

Pedro Sánchez donante de semen.

En primer lugar quiero hacer constar que he seguido al consultor político Iván Redondo en algunas tertulias de televisión y me parece un gran profesional en su especialidad, que no es otra que potenciar la imagen de sus clientes para situarles en determinadas posiciones, cambiando sus hábitos, sus formas de expresarse, y sus lenguajes corporales, y promoviendo su aparición masiva en los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales.

Y, por su trayectoria, se constata que no está condicionado por una determinada política ni quiere estarlo. Y la prueba es que también ha trabajado para gente del PP.

Para el curiculum de Iván Redondo todo esto es un gran triunfo, porque se da la paradoja de que cuanto peor perfil tenga su cliente, o más complicado sea el objetivo, mayor será su triunfo como consultor si logra situarle en el plano previsto. Y no digo que sea el caso de Pedro Sánchez, al que favorece tener un atractivo personal, casi un encanto, que le ha facilitado mucho las cosas.

Se dice de Iván Redondo que siendo asesor independiente es el que consiguió que Sánchez ganara la moción de censura y no me extrañaría. Lo cierto es que Pedro Sánchez, una vez alcanzó la presidencia del gobierno, le nombró director de Gabinete de Presidencia, y en ello está.

Y es evidente que toda la campaña de Sánchez con perro, Sánchez con niña, Sánchez en el colegio, Sánchez en la fábrica, etc. tiene el sello indiscutible de una asesoría de imagen que quiere presentarle como un presidente próximo a la ciudadanía, y presente en diversos sectores industriales y sociales de la nación. También lo tiene el hecho de no comparecer en ruedas de prensa en las que puede decir cosas que le comprometan o que contradigan afirmaciones anteriores.

Pues bien, una parte de mi buena opinión sobre Iván Redondo se está rebajando debido a la sobreexposición del presidente que empieza a ser aburrida y cargante. Y lo que es peor: cursi y simplona.

El colmo es la última imagen de Pedro Sánchez donando sangre para “los soldados en misiones en el extranjero”. Es pasarse mucho, muchísimo, porque es un mensaje sin ningún fundamento. ¿Solo para las fuerzas armadas? ¿En qué destino? ¿Se distribuirá en las bolsas habituales o en mini dosis para que llegue a todos?

Con el posible agravante, desconozco si es cierto, que según he escuchado en una emisora de radio, los que viajan a determinados países no pueden donar sangre hasta pasado un cierto plazo para evitar contagios de malaria y otras enfermedades. Y el presidente Sánchez ha estado muy recientemente en alguno de estos países.

Solo me falta ver a Pedro Sánchez como donante de semen y, tal como están las cosas, tampoco lo descarto. Claro que sería semen condicional, no se sabe para qué colectivos de mujeres, entre las que no estarían las del PP, por supuesto. ¿Quizás para lesbianas que quieran ser madres?

Creo que la estrategia ha funcionado y que, gracias a ella, Sánchez es presidente. Y es casi seguro que se afianzará en el poder porque ni le importa la calidad de sus apoyos ni los daños colaterales a corto plazo. Pero, que quieren que les diga, a mí no me gusta la estrategia ni tampoco la facilidad con la que están consiguiendo sus objetivos, él y su “alter ego” Pablo Iglesias.

Y no por la supuesta ideología de los dos tenores, que cada uno es muy libre de optar por una determinada opción, socialismo bastante cogido por los pelos en el caso del presidente y clara, muy clara en su intención de romper todo lo relativo a la transición y a la actual constitución por parte del vicepresidente de facto, sino por sus apoyos.

Ya que nada bueno, absolutamente nada bueno se puede esperar de Bildu, ni mucho menos de los nacionalistas catalanes y vascos, porque estos sí que tienen la suficiente fuerza política, la fuerza del chantaje, para alterar el rumbo del gobierno hacia una derrota claramente perjudicial para el Estado y para la estabilidad de nuestro futuro.

Y siendo como soy muy de imágenes virtuales, estos dos personajes me recuerdan cada vez más a Canijo y Tiñoso, los malos de “Érase unan vez el hombre”. Dicho sea con todo respeto para las personas y con toda la acritud para sus hechos y sus actitudes.

Y, para mi pesar, no acabo de localizar en el panorama político español a un Pedro y una Flor que contrarresten las acciones de los malos.

Por mucho que los busque.

Las noticias de Espazuela o quizás de Venespaña.

Días pasados conocimos la noticia, trascendental por supuesto, de que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias habían firmado lo que serían los Presupuestos Generales del Estado Español. E inmediatamente, Pablo Echenique, en su papel de “Pepito Grillo” de Podemos, se apresuró a anunciar que este texto no se variaría ni una coma por aportaciones de otros partidos.

“Habló Blas, punto redondo”, dicho sea con retintín. Porque si el presupuesto necesita los votos de los independentistas catalanes, de Bildu, y ¡hay de mí!, del PNV siempre dispuesto a lo que sea con tal de que le llenen el cazo, ¿hay alguien se crea que ninguno de estos grandes y nobles partidos van a votar el presupuesto sin que las den algo “de lo suyo”?

Pero Echenique, hombre de gran capacidad intelectual por otra parte, y lo digo sin ninguna reserva, tiene una especie de bipolaridad evidente que le permite ser licenciado “cum laude” en Ciencias Físicas y miembro del CSIC, (no se si todavía ocupa el puesto), y decir perogrulladas como afirmar la inalterabilidad del pacto.

Alteración que ya se ha producido porque nuestro presidente, en una de sus múltiples rectificaciones y viendo la que se le venía encima, ha anunciado que los autónomos pagarán sus impuestos en función de sus ingresos. Elemental.

Pero mi gran sorpresa es el papel que está desempeñando nuestro gran referente de la izquierda aparente (¿es Iglesias de izquierdas? ¿Es Sánchez realmente de izquierdas?), Pablo Iglesias, que siendo como ya es el gran capo de la televisión pública, (Podemos ya tiene mayoría en el consejo de administración de TVE, de la que es administradora única la muy liberal e independiente “purgadora” oficial Rosa María Mateo), como portavoz “no desautorizado” del gobierno de la nación.
Y en este papel, tiene concertada una entrevista con Junqueras en la cárcel de Lledoners.

