La Cruz de Piedra en la revista de la Guardia Civil

Ayer pude comprobar que la revista de la Guardia Civil de este mes de febrero incluye una crítica de mi novela, «la Cruz de Piedra», firmada por Raquel Díaz.

Creo que Raquel ha sabido captar con mucha profesionalidad «el texto» de mi novela, la línea argumental, y también lo que se esconde detrás del texto, y así lo expresa de manera clara y directa en unos párrafos en los que manifiesta su buena opinión de la novela.

También habla de mí, de mis antecedentes y de las razones que me impulsaron a escribirla. Retrata mi admiración por la benemérita, de la que soy hijo, nieto, y puede que biznieto, y aclara, como le dije, que no relato hechos reales, como pueden evidenciar los que la hayan leído, pero sí que reproduce el ambiente de los antiguos cuarteles rurales y el espíritu de solidaridad de sus habitantes, especialmente de las mujeres de los «números», más discretas que sus propios maridos, miembros de un cuerpo que si por algo se ha caracterizado es por su eficacia y por su sentido de colectividad, ese espíritu de cuerpo que les hacía compartir los éxitos de cada uno como si fueran los éxitos de todos.

Repito que el personaje central de la investigación, el sargento Lorenzo Contreras, no es un avatar de mi padre, pero sí confirmo que el libro lo escribí como homenaje a mi padre, Julián Martínez Alfaro, Sargento de la Guardia Civil, y a mi madre Purificación Ángel Mateo, mujer del «comandante de puesto».

Y si he podido combinar intriga, fantasía y afectos personales, no importa los lectores que tenga. Si la novela les ha gustado tanto como me dicen me doy por satisfecho.

Por muy satisfecho

Revista Guardia Civil febrero 2016

Los políticos y Sor Inés de la Cruz – Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?

¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?

A los políticos no se les elige para que cambien los nombres de las calles, ni para que adoctrinen. El adoctrinar lo pueden hacer cuando pertenecen a un partido o como particulares, pero no cuando son representantes de alguien en el congreso, en el senado, o en cualquier institución. A los políticos se les elige para que hagan carreteras, para que mantengan limpios y en orden los pueblos y las ciudades, para que protejan la enseñanza y la sanidad, para cuidar de nuestra seguridad, etc., todo ello dentro de la ley y de sus respectivos programas electorales.

Pero nadie debe aprovechar un pleno municipal, o de las cortes, o de cualquier otro organismo oficial para tocar las narices a la gente y para dividirnos. De ahí mi enfado y mi exageración al manifestar que se necesitarían 20.000.000 de políticos para conseguir la obra social de Sor Inés de la Cruz.

Siendo realista, las decisiones de un político profesional siguen un esquema muy tradicional: primero yo y mi futuro, luego el partido, y después la nación y los ciudadanos. Y gracias si es así y no se pierde el tiempo o se desvían recursos para favorecer a amigos o familiares, o para hacerse rico.

En general a los políticos parece molestarles los altruismos porque los altruistas hacen parte de lo que ellos deberían hacer y lo hacen gratis, sin ganar nada, más bien perdiendo tiempo y dinero.

Y, en algunos casos, si los altruistas son de la iglesia católica, ni te cuento.

Y es que no hay forma de que aprendan. Así nos va, desgraciados de nosotros, que tenemos que asistir impunes a semejantes espectáculos. Perder un solo minuto de un pleno, con tantas cosas que hay por hacer, en discutir el cambio de nombre de una calle, sea la de Millan Astray o de la Pasionaria, o en acusarse de fascistas o de cualquier otro “ista” debería ser delito. Desde luego es profundamente inmoral, como si los médicos se reunieran para discutir el nombre del hospital o el color de las paredes en lugar de atender a los enfermos.

Pero no es ilegal ni lo será porque en el fondo, y por muchas diferencias que manifiesten, tienen un mínimo común denominador que no romperán: Sus estatus personales, su impunidad y sus privilegios, su bula para hacer o decir lo que les venga en gana sea verdad o no, o para malgastar sin ninguna responsabilidad en obras o actos de poca utilidad y mucho lucimiento, y para, y para..

Por supuesto que no son 20.000.000, pero recuerdo el título del libro de Enrique Jardiel Poncela. ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes? y me parece que viene a cuento.

Dicho todo lo anterior, reconozco sin ninguna reserva que hay muchos políticos con verdadera vocación, pero me temo que son los primeros aburridos y deprimidos por lo que está pasando, y por tener que escuchar lo que se dice de ellos cuando se generaliza con tanta frivolidad, a lo que contribuyen, sino promueven, los medios de comunicación y sus malditos niveles de audiencia. ¿No habrá llegado el momento de que los anunciantes analicen si no están contribuyendo a todo este caos al contratar a medios sensacionalistas y/o poco rigurosos?

