La estrategia de Ciudadanos

Estoy siguiendo con mucho interés y cierta simpatía a Albert Rivera, pero últimamente manifiesta intenciones que no acabo de entender. Por ejemplo: hoy mismo le he oído afirmar que no facilitarán el nombramiento de ningún jefe de gobierno, sea del partido que sea, que no entrarán en ningún gobierno, y que tampoco firmarán pactos de legislatura.

Puede ser pura estrategia electoral, pero también puede ser su verdadera intención y, de ser así y si se cumple lo que indican las encuestas y no son el partido mayoritario, ¿para que quiere los votos?

Se me ocurren dos posibilidades:

-Que aspire a que otro partido, incluido el PP que parece ser el que va a ganar las elecciones, acepte que sea Albert Rivera el próximo jefe de gobierno. No parece probable porque Ciudadanos tendría que ceder en muchos de sus postulados y estaría en manos del partido coaligado.

-Que pretenda mantener una posición similar a la actual con los gobiernos autonómicos y alcaldías: no entrar en ninguno de ellos, ejerciendo un control férreo y dispar sobre los gobiernos de turno. Es decir: control sin compromiso.

Si esta fuera la estrategia solo podía tener un objetivo: Desgastar al partido más votado durante algún tiempo, aparecer como los que consiguen que los “clásicos” entren en razón y, llegado el momento y conseguida esa imagen, optar a ser la lista más votada en próximas elecciones, a las que llegarían limpios de errores porque no habrían tomado decisiones de gobierno, o promover una moción de censura con otro u otros partidos, y gobernar.

Pero no acabo de creérmelo porque la próxima legislatura sería, otra vez, tensa y de posturas encontradas, como ocurre en el gobierno de la Comunidad Madrileña y, sobre todo, porque sería malo para el país y para los españoles.

Todo lo contrario a lo que está pregonando la campaña de Ciudadanos que asegura querer lo mejor para España y para todos nosotros.

Supongo que estas afirmaciones, escuchadas en una emisora de radio esta misma mañana, no son más que una estrategia electoral, y que después de las elecciones aceptarán gobernar en coalición o firmar pactos electorales con el PP o con el PSOE, según escaños, pasando a una situación de control y compromiso

Porque, en mi opinión, lo ideal sería que se rompiera el bipartidismo y Ciudadanos formara mayoría con el PP o el PSOE, lo que permitiría combinar las estructuras de partido y la experiencia de gobierno de los primeros, con la corriente renovadora de un partido con utopías, sí, pero con ilusión y algunas buenas ideas que refrescarían la política española.

Si no fuera así, ¡que gran fraude habrían montado!.

José Luis Martínez Angel

Los poderes públicos y la cultura

En temas culturales, como en tantos otros, los políticos se toman atribuciones que no les corresponden sobrepasando sus funciones de administradores del estado o de la comunidad, y ejerciendo como si fueran sus dueños.

Y no faltan los iluminados que se ceen en la obligación de orientarnos y decirnos lo que debemos hacer, como si los ciudadanos fuéramos incapaces de tomar nuestras propias decisiones.
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Los poderes públicos y la cultura:

Una amiga comento en Facebook que no tenía claro que la Conselleria de Educación de Valencia excluyera a las universidades privadas de la “Junta Qualificadora de Coneixements de Valencià”.

Estuve de acuerdo con ella y la apoye con un texto parecido a este:
Tienes razón Nuria, pero así son las cosas en el mundo de la política, porque esta es una decisión política que no tiene nada que ver con la cultura, ni con la educación, ni con la realidad social, ni con la lógica.

Y no nos confundamos. La decisión la tomó el equipo del tan honorable como controvertido Conseller Vicent Marzà, de Compromís y antiguo militante del Boc Jove, pero no es este un dato significativo que justifique mi comentario, porque decisiones de este estilo las han tomado otros partidos cuando han tenido poder. Quede claro que no critico a Compromís, partido que ha ganado unas elecciones, aunque sea en coalición, y que llevaba en su programa la defensa de lo público frente lo privado, sino este hecho puntual que me parece retrógrado y fuera de lugar.

Y es que, como en el tedioso argumento de la película “el día de la marmota”, lo indignante es la evidencia de que nos toman por tontos: todos los partidos critican hechos como estos, pero cuando llegan al poder actúan como si fueran los amos de sus circunscripciones, de su cortijo, y no los administradores temporales.

Porque lo cierto es que, mande quien mande, siempre aparecen los que se creen depositarios de la verdad revelada y que obran como si los demás necesitáramos que nos orienten, que nos digan a donde ir, que cosas debemos hacer, y que es lo correcto o lo incorrecto.

Estos grandes líderes piensan que la única cultura es “su cultura”, seguramente porque son tan profundamente incultos, que no son capaces de asumir que un buen libro se mide por su contenido, no por lo vistoso de la portada ni por las etiquetas de su autor. Y que no importa que esté escrito en castellano, en gallego, en catalán o en cualquiera de las normas del valenciano. Son gente que serían capaces de vetar, ya se ha hecho en la historia reciente de Europa y también en nuestro país, a grandes compositores, escritores, poetas, o a pintores geniales porque eran fascistas, comunistas, o nacionalistas.

Y que una de las grandes facultades de la inteligencia es la capacidad de elegir lo que vemos, lo que leemos, lo que escuchamos y lo que votamos. Todos y cada uno de nosotros.