¿Y que le va a decir el gran lider de la izquierda a uno de los grandes líderes del independentismo? No lo puedo saber, pero me figuro, y no andaré demasiado desencaminado, que el argumento fundamental para pedirle el “sí” a los presupuestos será “apoya a Sánchez, porque con cualquier otro os irá peor”. Quizás le insinúe instrucciones a la fiscalía sobre no sé qué, quizás indultos una vez condenados, ¡que se yo!

Y cuando dice “cualquier otro” no solo se referirá al PP y a Ciudadanos, porque supongo que en este paquete incluirá a cualquier otro candidato del PSOE reconocible.

Porque el presidente Sánchez, con su actitud y sus concesiones a todos los periféricos de la democracia española, no creo que represente al PSOE español, aunque en este momento lo lidere y sobre el que ostenta la mayor autoridad. Lo suyo parece ser, como siempre ha sido, un proyecto personal ejecutado con mucho trabajo, hay que reconocérselo, con mucho atrevimiento, y con mucho orgullo personal.

Y el PSOE de toda la vida, el que es sin duda mayoritario en opinión, permanece callado porque no le viene mal disponer del BOE, y porque, de momento, tienen mucho que ganar y poco que perder. Si las cosas vienen mal dadas siempre podrán decir “eso era cosa de Sánchez”.

Pero los acontecimientos se precipitan y alguien tendría que hacer algo. Por ejemplo la presidenta andaluza, Susana Díaz, a la que las ocurrencias del gobierno le pueden hacer más daño en la campaña electoral que todos los ERE de Andalucía juntos, tan arropados y amortiguados por los miles de beneficiados en sueldos y garantías de futuro.

¿Y por qué el título de este comentario? Porque, visto con perspectiva, estas cosas no pueden estar pasando en España.

No es posible que el líder de un partido cuyo objetivo es debilitar España pidiendo comprensión para un grupo de asesinos como ETA, y apoyando a cualquier grupo independentista de la nación, actúe como representante “de facto” del presidente del gobierno y negocie con un político encarcelado por delitos de alta traición y con la intención evidente y confesa de romper España. Es algo tan absurdo como ilógico.

Porque Podemos quiere romper a la brava, porque no puede hacerlo legalmente, con el orden constitucional y con la forma de estado que considera “ilegítima” por no votada. Que sí, Sr. Iglesias, que sí. Le repito que la monarquía fue votada y aprobada por el pueblo español en el referéndum sobre la constitución, en la que se incluía la forma de sucesión, Por lo que la legitimidad del Rey Felipe VI es absoluta e incuestionable, aunque no coincida con lo que a Ud. le gustaría que fuera.

Nuestro presidente, que está en permanente campaña electoral con sus niñas, sus colegios y con sus viajes al extranjero para hacerse una imagen, es el que debería estar liderando las negociaciones con los partidos que lo soportan, muy buenas compañías por cierto, en lugar de dejar la iniciativa al Sr. Iglesias en la creencia de que si algo sale mal siempre podrá decir que actuaba por su cuenta y riesgo y salir de rositas de lo que pueda ocurrir.

El riesgo, Sr. Sánchez, es que si sale bien, será el Sr. Iglesias el que aparezca como el gran negociador, lo que no sería bueno para Ud. ni del agrado del que todavía es su partido: el PSOE. Porque, no lo olvide, Podemos es su verdadero adversario político. El que le disputa el liderazgo de la izquierda y al que está “dando cancha” con gran riesgo político para su partido. Jugando con fuego.

Y por todo esto no se si estoy en España o en un país de ficción que podría llamarse Espazuela o Venespaña. En una especie de videojuego de la política que se terminará cuando alguien se canse, corte la luz, y les devuelva a la realidad. Porque todo esto, Sres. Sánchez e Iglesias, no tiene ni la más mínima posibilidad de acabar bien.

Pero mientras lo descubren y aterrizan en el mundo real, en el de las leyes, en el que viven muchos millones de personas que tienen problemas y quieren paz, trabajo, y seguridad para sus familias en lugar de castillos en el aire, ¡hay que ver la guerra que están dando!

Sin cuestionar ni por un momento la legitimidad de nuestro presidente ni su potestad de tomar decisiones.

Los árboles y el bosque. Hablemos de Rufián

Últimamente nos pasamos demasiado tiempo discutiendo si este le ha guiñado el ojo a esta o no, o si este ha dicho lo que dicen que dijo, o si tal “noticia” auténtica de la muerte, compartida miles de veces, compromete o no compromete a determinado personaje.

No soy sabio pero soy viejo, y creo distinguir entre lo fundamental y lo accesorio, entre los árboles y los bosques.

Porque mientras nos cabreamos entre nosotros por semejantes minucias, los problemas reales del país, los que son causa-raíz de todo lo que nos pasa, no solo no mejoran, sino que empeoran.

Y empeoran porque nuestra sagrada clase política así lo quiere. Porque parece que les interesa que así sea y porque es una verdad indiscutible que, desde la transición, jamás hemos tenido políticos profesionales de menos nivel que los actuales. Desde lo que entonces era Partido Comunista, hasta Alianza Popular.

Una buena parte son egoístas, egocéntricos y muy pagados de sí mismos. Y sus prioridades son “yo”, el partido y, si queda algo, la nación. Egocentrismo que se hace extensivo a los partidos políticos.

Y así podemos ver en el congreso de los diputados o en el parlamento de Cataluña que un excelente discurso de Arrimadas, por ejemplo, se aplaude con entusiasmo por sus correligionarios de Ciudadanos ante la más absoluta indiferencia de los miembros del PP o del PSC. Y lo mismo ocurre si el orador es del PP o del PSC. Dirán verdades como puños, pero no es “de los suyos”.