Dicho lo cual deseo buen fin de semana a todos, incluidos los políticos. Solo espero que cuando lean la prensa y se indigne con lo que ha dicho este del PP, o del PSOE, o de Podemos, (“que morro tienen”, pensarán), cuando vean las cifras del “tumasismo” de la corrupción que se arrojan los unos a los otros, reflexionen unos momentos y busquen este titular:

“LA CIUDADANÍA HA DEFRAUDADO GRAVEMENTE A SUS REPRESENTANTES”.

¿A que no lo encuentran?

Y que conste que no ataco al sistema de democracia representativa que tenemos. Ni mucho menos. Me indigna el mal uso que hacen de ella muchos de nuestros representantes.

¡Dejen en paz a las Sor Inés de la Cruz de nuestra geografía moral y ética, por favor, y pónganse a trabajar!.

Nosotros, en Bocairent, tenemos una Sor Piedad de la Cruz. Espero que respeten siempre su obra y su memoria.

A la memoria de Umberto Eco

Hoy, 20 de febrero de 2015, ha muerto el escritor italiano Umberto Eco, uno de nuestros premios Príncipe de Asturias, semiótico, inquieto en lo personal, casi bipolar en su faceta literaria, pero capaz de escribir obras de tanto éxito y calidad como “el nombre de la rosa”, la compleja trama “policíaca política religiosa” que, con el pretexto de una serie de muertes misteriosas acaecidas en un monasterio benedictino, nos metió de lleno en las rencillas y las conspiraciones que vivieron sus personajes, en una Edad Media convulsa, sacudida por enormes presiones y obligada a grandes cambios.

Tengo que confesar que es uno de esos libros que he leído varias veces, y que cada una de ellas me ha sabido a “primera vez”, porque me ha hecho disfrutar de las mismas sensaciones. Es más: me temo que mañana lo empezaré de nuevo y que, otra vez, descubriré facetas que me habían pasado desapercibidas.

Y volveré a contrastar lo directo de la mayoría de sus frases:

“Guillermo introdujo las manos en la bolsa en su sayo a la altura del pecho…”

“El bibliotecario nos presentó a muchos de los monjes que estaban trabajando en aquel momento..”

“Sé que muchos de los monjes que aquí viven proceden de abadía situadas en diferentes partes del mundo. Unos vienen por poco tiempo, el que necesitan para copia manuscritos que sólo se encuentra en vuestra biblioteca….

Con el barroquismo inmisericorde, innecesario en la trama, de algunos de sus párrafos, en los que el autor se comporta como si sufriera cortocircuitos cerebrales que le obligaban a escribir, escribir, escribir sin tregua, dejando fluir hilos de pensamiento, no siempre al alcance de mi comprensión.

“.. vería pulular cada vez más por toda Europa falsos monjes, charlatanes tramposos, truhanes, perdularios y harapientos, leprosos y tullidos, caminantes, vagabundos, cantores ambulantes, clérigos apátridas, estudiantes que iba de un sitio a otro, tahúres, malabaristas, mercenarios inválidos, judíos errantes ,antiguos cautivos de los infieles que vagaban con la mente perturbada, locos, desterrados, malhechores con las orejas cortadas, sodomitas y, mezclados con ellos, artesanos ambulantes, tejedores, caldereros, silleros, afiladores, empajadores, albañiles….”

Y sigue hasta un centenar más de oficios y condiciones humanas.

“….entre vosotros hay germanos, dacios, hispanos, franceses, y griegos. Y que hace muchísimos años el emperador Federico os pidió que recopilarais un libro sobre las profecías de Merlín, y que luego lo otro tradujerais al árabe para regalárselo al sultán de Egipto….”

Párrafo que avanza por una narración histórica que parece traída de “las mil y una noches”

“Quinti Sereni de medicamentis, Phaenomena, Liber Aesopi de natura animalium, Liber Aethici Peronymi de cosmographia…

Y así toda una relación de títulos de libros.

Y sin embargo, pese a lo farragoso de sus explicaciones, no podía evitar leerlos, ¿cómo no hacerlo?

Tengo que confesar que pertenezco a una generación que, gracias a Dios, creció sin ordenadores ni tablets y casi sin televisión, por lo que leíamos mucho y disfrutábamos tanto leyendo como lo hacíamos comentando lo leído.
No voy a relacionar los autores que más influyeron en mi formación: unos me atrajeron por su romanticismo, otros por su dramáticas, y otros por su fantasía, según edad, hora y circunstancias, pero dos de ellos fueron, sin duda, Benito Pérez Galdós y Umberto Eco.

