Las salidas de pata de banco del Señor Iglesias

Ayer, tras escuchar a unos y otros, me reafirmo en que España es un gran país y con unas estructuras orgánicas y democráticas muy sólidas. Inamovibles. Y me explico:

Nada menos que un vicepresidente del gobierno con aires antisistema y que no cree en absoluto en la separación de poderes, hizo unas declaraciones tachando poco menos de prevaricadores  a los jueces que habían sentenciado a Isa Serra. Pero, por mucho que diga lo que no debe decir, la judicatura tiene una solidez incuestionable y ha actuado como debe. Bien entendido, por supuesto, que la sentencia es recurrible porque así debe ser para garantizar los derechos de los enjuiciados.

El segundo apunte es el mal ejemplo, el muy mal ejemplo que está dando el Señor Iglesias y la falta de respeto al gobierno que representa cada vez que habla. No es de recibo que se ponga chaqueta nueva y utilice los medios del Estado, como es la estructura del gobierno, para atacar a otro de los poderes, en este caso al Poder Judicial. Pero ocurre que este señor no tiene ni tino ni medida. Y no tengan la menor duda que con estas galladas acabará con el propio gobierno.

Un señor que juró guardar y hacer guardar la Constitución sin ninguno de los matices ni fórmulas rocambolescas que suelen utilizar los de su partido y de algunos otros. Y la Constitución, como sabe muy bien, define muy claramente la separación de poderes, aunque es fácil de entender que esta es una doctrina inasumible por los partidos comunistas cuando en sus planteamientos contemplan la subordinación de la justicia “al poder”.  Aunque ellos le llamen “al pueblo”. Teoría que tiene derecho a  defender, pero no desde el puesto que ocupa.

Claro que, muy hábil él, ahora se nos ha hecho constitucionalista, pero “de partes”. De los que eligen el artículo que le conviene y lo utiliza como si la Constitución no fuera un todo y cada artículo pudiera separarse de todos los demás.

En cuanto a disentir de la sentencia, su partido sí. El Señor Echenique  puede opinar lo que quiera sobre las sentencias como también podemos opinar el resto de los españoles.

Pero lo que ninguno de los dos puede hacer es mentir como lo están haciendo. Ambos están afirmando que su correligionaria había sido condenada por “protestar por un desahucio” y esta afirmación es absolutamente falsa. Una mentira. El clásico bulo de los que quería protegerse el gobierno, curiosamente por iniciativa de su ala más izquierdista.

Isa Serra ha sido declarada culpable de  los delitos de atentado, lesiones leves y daños. Hechos probados, como también lo han sido los gravísimos insultos y las amenazas a varias mujeres policía. Feminista ella.

Así pues, Sr. Iglesias, no mienta cuando se ponga delante de un micrófono y convénzase de una vez de que sus bravatas, amenazas y mentirás no harán ninguna mella en el edificio del Estado. En el gobierno sí porque conseguirá romperlo  y en su partido también porque toda esta prepotencia y cerrazón acabarán arrimándole a la cuneta de la política como ha ocurrido con tantos otros dirigentes comunistas de nuestra historia reciente.

Porque si quiere cambios en España no trate de utilizar atajos ni lanzarnos diatribas de ceño fruncido. Haga lo que debe hacer: Consiga votos.

14 de abril. Día de la República. Y un anexo dedicado a Pablo Iglesias

Hoy es el día de la República, forma de Estado que me parece perfectamente legítima y que funciona muy bien en los países con tradición republicana, como Francia, Alemania, Italia y otros, y funcionó muy mal, por ejemplo,  en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas donde el título era puramente decorativo porque allí gobernaba el Soviet Supremo que pronto se convirtió en una casta dominante que actuaba como una dictadura.

Cuando, curiosamente, se constituyó como un órgano de gobierno de democracia representativa, como tenemos actualmente en España, porque el Soviet Supremo se componía con los representantes de los soviet de cada república.

Pero también hay países muy adelantados, democráticos y prósperos que tienen a la monarquía como forma de Estado, como Gran Bretaña, los Países Bajos, los Países Nórdicos, y también España, por ejemplo. Repito: países prósperos y democráticos como lo es España digan lo que digan los detractores profesionales.

Y si nosotros tuviéramos alguna carencia en democracia y libertades, que hay pocas, sería culpa de los sucesivos gobiernos y no del Rey.

En la actualidad, la diferencia de que una nación tenga una u otra forma de estado es prácticamente irrelevante porque en los países monárquicos los reyes no gobiernan.

Son monarquías representativas y todas las funciones ejecutivas las tienen los gobiernos de turno, reservando para los reyes un papel de mediador entre partes si surgen diferencias entre partidos y de ser la figura de máxima representación institucional de estos países en el exterior.

Y eso también ocurre en Alemania o Italia, por ejemplo pero no en Francia y los Estados Unidos donde el Presidente de la República es también el que tiene el poder ejecutivo.