Y estamos asistiendo al drama de que se quiere mantener más o menos con pinzas la eterna división entre derechas e izquierdas, cuando las diferencias entre el PP y el PSOE son mínimas en lo político y en lo social. En España, por desgracia para nosotros y forzados por las circunstancias, existen los constitucionalistas y el resto. Y en Europa, que ya nos llegará, existen las mayorías sociales que votan al que lo hace mejor o menos mal en cada una de las elecciones, siendo los mismos votantes, excepto minorías con mayor carga ideológica, los que se decantan por liberales o por conservadores en el Reino Unido, por ejemplo.

Y no es de extrañar que en esta situación sea tan del interés de los políticos y los medios de comunicación afines dar carnaza “al pueblo”. Hay que magnificar las cosas pequeñas para que parezcan grandes y nos distraigan de las verdaderas carencias de la nación. Si el presidente ha tenido un despiste sin ninguna importancia en la recepción del día de la Hispanidad, ríos de tinta. Si a Franco le sacan de tal sitio y lo llevan ellos sabrán donde, ríos de tinta.

Mientras, no pensamos en como reformar la ley electoral para evitar las listas-abrevadero, como conseguir un pacto de estado por la educación, como reformar la justicia, como, como…

Porque lo importante, lo que nos hace discutir y posicionarnos tan enfáticamente, son las cosas de Rufián o de Pilar Rahola. Lo demás nos viene grande. Como si no fueran “nuestras cosas”.

En tiempos de Franco decían que para distraer a la gente “pan y toros”. Ahora ni eso. Basta con las tertulias de super sabios y con los apologetas de las redes sociales.

El presidente de gobierno, Podemos, y el repudio al Rey.

Son días de muchas noticias y, especialmente, de muchas curiosidades.

Por ejemplo. Nuestro presidente, perfectamente legitimado digan lo que digan aunque haya conseguido el puesto de forma atípica, continúa con su campaña electoral basada en pocas ruedas de prensa y muchos titulares. Supongo que no querrá dar ruedas de prensa para no comprometerse con respuestas poco gratas para sus variopintos apoyadores, porque lo que gusta a unos puede ofenderá otros, pero eso es solo una de mis suposiciones.

Lo que es cierto de toda verdad ha sido el pacto para los presupuestos generales con Podemos que tanto ha escandalizado a muchos por el formato, pacto a dos, y por alguno de sus puntos.

A mí ni me sorprende ni me asusta. No me preocupa porque formamos parte de la Unión Europea que no permitirá barbaridades presupuestarias como no se las permitió a Grecia, por ejemplo. Veleidades y alguna frivolidad sí, pero siempre controlando el equilibrio necesario entre ingresos, nada claros, y gastos, evidentes.

Pero es que, según veo, esta decisión es un “gana – gana” para el presidente pase lo que pase. Resulta que el acuerdo con Podemos y aún con el beneplácito de Europa, no garantiza los votos suficientes para que se aprueben los presupuestos. Y si no prosperan porque los veta Europa, o los nacionalistas, o quien sea, siempre podrá prorrogar los de Rajoy diciendo que él “ha hecho todo lo que ha podido”. Bueno él, malos todos o parte de los demás. Y sigue la campaña.

A Podemos, creo que el tonto útil de esta farsa, no le valdrá tanto. Si la propuesta no prospera por alguna razón, dirán que hay que salirse de la Europa opresora, que el PSOE ha sido cobarde, y poco más que le valga como argumento serio.

Pero mi gran preocupación es no saber que podemos esperar de Podemos, valga la redundancia, de los que no me fio ni un pelo. Por mucho que “parezca que ya no”, el origen de Podemos y su verdadera razón de ser, fue trasladar a Europa los beneficios de la Revolución Bolivariana, fuente de ingresos para sus dirigentes antes de registrar el partido, asesores de Venezuela sobre muchas de sus estrategias para llegar al culmen de la revolución. Y de eso hace dos días. Algún día, cuando caiga Maduro, se sabrá toda la verdad, y será realmente interesante conocer pactos y documentos.

Aquí se habla mucho del Valle de los Caídos, no lo hago yo por cierto porque no forma parte de mis prioridades, llegando al extremo de que he leído, supongo que será verdad, que Podemos propone que se destruya la Cruz de la basílica. ¡Que disparate en forma de tinta de calamar! Venezuela, que está ahí generando malas noticias cada dos por tres, no existe. Y Franco es, casi casi, rabiosa actualidad.Algún día, cuando caiga Maduro, se sabrá toda la verdad, y será realmente interesante conocer pactos y documentos.

El “blanqueo” histórico es una de las enormes habilidades de la izquierda en general y de los extremistas en particular. Estos señores, que aconsejaron medidas que han hundido a Venezuela, se aceptan como colaboradores válidos para confeccionar presupuestos. La gente del País Vasco que ha asesinado simplemente “porque sí” ya que ninguna causa política justifica una sola muerte, aparecen como “gente de paz” simplemente porque han dejado de matar, y sus antiguos colaboradores necesarios ocupan puestos de responsabilidad en el País Vasco y en Navarra.Algún día, cuando caiga Maduro, se sabrá toda la verdad, y será realmente interesante conocer pactos y documentos.

Y en el caso de Podemos, la muestra de que ellos siguen a lo suyo, la prueba del algodón, es que acaban de reprobar al Rey Felipe VI en uno de sus formatos catalanes. Algún día, cuando caiga Maduro, se sabrá toda la verdad, y será realmente interesante conocer pactos y documentos.

Aclaremos las cosas y no tengo más remedio que hacer un poco de historia. El Rey Felipe es heredero de Juan Carlos, que no fue heredero del Rey Juan. El Rey Juan renunció a la corona para no crear un enfrentamiento familiar y dinástico, porque el 22 de julio de 1969 el príncipe don Juan Carlos era designado por Franco como su sucesor en la Jefatura del Estado con título de Rey.