Ambos fueron maestros en combinar historia con fantasía. Naturalmente me siento más identificado con las novelas de Pérez Galdós porque me resultaron episodios “mas conocidos”, pero reconozco que Umberto Eco acrecentó mi curiosidad por las claves de la edad media europea.

Supongo que Ken Follet también admira a Eco, porque su narrativa en “los pilares de la tierra” me parece una versión británica, menos barroca, de la del italiano. Y quizás por ello, porque en las novelas de Ken Follet hay pocas cosas que distraigan del argumento, resultan tan lineales y atractivas para el lector.

Volviendo a Umberto Eco y “el nombre de la rosa», siempre me impactó el principio, el relato de las primeras sensaciones de Adso de Melk al contemplar la abadía sobre sus cabezas al salir de una curva de la vereda “que serpenteaba..”:

“No me impresionó la muralla que la rodeaba, similar a otras que había visto en todo el mundo cristiano, si no la mole de lo que después supe que era el Edificio. Se trataba de una construcción octogonal que, de lejos, parecía un tetrágono (figura perfectísima que expresa la solidez e invulnerabilidad de la Ciudad de Dios), cuyos lados meridionales se erguían sobre la meseta de la abadía, mientras que los septentrionales parecían surgir de las mismas faldas de la montaña..”

Quizás por eso, ¡quién sabe!, en mi novela “la cruz de piedra”, me recreo describiendo la impresión que causó Bocairente a Ignacio, uno de los personajes:

“Ya había estado en el pueblo, pero no pudo evitar el sentir la misma impresión que cuando llegó la primera vez. La imagen de su barrio medieval encaramado en un gran peñasco, coronado por la torre de la iglesia y rodeado por barrancos que lo separaban de otros montes cercanos era única y sorprendente. La distribución de los alrededores, con la ermita del Santo Cristo en la cima de un monte, al norte, y la Sierra de Mariola al sur, le hacían pensar que ninguna mente humana habría tenido la suficiente imaginación como para diseñar semejante paisaje. Él era arquitecto y sabía reconocer marcas y signos invisibles para ojos profanos. El Bocairent que contemplaba no era una obra terminada, ni siquiera planificada. Era el fruto de la tenacidad de generaciones y generaciones de bocairentinos que lo habían hecho crecer colocando piedra nueva sobre piedra vieja, y ajustando el trazado urbano de sus calles a los desniveles de la roca que las sustentaba.”

Y quizás también por eso, cuando visité la espectacular abadía benedictina de Melk, en Austría, que domina el Danubio desde una colina, los inmensos bosques austríacos y los pueblos de los valles de Wachau, como Dürnstein, en donde estuvo prisionero el Rey Ricardo Corazón de León esperando que pagaran su rescate, toda aquella maravilla no me distrajo del hecho, mejor la ilusión, de que fue de aquella abadía, mucho menos barroca y rica que la actual, por supuesto, de donde salió Adso como pupilo del franciscano inglés, antiguo inquisidor y adelantado a su tiempo.

Me temo que los autores, (“sic transit gloria mundi”, ¡hay la vanidad!), son mucho menos importantes y duraderos que sus obras, que sus personajes, que sus poesías, que sus cuadros, que sus canciones..

Muchos serán capaces de seguir el verso “volverán las oscuras golondrinas..” sin recordar que lo escribió Gustavo Adolfo Bequer. ¿Quién no tararea la melodía de cualquier zarzuela sin conocer a su autor?. ¿Quién no se emociona ante “el Cristo de Velázquez”, aunque no sepa que lo pintó Velázquez?.

Pues bien, sabiendo que ni la memoria del mismo Shakespeare sobrevivirá a su Romeo y Julieta, Fray Guillermo de Baskerville, Adso de Melk, y Jorge de Burgos garantizarán la permanencia de Umberto Eco en el mundo del arte y las letras, aunque muchos no se acuerden de que el padre de estos personajes, el que los parió, se llamaba así, Umbero Eco..

Por cierto: En este comentario siempre me refiero a la novela. La película es una buena descripción, muy bien ambientada y excelentemente interpretada, de la décima parte de una trama y de una acción que no cabe en una película. Ni en varias.

Si de verdad admiran a Umberto Eco y solo han visto la película, vayan a la librería más cercana y compren el libro. Y si les da pereza cómprenlo por internet.

