Los poderes públicos y la cultura

En temas culturales, como en tantos otros, los políticos se toman atribuciones que no les corresponden sobrepasando sus funciones de administradores del estado o de la comunidad, y ejerciendo como si fueran sus dueños.

Y no faltan los iluminados que se ceen en la obligación de orientarnos y decirnos lo que debemos hacer, como si los ciudadanos fuéramos incapaces de tomar nuestras propias decisiones.
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Los poderes públicos y la cultura:

Una amiga comento en Facebook que no tenía claro que la Conselleria de Educación de Valencia excluyera a las universidades privadas de la “Junta Qualificadora de Coneixements de Valencià”.

Estuve de acuerdo con ella y la apoye con un texto parecido a este:
Tienes razón Nuria, pero así son las cosas en el mundo de la política, porque esta es una decisión política que no tiene nada que ver con la cultura, ni con la educación, ni con la realidad social, ni con la lógica.

Y no nos confundamos. La decisión la tomó el equipo del tan honorable como controvertido Conseller Vicent Marzà, de Compromís y antiguo militante del Boc Jove, pero no es este un dato significativo que justifique mi comentario, porque decisiones de este estilo las han tomado otros partidos cuando han tenido poder. Quede claro que no critico a Compromís, partido que ha ganado unas elecciones, aunque sea en coalición, y que llevaba en su programa la defensa de lo público frente lo privado, sino este hecho puntual que me parece retrógrado y fuera de lugar.

Y es que, como en el tedioso argumento de la película “el día de la marmota”, lo indignante es la evidencia de que nos toman por tontos: todos los partidos critican hechos como estos, pero cuando llegan al poder actúan como si fueran los amos de sus circunscripciones, de su cortijo, y no los administradores temporales.

Porque lo cierto es que, mande quien mande, siempre aparecen los que se creen depositarios de la verdad revelada y que obran como si los demás necesitáramos que nos orienten, que nos digan a donde ir, que cosas debemos hacer, y que es lo correcto o lo incorrecto.

Estos grandes líderes piensan que la única cultura es “su cultura”, seguramente porque son tan profundamente incultos, que no son capaces de asumir que un buen libro se mide por su contenido, no por lo vistoso de la portada ni por las etiquetas de su autor. Y que no importa que esté escrito en castellano, en gallego, en catalán o en cualquiera de las normas del valenciano. Son gente que serían capaces de vetar, ya se ha hecho en la historia reciente de Europa y también en nuestro país, a grandes compositores, escritores, poetas, o a pintores geniales porque eran fascistas, comunistas, o nacionalistas.

Y que una de las grandes facultades de la inteligencia es la capacidad de elegir lo que vemos, lo que leemos, lo que escuchamos y lo que votamos. Todos y cada uno de nosotros.

Desde sus posturas mesiánica, no entienden que los poderes públicos tienen la obligación de facilitar la difusión de las ideas y la creatividad de los ciudadanos desde la más absoluta imparcialidad, y evitando favoritismos. Deben limitarse a ser meros caldos de cultivo facilitadores de la creatividad. Nunca “orientadores” culturales.

Los partidos políticos, claro que sí, pueden y deben tener programas e ideologías, también en temas culturales, pero cuando gobiernan pasan a ser poderes públicos y ya no pueden “imponer” sus ideas en forma de pensamientos únicos ni adoctrinamientos a modo de los “principios fundamentales del movimiento” del régimen de Franco.

Deben impulsar y liderar negociaciones con los otros partidos para fijar marcos de actuación acordes con su ideología, que no impidan que los ciudadanos elijan su mejor opción entre los diferentes modelos. Marcos de actuación estables, duraderos, que perduren en el tiempo.

Y para mayor tomadura de pelo todos los elegidos empiezan sus legislaturas con la consabida promesa de que “vamos a gobernar para todos los ciudadanos, los que nos han votado y los que no nos han votado”· El propio Marzà comenzó su mandato con la tan manida declaración de que desarrollaría su nueva responsabilidad «desde el diálogo y el consenso».

Hemos degenerado los principios de la democracia y hay demasiada gente que confunde los términos y creen que ambas cosas, gobierno y partido, son la misma cosa. O, lo que es peor, algunos piensan que deben aprovechar que tienen el poder para ejercer el proselitismo, imponer sus ideas, o entorpecer la creatividad de “los otros”.

Y que llegan al extremo de crear listas negras o a sustituir a funcionarios cualificados para “poner” a los suyos aunque se paralice o se empobrezca la gestión pública. ¡A quien le importan esos pequeños detalles!. Lo hacen por nuestro bien. ¡Ya nos daremos cuenta cuando asimilemos su ideología y comprobemos los beneficios de sus medidas!

En este caso, y como dices, mezclan las cosas y confunden, una vez más, las churras con las merinas. La enseñanza impartida por las universidades públicas o privadas no puede estar en cuestión. De ambas han salido gente muy preparada y más de un inútil. Y gente de derechas, de izquierdas, de centro y de cualquier extremo. ¡Faltaría más!.