Fue una de las muchas paradojas de Franco, monárquico declarado, que siempre consideró que España era un reino sin rey por las circunstancias especiales que obligaron al golpe de estado. Antes del alzamiento tenía muy buenas relaciones personales con Alfonso XIII, que le demostró total confianza en temas militares, y llegó a ser padrino de su boda, representado por el general Antonio Losada, entonces gobernador militar de Asturias.

Con el nombramiento del entonces príncipe trató de poner un fin honorable, según su lógica, al periodo de la dictadura. No podía aceptar a Don Juan, porque los poderes fácticos del momento nunca lo habrían permitido, y jugó su baza de crear una nueva dinastía con un Rey educado en los principios del movimiento.

En total desacuerdo con Don Juan, que se consideró Rey en el exilio y aspirante a recuperar la corona después de Franco, y con la rama Carlos Hugo de Borbón-Parma, que contaba con la simpatía de algunos personajes muy próximos a Franco.

Pero este nombramiento de una nueva monarquía, nunca heredera de los Borbones que se extinguió dinásticamente con Don Juan, estaba falto de legitimad moral al llegar la transición porque había sido una decisión de Franco, legitimidad que se consiguió, sin ninguna duda, cuando el texto de la Constitución Española, en su artículo 56, expresó que:

1.- El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

2.- Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona.

3.- La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65.2

Y sigue con otros artículos que indican sus deberes y obligaciones, condiciones para heredar el título, etc.

Esta constitución se votó en referéndum el de 6 de diciembre de 1978 y fue aprobado por el 87,78 % de los votantes.

Luego, señores de Podemos y de todos los movimientos ultra y antisistema de nuestra gran nación, España tiene una Monarquía Parlamentaria muy legítima, porque así lo aprobamos, me incluyo, en aquella fecha de ilusiones, de esperanzas y, como no, de satisfacción por un trabajo bien hecho.

Y todos Uds., pueden aspirar legítimamente a que cambie la forma de Estado. Pueden organizar mil millones de mítines pidiendo una república Bolivariana o con el formato que más les apetezca, pero cualquier acto que se haga en contra del Rey Felipe, es ilegítimo, y, posiblemente, ilegal.

No confundan. Repito que la monarquía no está ahí porque la impuso Franco. Está en vigor porque los españoles así lo decidimos libremente en 1978.

Y mi gran preocupación es que Podemos, en mi opinión, sigue siendo un peligro para la estabilidad española porque a estas alturas no conocemos ni sus objetivos, ni mucho menos, a que están dispuestos para conseguirlos.

Y a las pruebas me remito. Una buena parte del auge del independentismo catalán se debe a la ambigüedad de este partido, si no a al apoyo a los separatistas. Movimiento de separatismo excluyente que han tratado de exportar a otras regiones apoyando a gente de ETA o a cualquier grupúsculo nacionalista de España. ¿Cuál era el objetivo? Lo desconozco. Pero, sea el que fuere, parece que les interesa mucho más una España rota que la que tenemos en la actualidad.

Y lo dice alguien que no consideró un peligro en la transición ni siquiera al “Partido Comunista de España (marxista – Leninista, Estalinista y Republicano)” con sede en Tirana y en Madrid, miembro del Frente Antifascista y Patriótico (el muy famoso FRAP). Y no le consideré un peligro porque suponía que era uno de tantos partidos residuales del comunismo ruso que no cabían en la Europa democrática.

Y me basaba, como me baso en la actiud de la actual IU, en que todos ellos tenían una gran virtud que no reconozco a los podemitas. Nunca mintieron, ni en sus objetivos ni en su estrategia para conseguirlos. Y, por lo que sabía de los comunistas, podía ser un peligro como forma de gobierno, pero no tenían doblez.

Podemos, cada vez más, me parece el partido más sibilino y opaco de la actualidad, incluidos los impresentables de Bildu y similares.

Será muy interesante ver el argumentario del PSOE contra Podemos, y viceversa, en las próximas elecciones. Porque ambos son, sin ninguna duda, enemigos mortales que tratarán de disputarse la titularidad de la izquierda española. Seguro que Sánchez e Iglesias no lucirán esa cara de satisfacción que han mostrado los días pasados.

Naturalmente todo lo anterior no es más que mi opinión, y los argumentos históricos son de mesa de camilla. Pero mis ideas, equivocadas o no, son fruto de experiencias personales vividas durante muchos años, y mi mesa camilla ha servido de soporte de lo mucho leído y oído a lo largo de mi vida.

Las esculturas eróticas de autor desconocido.

Han pasado los días y ni se calma la indignación de la mayoría de los vecinos de Valencia por las esculturas del puerto, no doy en nombre del autor porque no quiero contribuir al marketing gratuito que le estamos haciendo, que reflejan algunas formas y posturas de erotismo y sexualidad.

Y escribo este comentario porque he leído en la prensa que la Consellería ha remitido una nota a los colegios públicos que, entre otras cosas, dice “queremos aprovechar la ocasión para invitarte a conocer junto a tu alumnado La Base nou espai cultural, y a disfrutar de la exposición de (XXX) con las visitas educativas”.

Entiendo que la sexualidad es una parte importante de la vida, y que es muy necesario educar a los niños para que no vayan aprendiendo, como hicimos nosotros, a golpe de comentarios de amigos más mayores, y de las imágenes de alguna que otra revista que caía en nuestras manos. Y así nos fue.

Al día de hoy los medios facilitan y fomentan un acceso mucho más directo a lo que se quiera buscar, entre otras cosas una gran oferta de vídeos y fotografías de sexo explícito y de pornografía. Sin más control que los “parentales” que se aplica en contadas familias.

Precisamente por esto, porque las redes impulsan una aceleración en el conocimiento y, quizás, de la práctica del sexo, es por lo que hay que extremar las precauciones para lo que, siendo altamente positivo, no se convierta en arma de destrucción de los valores que causen daños a nuestros niños y, mucho más, a nuestros adolescentes, con más libertad para tratar de practicar lo que ven, o para satisfacer su natural curiosidad por saber lo que se siente.

Porque, como ocurre con la leyenda de los Reyes Magos, es muy conveniente, imprescindible, que se respeten los tiempos y las formas para no crearles traumas, siendo como son tan dados a quemar etapas en su crecimiento. Lo llevan en sus genes y les empujan las hormonas.