Disfrutarán de esta obra, escrita a modo de memorias por Adso de Melk, pupilo de Guillermo de Baskerville, que termina diciendo:

“Dejo este texto, no sé para quien, este texto, que ya no sé de qué habla: “stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemos”

En cuanto a los motivos que tuvo Umberto Eco para escribirlo, en el anexo a su novela “el título y el significado” dice textualmente:

“Escribí la novela porque tuve ganas. Creo que es una razón suficiente para ponerse a contar. El hombre es por naturaleza un animal fabulador”

Es la mejor de las razones y la más sencilla de las explicaciones

Descanse en paz y con nuestro agradecimiento

José Luís Martínez Ángel

Vicent Ramón Pascual Giner: felicidades. Eres el mejor

No había felicitado a Vicent Ramon Pascual por la portada del programa de Fiestas de San Blas de este año, pero es que resulta tan habitual y rutinario que gane concursos como que Bocairent nos regale esos maravillosos atardeceres, tan habituales, que casi nos pasan inadvertidos.

Tampoco para todos. Los que vamos menos los vemos más, y también los ven, más bien los persiguen para lucirlos con orgullo en cualquier emisora de TV, los personajes como Blai Vañó y algunos de sus compañeros, verdaderos furtivos de la meteorología que, cámara en ristre, aparecen por cualquier lugar buscando esas nubes enrojecidas, esos cúmulos tan provocativos, o esos amaneceres de niebla baja, ¡que amaneceres, Señor!, que se despereza hacia el oriente entre los bancales de la cara norte de la sierra Mariola.

Yo, que soy mayor y he disfrutado de muchas cosas, lo hice con los excelentes duelos de trinquete, en la modalidad de “escala i corda”, entre dos grandes jugadores de estilos completamente diferentes: Rovellet, todo técnica, elegancia y buena planta, y Eusebio fuerte, potente, una especie de bisonte de los trinquetes, con cara de pocos amigos en la partida y gran deportista dentro y fuera de la cancha.

No había día en que no saliéramos satisfechos de lo visto cuando se jugaban esas partidas, incluso los que habían perdido en las apuestas, cosa que nunca me ocurrió porque jamás invertí una sola “peseta” que me distrajera de la emoción del momento. En aquella época solía coincidir con dos grandes aficionados, mi suegro, Daniel Moret, y su buen amigo Paco “Salomó”, oriundo de Bocairent y residente en Valencia.

Posteriormente se retiró Rovellet y apareció una figura rutilante, Paco “Genovés”, que rápidamente pasó a ser el rey indiscutible de la pelota. Paco combinaba buena parte de la técnica de Rovellet, y rebasaba con creces la potencia de Eusebio, por lo que aconteció lo peor que puede pasar en mundo de las disputas: Paco “Genovés” se quedó sin rival.

Y se inventaron todas las fórmulas posibles para meterlo en partidas: jugar con uno más flojo contra Eusebio y dos buenos, prohibirle restar directamente al palco contrario “encalando” la pelota, limitarle los golpes, (que si solo de “manrró”, que si prohibido el “bot de bras”, que solo de “carxot”, si jugar solo, con un “feridor”, contra tres..), era igual. Paco disponía de recursos suficientes para superar sus “hándicaps” y ganar a quien le pusiera por delante. ¡Como ajustaba la pelota a “la careta” de la «escala»!. Hasta lesionado ganaba..

Pues bien. Todas estas divagaciones, muy propias de mi falta de formalidad cuando escribo, son para llegar a la conclusión que a Vicent Ramon acabará pasándole lo mismo que a Paco “Genovés”, y le obligarán a concursar “privat”, en el argot de la “pilota”, limitado en castellano, o handicapado en inglés. Eso, o acabará ganándolo todo, porque es joven y, aunque viva en medio de montañas, no deja de crecer en experiencia y sabiduría.

Vicent Ramon, una persona tímida y generosa donde las haya, tendrá que hacerse a la idea de que en cualquier momento pasará del grupo de los admirados al de los envidiados. Lamentablemente será así.

Pero sé que a él no le importará porque se conoce perfectamente y, ni le encumbrarán los halagos, ni le hundirán las críticas. Seguirá su marcha gestando y pariendo ideas en su taller de Bocairent, colaborando como Mayoral en las fiestas de San Agustín, vistiendo de Mosquetero en las de San Blas, ayudando a todos los que le pidan colaboración, y permitiendo que otros le plagien descaradamente o se apropien de sus éxitos.

Hace un mes hablaba casualmente con un diseñador gráfico valenciano de cierto nombre y, como no, salió el de Vicent Ramon y su obra. Cuando yo alabé su trabajo, se mostró muy de acuerdo, pero dejó caer un cierto “es previsible”.