Pero esto, Nuria, tiene muy mala solución porque es práctica habitual y casi todos aplican la ley del péndulo. En lugar de predicar, ¿por qué no escucharán?. ¿No se dan cuenta de que con decisiones como esta de pura acción-reacción agrandan las grietas que nos separan y que es “pan para hoy y hambre para mañana”?.

Aviso para navegantes: en Francia ha arrasado el Frente Nacional de Marine Le Pen.

José Luis Martínez Ángel

7 de diciembre de 2015

Una mujer admirable – Francisca Calabuig

Esta mañana, a vuelapluma, he plasmado en una nota mis sentimientos cuando me enteré de que había fallecido Francisca Calabuig, «Paquita», persona anónima para gran parte de la humanidad, pero que deja huella y escuela de «bien hacer» entre quienes la conocimos y tuvimos la suerte de gozar de su amistad y de su cariño.

Hasta siempre Paquita.

Verdadera gente de bien – Francisca Calabuig

La Guardia Civil y niños con síndrome de Down. Calendario solidario

Hoy he compartido en Facebook un vídeo de Cony Higuera en el que aparecen tomas de niños con síndrome de Down, y miembros de la Guardia Civil, para confeccionar un calendario solidario, y he decidido abrir esta sección de «comentarios» para destacar lo que se hace bien en internet. Hay mucha gente que emplea su imaginación para destruir, pero tambien los hay que construyen, son solidarios, o dan buenos consejos.

Este vídeo es un buen ejemplo del segundo grupo. En este momento tiene 110.200 entradas.

La patria, mi patria

Son tiempos confusos y acelerados, pero no conviene dejarnos arrastrar por modas y acontecimientos sin pararnos a reflexionar y a revisar nuestros valores. No permitamos que los demás piensen por nosotros.

En este caso, y a la vista de los acontecimientos de París, reflexiono sobre el concepto de patria, o nación. No quiero dar lecciones a nadie, solo quiero que los demás sepan como pienso yo.

La patria, mi patria

La amenaza terrorista – Atentados de París. 13 de noviembre de 2015

Otra vez, y van muchas, el llamado terrorismo islámico nos ha sacudido con los atentados de París. Estas son unas reflexiones escritas a «vuelapluma» sobre lo que, en mi opiniñon, deberíamos hacer. Y tenemos un ejemplo relativamente reciente en la actitud de los británicos en los años difíciles del IRA.

Reflexiones sobre los atentados en Paris el 13 de noviembre de 2015

El ritual de la «mona de Pascua» en el Bocairent de los años 50

De los sinsabores de los «chicos» para cuadrar las cuadrillas de Pascua, después de todo un año «pasando» de las chicas porque estábamos muy ocupados con el futbol, las excursiones y todas esas cosas tan importantes de nuestra pubertad.

El ritua de la mona de Pascua

Presentación de «la cruz de piedra» en Bocairent – 4 de septiembre de 2015

Presentación 4/9/2015 en Bocairent

Ayer, día 4 de septiembre, en la Sala Joan de Joanes y por invitación del Ayuntamiento de Bocairent, presentamos mi novela “la cruz de piedra”.

En primer lugar intervino Vicent Satorres, a mi izquierda en la foto, que habló de mi trayectoria personal y profesional, y de la estrecha relación entre nuestras familias. Describió sus impresiones sobre la novela, la estructura de la trama, la localización de la acción en Bocairent y en otros escenarios, como Valencia, Belver de Cinca, Londres, Oslo, Roma, Lucerna, y diversas localidades españolas “de otras épocas”. Se expresó en un formato de prosa poética, su género preferido, y su exposición resultó muy brillante y emotiva.

Yo hablé “lo que pude” de la novela, de las razones que tuve para escribirla, del entorno en que la escribí, del respeto que mantiene sobre los últimos tiempos de los Templarios y sobre el cuerpo de la Guardia Civil, y de los perfiles de los principales personajes.

Cerró el acto el Alcalde, Josep-Vicent Ferre, a mi derecha, que elogió las intervenciones anteriores. Habló en términos muy favorables de la trama de la novela y del hecho de que eligiera Bocairent como lugar de la acción. También desmontó hábilmente mi perfil de autor novel porque, como dijo, tengo experiencia en relatos cortos y es reconocida mi afición a fabular sobre hechos varios de la historia o de la vida cotidiana.

Hubo mucha asistencia y el acto transcurrió en un ambiente de amistad y de gran cordialidad

Mossen Sixto y la sarpassa de Bocairent

Una vez al año, los sacerdotes recorrían el pueblo bendiciendo todas las casa. Los vecinos les recibían con sal y huevos que, en Bocairent, se usaban para confeccionar las monas de Pascua que se entregaban gratuitamente a los niños del patronato

La sarpasa y mossén Sixto

La central telefónica y Toneta, la telefonista de Bocairent

En los tiempos en que las centrales eran analógigas, los teléfonos no tenían diales, y las peticiones de conexión se realizban de viva voz, la figura de la telefonista del pueblo era uno de los ejes sobre los que giraba la vida de los ciudadanos: ayudaba, informaba y, posiblemente, conocía vida y milagros de sus habitatntes.

La central telefónica y Toneta, la telefonista