Desde sus posturas mesiánica, no entienden que los poderes públicos tienen la obligación de facilitar la difusión de las ideas y la creatividad de los ciudadanos desde la más absoluta imparcialidad, y evitando favoritismos. Deben limitarse a ser meros caldos de cultivo facilitadores de la creatividad. Nunca “orientadores” culturales.

Los partidos políticos, claro que sí, pueden y deben tener programas e ideologías, también en temas culturales, pero cuando gobiernan pasan a ser poderes públicos y ya no pueden “imponer” sus ideas en forma de pensamientos únicos ni adoctrinamientos a modo de los “principios fundamentales del movimiento” del régimen de Franco.

Deben impulsar y liderar negociaciones con los otros partidos para fijar marcos de actuación acordes con su ideología, que no impidan que los ciudadanos elijan su mejor opción entre los diferentes modelos. Marcos de actuación estables, duraderos, que perduren en el tiempo.

Y para mayor tomadura de pelo todos los elegidos empiezan sus legislaturas con la consabida promesa de que “vamos a gobernar para todos los ciudadanos, los que nos han votado y los que no nos han votado”· El propio Marzà comenzó su mandato con la tan manida declaración de que desarrollaría su nueva responsabilidad «desde el diálogo y el consenso».

Hemos degenerado los principios de la democracia y hay demasiada gente que confunde los términos y creen que ambas cosas, gobierno y partido, son la misma cosa. O, lo que es peor, algunos piensan que deben aprovechar que tienen el poder para ejercer el proselitismo, imponer sus ideas, o entorpecer la creatividad de “los otros”.

Y que llegan al extremo de crear listas negras o a sustituir a funcionarios cualificados para “poner” a los suyos aunque se paralice o se empobrezca la gestión pública. ¡A quien le importan esos pequeños detalles!. Lo hacen por nuestro bien. ¡Ya nos daremos cuenta cuando asimilemos su ideología y comprobemos los beneficios de sus medidas!

En este caso, y como dices, mezclan las cosas y confunden, una vez más, las churras con las merinas. La enseñanza impartida por las universidades públicas o privadas no puede estar en cuestión. De ambas han salido gente muy preparada y más de un inútil. Y gente de derechas, de izquierdas, de centro y de cualquier extremo. ¡Faltaría más!.

Pero esto, Nuria, tiene muy mala solución porque es práctica habitual y casi todos aplican la ley del péndulo. En lugar de predicar, ¿por qué no escucharán?. ¿No se dan cuenta de que con decisiones como esta de pura acción-reacción agrandan las grietas que nos separan y que es “pan para hoy y hambre para mañana”?.

Aviso para navegantes: en Francia ha arrasado el Frente Nacional de Marine Le Pen.

José Luis Martínez Ángel

7 de diciembre de 2015

La patria, mi patria

Son tiempos confusos y acelerados, pero no conviene dejarnos arrastrar por modas y acontecimientos sin pararnos a reflexionar y a revisar nuestros valores. No permitamos que los demás piensen por nosotros.

En este caso, y a la vista de los acontecimientos de París, reflexiono sobre el concepto de patria, o nación. No quiero dar lecciones a nadie, solo quiero que los demás sepan como pienso yo.

La patria, mi patria

La amenaza terrorista – Atentados de París. 13 de noviembre de 2015

Otra vez, y van muchas, el llamado terrorismo islámico nos ha sacudido con los atentados de París. Estas son unas reflexiones escritas a «vuelapluma» sobre lo que, en mi opiniñon, deberíamos hacer. Y tenemos un ejemplo relativamente reciente en la actitud de los británicos en los años difíciles del IRA.

Reflexiones sobre los atentados en Paris el 13 de noviembre de 2015

El ritual de la «mona de Pascua» en el Bocairent de los años 50

De los sinsabores de los «chicos» para cuadrar las cuadrillas de Pascua, después de todo un año «pasando» de las chicas porque estábamos muy ocupados con el futbol, las excursiones y todas esas cosas tan importantes de nuestra pubertad.

El ritua de la mona de Pascua

Mossen Sixto y la sarpassa de Bocairent

Una vez al año, los sacerdotes recorrían el pueblo bendiciendo todas las casa. Los vecinos les recibían con sal y huevos que, en Bocairent, se usaban para confeccionar las monas de Pascua que se entregaban gratuitamente a los niños del patronato

La sarpasa y mossén Sixto

La central telefónica y Toneta, la telefonista de Bocairent

En los tiempos en que las centrales eran analógigas, los teléfonos no tenían diales, y las peticiones de conexión se realizban de viva voz, la figura de la telefonista del pueblo era uno de los ejes sobre los que giraba la vida de los ciudadanos: ayudaba, informaba y, posiblemente, conocía vida y milagros de sus habitatntes.

La central telefónica y Toneta, la telefonista

El mercado de la plaza de Bocairent

En los años 50, todos los sábados por la mañana se celebraba mercado en la plaza de Bocairent. En una época libre de televisiones, teléfonos móviles y demás distracciones, el mercado era un centro de convivencia al que nadie quería faltar. Comprar, hablar, negociar, convivir..

No es cierto que todos los tiempos pasados fueron mejores, pero algunos se echan de menos

El mercat de la plaça – El mercado de la plaza