Por supuesto yo me mostré en desacuerdo: Vicent Ramon no es previsible. Es reconocible, que es muy diferente. Previsibles son los que repiten temas trabajando una pintura o un diseño “comercial”, redundante en los temas, aunque tengan calidad en los acabados. Reconocibles, salvando las distancias, por supuesto, son Velázquez o el Greco. Reconocible es Miró.

Dicho lo cual, y retomando el tema que me ocupa, termino estas divagaciones con una frase que podría haber seguido directamente a primera, que decía: “No había felicitado a Vicent Ramon Pascual…”, evitando tanto circunloquio.

Felicidades Vicent Ramón. Eres el mejor.

¿A quien votaría Jesucristo?

Nunca entro en polémicas con personas que no conozco, sobre todo cuando no se aprecia una intención de intercambiar ideas, sino de dogmatizar.

Sin embargo son muchas las veces que he leído que si Jesucristo viviera en la actualidad votaría Podemos, o al antiguo Partido Comunista, o a cualquier movimiento más o menos “progresista” o revolucionario..

Desde luego que no. Ni a Podemos, ni al PSOE, ni a Ciudadanos, ni al PP, ni a nadie.

Porque en nuestro concepto cristiano, Jesucristo no vino al mundo para dignificar al hombre o a reconocerle derechos, porque sabemos que todos los hombres son hermanos y con la misma dignidad personal en su origen, sino a redimirle. ¡Claro que defendió causas humanas!, pero no era esa su misión fundamental. Sin embargo, los arribistas de todos los tiempos han tomado prestada una parte de sus enseñanzas sin considerar el todo. Digamos que ven árboles, pero no reparan o ignoran deliberadamente el bosque.

En el año 1965 yo participaba en las Hermandades de Trabajo de Madrid, organización cristiana muy comprometida y reivindicativa contra los abusos del poder del momento y de la marginalidad de algunos colectivos. La había fundado en 1947 un sacerdote, D. Abundio García Román, y en origen se reunían alrededor de una farola porque no tenían locales ni apoyo oficial porque se temían que detrás de ese espíritu luchador hubiera intencionalidad política. Incluso la jerarquía del momento nos observaba con bastantes reservas, excepto algunos obispos “contestatarios” con el régimen, como Añoveros o José María Cirarda.

En mis tiempos de participación ya teníamos una buena instalación en la Glorieta de San Bernardo.

De hecho, y en vista de las grandes resistencias con que nos encontrábamos, parte del colectivo se radicalizó en varias direcciones: una parte de los miembros se derivó hacia el entonces ilegal partido comunista o formaron parte de los sindicatos clandestinos, otros acabaron siendo “curas-obreros”, que, contra la propaganda oficial, eran fieles a la ortodoxia y la doctrina de la iglesia, aunque mantuvieran muchas discrepancia con el acomodo de la jerarquía del momento, y que decidieron vivir una vida “de misiones” en barrios marginales combinando su magisterio con trabajos manuales.

Y otros, como yo, continuamos con nuestras vidas y seguimos participando en otros movimientos vanguardistas en nuestras parroquias, pero siempre quedamos marcados por aquellos tiempos de compromiso social de lo que éramos bases de la iglesia.

Después vino la “teología de liberación”, que tuvo su caldo de cultivo en los movimientos sudamericanos, incluidos los revolucionarios, excesivamente focalizada en la defensa del hombre y condenada por el Vaticano porque se apoyaba más en las ciencias humanas y sociales que en la propia doctrina social de la iglesia.

Los más mayores recordarán la reprimenda de Juan Pablo II al sacerdote Ernesto Cardenal en su visita a Nicaragua. Ernesto Cardenal había dicho, entre otras cosas, que Juan Pablo II estaba encabezado una revolución social.

Fue la época en la que aparecieron camisetas con la leyenda de “Jesucristo primer comunista”, incluso combinada con la imagen del Ernesto Guevara, el “Che Guevara”, y que todos los movimientos revolucionaron vendieron la idea de que “Jesucristo, ante la injusticia social, hubiera sido guerrillero”, como cantaba Carlos Mejía Godoy en el Cristo de Palacaguina. Una de sus estrofas decía:

“Jose el pobre jornalero se mecatella todito el dia, lo tiene
con reumatismo el tequio de la carpinteria, Maria sueña
que el hijo igual que el tata sea carpintero pero el cipotillo
piensa mañana quiero ser guerrillero
.”