Una cosa es el conocimiento de los órganos sexuales, los mecanismos de la sexualidad, y las precauciones elementales a la hora de practicarla, que ya se enseña en las escuelas, y otra muy diferente es ayudarles a reconocer el mundo de los afectos, los sentimientos, y la sensualidad, que debe ser el caminos deseable, aunque no sea el único, para llegar al sexo.

El sexo por el sexo, desprovisto de afectos que lo justifiquen, especialmente cuando se practica con segundos o terceros, puede ser muy peligroso, especialmente para las adolescentes que pueden acabar siendo “una más” en los roles depredadores de los jóvenes desbocados convertidos en machos cazadores. Los chicos sufren menos traumas porque son más primitivos y más tardíos en descubrir ese extraordinario sedante personal que es la sensibilidad, pero las chicas pueden resultar dañadas, incluso muy dañadas, si acaban siendo objetos de “usar y tirar”.

Visitar esta exposición es tan contraproducente para la educación sexual de los pequeños, la verdadera, la deseable, como querer enseñar matemáticas a niños de diez años empezando por los sistemas de ecuaciones diferenciales no lineales.
Esto lo debería de saber cualquier educador, pero mucho más la Consellería de Educació, última responsable de la educación armonizada y global de los niños, abandonando cualquier tentación de dogmatizar, aleccionar, (verbo muy enemigo de educar), o dirigir.

¿Están seguros de que estas imágenes no despertarán instintos indeseables en algunos visitantes que acaben provocando conductas de abuso e incluso de violaciones? Porque mentes desviadas y jóvenes inmaduros hay más de los que parece. ¿Cuál fue el origen mental de una desviación tan importante como la de los componentes de la famosa manada?

Las exhibiciones de calidad artística, que no se la niego, si son de dudosa utilidad pública o tienen algún peligro, en lugares cerrados, por favor. Es lo sensato y no coarta ninguna libertad de expresión artística.

El siguiente escalón en el arte de la sexualidad y el erotismo, ¿puede ser una pareja de mimos desnudos practicando sexo en público? Posiblemente también tendría un componente artístico.

Rosa María Mateo

Con todo respeto para la persona y defendiendo la gran profesionalidad como presentadora de Rosa María Mateo, algunas objeciones a su comparecencia o, al menos, a la parte que he visto en el vídeo que se está difundiendo por las redes:

Dice, y lo dice muy bien y muy enfáticamente como ahora se lleva, que entró en televisión en tiempos de la dictadura, cuando “había censura”, y en otro momento declara que “no tolero que nadie me dé órdenes. No lo he tolerado desde que tenía 14 años”.

No sé en sus últimos tiempos, pero seguro, seguro, que en tiempos de la dictadura alguien le “sugería” o le escribía lo que debía o no debía decir, y Ud., seguro, seguro, lo hacía. No lo critico porque tampoco era tan grave, porque era su trabajo, y porque era lo que hacía el 90 % de los profesionales de la información de la época.

Tampoco es que se haya presentado como una adalid de la información en aquella época, Pero, evidentemente, no era libre de opinar ni de informar, ni era independiente. Libres e independientes, valga la paradoja, fueron los encausados en el proceso 1001 que acabaron en la cárcel con condenas muy duras, como Marcelino Camacho, Ramón Rubial, Nicolás Sartorius, y tantos otros. Tampoco se libraron de la cárcel Nicolás Redondo y otros personajes del socialismo o del comunismo de la época. Y no creo que tuviera muchas ocasiones de hablar de todos ellos y de lo que estaba pasando.

Y hago este comentario porque Ud. me ha dado pie a ello. De héroes del antifranquismo, que tampoco ha afirmado serlo, cuarenta y tres años después de la muerte del dictador, están los bares y las plazas llenas. Y no digamos los periódicos y las tertulias de radio y televisión. Pero no se confundan. Los que fueron auténticos antifranquistas son los que figuraron en los ficheros de la policía de la época.

Y cuando dice señalando con el dedo “Y nadie me va a dar órdenes, ni usted, ni usted ni usted” es muy probable que sea absolutamente sincera, pero me temo, mi muy querida señora, que hoy en día nadie se atrevería a dar órdenes a nadie. Seguro que Ud. no lo hace por dádivas y prebendas, pero para eso están los mecanismos de la sutileza y la manipulación, del encanto, del “haces falta”, del “hay que cambiar las cosas”. Ud. es inteligente, sin duda, pero en estos días, gente mucho más inteligente que Ud. y que yo, son capaces de hacernos ver lo que quieren que veamos. Se lo aseguro.

Afirma con el mismo gesto de verdad absoluta e incuestionable, que su cargo no es político. Sin comentarios. Le puedo asegurar que cuando me enteré de su nombramiento, lo primero que manifesté fue mi incredulidad de que hubiera accedido a ocuparlo, añadiendo una marca de duda al final de una dilatada y muy brillante carrera profesional. Y es que los políticos actuales son tóxicos y mentirosillos.
Le habrán dicho “que”, o “qué”, o “qué”, hasta que la han convencido. Y, por otra parte, debe ser muy gratificante volver al centro de la actualidad.

¿Qué necesidad tenía Ud. de hacerlo? ¿De verdad pretende convencerme de que aceptó el cargo porque va a sanear las finanzas del ente y evitar que el nuevo gobierno meta las zarpas en los informativos? ¿Por qué prohibió o permitió que se prohibiera la emisión de algunos programas ya grabados? ¿Está Ud. siguiendo los informativos actuales en los que se minimizan los hechos y dichos de los independentistas y se maximiza la conveniencia del diálogo con ellos, por ejemplo? ¿Es quizás porque sus editores y guionistas has cambiado de opinión, de visión, o de información de la noche a la mañana?

Pero lo que más me duele es que, junto a otros empleados a los que no puedo valorar, Ud. ha removido de sus puestos, no purgado por supuesto, a empleados de tanta calidad como la que Ud. misma tenía, como Jesús Álvarez, Inés Ballester, Raquel Martínez, y tantos otros.