Y dicho esto, lo que me parecería impensable es que ninguna nación estable y organizada en su forma de Estado pretendiera cambiar de Monarquía a República o viceversa. Provocaría una confrontación muy grande y una confusión entre la ciudadanía de dimensiones incalculables.

Por lo que, respetando historias y tradiciones, mejor “no meneallo”. Y lo digo por España en donde hay una mayoría de republicanos que de muy buena fe rememoran sus tiempos o su forma de Estado preferida, y  otra que está empeñada en romper la estabilidad del país cueste lo que cueste.

Y costaría mucho. En España, por ejemplo, donde no tenemos tradición republicana, la elección de presidentes sería, como es lógico, por votación popular, y saldrían los mismos que están saliendo como presidentes de gobierno: Aznar, Zapatero, Rajoy, Sánchez.

¿Se imaginan la tranquilidad que tendríamos y como respetarían los partidos políticos a un Presidente de la Republica de otro partido? Porque ni pensar que aceptaran la candidatura de un independiente de pata negra.

Ocurriría lo que ocurre con los Jueces del Supremo o del Constitucional. Los mirarían con microscopio, no para ver si son independientes, sino para tratar de proponer a personas con plumaje parecido a los de cada partido.

Y si nos referimos concretamente a las Repúblicas españolas, hay que precisar que para los republicanos la primera “no existe”. No se habla de ella porque terminó como el “rosario de la aurora”, con intentos de segregación de algunas provincias, con ciudades cantonales declarando la guerra a otras ciudades cantonales y otros disparates de semejante calado.

En cuanto a la Segunda República, ¿de qué “bienio” estamos hablando? Porque el primero, el mejor, el de Azaña, también tuvo enfrentamientos importantes entre la Izquierda Radical y los Socialistas- Azañistas, pero pudo sacar leyes que modernizaron algo al país, pero el segundo, el de Alejandro Lerroux, de Izquierda Republicana Radical,  coaligado con la derecha católica, la CEDA de Calvo Sotelo, fue una auténtica contrarreforma del primero porque se anularon parte de lo conseguido por Azaña. Hasta el punto que fue apodado como “el bienio negro” por la izquierda del país.

Y el tercero, el de la coalición de izquierdas que duró unos meses, el del “Frente Popular”, arrancó mal, siguió con disturbios y toma de las calles por quien quisiera tomarlas y acabó con una guerra civil. Ya sé que la guerra comenzó por una revuelta militar que no justifico, pero tampoco hay que olvidar que parte de la ciudadanía la apoyó por la inseguridad ciudadana que estaban padeciendo.

Pero todos ellos, los tres, forman parte de la historia de la Segunda República. No fue la República de Azaña como parece querer transmitirnos. Los tres bienios fueron republicanos.

Así que, amigos republicanos, todos mis respetos para vuestras ideas, pero mejor dejemos las cosas como están. Creo sinceramente que es lo mejor para todos.

Y un consejo para los jóvenes: no os dejéis llevar por idealizaciones románticas ni por cabalgatas de “reinas magas”. No creáis todo lo que os dicen. Buscad literatura imparcial y leed. La República, repito, es una forma de gobierno digna, democrática y muy respetable, pero en España resultó una experiencia más bien desastrosa. La primera República duró once meses y la segunda cinco años.  Es decir, España ha vivido seis años de República, de los cuales solo uno fue relativamente tranquilo e ilusionante. No parece muy buena experiencia.

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Acabo de conocer un comentario de Pablo Iglesias, el Vicepresidente, en el que “ha cuestionado este martes el régimen constitucional de 1978 y ha defendido uno republicano donde el jefe del Estado jamás se vista de militar» y donde «mande el pueblo y no el poder económico».

No me meto en lo del uniforme porque cada uno tiene sus fobias, aunque no conozco a ningún régimen comunista en el que el jefe del gobierno o del estado, o el que mande, no tenga un ejército poderoso que solo está a sus órdenes.

Pero en España no manda el poder económico. Mandas tú y 349 diputados más. Otra cosa es que tú u otros diputados cedáis u os dejéis convencer por el poder económico, por el poder religioso, por la iglesia, por el feminismo, por los sindicatos o por regímenes como el de Maduro, por poner unos ejemplos.

Pero no juguéis con las palabras, como es habitual, ni desvirtuemos los hechos. Vosotros estáis ahí porque os hemos votado y solo vosotros, nadie más, es responsable del “quien mande”.

Si fuéramos una República y siendo como seríais los mismos congresistas, ¿no tendrían la misma fuerza el poder económico, el poder religioso, la iglesia, feminismo, los sindicatos o los regímenes como el de Maduro?

¡Anda ya! Milongas y palabrería.

Y si ese es el gran argumento que tenéis para defender la República, me alegro de haber publicado la nota que he puesto en Facebook hace unos minutos.