Luego lo afirmaron los comunistas españoles y, hace unos días, lo publicaba un simpatizante de Podemos.

También dicen que el Papa Francisco ¡es “de izquierdas”! porque su mensaje, que es el de la Doctrina Social de la Iglesia, tiene alguna coincidencia con casi todas las personas de buena voluntad, sean cristianos, ateos, agnósticos o de otras religiones, y con algunos partidos.Cualquiera que conozca la Iglesia sabe que es una afirmación absurda, como lo sería decir que un partido de filosofía comunista es de la iglesia porque defiende la protección del ser humano y del medio ambiente.

Lo que ocurre es que nadie lee los programas de los partidos políticos, y la mayoría de los políticos no conocen el mensaje de Jesucristo que, por supuesto, no apoyaría a partidos que prohíben o dificultan que sus cargos acudan a actos religiosos, o que están intentando confundir a la ciudadanía transformando hechos religiosos, como la Navidad, en acontecimientos sociales o en fiestas sin ninguna transcendencia. ¿Cómo iba a votar a Podemos si les molesta la visión de crucifijos en los colegios o en los edificios oficiales?.

Y no estoy censurando su libertad a decidir. Me quejo la manipulación descarada que supone atacar a la iglesia usando el nombre de Jesucristo como paladín de la revolución, mientras se manifiestan claramente contrarios a la Iglesia y a sus “privilegios”. Es una trampa saducea para confundir a personas de buena voluntad.

En cuanto a la segunda parte del mensaje: “Jesucristo es el líder, la iglesia no sigue su mandato y se ha corrompido”, es tan falsa como la primera. ¡Claro que en el seno de la iglesia hay de todo, santos y corruptos!. Como en la política, entre la clase médica, o entre los esquiladores de ovejas.

Pero los casos de desviaciones de todo tipo, muchos, demasiados, magnificados y difundidos por los medios de comunicación, (¿dónde está el límite entre la información objetiva y la búsqueda de audiencia?), hay millones y millones de cristianos que practican su religión con discreción y que dedican una parte de su vida, sino toda, a trabajar para un mundo mejor ayudando a sus hermanos, a su prójimo, a los del “nuevo mandamiento”.

Y hablando de trampas, no solo se las preparaban los saduceos para hacerle entrar en contradicciones. También los fariseos trataron de confundirle cuando le preguntaron si eran lícitos los impuestos al Cesar, y él les contestó “dar a Dios lo que es de Dios y al cesar lo que es del cesar”. Fue su única afirmación política, que yo sepa, y zanjó en una sola frase cualquier tentación de involucrarle en “causas” de partidos, de nacionalismos (Palestina, la antigua Judea a la que los romanos cambiaron el nombre, era provincia Romana con mucha contestación de los judíos), o de cosas “de este mundo”.

Por todo lo anterior, tengo la absoluta seguridad de que Jesucristo no fue el primer comunista, ni alentó una teología de la liberación de su tiempo, ni hubiera votado a ningún partido político.
Vino a lo que vino y lo mataron porque su doctrina, que no era política, suponía una amenaza para los poderes religiosos y políticos de su tiempo.

Pero tranquilos. Nos perdonó a todos y con toda claridad, sin ninguna posibilidad de que interesados de la actualidad puedan resucitar los hechos que provocaron su muerte, alegando supuestas memorias históricas.

Hagan sus ofertas electorales, permítannos decidir, y dejen en paz a la iglesia y a los católicos. Ni siquiera estoy defendiendo el adoctrinamiento, pero si el reconocimiento de que nuestra base cultural, todo occidente incluido, es cultura cristiana.

Y si reconozco que la iglesia ha tenido grandes errores en épocas de mayor barbarie política y social, no es menos cierto que, ¿quizás por casualidad?, todos los países con esa base cultural han derivado a sociedades democráticas, con ciudadanos libres y amparados por los poderes públicos.

Una nota final: Es cierto que la Iglesia aconseja votar a los partidos con programas más próximos a su doctrina, pero no apoya a ningún partido en concreto. Hubieron partidos “democratacristianos”, pero el Vaticano prohibió que cualquier movimiento político se escondiera detrás de las siglas “cristiano” o “cristiana”. Esa “marca” se reserva para los movimientos religiosos o sociales de la propia Iglesia.

Valencia, diciembre de 2015
José Luis Martínez Angel

La estrategia de Ciudadanos

Estoy siguiendo con mucho interés y cierta simpatía a Albert Rivera, pero últimamente manifiesta intenciones que no acabo de entender. Por ejemplo: hoy mismo le he oído afirmar que no facilitarán el nombramiento de ningún jefe de gobierno, sea del partido que sea, que no entrarán en ningún gobierno, y que tampoco firmarán pactos de legislatura.