Póngase todo lo enfática que quiera. Solo me sirve para comprobar que en España proliferan los “coacher”, mejor llamarlos entrenadores, que enseñan las mismas técnicas de comunicación y de lenguaje corporal, pero su mensaje no me ha convencido en absoluto.

Sin embargo he admirado la parte técnica de su extraordinaria comparecencia: como ha “controlado” el diálogo, como “ha llenado” la escena, como ha empequeñecido a sus interpelantes y, con todo respeto, lo guapa que está y lo bien que se ha hecho mayor, que no envejecido.

Recuerdo el revuelo que se armó cuando la cesaron en Televisión Española en el año 1992, cuando gobernaba Felipe González, seguramente porque era “lo mejor” para el ente.

Soy consciente de que este comentario no será entendido por mucha gente, especialmente por las mujeres, porque cuando una de ellas tiene la presencia y la firmeza de Rosa María parece que está defendiendo a la mujer, por lo que cualquier comentario en contra tiene un cierto tufillo de machista, sin reparar en que no es así. Ella, en este caso, no defiende a la mujer. Está defendiendo una causa muy concreta, la suya.

¡Lástima que se haya metido en estos charcos!

Con afecto.

La “Grezzi-ciudad”

Hace dos día venía caminando por la Avenida del Oeste hacía San Agustín, y me he sentido profundamente afectado al ver en que se ha convertido lo que antes era una calle emblemática en el primer gran intento histórico de modernizar la ciudad, ahora convertida en una auténtica ratonera de coches, autobuses, y también de viandantes, por mor de las nefastas iniciativas de un napolitano que nunca soñó en tener el poder de destrozar una ciudad, que no es la suya, actuando como brazo armado de un alcalde indolente y consentidor, con el que tiene en común la pasión por las bicicletas.

Y todo ello porque hace unos años tuvimos la suerte de que recalara en Valencia mi muy querido Sr. Grezzi que, por lo que dice, vino por amor a una valenciana conocida en Bolonia, y poco después se integró en el grupo Verds Esquerra Ecologista.
No le conozco más bagaje político que haber perseguido hasta el ensañamiento a nuestra recordada Rita Barberá, a la que intentaba reventar mítines y a la que acosaba en su domicilio particular, el de la alcaldesa de Valencia, organizando grupos que él mismo encabezaba.

Puede que tenga alguno más que no puedo descubrir porque han desaparecido sus biografías “no oficiales”, o porque nunca lo ha tenido. Tengo dudas pero lo más probable es que el susodicho señor haya roto aguas políticas en esta querida Valencia que ha sobrevivido, mal que bien, desde que una legión romana recibiera la propiedad de estas tierras hasta nuestros días.

Y fue él mismo, nuestro valiente superhéroe, el que promocionó su imagen de terror de la derecha luciendo una camiseta verde, verde de buen ecologista, en la que aparecía montado en una bicicleta fustigando con un látigo a nuestra alcaldesa, que huía despavorida de su castigo. Gran imagen para un futuro político de talla. Pero otros y otras tenemos de perfiles parecidos, que se han vestido de “super-no-se-qué” o han presumido de hacer pis en mitad de la calle, y que en estos momentos nos honran dirigiendo las políticas municipales de otras grandes ciudades de España.
Es la nueva generación de padres y madres de la patria, los que han venido a sacarnos de nuestros apuros económicos, políticos y sociales.

Nuestro buen Grezzi no tenía experiencia en urbanismo ni, que yo sepa, en gestión pública, pero esa fama de valiente batallador contra personas que no se pueden defender, dicho sea de paso, le había creado un “nombre” y llamado la atención de otros más poderosos, como nuestro Alcalde, Sr. Ribó, que le reclamó para su equipo, y puso a su disposición nada menos que la movilidad de la ciudad de Valencia.
No puedo entender las razones que tuvo nuestro muy dinámico alcalde, pero, dado su trasnochado romanticismo político de conmemoraciones republicanas y cabalgatas de “magas”, necesitaba gente como él, sin ataduras ni compromisos, capaces de emprender las acciones más disparatadas sin pensar en las consecuencias.

Y así empezó todo. El Sr Grezzi se dedicó a poner bolardos en lugares inadecuados, que se vio obligado a retirar por seguridad pública, a estrechar las calzadas, aumentar el ancho de las aceras, y trazar a toda prisa carriles bici por toda la ciudad, porque tenía que ecologizarnos con hechos consumados.

Vaya por delante que todos alabamos que se fomente el uso de la bicicleta en Valencia, ¡cómo no!, al modo de las ciudades de los Países Bajos que pone como ejemplo, obviando el pequeño detalle de que estas ciudades han tardado ¡cuarenta años! en conseguir lo que el pretende en dos. Sin planificación, sin educación ciudadana, sin coordinar acciones paralelas para evitar colapsos y conflictos. ¡Qué más da!

Y este genio de la movilidad, enemistado con una buena parte de las asociaciones de vecinos y otras entidades ciudadanas a las que trata con absoluto desprecio, que ha tenido y tiene conflictos con la concejal de seguridad, con el de urbanismo, que ha tenido que pararle los pies cuando nuestro muy querido prócer se ha ofrecido para organizar ¡el urbanismo de la Marina! y con cualquiera que no piense como él o, que utilice el cerebro para tomar decisiones en lugar de jugar al “yo hago lo que me da la gana”.

¿Uds. han visto el caos de la calle Colón? Porque una calle con atascos y sonidos de claxon no es una calle elegante. Antes también tenía problemas, pero ni mucho menos era lo de ahora.

¿Cuándo va a regular el uso de los patines eléctricos, que ni quieren los ciclistas en su carril bici, ni queremos los peatones por nuestras aceras?, ¿Ud. sabe que en Valencia viven personas mayores, muchas personas mayores, que no pueden ir en bicicleta y que tienen dificultades para caminar? Supongo que no porque de saberlo habría solucionado sus problemas de movilidad en lugar de acrecentarlos. Por ejemplo: este grupo de población, si viven en el Barrio del Carmen y tienen que desplazase en un transporte público, o tienen que ir hasta el rio, o tienen que ir a la Plaza de la Reina donde ¡pretende suprimir las paradas de autobús si la remodelan!