Puede ser pura estrategia electoral, pero también puede ser su verdadera intención y, de ser así y si se cumple lo que indican las encuestas y no son el partido mayoritario, ¿para que quiere los votos?

Se me ocurren dos posibilidades:

-Que aspire a que otro partido, incluido el PP que parece ser el que va a ganar las elecciones, acepte que sea Albert Rivera el próximo jefe de gobierno. No parece probable porque Ciudadanos tendría que ceder en muchos de sus postulados y estaría en manos del partido coaligado.

-Que pretenda mantener una posición similar a la actual con los gobiernos autonómicos y alcaldías: no entrar en ninguno de ellos, ejerciendo un control férreo y dispar sobre los gobiernos de turno. Es decir: control sin compromiso.

Si esta fuera la estrategia solo podía tener un objetivo: Desgastar al partido más votado durante algún tiempo, aparecer como los que consiguen que los “clásicos” entren en razón y, llegado el momento y conseguida esa imagen, optar a ser la lista más votada en próximas elecciones, a las que llegarían limpios de errores porque no habrían tomado decisiones de gobierno, o promover una moción de censura con otro u otros partidos, y gobernar.

Pero no acabo de creérmelo porque la próxima legislatura sería, otra vez, tensa y de posturas encontradas, como ocurre en el gobierno de la Comunidad Madrileña y, sobre todo, porque sería malo para el país y para los españoles.

Todo lo contrario a lo que está pregonando la campaña de Ciudadanos que asegura querer lo mejor para España y para todos nosotros.

Supongo que estas afirmaciones, escuchadas en una emisora de radio esta misma mañana, no son más que una estrategia electoral, y que después de las elecciones aceptarán gobernar en coalición o firmar pactos electorales con el PP o con el PSOE, según escaños, pasando a una situación de control y compromiso

Porque, en mi opinión, lo ideal sería que se rompiera el bipartidismo y Ciudadanos formara mayoría con el PP o el PSOE, lo que permitiría combinar las estructuras de partido y la experiencia de gobierno de los primeros, con la corriente renovadora de un partido con utopías, sí, pero con ilusión y algunas buenas ideas que refrescarían la política española.

Si no fuera así, ¡que gran fraude habrían montado!.

José Luis Martínez Angel

Los poderes públicos y la cultura

En temas culturales, como en tantos otros, los políticos se toman atribuciones que no les corresponden sobrepasando sus funciones de administradores del estado o de la comunidad, y ejerciendo como si fueran sus dueños.

Y no faltan los iluminados que se ceen en la obligación de orientarnos y decirnos lo que debemos hacer, como si los ciudadanos fuéramos incapaces de tomar nuestras propias decisiones.
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Los poderes públicos y la cultura:

Una amiga comento en Facebook que no tenía claro que la Conselleria de Educación de Valencia excluyera a las universidades privadas de la “Junta Qualificadora de Coneixements de Valencià”.

Estuve de acuerdo con ella y la apoye con un texto parecido a este:
Tienes razón Nuria, pero así son las cosas en el mundo de la política, porque esta es una decisión política que no tiene nada que ver con la cultura, ni con la educación, ni con la realidad social, ni con la lógica.

Y no nos confundamos. La decisión la tomó el equipo del tan honorable como controvertido Conseller Vicent Marzà, de Compromís y antiguo militante del Boc Jove, pero no es este un dato significativo que justifique mi comentario, porque decisiones de este estilo las han tomado otros partidos cuando han tenido poder. Quede claro que no critico a Compromís, partido que ha ganado unas elecciones, aunque sea en coalición, y que llevaba en su programa la defensa de lo público frente lo privado, sino este hecho puntual que me parece retrógrado y fuera de lugar.

Y es que, como en el tedioso argumento de la película “el día de la marmota”, lo indignante es la evidencia de que nos toman por tontos: todos los partidos critican hechos como estos, pero cuando llegan al poder actúan como si fueran los amos de sus circunscripciones, de su cortijo, y no los administradores temporales.

Porque lo cierto es que, mande quien mande, siempre aparecen los que se creen depositarios de la verdad revelada y que obran como si los demás necesitáramos que nos orienten, que nos digan a donde ir, que cosas debemos hacer, y que es lo correcto o lo incorrecto.