Supongo que en el éxtasis de sus ideas no ha tenido tiempo en estudiar como han solucionado estos problemas ciudades europeas con una orografía similar a Valencia, como Viena, por ejemplo, donde conviven en perfecta armonía peatones, coches de caballos, coches a motor, bicicletas, gente con patines, tranvías, autobuses urbanos, y microbuses para dar servicio al casco antiguo. ¿Por qué no hacen más hincapié en la ampliación de las líneas de tranvías, solución ecológica, económica y muy asequible para personas de todas las edades?

No. Todos en bicicleta, y el que no pueda utilizarla y tenga dificultades para caminar que se quede en casa, porque tampoco pude pedir a sus hijos que la trasladen en coche por la ciudad. ¡Viva la modernidad! ¿La modernidad? ¡El disparate!
Nunca he aconsejado que se vote a tal o cual partido porque respeto todas las ideas y solo denuncio los dichos y los hechos de los políticos en ejercicio. Y tampoco serviría de nada porque el Compromís municipal se ha revestido de un “buenismo” populista muy bien trabajado y, a lo que parece, no tiene rivales de peso ni el en el PP ni el PSOE, por lo que, salvo gran metedura de pata de aquí a las próximas elecciones, volverán a ganar la ciudad.

Pero, por favor, Sr. Ribó o quién sea nuestro próximo alcalde, asigne la concejalía de movilidad a una persona capaz de escuchar a la ciudadanía y de trabajar codo a codo con la de urbanismo, y líbrenos de locos iluminados como el muy disparatado Sr. Grezzi, al que respeto en lo personal, incluso tenemos amigos comunes, pero al que considero una amenaza en sus funciones públicas.

Servidor público endiosado, capaz de decir a una asociación de vecinos que le planteó algunas quejas que “lo que querían era que volviera Franco”, antes de levantarse y abandonar la reunión en claro desprecio a los allí presentes que, a diferencia de él mismo, eran la auténtica ciudadanía. A la que tenía que escuchar, atender, entender y ayudar. Única justificación del puesto que ocupa en nuestro Ayuntamiento.

Y, una vez liberado, el Sr. Grezzi podrá seguir disfrutando de nuestra muy querida Valencia, que ha sobrevivido a toda clase de males y calamidades y que sobrevivirá al Sr. Grezzi, o volver a su ciudad de Nápoles, muy querida para mí porque la conozco y consiguió enamorarme, donde en este momento, domingo 23 de septiembre de 2018, a las doce de mediodía, tienen una temperatura de 27 grados, con el cielo “mayormente soleado”.

Cualquiera de las dos soluciones me valen, porque en las dos ciudades caben personajes de todo tipo y color, y se acepta que “cada u és cada un”, como decimos aquí, o mejor aún que “Ca u es ca un”, que diría un clásico.

Y entonces, si nos encontramos por la calle siendo Ud. mortal como yo, libre de cargos públicos, podremos tomar unas cervezas y comentar con una sonrisa sus locuras y mis locuras. Que también las tengo.

Pablo Iglesias: La gran mentira y las contradicciones de los enemigos de la democracia representativa.

He visto en televisión a Pablo Iglesias muy indignado por el vídeo que emitió el gobierno, en el que dos excombatientes de nuestra guerra civil, de avanzada edad y uno de cada bando, comentan sus experiencias y acaban abrazándose.

Pablo Iglesias no puede entender o asumir que se equipare a “los defensores de la democracia con los defensores del fascismo”. Un Sr. Iglesias que se permite lanzar opiniones taxativas y dogmatizar sobre hechos que desconoce en muy buena medida.

Porque este ilustre señor no conoció su tan magnificada Segunda República, que por mor de la excelente estrategia de algunos partidos han convertido en símbolo “de la izquierda”, cuando no es más que otra forma de gobernar un país, y que tuvo presidentes de la derecha y de la izquierda, como tienen hoy o han tenido algunos países de Europa.

Una República que tuvo como último presidente del consejo de ministros al socialista Largo Caballero, promotor de una “república sindical” (!!), y que dijo frases tan conciliadoras como esta:

«Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos». El Liberal de Bilbao, 20 de enero de 1936.

«La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”. 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa.

“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”. 1934 en Ginebra.

Una izquierda “democrática” que protagonizó incidentes como el del diputado socialista Indalecio Prieto que “empuñó su arma en un debate el 4 de julio de 1934”, en las Cortes Españolas, precisamente cuando se trataba acaloradamente el “tema catalán”, y “apuntó con ella a diputados de la derecha”. Las Provincias 23/11/2015.

Este es, en el mejor de los casos, el referente político del Sr. Iglesias, del que “el propio Manuel Azaña” desconfiaba por su radicalismo antidemocrático. Cito una parte de su biografía en la web de la Real Academia de la Historia:

“Poco antes, el propio Azaña había advertido con preocupación que Caballero y Prieto habían dejado de saludarse. A sus, por lo general, malas relaciones personales, se añadía la progresiva divergencia de sus proyectos políticos, que en el caso del asturiano (Indalecio Prieto) se dirigía a la salvación de la democracia republicana y en el de Largo Caballero se encaminaba abiertamente a la dictadura del proletariado”.

Un Sr. Iglesias que tampoco conoció la guerra Civil, que tenía tres años cuando murió Franco y que, por muy profesor de universidad que sea, ni ha vivido lo que critica, ni sabe más de todos los desgraciados acontecimientos que ocurrieron durante estos tiempos y que quiere revivir tergiversando los hechos, que la gran mayoría de los que tienen más de sesenta años, entre los que me incluyo.