Estos grandes líderes piensan que la única cultura es “su cultura”, seguramente porque son tan profundamente incultos, que no son capaces de asumir que un buen libro se mide por su contenido, no por lo vistoso de la portada ni por las etiquetas de su autor. Y que no importa que esté escrito en castellano, en gallego, en catalán o en cualquiera de las normas del valenciano. Son gente que serían capaces de vetar, ya se ha hecho en la historia reciente de Europa y también en nuestro país, a grandes compositores, escritores, poetas, o a pintores geniales porque eran fascistas, comunistas, o nacionalistas.

Y que una de las grandes facultades de la inteligencia es la capacidad de elegir lo que vemos, lo que leemos, lo que escuchamos y lo que votamos. Todos y cada uno de nosotros.

Desde sus posturas mesiánica, no entienden que los poderes públicos tienen la obligación de facilitar la difusión de las ideas y la creatividad de los ciudadanos desde la más absoluta imparcialidad, y evitando favoritismos. Deben limitarse a ser meros caldos de cultivo facilitadores de la creatividad. Nunca “orientadores” culturales.

Los partidos políticos, claro que sí, pueden y deben tener programas e ideologías, también en temas culturales, pero cuando gobiernan pasan a ser poderes públicos y ya no pueden “imponer” sus ideas en forma de pensamientos únicos ni adoctrinamientos a modo de los “principios fundamentales del movimiento” del régimen de Franco.

Deben impulsar y liderar negociaciones con los otros partidos para fijar marcos de actuación acordes con su ideología, que no impidan que los ciudadanos elijan su mejor opción entre los diferentes modelos. Marcos de actuación estables, duraderos, que perduren en el tiempo.

Y para mayor tomadura de pelo todos los elegidos empiezan sus legislaturas con la consabida promesa de que “vamos a gobernar para todos los ciudadanos, los que nos han votado y los que no nos han votado”· El propio Marzà comenzó su mandato con la tan manida declaración de que desarrollaría su nueva responsabilidad «desde el diálogo y el consenso».

Hemos degenerado los principios de la democracia y hay demasiada gente que confunde los términos y creen que ambas cosas, gobierno y partido, son la misma cosa. O, lo que es peor, algunos piensan que deben aprovechar que tienen el poder para ejercer el proselitismo, imponer sus ideas, o entorpecer la creatividad de “los otros”.

Y que llegan al extremo de crear listas negras o a sustituir a funcionarios cualificados para “poner” a los suyos aunque se paralice o se empobrezca la gestión pública. ¡A quien le importan esos pequeños detalles!. Lo hacen por nuestro bien. ¡Ya nos daremos cuenta cuando asimilemos su ideología y comprobemos los beneficios de sus medidas!

En este caso, y como dices, mezclan las cosas y confunden, una vez más, las churras con las merinas. La enseñanza impartida por las universidades públicas o privadas no puede estar en cuestión. De ambas han salido gente muy preparada y más de un inútil. Y gente de derechas, de izquierdas, de centro y de cualquier extremo. ¡Faltaría más!.

Pero esto, Nuria, tiene muy mala solución porque es práctica habitual y casi todos aplican la ley del péndulo. En lugar de predicar, ¿por qué no escucharán?. ¿No se dan cuenta de que con decisiones como esta de pura acción-reacción agrandan las grietas que nos separan y que es “pan para hoy y hambre para mañana”?.

Aviso para navegantes: en Francia ha arrasado el Frente Nacional de Marine Le Pen.

José Luis Martínez Ángel

7 de diciembre de 2015

La patria, mi patria

Son tiempos confusos y acelerados, pero no conviene dejarnos arrastrar por modas y acontecimientos sin pararnos a reflexionar y a revisar nuestros valores. No permitamos que los demás piensen por nosotros.

En este caso, y a la vista de los acontecimientos de París, reflexiono sobre el concepto de patria, o nación. No quiero dar lecciones a nadie, solo quiero que los demás sepan como pienso yo.

La patria, mi patria

La amenaza terrorista – Atentados de París. 13 de noviembre de 2015

Otra vez, y van muchas, el llamado terrorismo islámico nos ha sacudido con los atentados de París. Estas son unas reflexiones escritas a «vuelapluma» sobre lo que, en mi opiniñon, deberíamos hacer. Y tenemos un ejemplo relativamente reciente en la actitud de los británicos en los años difíciles del IRA.

Reflexiones sobre los atentados en Paris el 13 de noviembre de 2015

El ritual de la «mona de Pascua» en el Bocairent de los años 50

De los sinsabores de los «chicos» para cuadrar las cuadrillas de Pascua, después de todo un año «pasando» de las chicas porque estábamos muy ocupados con el futbol, las excursiones y todas esas cosas tan importantes de nuestra pubertad.

El ritua de la mona de Pascua