Desconozco sus antecedentes familiares y tampoco me importan. No se si sus antepasados fueron de los que mataron o de los que murieron, pero soy incapaz de entender tanto odio y afán de venganza sobre algo que la gran mayoría de los directamente afectados, los que participaron en la guerra o han tenido familiares muertos en la contienda, han asumido como hechos pasados que ya no influyen en sus vidas y que vale la pena olvidar.

Sr. Iglesias: Los jóvenes y no tan jóvenes de Bocairent que reclutaron para ir a la guerra, algunos no volvieron, no fueron cantando de alegría porque iban a luchar contra el fascismo. Iban obligados y si se negaban o desertaban los fusilaban los republicanos.

Igual que los jóvenes y no tan jóvenes de cualquier pueblo de Andalucía que reclutaron para ir a la guerra, algunos no volvieron, no fueron cantando de alegría porque iban a luchar contra los republicanos o contra “los rojos”. Iban obligados y si se negaban o desertaban, los fusilaban los “nacionales”.

¿De dónde ha salido esta generación de desinformados? Pero ¿qué digo? ¿Desinformados siendo profesores universitarios? La otra explicación es que no se trate de desinformación, sino de malicia. Y es mucho más triste. Es la evidencia de que están aplicando la misma estrategia de comunicaciones que emplea el gobierno de su muy querida Venezuela, también muy querida por todos nosotros, por cierto, aunque de otra manera y por otros motivos, y que, en otro tiempo, utilizó Goebbels, cuando ocupó el cargo de “ministro para la ilustración pública y propaganda” del Tercer Reich.

Al que atribuyen la frase de que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” pero que, en todo caso, la aplicó como una de las estrategias fundamentales de la propaganda nazi, como la aplicaron todas las grandes dictaduras que ha sufrido la humanidad, en las que la única verdad era la verdad de los dictadores, porque no existía la libertad de información, o estaba muy estrangulada. Como ocurría en la guerra civil con la información de los dos bandos, y como ocurre hoy en día por obra y gracia de su amigo el Sr. Maduro, en nuestra querida Venezuela.

Recuerdo con una sonrisa una de tantas noches que escuchaba Radio España Independiente, “la Pirenaica”, y paró la emisión normal para anunciar en directo los graves incidentes que estaban ocurriendo en Valencia porque gran parte de la población, los valientes republicanos de la ciudad, se estaban enfrentando a las autoridades como un primer paso hacia la libertad.

Por supuesto existirían los “valientes republicanos”, pero ni están en las calles, ni las autoridades tiroteaban a nadie. En Valencia, aquella noche, todo era paz y tranquilidad.

Totalitarios hay que se han aprovechado de la democracia para conseguir el poder y cambiar leyes y tradiciones, y eternizarse en el poder. Como ocurrió con Hitler, con su admirado Hugo Chávez, con Nicolás Maduro y con otros presidentes de la América latina.

Que es lo que haría Ud. si pudiera, que tampoco lo oculta, porque así lo apuntan todos sus actos y sugerencias políticas, que tienden, muy claramente, a obviar o dirigir desde el gobierno estamentos como la justicia, o saltarse las instituciones del estado si no están de acuerdo con sus propuestas.

Pero aquí, Sr. Iglesias, y pese a sus esfuerzos, tenemos una democracia representativa que no podrán derribar, aunque traten de capitidisminuirla o encorsetarla con sus intentos de chantaje al gobierno, ni arrastrarán a las masas con grandilocuencia, populismo, frases engañosas, y mentiras o medias verdades.

Porque, en eso estamos de acuerdo, en democracia es la ciudadanía la que decide, pero votando cuando se les convoca, y no con algaradas, provocaciones, o “cogobernando desde el parlamento”, que es su última sugerencia. Tampoco con movimientos “espontáneos” convocados por Twitter o WhatsApp.

Pierda toda esperanza. Estamos, y la inmensa mayoría quiere seguir así, en una democracia representativa. No asambleísta.

Porque una vez conocida la democracia, que tampoco es un sistema perfecto pero sí el menos malo, solo en países menos desarrollados han triunfado otros tipos de estado. Y en la inmensa mayoría de los casos han sido señores de la guerra que han impuesto sus dictaduras a sangre y fuego.

Y estamos como estamos gracias a una transición modélica, ejemplo de generosidad por todas las partes, y que fue estudiada y alabada en todos los países del mundo occidental. Por mucho que se empeñen en desprestigiarla.

Ahora es padre de familia y supongo que alguna vez reflexionará sobre la sociedad que desearía para sus hijos. Y que la mezcla de paternidad y edad le permitirán reflexionar huyendo de las utopías inalcanzables o de las patrias revolucionarias, tan prolijas en episodios violentos, muy violentos, como los protagonizados en Sierra Madre y en otros países por algunos ídolos de su causa, como el Che Guevara.

Porque si quiere una “república sindical” una “dictadura del proletariado”, o una “democracia asamblearia”, mejor que dejen su chalet, que nunca he criticado porque tienen todo el derecho a vivir en donde sus posibilidades económicas se lo permitan, y se vaya a lugares lejanos, como los que se han beneficiado de su asesoramiento para mejorar la vida de sus ciudadanos. Que, posiblemente, todavía sean bien recibidos. O no.

Fuera de la incómoda en ocasiones, pero garantista y protectora, Comunidad Europea.
Pero si quieren quedarse aquí, que sería lo mejor para ellos, y heredan sus ideas revolucionarias, tampoco se preocupe. Estamos en España, la España democrática que les permitirá vivir en liberta y expresar sus ideas, como Ud. lo hace, sin que sufran represalias. Irán a colegios y universidades pagadas por el estado, disfrutarán de una sanidad modélica pagada por el estado, todo ello con nuestros impuestos naturalmente, e incluso podrían llegar a ser congresistas.

Porque en España, a diferencia de la muy democrática Venezuela de Maduro, somos así.

Una aclaración: cuando cito a socialistas o socialismo me refiero a los de la anteguerra, la guerra y la posguerra, porque el PSOE actual renunció en su día al marxismo y se incorporó con firmeza al grupo de partidos defensores de la democracia sin trampas ni letra pequeña.